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sábado, julio 03, 2010

México está destruido....

México 2010: la crisis, a las puertas de la olinarquía

México está destruido. País presidencialista, carece de presidente. República ilusoria, no puede recuperar su estabilidad por medio del equilibrio de poderes, pues en el Ejecutivo no hay nadie; el Legislativo es una sala de espera, donde todas y todos afilan cuchillos, y el Judicial, un teatro, bastante sórdido, que se limita a dar espectáculos pornográficos. Esto se derrumba: necesitamos construir una salida de emergencia.

Junio fue el mes más sanguinario del felipato: mil 200 personas fueron asesinadas y, con sus restos, la pila de cadáveres rebasó la barrera sicológica de los 25 mil muertos. La ONU puso de relieve que, al margen de esta carnicería, a lo largo del año pasado el narcotráfico metió al país alrededor de 25 mil millones de dólares (cifra mil veces mayor a la que ganó el Vasco por darnos cuatro gloriosos puntos en Sudáfrica), mientras los traficantes de indocumentados, en el mismo periodo y según la misma fuente, aportaron 6 mil millones de dólares a las cuentas bancarias del hampa.

La alianza histórica del PRI y del PAN, sellada en 1988 con el fraude electoral que llevó a la Presidencia a Salinas, ratificada en 1998 entre Zedillo y Calderón con la aprobación del Fobaproa, refrendada en 2000 con el ascenso de Fox al poder, en 2004 con el desafuero de López Obrador, en 2006 con el golpe de Estado que incrustó a Calderón en Los Pinos, y en 2008 con la privatización encubierta de Pemex, es la causante de esta catástrofe.

La destrucción del régimen de bienestar social, iniciada en 1982 por De la Madrid, arrojó a la pobreza a millones de personas, en las ciudades y en el campo, y preparó las condiciones ideales para el auge del narcotráfico; el traspaso de las riquezas de la nación a las manos de unos cuantos, que consumaron Salinas, Zedillo, Fox y Calderón, auspició el nacimiento de la oligarquía que hoy nos domina y nos desangra, pero que, dados sus estrechos vínculos de negocios con el crimen organizado, debe, en justicia, ser caracterizada como olinarquía.

A escasas horas de las elecciones que se celebrarán mañana en 14 estados del país, la olinarquía mexicana se encuentra a las puertas de una crisis de cúpula, que puede atizar aun más la violencia y poner en riesgo la permanencia de Calderón al frente de eso que algunos todavía llaman gobierno federal. ¿En qué consiste esta crisis?

El PRI ganará de calle en Quintana Roo (por falta de candidato opositor), en Chihuahua (donde se dará la abstención más alta, debido al terror que existe), y en Tamaulipas (donde el triunfo será del recién asesinado doctor Rodolfo Torre); además, tendrá una ventaja menor, pero que no pondrá en duda sus victorias, en Aguascalientes, Durango, Tlaxcala, Zacatecas, Hidalgo y Veracruz, mientras, por lo contrario, sudará la gota gorda en Oaxaca, Puebla y Sinaloa.

En Oaxaca, la intromisión del gobierno de Ulises Ruiz ha contaminado el proceso desde su origen; las cuatro veces que han echado a andar el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) no ha funcionado; existen múltiples anomalías en los nombramientos de funcionarios de casillas, lo que aunado a la compra de votos, reparto de despensas y materiales de construcción garantiza, desde ya, que la contienda no será equitativa, transparente ni justa, y asegura de antemano un conflicto poselectoral profundo y duradero.

En Puebla, los pronósticos no son menos apacibles. Mario Marín, el góber precioso, se defenderá como gato bocarriba contra el ataque de la poderosa maquinaria electoral que manejará en su contra Elba Esther Gordillo. Como en Oaxaca, donde las huestes de Jesús Ortega han cometido tantas tropelías como las de Ulises (los chuchos no saben hacer otra cosa que pudrir elecciones), en Puebla habrá también una batalla campal de mapaches: fraude contra fraude.

Por último, en Sinaloa, el riesgo estriba en que el desenlace de los comicios provoque una ruptura en la clase política estatal, que podría tener gravísimos efectos en el panorama nacional, pues la alianza PRI-Vizcarra-Toledo Corro tiene en contra la que apoyan Calderón y los ex gobernadores priístas Juan S. Millán y Francisco Labastida en favor del neopanista, y priísta de toda la vida, Mario López Valdez, alias Malova.

Las repercusiones de estos tres escenarios de conflicto serán distintas, mas no por ello menos delicadas. A los conflictos poselectorales que estallarán en Oaxaca y Puebla se añadirá la absoluta falta de autoridad moral, que desde el sainete de Iztapalapa arrastran consigo la presidenta del tribunal federal electoral, María del Carmen Alanís, y los seis magistrados que bailan al son que ella toque, dependiendo de lo que Manlio Fabio Beltrones pida.

Si el órgano electoral de Oaxaca no funciona, y si el tribunal federal no goza de credibilidad ninguna, ¿cómo se va a resolver la lucha de fraudes contra fraudes en aquella entidad, donde el vacío de poder puede propiciar que resurja la violencia y con ella la represión de las corporaciones armadas? Estas previsiones cuentan igual para Puebla. En cambio, en Sinaloa, una eventual escisión en el bloque del Pacífico podría redibujar, con un costo en vidas humanas enorme, el mapa de la lucha contra los cárteles de la otra costa del país.

Ulises Ruiz y Mario Marín ocultan numerosos esqueletos en los roperos de sus respectivas casas de gobierno, y Calderón fue más que tolerante con ellos y les permitió hacer y deshacer a su antojo, mientras lo reconocieran como supuesto ganador de las elecciones de 2006 y lo respaldaran en todas sus acciones de gobierno, a cambio de una impunidad que hoy amenaza con arrebatarles para dejarlos al desnudo.

Esa posibilidad fue la que le puso los nervios de punta a Beatriz Paredes, cuando en su discurso del martes tronó contra Calderón, al recordarle su origen espurio y amenazarlo con que sólo dialogará con liderazgos legítimos? ¿Quiso decirnos que si el PRI no gana las 12 gubernaturas que están en juego mañana lo desconocerá como titular del Ejecutivo? ¿Y entonces?

¿A qué liderazgos legítimos pretendió referirse? ¿Al de Enrique Peña Nieto, gobernador de la entidad que cuenta con el más alto número de asesinatos de mujeres (incluido el de Paulette) y la burocracia más corrupta de la República?

El país está destruido y necesita una salida de emergencia, que sólo puede abrirse con un acuerdo de fondo entre todos los actores políticos y la sociedad civil. Una salida de emergencia que no fuimos capaces de instalar a tiempo y que, sin embargo, habremos de diseñar sobre la marcha si, después de lo que suceda en las elecciones de mañana, la olinarquía se embarca en una guerra de todos contra todos.

Muy puntuales, por su parte, después de resolver mal (sin señalar culpables) el caso de Atenco, los 11 ministros de la Suprema Corte se fueron ayer un largo mes de vacaciones, a comer y beber en los mejores hoteles del mundo, azotando la puerta en las narices de los militantes del SME, que llevan casi 60 días en huelga de hambre, en espera de que el máximo tribunal anule la extinción de Luz y Fuerza del Centro y les restituya sus fuentes de trabajo. ¿Cómo será el México que encontrarán a su regreso?

¿Quedará piedra sobre piedra?

lunes, julio 06, 2009

La Noche Triste de Calderón

Índice Político
Se cayó El Sistema
Manuel Bartlett

Sobrevivimos a la “espotiza” que, sin piedad alguna, nos recetaron los partidos políticos. También a las miles de toneladas de contaminantes plásticos sobre los que imprimieron sus rostros o los de mercenarios “actores” de sonrisa también plastificada. Toleramos la chillona voz de Germán Martínez —Germamoncito Titínez, lo bautizó un lector de este espacio— gritando “¡al ladrón, al ladrón!”, mientras los blanquiazules se robaban hasta la vida de 48 infantes.Valió la pena. El fallo popular inapelable fue la gran derrota del ocupante de Los Pinos.
Barrió el PRI en la Cámara de Diputados. En las gubernaturas de Sonora, Nuevo León, San Luis Potosí, Colima, Campeche y aun Querétaro donde, a la hora de enviar esta colaboración, el tricolor estaba sobre el PAN entre cinco y siete puntos por arriba, de acuerdo con los conteos rápidos y encuestas de salida, lo que en el transcurso de este día se irá confirmando a medida que se vaya cargando el PREP.La mayoría de la Cámara Baja será tricolor.Los grandes vencedores son los herederos de Plutarco Elías Calles.
Triunfos del PRI que, pese a tener el mérito de reprobar la gestión calderoniana, son pírricos.
Los contendientes se alzaron con triunfos muy cerrados en las gubernaturas.Habrá legisladores que, como el ocupante de Los Pinos, tendrán cada vez menos legitimidad.
Los números y los porcentajes están ya a la vista.
Marcan ya la tendencia.
Calderón y su puppet Germán Martínez perdieron estrepitosamente la elección.
Aunque, claro, eso no nos exime de que en estos días los dirigentes y voceros partidistas empiecen a hablar en tonos graves, superlativos, tratando de ocultar su “esdrujulez”.
Fracasó, una vez más, el masivo abuso de poder desplegado por la fallida Administración de Felipe Calderón -asignando a las Fuerzas Armadas un indecoroso papel de intimidación a la sociedad, repartiendo recursos públicos (despensas, materiales de construcción, becas, etc.)— y sólo lo supera la marca de Vicente Fox en apoyo (ilegal) al propio Calderón en el 2006.
En las campañas panistas, de nueva cuenta, brillaron el macartismo, la escasez programática y la hostilidad hacia los otros factores políticos, muy en especial contra el PRI -cual hace tres años lo fuera Andrés Manuel López Obrador—, con candidatos muchas veces sacados del baúl politiquero, con vivos exponentes del latrocinio y la incompetencia. Pragmatismo puro, que no rindió.Fue, ahora sí, contraproducente.
Por tal, la de anoche fue la segunda gran Noche Triste de Felipe Calderón. La primera, hace tres años...Aunque luego el IFE y, más tarde el TRIFE, le cambiarían a sus veladas el sabor.
Pero ganó también la abstención.
No el voto nulo ni el blanqueado.
La mayoría de los electores y electoras no participaron en el acto electoral.
Unos por desinterés ante el muy bajo desempeño de la dirigencia política, y otros para expresar rechazo ante la pobre oferta electoral (candidatos y programas), así como por la entronización de la “partidocracia” con la cual se pretende suplantar a la democracia.Nadie debe sorprenderse por el alto nivel de abstención.
El ciudadano no está obligado a votar por el ‘menos malo’, el ‘menos corrupto’ o el ‘menos ineficiente’.Los resultados, que tendrán carácter oficial este miércoles y hasta el próximo domingo -en el caso de las gubernaturas—, son producto de las maquinarias partidistas, cuya materia prima es la coacción o compra del voto. No de la voluntad popular.Lo que sí se irá conociendo, al lento paso del siempre sospechoso PREP —no obstante la validación que la UNAM ha vuelto a otorgarle—, es que el universo de electores efectivos fue minoritario.Volvemos a la realidad. A la “cruda”. A la cruda realidad. A lo áspero de lo cotidiano, en un país donde la delincuencia, la basura, el tráfico y el clima de violencia promovido por Calderón con su también fallida “guerra al narcotráfico”, nos parecerán situaciones idílicas ante la situación económica que se derrumba.Ahora sí, ya tenemos encima los efectos de la crisis financiera y económica mundial, que Calderón y sus muchachos no han sabido o no han podido enfrentar, con lo que aquí se resiente todavía más.Y ahora, además de llorar su tristeza como anoche, ¿qué va a hacer Calderón?
Índice Flamígero: Primero fue evidenciado como ofensor de niños. Ahora, Miguel Ángel Núñez se muestra atacante de las damas.
Ayer se lanzó contra la señora Rosa Borunda de Herrera, quien, insaculada por el IFE, presidía una mesa de casilla. Con dignidad, la esposa del gobernador de Veracruz dejó el sitio a su suplente, mientras el director de ISSSTE hacía campaña -a su favor, but of course—, atacando a la señora. Primero los niños. Ahora las damas. Un grito muy similar al “niños y mujeres primero”, cuando se hunde la nave.
http://www.indicepolitico.com/
pacorodriguez@journalist.com

domingo, mayo 03, 2009

IFE: en vez de corregir, ocultar


En 2006 las inconsistencias manifiestas en las actas de escrutinio y cómputo generaron dudas fundadas sobre el resultado de la elección presidencial; las actas y los datos capturados en el PREP mostraban cómo la suma de votos no correspondía al número de votantes que acudieron a las urnas y/o a las boletas depositadas. El número de votos para partidos, coaliciones y candidatos, más el de sufragios anulados, debe obtenerse de la cuenta de esas boletas, bajo el principio lógico de que tiene que haber concordancia entre la cantidad de votantes, de boletas depositadas y del total de sufragios. Puede emprenderse una verificación adicional con los datos del número de electores inscritos en la lista nominal de cada una de las casillas, la cifra de boletas enviadas a cada una de ellas (que corresponde a la cantidad de electores más el doble del número de los partidos políticos participantes en la elección –cada uno de los cuales tiene derecho a acreditar hasta dos representantes que no siempre viven dentro de esa sección), el número de boletas depositadas en las urnas y la cifra de boletas sobrantes. Esta información se encuentra en los archivos del PREP y está disponible para cualquier persona que desee revisarla. Y aunque no toda es indispensable para saber quién es el triunfador en la elección, sí es necesaria para las siguientes tres acciones: a) evaluar la calidad del trabajo institucional; b) detectar oportunamente las inconsistencias, con la posibilidad de corregirlas en las sesiones de cómputo; y c) evaluar la calidad de la elección.En cuanto a la calidad del trabajo institucional, la excelencia se alcanza si no existe una sola inconsistencia. Debido a que la organización de comicios es una actividad intensiva en el uso del recurso humano, es prácticamente imposible que no existan inconsistencias, pero debe buscarse que se reduzcan al mínimo, y para ello hay que trabajar en tres sentidos: revisar la documentación electoral para tratar de simplificarla al máximo; evaluar los procesos y procedimientos en las casillas (dentro de los límites legales) para incorporar elementos que permitan detectar y corregir inmediatamente cualquier inconsistencia; y perfeccionar el trabajo de capacitación de los ciudadanos que fungirán como funcionarios de mesa directiva de casilla.En lo referente a la posibilidad de detectar y enmendar los errores, la presencia de toda esta información en el PREP es el resultado de muchas reflexiones colectivas acerca de cómo dotar a los integrantes de los Consejos Distritales (consejeros electorales y representantes de los partidos políticos) de los instrumentos para identificar oportunamente todas las actas con inconsistencias para poder proceder al recuento de los votos en la sesión de cómputo distrital, en función de la causal establecida en el numeral I del inciso “d” del artículo 295: Cuando “existan errores o inconsistencias evidentes en los distintos elementos de las actas, salvo que puedan corregirse o aclararse con otros elementos a satisfacción plena de quien lo haya solicitado”.A menor número de inconsistencias, la calidad de la elección es mejor y genera confiabilidad y certeza. En sentido inverso, cuanto más crezca la cifra de inconsistencias –ya sea por errores humanos o manipulaciones de votos o resultados de casilla–, mayores serán las inquietudes y la desconfianza. Y, obviamente, si las inconsistencias se presentan en 47% de las casillas, como reconoce Luis Carlos Ugalde en su libro sobre las elecciones de 2006, y la diferencia entre el primero y el segundo lugares en la contienda por la Presidencia es tan cerrada como se registró, la sospecha envuelve a toda la elección. Dado que la organización de unos comicios es un proceso continuo en el que la calidad del trabajo que se realiza en una etapa repercute en la siguiente, lo que no se logre corregir con el ejercicio institucional en la preparación de la contienda puede enmendarse en las sesiones de escrutinio y cómputo que celebran los Consejos Distritales a partir del miércoles siguiente al día de la elección. Fue precisamente esto lo que no se hizo en 2006 y eso radicalizó el conflicto poselectoral.Lo anterior viene a cuento porque nuevamente se pretende suprimir toda esta información del PREP (no es la primera vez que se intenta: ya había sido motivo de discusión en el Consejo 1996-2003), precisamente para evitar que se detecten las inconsistencias y, en su caso, se cuestione la calidad del trabajo institucional y de la elección misma.Esto muestra en toda su dimensión la lógica del IFE: en lugar de corregir el problema, ocultarlo, y, aún más, pretender que lo que no se conoce no existe. Se trata de una vuelta a los tiempos en que la autoridad electoral dosificaba la información pública y buscaba ocultar y/o desaparecer todas las huellas de su actuación. De concretarse esta intención, se consumaría un retroceso mayúsculo.