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lunes, diciembre 05, 2011

Intolerancia y autoritarismo

Felipe Calderón inicia su último año en el poder Ejecutivo amenazando a, al menos, 23 mil mexicanos. El periodo electoral –que culminará con la elección de un nuevo presidente de la República en julio de 2012– se le empieza a dificultar al inquilino de Los Pinos. La respuesta de la Presidencia a la solicitud presentada ante la Corte Penal Internacional para que el panista sea juzgado por crímenes de guerra y de lesa humanidad exhibe a un gobierno autoritario e intolerante, consideran abogados, académicos, políticos y defensores de derechos humanos. Los especialistas en derecho señalan, además, que no hay elementos jurídicos para que proceda la “amenaza” de la administración federal de actuar legalmente en contra de los denunciantes.

La expresión de que el gobierno federal explora la posibilidad de proceder legalmente en contra de quienes solicitaron a la Corte Penal Internacional (CPI) que investigue la situación de violencia que existe en México es calificada como desmesurada, intimidatoria y autoritaria por académicos, juristas, políticos y defensores de derechos humanos.
La petición, hecha por un grupo de abogados y respaldada por alrededor de 23 mil personas, documenta los crímenes y violaciones a derechos humanos que, en el contexto de la supuesta guerra contra el narcotráfico, han cometido tanto los grupos del crimen organizado como miembros de las Fuerzas Armadas.
La intención es que la Corte abra una investigación y, en caso de que acredite que se han perpetrado violaciones al derecho internacional humanitario, juzgue a los responsables. De acuerdo con la propuesta, que fue entregada el pasado 25 de noviembre a la CPI, éstos serían Felipe Calderón Hinojosa, sus secretarios de Defensa Nacional, Marina y Seguridad Pública, y los líderes de los cárteles del narcotráfico, entre ellos Joaquín Guzmán Loera, el Chapo.
A tan sólo dos días de que la solicitud fuera presentada, la Presidencia de la República respondió calificándola de “imputaciones falsas y calumniosas” que “afectan terriblemente el buen nombre de México”.
Pero no sólo eso: la réplica presidencial manifiesta que el gobierno federal “explora todas las alternativas para proceder legalmente en contra de quienes las realizan [las imputaciones] en distintos foros e instancias nacionales e internacionales”.
Los juristas Diego Valadés, Perla Gómez Gallardo y Raúl Carrancá y Rivas coinciden en que se trata de una amenaza que carece de sustento, pues no se puede acusar a alguien por ejercer un derecho ciudadano.
El propósito del mensaje es más bien intimidatorio, a decir de Gómez Gallardo, y busca amedrentar a quienes ejercen su derecho a presentar una demanda ante una instancia judicial.
Para el jurista Diego Valadés, miembro del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se trata de un mensaje represor y que exhibe “una actitud intolerante y amenazante” de quien lo suscribe, es decir, del gobierno federal.
Apreciaciones similares son expresadas por defensores de derechos humanos, académicos y políticos, quienes concuerdan en que la respuesta del gobierno federal constituye una acción desmedida.
Asimismo, es común la opinión de que los ciudadanos mexicanos tienen derecho a buscar justicia ante tribunales internacionales cuando el país no la garantiza.


Intimidación, un “mal signo”
Para la dirigencia del Partido de la Revolución Democrática (PRD), la respuesta del gobierno calderonista fue intolerante y autoritaria.
Mediante un comunicado, el dirigente nacional del partido, Jesús Zambrano, señala que “es absoluta, total y plenamente criticable la reacción desmedida de Felipe Calderón; le salió de lo más profundo la vena intolerante que caracteriza a los gobiernos de derecha”.
La secretaria general del partido del sol azteca, Dolores Padierna Luna, coincide con el dirigente al considerar que la respuesta fue “de nivel dictatorial”, así como “una clara muestra de autoritarismo”.
En el mismo tenor se expresa el diputado Armando Ríos Píter, coordinador de la bancada perredista en la Cámara de Diputados.
Para Ríos Píter, el mensaje presidencial “deja clara la visión autoritaria de este gobierno y la cerrazón que ha tenido ante las críticas de una política de seguridad pública que ha sido considerada como ilegítima”.
La legisladora Enoé Margarita Uranga, quien funge como secretaria de la Comisión de Derechos Humanos, expresa que tanto la Cámara como la Comisión de la que forma parte, deberían tener un señalamiento ante esta respuesta, considerando que son parte de los denunciados.
Uranga califica el mensaje presidencial como “declaraciones de un dictadorcillo, que desde el inicio se ha esmerado en debilitar la democracia”.
El politólogo Alberto Aziz Nassif, del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, considera que la respuesta de la Presidencia es una “acción antidemocrática del gobierno” que pretende castigar un derecho de la ciudadanía.
El investigador arguye que el gobierno tenía que dar una respuesta a la acción emprendida ante la CPI, pero que ésta debía servirle para fijar su postura al respecto y no para penalizar dicha acción.
En lugar de ello, el mensaje que ha mandado al condenar a quienes hicieron la propuesta es que no está dispuesto a enfrentar o someterse al dictamen de un organismo jurídico, estima.
Para Raúl Trejo Delarbre, periodista y profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, el mensaje presidencial es una expresión “de torpeza, quizá de berrinche y de intolerancia que no son propios de un gobierno que quiera ser respetable ante el resto de la sociedad”.
El académico percibe en la respuesta de Calderón un abuso de poder, de su capacidad propagandística y de su potencial para actuar legalmente y usar la fuerza del Estado en contra de quienes tienen apreciaciones distintas.
Aunque califica de “desmesurada, inoportuna e ineficaz” la petición llevada ante la CPI, Trejo Delarbre considera que la respuesta del Ejecutivo federal fue igualmente desmedida e inadecuada y que constituye un precedente “preocupante”.
Ernesto Villanueva, investigador del IIJ y especialista en derecho a la información, sostiene que la reacción del gobierno da un mensaje contrario a la libertad de expresión y expresa no sólo la intolerancia de Calderón, sino “una falta de liderazgo, de visión de Estado y muestra cada vez más a una persona con talentos reducidos”.
Para Miguel Concha Malo, director general del Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria, el tono intimidatorio con que respondió el gobierno federal es un “mal signo”, pues podría llevar a un recrudecimiento del clima adverso que enfrentan quienes defienden los derechos humanos.
“Todos los defensores de derechos humanos, sus organizaciones y los periodistas nos sentimos amenazados”, expresa.

El derecho de los ciudadanos y el de Calderón

Gerardo Sauri, relator para la libertad de expresión de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, coincide en que el mensaje del gobierno tiene una naturaleza intimidatoria y agresiva.
Sauri subraya que el gobierno hizo una descalificación anticipada sobre la petición llevada a la CPI, lo que podría mermar la confianza de los ciudadanos en el uso de tales recursos de defensa de los derechos humanos.

Leer articulo completo AQUI.

sábado, julio 30, 2011

EL GENOCIDA INVISIBLE (2010)

Contundentes testimonios echan por tierra la imagen que se ha querido construir de Ernesto Zedillo, como el gran demócrata que nos dio alternancia política. El documental ofrece pruebas que dejan en claro que la masacre de Acteal fue un crimen de Estado perpetrado por paramilitares. Además se presenta un caso poco conocido, el de los pobladores de los Loxichas, quienes sufrieron constantes abusos de autoridad, producto de una infame estrategia contrainsurgente concebida en las altas esferas del poder.

Aparte de la tortura y la violación sistemática de los derechos humanos, tan presentes en el periodo 1994-2000, no podemos dejar de señalar que la política económica implementada por Ernesto Zedillo sigue destruyendo la vida de muchos mexicanos, con robos monumentales como el FOBAPROA, que es abordado sucintamente por el documental.

Por Alfonso Virués

Dirección: Alfonso Virués
Producción: Canal 6 de Julio

Parte 1:


Acteal; los paramilitares en Chiapas…

Parte 2:

Testimonio de un paramilitar de “Paz y Justicia”

Parte 3:

La represión en Los Loxichas, Oaxaca…

Parte 4:

Epílogo

La ultraderecha:

BANDERA DE CUATRO COLORES (2006)


En 2006,año en el que se realizó este documental, parecía un tanto exagerado comparar al PAN con las ultraderechas más atroces de la Historia, llámese nazismo, pinochetismo, franquismo… Me pregunto si ahora, con la brutalidad en la que está sumergido el país, con los miles de muertos que ha dejado una belicosidad fascista, a alguien le siguen pareciendo descabelladas dichas analogías. Tal y como lo demuestra el siguiente documental, el panismo se ha aferrado al poder mediante el abuso de autoridad, la represión de la disidencia, el fraude y la corrupción. Sus militantes encarnan los peores vicios sociales. Ahí está Felipe Calderón, con su tendencia psicopática a la necrofilia; Fernández de Cevallos, un gángster de película; Vicente Fox, rey de la estupidez y la transa; Genaro García Luna, aliado número uno del narco mexicano; Martita Sahagún, defensora del falso altruismo y gran representante de la hipocresía burguesa… Y la lista podría seguir hasta pasar por cada uno de los panistas…

“Bandera de cuatro colores” (mejor conocido en la piratería como “La ultraderecha”) fue realizado en el CUEC, UNAM, por Alfonso Virués. Esperamos que la información presentada en el trabajo contribuya a generar conciencia que se traduzca en acción ciudadana a favor de un cambio social.

Parte 1:

Generalidades del PAN

Parte 2:

Fox y Martita

Parte 3:

Diego Fernández de Cevallos

Parte 4:

La golpiza a Hugo Gutiérrez Vega…

sábado, enero 01, 2011

Botón de Muestra De la intolerancia PANista. Elecciones 2006

Botón de Muestra De la intolerancia a la Esperanza Elecciones 2006

Un documental de Mario Luna

Botón de Muestra De la intolerancia a la Esperanza Elecciones 2006 hace referencia a la indignación despertada entre la ciudadanía ante el fraude electoral y la intolerancia. La esperanza de un cambio y una vida mejor se expresa en una actitud y toma de conciencia de la gente. Es el inicio de un movimiento que ha rebasado a partidos y líderes albergándose en los corazones y la conciencia de un pueblo dispuesto a defender sus derechos. Este documental recoge los testimonios que dan cuenta de estos históricos acontecimientos de una forma emotiva y esperanzadora.



http://www.youtube.com/watch?v=yPV1gmDjZEU

martes, noviembre 24, 2009

Intolerancia: clases de solfeo a directores de orquesta


Durante el régimen autoritario priista la intolerancia oficial reaccionaba con virulencia a la crítica externa. Paradigmáticamente, se recuerda la actitud del nacionalismo ramplón ante Los hijos de Sánchez, el estudio antropológico de Oscar Lewis, cuya publicación por el Fondo de Cultura Económica generó el despido de Arnaldo Orfila de la dirección de la editorial del Estado. Más recientemente –y cito sólo ejemplos sueltos– ante la sentencia de Mario Vargas Llosa sobre la "dictadura perfecta" que imperaba en nuestro país, el novelista peruano prefirió salir anticipadamente de México, ante los "numerosos tirones de orejas" que recibió.

La intolerancia panista es de la misma catadura de la practicada por el régimen que lo antecedió. Es quizá más torpe, más impertinente porque ocurre en tiempos en que formular observaciones sobre lo que acontece en cualquier país no es anatema prácticamente en ningún lugar del mundo, salvo extremos como los de Myanmar u otros sistemas despóticos.Acaba de ocurrir un episodio de intolerancia autoritaria que por sus rasgos cómicos no merecería siquiera comentario, pues en sí mismo no habría pasado del rango de anécdota chusca. Pero la actitud de Ernesto Cordero, mucho más que la de Agustín Carstens ante la reciente crítica pronunciada por Joseph Stiglitz, es reveladora de un fenómeno de impaciencia gubernamental que conduce a entablar disputas en vez de persuadir y conciliar. La posición de Cordero es paralela, y tiene la misma sustancia, que la del secretario del Trabajo, que concibe una porción de sus tareas como un litigio o, peor aún, como una riña en la que le corresponde el papel de fajador –es decir, el que se lanza a la pelea sin vigilarse– del cual se ufana.Stiglitz vino a México, como varias veces en los años recientes, a decir una conferencia en un foro empresarial. No pudo evitar, seguramente no quiso evitarlo, externar juicios sobre la coyuntura económica mexicana. No lo hizo de modo espontáneo sino ante preguntas de periodistas, ganosos de recibir un diagnóstico sobre la situación de nuestro país frente a la crisis, procedente de una autoridad en la materia, que en 2001 mereció el Premio Nobel de Economía y a partir de entonces se ha erigido, fundadamente, en una especie de conciencia sobre el funcionamiento de los mercados y del gobierno. Sintetizó su análisis sobre la crisis financiera estadunidense en casi un epigrama, un juego de palabras en que comparó dos momentos cruciales de la humanidad: la caída del Muro de Berlín con la de la calle del muro en Nueva York (Wall Street). La primera simbolizaba el fin de las economías centralmente planificadas. La segunda, el derrumbe del capitalismo accionario, el de la especulación con papeles carentes de valor sustantivo.Como otros muchos observadores, nacionales o extranjeros, Stiglitz puso malas calificaciones al manejo mexicano de la crisis. Dijo que el desempeño del gobierno frente a ella ha sido "uno de los peores del mundo". Censuró la excesiva dependencia mexicana respecto de la economía de Estados Unidos. Dijo que las cifras del crecimiento son débiles y producían pesimismo. "Una política fiscal que no estimule la economía mexicana es fuente de preocupación."Elogió en cambio a los países que han diversificado sus exportaciones, especialmente hacia las economías asiáticas, "y la recuperación de Asia está ayudando a la recuperación de América Latina". En Brasil se han hecho bien las cosas, opinó. Ese país "ha tenido una regulación financiera mejor y quizá evite una recesión…; ya se recuperaron y ahora está fluyendo el dinero".Ignoro qué escoció más a las autoridades mexicanas, si la crítica a su desempeño o el elogio al de otros países. El hecho es que no pasaron por alto las expresiones de Stiglitz. El secretario de Hacienda Agustín Carstens le reprochó falta de información, como no considerar el efecto general de la desaceleración añadido a la caída de los ingresos petroleros. Es comprensible que Carstens enfrentara los juicios del Premio Nobel porque su voz influyente puede impactar a inversionistas o acreedores de México. "No teníamos la opción de contratar más deuda", aclaró, y se justificó a sí mismo: "Uno tiene que actuar responsablemente".En cambio, el insulso secretario de Desarrollo Social, ajeno al manejo financiero desde que dejó la Subsecretaría de Egresos de Hacienda, hace casi dos años, entró a una discusión que no le concierne y para la que carece de títulos. Lo hizo además en el tono insolente del ignorante, pretendiendo dar lecciones de un modo equivalente a enseñar solfeo a un director de orquesta.Stiglitz "no conoce a detalle las políticas contracíclicas que implementó el gobierno mexicano: no conoce la realidad de las finanzas públicas mexicanas, y creo que mejor se ponga a leer un poquito más de México".Fue una recomendación fatua, y de seguro redundante. La seriedad profesional del Premio Nobel le habría impedido hablar huecamente, sin saber de qué se trata. Ha sido profesor de las mejores universidades de la Gran Bretaña (Cambridge y Oxford) y de Estados Unidos. Actualmente lo es de Columbia y antes lo fue de Yale, Duke, Stanford y Princeton, pero ciertamente no de Pennsylvannia, donde Cordero hizo su doctorado tras recibirse de actuario en el ITAM.La experiencia profesional del secretario de Desarrollo social es tan breve como dispersa. Ha sido, siempre por lapsos cortos, funcionario de Banobras y de la Secretaría de Energía, donde tuvo por unos meses rango de subsecretario. Lo fue igualmente, y también por corto tiempo, en Hacienda. Los casi dos años que lleva al frente de la Sedesol ha sido el periodo más largo en que ha servido una responsabilidad. La experiencia de Stiglitz, que le da bases para opinar sobre la economía mexicana, se ha extendido al gobierno de Clinton y sobre todo al Banco Mundial, donde fue primer vicepresidente y economista en jefe.Nadie, que yo sepa, objetó el que se le otorgara hace ocho años el Premio Nobel de Economía, que ha reforzado su autoridad como examinador de las políticas internacionales. Pero no es candil de la calle y oscuridad de su casa. Si bien ha dirigido su mirada a un fenómeno tan ancho y diverso como la globalización, de la que es crítico documentado, también se ha referido a la política de su propio país. En coautoría con Linda E. Blines, igualmente funcionaria de la administración Clinton, y profesora de Harvard, publicó el año pasado La guerra de los tres billones de dólares. Ese es, según sus cálculos fundados, el costo financiero de la guerra de Irak, de la que ha sido crítico aun antes de su comienzo. He aquí el mirador desde donde examinan ese y otros fenómenos políticos, como el manejo de crisis por gobiernos en todo el mundo:"Como científicos sociales, los dos nos hemos involucrado en el estudio de la economía del sector público y hemos intentado comprender cómo funcionan los gobiernos, sus fallos sistemáticos y qué es lo que podemos hacer para ayudarles a satisfacer mejor las necesidades de sus ciudadanos. Ambos nos hemos enfrentado al problema no sólo desde la perspectiva académica sino también como profesionales. Durante años ocupamos cargos político-tecnocráticos en el gobierno de Clinton, poniendo en práctica estas ideas para conseguir un gobierno más eficiente, receptivo y responsable y crear mejores sistemas de contabilidad para lograr esas metas. Creemos que en nuestra sociedad el gobierno tiene un papel importante que jugar, al igual que lo tiene el mercado. Los mercados a menudo se comportan de forma poco deseable, pero lo mismo ocurre con los gobiernos. El fracaso de Irak no fue el resultado de un único error, sino la culminación de decenas de errores cometidos a lo largo de varios años. Los científicos sociales se esfuerzan por entender las fuentes sistémicas de esos errores y buscan reformas para reducir su frecuencia y mitigar sus consecuencias".En vez de aprovechar el interés mostrado por Stiglitz ante nuestros problemas, el gobierno pretendió estérilmente descalificarlo. Generó ese resultado, pero aplicado a sí mismo.

martes, marzo 24, 2009

Intolerancia

Barómetro Internacional

En el Socialismo del Siglo XXI

Domingo Rodríguez

Nunca he creído que polemizar a través de los medios contribuya a la revolución. Más bien lo he visto siempre como una forma más de alimentar narcisismos y dejar de lado la pelea fundamental. Sin embargo a veces es necesario aclarar términos, cuando la libertad de expresión permite excesos, falta de respeto y actitudes contrarrevolucionarias.

Por lo tanto voy a contestar a un artículo publicado el viernes 6 de marzo en el encarte “Debate Socialista”, una publicación que siempre hemos respetado, realizada por compañeros que acompañan el proceso bolivariano y que cuenta con columnas como “Un Grano de Maíz”, considerada por muchos como un aporte comunicacional importante al proceso que estamos viviendo.

Sin embargo, en esta publicación, aparece un artículo (anunciado en su portada) escrito por Neftalí Reyes, que asombrosamente dedica dos páginas enteras a realizar un ataque frontal al Anarquismo. La primera cosa a destacar es que a través de su texto y en forma expresa al final, califica al anarquismo como el principal enemigo de la Revolución Bolivariana (en esta etapa).

Según la autora entonces, la derecha y la reacción han dejado de ser nuestros principales enemigos. Según ella, debemos emplear toda nuestra atención y esfuerzo en atacar y destruir a algunos de aquellos que nos acompañan en esta difícil tarea de cambiar el mundo.

Actitudes como ésta no son nuevas, el autoritarismo, el sectarismo y la persecución han aparecido en todos los procesos revolucionarios. Siempre han existido quienes se consideran los poseedores absolutos de la verdad y se auto designan para reprimir y combatir a todos aquellos “herejes” que tengan visiones diferentes, aunque sean algunos de los que participan cotidianamente en la misma lucha.

Sin embargo, una de las características fundamentales del proceso bolivariano ha sido su amplitud.

Acorde con los tiempos, nuestro proceso social parece haber entendido muy bien la unidad en la diversidad. Combatiendo al imperialismo, al fascismo y a la reacción, mientras aportamos nuestro esfuerzo por crear una sociedad más justa, nos encontramos en la Venezuela de hoy -codo con codo- gentes con visiones del mundo que podrán tener distintos matices, pero que comparten objetivos comunes. Una circunstancia que definitivamente supera las “capillas” en las que se dividía la izquierda en los años 60. Igualmente, este Socialismo del Siglo XXI se ha caracterizado por no intentar definirse en forma previa dentro de una teoría que todo lo explique y todo lo determine, sino que ha preferido ir construyendo su visión y su ideología a partir de su praxis, de su trabajo cotidiano por cambiar las cosas.

Por eso, cuando en su seno aparecen actitudes como éstas con espíritu de Santa Inquisición, es necesario salir al paso y denunciar la intolerancia política como un factor contrarrevolucionario. ¿Es que no ha bastado el ejemplo del “socialismo real” para demostrar como el pensamiento hegemónico es mortal para los cambios revolucionarios? Primero se ataca al anarquismo, luego a los socialistas, más adelante a los cristianos, y se prosigue con todo aquel que no participe del pensamiento único, liquidando en el camino la esencia del proceso por el cual estamos combatiendo.

Y hay más aún. No voy a ponerme aquí a defender ni la ideología anarquista ni la condición de revolucionarios de aquellos que así se consideran. Baste sólo con mencionar que las ideas libertarias son precursoras en los movimientos revolucionarios desde el siglo antepasado y que las acciones militantes de los anarquistas van desde la Comuna de París hasta el Mayo del 68, pasando por la trayectoria de la CNT-FAI en la Guerra Civil Española. En nuestra Latinoamérica, todos los grandes movimientos sindicales, de México a la Patagonia, fueron organizados y promovidos por los anarquistas en las primeras décadas del siglo XX, como lo sabe cualquiera que se haya tomado la molestia de analizar la historia social de nuestro continente.

Pero lo que es importante puntualizar es que en el ataque que se realiza contra los anarquistas, aparecen consideraciones ideológicas que creo necesario refutar, porque no sólo colaboran en provocar confusión sino que constituyen importantes errores en una visión revolucionaria, Veamos algunas de ellas:

1) Para poder mostrar su tesis de que el anarquismo es pequeño burgués, la autora parte de un análisis de nuestra sociedad venezolana, de la que afirma, tiene “una abundante clase media”. No sé de dónde saca esta apreciación, ya que las consideraciones más optimistas que conozco sitúan a la clase media venezolana en el orden del 12% de la población.

2) Al intentar mostrar “las corrientes de la pequeña burguesía” que forman el anarquismo en el proceso bolivariano: a) Condena a un sector que “enfrentó el pacto de punto fijo y que una vez fue guerrillero” (¿se estará refiriendo a alguno de los ministros del gabinete de gobierno?), descalificando muy gratuitamente a aquellos que, aunque piensen diferente, no se han pasado al lado de la derecha y tienen detrás una historia y un aval de lucha revolucionaria que ha sido precursora de nuestro proceso. b) Dice que otra de las corrientes se forma en “el lumpen marginal” (¿clasismo, elitismo?) ¿Cuánto de ese “lumpen marginal” está constituido por los excluidos que el proceso bolivariano reivindica? ¿Es el “lumpen marginal” entonces parte de la petite bourgeoisie, según la autora? ¿Qué arroz con mango es éste?

3) Y muy importante, en el objetivo de atacar las prácticas que adjudica a los anarquistas, realiza un ataque directo a la autogestión. Siempre hemos creído muy claro y transparente el concepto del presidente Chávez, cuando habla de “empoderar al pueblo”. No es casualidad que ha propuesto que los Consejos Comunales no dependan del PSUV, sino que mantengan su autonomía y que su relación con el gobierno sea directamente con Miraflores (o ahorita a través del Ministerio recién creado). Aparentemente la autora tiene miedo (ya que lo dice dos veces en un mismo párrafo) de que el pueblo caiga en el “asambleísmo” que es “incontrolable”. O: “Nosotros debemos construir un poderoso partido organizado en unidades pequeñas de discusión…Estas unidades se pueden controlar.” La pregunta es ¿Porqué y quienes deben controlar a la gente? Hasta ahora, el propio presidente Chávez sigue afirmando (y lo ha vuelto a repetir luego del referéndum) que aquí quien manda es el pueblo, es la gente organizada por su propia decisión.

4) Finalmente se argumenta que los anarquistas atacan al estado y se postula una defensa acérrima del “Estado revolucionario”. Al respecto: a) Muy poco inteligentes serán los anarquistas que en las circunstancias actuales consideren que su principal tarea es destruir el Estado, ya que eso los colocaría hoy mano a mano con el neoliberalismo. Si en algo se han caracterizado las visiones anarquistas, es en no partir de dogmas previos e inmutables, y así se lo han reprochado siempre algunas otras visiones de la izquierda. Y b) El “Estado revolucionario” fue un concepto usado en el socialismo real y creemos que ha corrido su misma suerte. Creer en un “Estado revolucionario” como protagonista de la revolución no es lo mismo que le hemos oído al presidente y que hemos practicado en estos diez años de proceso, de ir realizando cambios progresivos en la estructura del Estado venezolano heredado, para así promover e impulsar los cambios necesarios dónde deben generarse, en la sociedad.

En definitiva, si nos pusiéramos puristas habría mucho más para analizar y decir. Sin embargo creemos que es suficiente con denunciar el lamentable espectáculo de estas nostalgias de Burós políticos o Comités Centrales que han constituido siempre para la izquierda un pesado lastre, y que son un factor contrario a la práctica revolucionaria. Ojalá estas cosas no persistan y podamos lograr lo que pregonaba Simón Bolívar, la unidad de todos aquellos que peleamos por un mejor futuro.

domingorodriguez7@gmail.com

miércoles, enero 28, 2009

César Nava y el aborto


MÉXICO, DF, 26 de enero (apro).- Hace justamente diez años, cuando César Nava Vázquez ingresó por primera vez al Consejo Nacional del PAN, de cuya dirigencia nacional era director jurídico, se produjo un episodio aberrante: el gobierno de Baja California se fundió con la Iglesia católica en una sola entidad que, en abierto desprecio a la ley y al Estado laico, obligó a una niña de 13 años --Paulina-- a aceptar un embarazo producto de una violación sexual.Ese deleznable acontecimiento --en el que tomaron parte el gobernador Alejandro González Alcocer, actual senador, su mujer, sacerdotes, médicos, agentes del Ministerio Público e integrantes de Provida, todos de militancia panista-- se reprodujo ahora en ese mismo estado en dimensiones mayúsculas: el Congreso no sólo derogó, en los hechos, todas las causales del aborto, sino que inclusive apunta a la prohibición del uso de anticonceptivos.La iniciativa promovida por el grupo parlamentario de Acción Nacional (PAN), que fue apoyada por los legisladores priistas y de Nueva Alianza, el partido de Elba Esther Gordillo, penaliza el aborto hasta con diez años de prisión y deja sin efecto las causales por violación --que fue el derecho que gobierno-Iglesia conculcó a Paulina--, malformaciones congénitas y peligro de vida de la madre.Se trata de un paso más en la agenda anti-libertaria del PAN, mimetizado con la Iglesia católica, porque en noviembre del año pasado se aprobó una reforma al artículo séptimo de la Constitución local que garantiza el derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural y, por tanto, dejó sin efecto las causales de aborto establecidas en el Código Penal.Una reforma del mismo calado se aprobó en Morelos, también a finales del año pasado, promovida por el gobernador Marco Antonio Adame, y está en curso otra análoga en Guanajuato, donde la intentona se pospuso unos años después que, en pleno proceso electoral del 2000, la vetó el gobernador sustituto Ramón Martín Huerta.Este nuevo embate se produce en el contexto de la claudicación de Felipe Calderón ante el insolente clero católico, que no sólo mancilla el recinto en el que se promulgó la Constitución que detesta, sino que ha llegado al extremo de insultar a quienes hacen estas observaciones, como Desde la fe, órgano de propaganda del cardenal Norberto Rivera, una escalada cuyo próxima bravata puede ser la excomunión de quienes juzgue blasfemos.En este marco, en apariencia ajeno, ¿a qué obedece que se cite a César Nava Vázquez, quien hoy lunes 26 cumple exactamente dos meses de haber sido despedido como secretario particular de Calderón y de haber asumido, ese mismo día, la coordinación de la campaña 2009 del PAN?Nava es, nada menos, que el ariete para abrir, entre otros asuntos fundamentales para el PAN, el tema del aborto en la Cámara de Diputados y su sola candidatura, que este domingo quedó registrada en el distrito 15 del Distrito Federal –de menguada, pero aún fuerte presencia panista--, ha sido tomada por el clero y toda la estructura de la derecha como motivación para hacer proselitismo, aun al margen de la ley en el caso de los curas.La razón es muy sencilla: después de la homilía de Calderón en la inauguración del Encuentro Mundial de las Familias --y que ahora voceros oficiosos dicen que dijo cosas que no quiso decir-- y de la toma del Teatro de la República, con plena anuencia de los gobiernos federal y de Querétaro, todo es válido, si bien hay otros antecedentes que acreditan el desprecio que ese personaje tiene de la Constitución en materia religiosa.Pero la garantía de impunidad para que el clero haga política a favor del partido que “defiende la vida” y en contra de los partidos que promueven la “cultura de la muerte” se encuentra institucionalizada en la Secretaría de Gobernación, donde la subsecretaria de Población y Asuntos Religiosos, Ana Teresa Aranda, es más una fiel católica que una servidora pública capaz de aplicar la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público al clero desafiante.Lo mismo ocurre con Cecilia Romero Castillo, comisionada del Instituto Nacional de Migración, madrastra política de César Nava, incapaz de poder proceder, por ejemplo, contra curas o laicos que, como en su momento el exgobernante español José María Aznar, se inmiscuyan en asuntos que conciernen sólo a los mexicanos. Cecilia Romero es esposa de Emilio Baños Urquijo, quien contrajo matrimonio con ella después de enviudar de una hermana de Bernardo Ardavín Migoni, jefe nacional de la Organización Nacional del Yunque, la estructura ultraderechista que mantiene una estrecha relación con Calderón, como lo prueban los casos de militantes orgánicos como la propia Romero, Aranda y, por supuesto, César Nava.Pero la relación entre Baños Urquijo y Nava va más allá de una respetable sociedad afectiva --María Covadonga Baños Ardavín, hija de Emilio, es esposa de Nava--, porque ambos están involucrados en una sórdida operación que involucra millones de pesos del erario federal para un obra pública en Coatzacoalcos, Veracruz. Sobre este episodio, como otros que se produjeron cuando Nava fue abogado general de Pemex, habrá que volver en su oportunidad, porque ilustran el talante del grupo gobernante, a menudo asociado al tráfico de influencias que contradice su devoción religiosa.De hecho, existen también sórdidas historias alrededor de muchos, en apariencia, matrimonios ejemplares que no resisten el rigor que impone la Iglesia y sobre los que ninguna comparación tiene con los escándalos conyugales que Vicente Fox y Marta Sahagún han protagonizado deliberadamente.Lo cierto es que, y se verá inclusive antes que inicien formalmente las campañas, el PAN contará con el respaldo del clero para evitar el naufragio electoral del que, por cierto, Nava ya se desentendió con su renuncia al cargo de estratega para competir por una diputación que tampoco será un día de campo…
Apuntes
“Ante el pasado, México tiene el deber de la reconciliación; y frente al futuro, México tiene un deber mayor: el de la unidad”, convocó este lunes 26 el ciudadano Calderón, quien cada que puede acredita su lógica de facción. Alguien que agravia, una y otra vez, no tiene autoridad moral ni política para llamar a la reconciliación y a la unidad, sobre todo si lo hace sin convicción, como en este y sus llamados anteriores...
Comentarios: delgado@proceso.com.mx