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jueves, septiembre 24, 2009
México: Desplome del empleo, ingobernabilidad y trabajo enajenado
1. El empleo mal pagado y el desempleo que crece aceleradamente son el problema principal de México. De ellos depende la ingobernabilidad del país, su inatención ha impulsado la emigración, así como el enorme crecimiento de empleo informal y la inseguridad. También el desempleo y la miseria son la base de los estallidos sociales y, al mismo tiempo, puede hacer que se cumpla la cábala de la revolución 1810,1910 y 2010. Una chispa importante puede prender la pradera, por eso el ejército sigue invadiendo varios estados del país, se firmó con EEUU el Plan México y crece aceleradamente el número de militares y policías. ¿No se recuerda acaso el enorme despilfarro o dispendio que se dio cuando Porfirio Díaz festejaba el centenario de la Independencia y que en medio de esas aristocráticas fiestas surgió la gran revolución de 1910/17?
2. Se informa que la tasa de desempleo en México subió en agosto a su mayor nivel en más de 13 años y superó las expectativas del mercado, mientras la economía se calienta el presidente de facto se desespera. El desempleo subió a un 6.28 por ciento en agosto desde el 6.12 por ciento del mes previo, informó el Instituto de Estadística y Geografía (INEGI); es su mayor nivel desde febrero de 1996, cuando México resentía la desastrosa Crisis del Tequila. También superó el 6.05 por ciento esperado, según se pensaba entre analistas, la mediana de la encuesta arrojó un 6.01 por ciento. Según Reuters la economía de México, la segunda mayor de América Latina, se encamina a una caída anual de entre un 6.5 y un 7.5 por ciento, en su peor tropiezo desde la década de 1930, en gran parte debido a la desaceleración de Estados Unidos, su principal socio comercial.
3. México forma parte de los 15 países que integran la OCDE. En esta organización entre julio de 2008 y el mismo mes de 2009, el desempleo en México avanzó 1.9%, muy similar al avance del desempleo en la Unión Europea, cuya tasa de desocupación creció dos puntos en el último año. El empleo en los países desarrollados de Europa y de América del Norte como Estados Unidos y Canadá ha sido severamente afectado por la recesión económica global desempleo. El desempleo en las siete mayores economías del mundo repuntó 2.4% entre julio del año pasado y el mismo mes del presente año. La tasa de desempleo en Estados Unidos repuntó 3.6% en julio pasado, respecto al mismo mes de 2008, mientras que en Canadá el desempleo avanzó 2.5% en ese lapso. Lo que está claro es que cualquier crisis pega más duro a México por sus políticas equivocadas.
4. De los 45.7 millones de mexicanos en edad de trabajar actualmente, 2.4 millones de ellos están desempleados; cerca de 27.7 millones están ocupados pero no tienen acceso a instituciones de salud; entre tanto 12 millones más laboran en el sector informal de la economía, el máximo número de personas. En tanto que 4.8 millones de personas estuvieron subempleadas, es decir, que requirieron trabajos adicionales para nivelar su ingreso en el hogar. Esas cifras conservadoras reportadas por el INEGI –por los criterios o métodos que se usan para obtenerlas- no son necesariamente ciertas, aunque sirven para darnos una idea general. Es muy grave que el secretario del Trabajo diga que hay 33 millones que están en edad de trabajar pero que no buscan trabajo, por tanto no son desempleados o que se diga que quien trabaja una hora a la semana no es desempleado.
5. El secretario del Trabajo, en entrevista con Carmen Aristegui, tuvo que aceptar que cada año el gobierno está creando menos de la mitad de los empleos que se necesitan; es decir cada año más de 700 mil personas incrementan el desempleo y, para no morir de hambre junto a su familia tienen que irse a los EEUU, trabajar en la formalidad o de plano tomar el camino de la llamada “delincuencia”. Mientras tanto los empresarios multimillonarios –beneficiados por la política económica neoliberal, en vez de invertir dolarizan su dinero y lo depositan en bancos extranjeros. ¿Por qué entonces se insiste en querer engañarnos de que en México hay que trabajar más, producir riquezas para que haya bienestar, cuando se registra una explotación intensiva del trabajo y se saquea al país para llevarse las riquezas al extranjero?
6. Hace exactamente 150 años, en 1859, Marx, el filósofo, historiador y economista, escribió una obra: “Contribución a la crítica de la economía política”. Este libro fue el antecedente de su obra económica monumental, El Capital, cuyo primer volumen fue publicado en 1867. Sin embargo en 1844 Marx ya había analizado el significado del trabajo al servicio del capital o trabajo enajenado, en su obra “Manuscritos económicos y filosóficos”. Marx fue el primer científico que analizó con profundidad a la sociedad capitalista teniendo como base el trabajo asalariado, la explotación, la plusvalía y el papel del proletariado que le dará sepulturero. A pesar de exponer con profundidad el significado de la lucha de clases, Marx no pudo vislumbrar los demás recursos que tenía el capitalismo para continuar explotando y oprimiendo 150 o 200 años más.
7. Marx escribió entonces: "Dentro del sistema capitalista todos los métodos usados para elevar la productividad social del trabajo se consiguen a costa del trabajador individual: todos los medios para el desarrollo de la producción se transforman en medios de dominación y explotación de los trabajadores; ellos mutilan al trabajador convirtiéndolo en un fragmento de hombre nada mas; lo degradan al grado de hacerlo un apéndice de la maquina; destruyen hasta el ultimo residuo que de atractivo tenga su trabajo, convirtiéndolo en una tarea odiosa; separan de él el potencial intelectual del trabajador en la misma medida en que la ciencia es incorporada al proceso productivo como un poder independiente; distorsionan las condiciones bajo las cuales trabaja, sometiéndolo durante el proceso de trabajo al peor de los despotismos; ellos transforman su vida en una vida de trabajo." (Manuscritos)
8. En tanto que la inmensa mayoría de los economistas de ayer y de hoy, analizan los problemas a partir de los intereses capitalistas, porque son éstos quienes les pagan, Marx enfocó todas sus teoría y análisis a desmenuzar el capitalismo opresor y a construir propuestas para las luchas proletarias. Al parecer en los planteamientos marxistas la dictadura del proletariado nada tenía que ver con la dictadura del partido ni tampoco con la llamada “sociedad socialista”. Cuando Marx hablaba de período de transición de la sociedad capitalista a comunista proponía un proceso de revolución permanente hacia la desaparición del Estado y la instauración de la autogestión. Por eso un principio básico de la lucha contra el capitalismo es la desaparición del trabajo asalariado y por tanto de la plusvalía y la acumulación del capital.
pedroe@cablered.net.mx
viernes, junio 19, 2009
Comienza la intervención (abierta)
Dólares y supervisiones
La tía Saluca y las angustias
Julio Hernández López
El proceso de subordinación política y militar a Estados Unidos avanzó ayer cuando las arcas del vecino fueron finalmente autorizadas por el Congreso (falta la confirmación del presidente Obama) a entregar centenares de millones de dólares a nombre del llamado Plan Mérida. A partir de ahora se incrementará la presencia de agentes, asesores, enviados y técnicos gringos que irán tomando el control de las operaciones policiales y militares relacionadas con el narcotráfico, las fronteras y la migración, pero de manera adjunta, de la manera como ejerce el poder el grupo íntimo que desde Los Pinos ha propiciado que México sea clasificado por la Casa Blanca, el Pentágono y el Capitolio como Estado fallido, al grado que la mano mendicante del calderonismo contratista ni siquiera ha mostrado alguna forma de insatisfacción porque los fondos invasores hayan sido aprobados en el paquete de la Ley de Gastos de Defensa Suplementarios para Irak y Afganistán, en una aceptación implícita de que Los Vinos acepta que México está en el mismo rango de peligrosidad y descomposición que Estados Unidos asigna a aquellos dos países.
Nadie da dinero porque sí, y menos una potencia como la vecina, de tal manera que las presiones, órdenes y evaluaciones serán constantes. Ayer mismo, Hillary Clinton fue instruida para que en 45 días presente un informe de la manera en que el gobierno calderonista atiende las quejas por violaciones a derechos humanos que hubieran realizado policías y militares. Con Oaxaca y Atenco tendrían, pero el expediente día con día se engruesa (o engrosa, ambas formas son correctas), e incluso los nuevos patrones agregaron un apartado especial para el caso de Brad Will, el periodista independiente asesinado en Oaxaca por policías de la administración de Ulises Ruiz, el gobernador de manos rojas que impulsó una farsa judicial para acusar a sus opositores de matar a un informador que trabajaba del lado de las barricadas y no detrás de o junto a las policías militarizadas. En el colmo de la injusticia, entre aberraciones procesales, un militante de la APPO, Juan Manuel Martínez Moreno, ha sido habilitado como presunto culpable de la muerte de Will. La jugada está clara: por un lado se entrega el botín de cientos de millones de dólares (el sabido Caballo Meridense de Troya) y por otro se abre el expediente hipócrita (una forma de chantaje, en realidad) de las preocupaciones estadunidenses por las violaciones a los derechos humanos que sus marionetas locales envalentonadas cometan.
La aprobación de los gastos estadunidenses de intervención servirán al calderonismo para añadir presuntas medallas de honor al uniforme de superhéroe planetario que en su propia tierra enfrenta con gallardía, según los anuncios pagados en radio y televisión, al narcotráfico (que habían solapado los mismos funcionarios que el Titán de Morelia rescató del foxismo, como García Luna y Medina Mora, y que el propio Grandote de San Cristóbal había tolerado haciéndose de la vista redituablemente corta). La campaña panista de leva de votos podrá presumir que Estados Unidos finalmente se doblegó ante las continuas exigencias felipistas de que los gringos le entraran con un moche al jale local contra (determinados) narcotraficantes.
Astillas
Sólo para el registro de asuntos de Salud: el pasado domingo, la tía Saluca dijo en su casa de Celaya que veía más flaco y angustiado al más famoso de sus sobrinos. La tía Saluca es María de la Salud Hinojosa, casada con Francisco Gallego, y fue visitada durante varias horas por su sobrino, Felipe Calderón. La tía Saluca, por cierto, asistía a su vez a reuniones políticas organizadas muchos años atrás por una panista con pretensiones, Marta Sahagún... Margarita Zavala volvió a ir a Hermosillo para confortar a algunos padres de familia, mientras la impunidad continúa y más niños mueren. Tampoco esta vez pudo conocer personalmente a su pariente concesionaria de guarderías, pero nuevamente la acompañó la esposa del gobernador Bours Castelo (Ah, BC), Lourdes Laborín, que también forma parte de la Gran Familia Feliz... A propósito de familias enriquecidas mediante la política, el negocio llamado Partido Verde Ecologista de México recibió ayer un amable empuje electoral del licenciado Felipe Calderón, al anunciar que cuando no haya medicinas en el ISSSTE se darán cupones para obtenerlas en farmacias privadas, lo que embona parcial, pero oportunamente, con la propaganda del falso ecologismo, especializado en el saqueo de recursos públicos... Sanjuana Martínez ha escrito Se venden niños, un libro en el que, tomando como punto de referencia los 25 pequeños desaparecidos de los albergues de la Iglesia Cristiana Restaurada (once en Casitas del Sur, en el DF; otros once en La casita, de Cancún, y tres en Caifac, Monterrey), fundada por Jorge Erdely Graham, se denuncia que “en México desaparecieron 45 mil niños el año pasado, de acuerdo con cálculos de las organizaciones no gubernamentales que se dedican a la protección de la infancia, y se cree que esta escalofriante cifra va en aumento. Otras fuentes señalan que el número asciende a 500 mil en pasados siete años. Respecto a Erdely, la citada iglesia, sus casitas y los niños secuestrados, Sanjuana señala que no existe ninguna orden de aprehensión contra el presunto especialista en sectas y que la procuraduría capitalina de justicia mantiene un silencio cómplice. Un país que renuncia a sus valores y abandona a sus niños compromete su dignidad y su futuro. ¿Dónde están? Los niños perdidos de Erdely son hoy la vergüenza de México... Respecto a la mordedura chuchista de lengua, el profesor Benjamín Cortés Valadez envía una décima titulada A veces dardo lanzado/ va a nuestro propio tejado: Se nota que el intelecto/ a veces es tan carente/ que de un léxico imprudente/ no se calcula el efecto/ y nos hace al interfecto/ llamar con cínica audacia/ lo que es la propia desgracia,/ y así Ortega a Andrés Manuel/ llamó traidor, siendo que él/ ya lo es por antonomasia... ¡Feliz fin de semana!
La tía Saluca y las angustias
Julio Hernández López
El proceso de subordinación política y militar a Estados Unidos avanzó ayer cuando las arcas del vecino fueron finalmente autorizadas por el Congreso (falta la confirmación del presidente Obama) a entregar centenares de millones de dólares a nombre del llamado Plan Mérida. A partir de ahora se incrementará la presencia de agentes, asesores, enviados y técnicos gringos que irán tomando el control de las operaciones policiales y militares relacionadas con el narcotráfico, las fronteras y la migración, pero de manera adjunta, de la manera como ejerce el poder el grupo íntimo que desde Los Pinos ha propiciado que México sea clasificado por la Casa Blanca, el Pentágono y el Capitolio como Estado fallido, al grado que la mano mendicante del calderonismo contratista ni siquiera ha mostrado alguna forma de insatisfacción porque los fondos invasores hayan sido aprobados en el paquete de la Ley de Gastos de Defensa Suplementarios para Irak y Afganistán, en una aceptación implícita de que Los Vinos acepta que México está en el mismo rango de peligrosidad y descomposición que Estados Unidos asigna a aquellos dos países.
Nadie da dinero porque sí, y menos una potencia como la vecina, de tal manera que las presiones, órdenes y evaluaciones serán constantes. Ayer mismo, Hillary Clinton fue instruida para que en 45 días presente un informe de la manera en que el gobierno calderonista atiende las quejas por violaciones a derechos humanos que hubieran realizado policías y militares. Con Oaxaca y Atenco tendrían, pero el expediente día con día se engruesa (o engrosa, ambas formas son correctas), e incluso los nuevos patrones agregaron un apartado especial para el caso de Brad Will, el periodista independiente asesinado en Oaxaca por policías de la administración de Ulises Ruiz, el gobernador de manos rojas que impulsó una farsa judicial para acusar a sus opositores de matar a un informador que trabajaba del lado de las barricadas y no detrás de o junto a las policías militarizadas. En el colmo de la injusticia, entre aberraciones procesales, un militante de la APPO, Juan Manuel Martínez Moreno, ha sido habilitado como presunto culpable de la muerte de Will. La jugada está clara: por un lado se entrega el botín de cientos de millones de dólares (el sabido Caballo Meridense de Troya) y por otro se abre el expediente hipócrita (una forma de chantaje, en realidad) de las preocupaciones estadunidenses por las violaciones a los derechos humanos que sus marionetas locales envalentonadas cometan.
La aprobación de los gastos estadunidenses de intervención servirán al calderonismo para añadir presuntas medallas de honor al uniforme de superhéroe planetario que en su propia tierra enfrenta con gallardía, según los anuncios pagados en radio y televisión, al narcotráfico (que habían solapado los mismos funcionarios que el Titán de Morelia rescató del foxismo, como García Luna y Medina Mora, y que el propio Grandote de San Cristóbal había tolerado haciéndose de la vista redituablemente corta). La campaña panista de leva de votos podrá presumir que Estados Unidos finalmente se doblegó ante las continuas exigencias felipistas de que los gringos le entraran con un moche al jale local contra (determinados) narcotraficantes.
Astillas
Sólo para el registro de asuntos de Salud: el pasado domingo, la tía Saluca dijo en su casa de Celaya que veía más flaco y angustiado al más famoso de sus sobrinos. La tía Saluca es María de la Salud Hinojosa, casada con Francisco Gallego, y fue visitada durante varias horas por su sobrino, Felipe Calderón. La tía Saluca, por cierto, asistía a su vez a reuniones políticas organizadas muchos años atrás por una panista con pretensiones, Marta Sahagún... Margarita Zavala volvió a ir a Hermosillo para confortar a algunos padres de familia, mientras la impunidad continúa y más niños mueren. Tampoco esta vez pudo conocer personalmente a su pariente concesionaria de guarderías, pero nuevamente la acompañó la esposa del gobernador Bours Castelo (Ah, BC), Lourdes Laborín, que también forma parte de la Gran Familia Feliz... A propósito de familias enriquecidas mediante la política, el negocio llamado Partido Verde Ecologista de México recibió ayer un amable empuje electoral del licenciado Felipe Calderón, al anunciar que cuando no haya medicinas en el ISSSTE se darán cupones para obtenerlas en farmacias privadas, lo que embona parcial, pero oportunamente, con la propaganda del falso ecologismo, especializado en el saqueo de recursos públicos... Sanjuana Martínez ha escrito Se venden niños, un libro en el que, tomando como punto de referencia los 25 pequeños desaparecidos de los albergues de la Iglesia Cristiana Restaurada (once en Casitas del Sur, en el DF; otros once en La casita, de Cancún, y tres en Caifac, Monterrey), fundada por Jorge Erdely Graham, se denuncia que “en México desaparecieron 45 mil niños el año pasado, de acuerdo con cálculos de las organizaciones no gubernamentales que se dedican a la protección de la infancia, y se cree que esta escalofriante cifra va en aumento. Otras fuentes señalan que el número asciende a 500 mil en pasados siete años. Respecto a Erdely, la citada iglesia, sus casitas y los niños secuestrados, Sanjuana señala que no existe ninguna orden de aprehensión contra el presunto especialista en sectas y que la procuraduría capitalina de justicia mantiene un silencio cómplice. Un país que renuncia a sus valores y abandona a sus niños compromete su dignidad y su futuro. ¿Dónde están? Los niños perdidos de Erdely son hoy la vergüenza de México... Respecto a la mordedura chuchista de lengua, el profesor Benjamín Cortés Valadez envía una décima titulada A veces dardo lanzado/ va a nuestro propio tejado: Se nota que el intelecto/ a veces es tan carente/ que de un léxico imprudente/ no se calcula el efecto/ y nos hace al interfecto/ llamar con cínica audacia/ lo que es la propia desgracia,/ y así Ortega a Andrés Manuel/ llamó traidor, siendo que él/ ya lo es por antonomasia... ¡Feliz fin de semana!
domingo, abril 19, 2009
El Plan Mérida “necesita” narcotraficantes en México y Centroamérica
Marcelo Colussi
“La valiente posición de México contra los carteles de drogas, como también los esfuerzos de Colombia por combatir las drogas [tienen] el efecto secundario de empujar a los traficantes hacia América Central. Nos basaremos en la Iniciativa de Mérida, lanzada el año pasado por el presidente Bush, para ayudar a México y a los países centroamericanos. El narcotráfico es un problema de todos, y debemos encontrar una solución juntos”, declaró recientemente el vicepresidente de los Estados Unidos, Joe Biden.
¿Será cierto que a la actual administración de Washington le preocupa el narcotráfico? Si hubiera un interés real por terminar con un problema de salud pública tan amplio como el consumo de drogas ilegales en su país (los cálculos más conservadores ubican en 15 millones la cifra de adictos en el territorio estadounidense), muy otras deberían ser las iniciativas. Quemar sembradíos de coca o de marihuana en las montañas de Latinoamérica o llenar de armamento sofisticado a las fuerzas armadas de los países al sur del Río Bravo no baja el consumo de estupefacientes entre los jóvenes de New York o Los Ángeles. ¿Por qué se sigue militarizando un problema que no es militar? O bien el asunto está mal encarado en términos técnicos, o bien –nos quedamos con esta segunda hipótesis– hay otros intereses tras esta “guerra a muerte” contra el narcotráfico.
Plan Colombia, Plan Mérida… ¿Por qué no, alguna vez, un Plan California, por ejemplo, o un plan Francia, o Plan Holanda, donde tropas de países del sur –digamos de Afganistán y de Myanmar, principales productores de amapola, o de Colombia, principal productor de hoja de coca– se instalasen en estos puntos del Norte próspero para combatir el consumo de estupefacientes de sus ciudadanos? ¿Y un plan “Paraísos Fiscales” para entrar, por ejemplo, en las Bahamas o las Islas Caimán, en el Caribe, o en el Principado de Sealand, que funciona en una antigua plataforma petrolera del Mar del Norte, o en el Dominio de Melchizedek, situado sobre un desértico atolón vecino a las Islas Marshal –que por medio de la página electrónica www.Melchizedek.com ofrece ciudadanía, pasaporte y facilidades para toda clase de negocios– y confiscar las super multimillonarias cuentas de la banca off shore allí instalada donde se lavan narcodólares?
Más allá de la humorada, es inconcebible una maniobra del género. Pero no son inconcebibles maniobras en sentido inverso: tropas armadas hasta los dientes directamente enviadas por Washington, o equipadas y entrenadas por la gran potencia, desembarcando en cualquier país del Sur y persiguiendo a bandas de narcotraficantes locales (al menos, declarando hacerlo). De hecho, eso es lo que sucede a diario con esta nueva guerra total que la gran potencia viene desarrollando junto a su cruzada contra el nunca bien definido “terrorismo internacional”. La lucha contra el narcotráfico permite a la geoestrategia de Estados Unidos estar donde quiere, cuando quiere y haciendo lo que quiere. Y, en realidad, ¿qué hace cuando desembarca en cualquiera de estos “pobres países del Sur” productores de drogas ilícitas? Cuida sus intereses hegemónicos a sangre y fuego, intereses que no son, precisamente, la salud de sus ciudadanos sino los de sus gigantescas multinacionales. Si de la salud pública de su ciudadanía se tratase, no invadiría Colombia ni abriría bases militares en el Asia Central, y en vez de soldados habría médicos y psicólogos en acción.
Complementando el tristemente célebre Plan Colombia –que en casi diez años de existencia y con alrededor de 5.000 millones de dólares invertidos no ha reducido en un gramo la producción de hoja de coca en el territorio colombiano que, por el contrario, subió más aún– ahora surge el Plan Mérida. El Plan Mérida, también conocido como Iniciativa Mérida o Plan México, técnicamente consiste es un proyecto de seguridad establecido entre los gobiernos de Estados Unidos, México y los países de Centroamérica y el Caribe para combatir el narcotráfico y el crimen organizado. El acuerdo fue aceptado por el Congreso de los Estados Unidos y activado por el presidente George Bush el 30 de junio del 2008, en tanto la actual administración de Barack Obama lo ha hecho suyo igualmente. El paquete de asistencia prevé un monto de 1.600 millones de dólares para un plazo de tres años. Durante el primer año estará proporcionando a México 400 millones de dólares en equipo y entrenamiento y un monto de 65 millones de dólares para las naciones de Centroamérica: Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá; el plan también incluye a Haití y a la República Dominicana en la porción del paquete para Centroamérica. Oficialmente, los objetivos perseguidos con toda la iniciativa son: la mejora en los programas de las agencias de seguridad de todos los países implicados en la vigilancia de su territorio, el equipamiento y activos para apoyar a las agencias de seguridad homólogas, la provisión de tecnología computarizada para fortalecer la coordinación de las fuerzas de seguridad e información entre Estados Unidos, México y los países del istmo centroamericano, y la provisión de tecnologías para aumentar la capacidad de recolección de inteligencia para propósitos de orden público.
¿Son efectivamente las prioridades de México, de Centroamérica y de las islas del Caribe la lucha contra el narcotráfico? ¿Mejorarán las condiciones de vida de sus poblaciones por medio de esta nueva iniciativa de remilitarización? La analista política Ana Esther Ceceña comenta que “el Plan Mérida si es la complementación del Plan Puebla Panamá, pero en realidad el P.P.P. en sí mismo ya se transformó en Proyecto Meso América incorporando a Colombia, y muy explícitamente la dimensión de seguridad. Ya el propio Plan Puebla Panamá asumió las dos cosas, la integración energética, que era la parte económica más importante que tenía, y la integración de seguridad. Y en ese sentido, ya no es que requiera del Plan Mérida, sino que es un eslabón más que permite que el Plan Mérida que está en México [y Centroamérica] se concrete de manera muy natural, sin necesidad de mucha bisagra con el Plan Colombia. Porque el Plan Mérida corresponde directamente al Plan Colombia, es el mismo proyecto adaptado a las circunstancias tanto geográficas como temporales. Porque ya se asume toda la experiencia tenida con el Plan Colombia y la estructura es similar: ayuda para seguridad y una muy pequeña para desarrollo, que es como avanzan varios de los proyectos del Plan Colombia. Y entonces tienes una superposición del Plan Mérida en la parte norte, proyecto Meso América enlazando esa parte norte con Colombia, Plan Colombia en Colombia y Perú”.
Si se toman en cuenta los logros de casi una década de existencia del Plan Colombia (en realidad ahora rebautizado Plan Patriota), la experiencia debería ser negativamente aleccionadora: la supuesta “guerra” al narcotráfico no se ganó. Por el contrario: la producción y distribución de cocaína, y en menor medida marihuana, que llega a suelo estadounidense no disminuyó sino que siguió aumentando. ¿Por qué entonces repetir el modelo ahora en una nueva región del patio trasero de la gran potencia?
Sin dudas México y los países centroamericanos constituyen hoy la ruta principal por la que transita la cocaína colombiana con rumbo a Estados Unidos, calculándose que los narcotraficantes aztecas mueven unos 25.000 millones de dólares al año, con poderosos cárteles (el de Sinaloa, el de Juárez, el de Tijuana y el del Golfo) que, según funcionarios mexicanos, importan al año unas 2.000 armas de fuego de última tecnología habiéndose constituido ya en un pequeño poder militar con 100.000 personas implicadas, mientras que en los países centroamericanos los grupos dedicados al trasiego de drogas ilícitas también son un pequeño Estado dentro del Estado aportando, según estimaciones confiables, alrededor de un tercio de las economías locales (la proliferación de centros comerciales de lujo, condominios de alta categoría y torres que no tienen nada que envidiar a las de Miami o Atlanta no deja de sorprender en uno de los lugares más pobres del continente). Por supuesto que estas redes se mueven fuera de la ley y son un foco real de criminalidad, violencia, muerte y dolor para las poblaciones en que están establecidas (aunque también son una fuente de ingresos, lo cual hace que, para esas mismas poblaciones históricamente pobres y excluidas, no se vean tanto como “delincuentes” sino como benefactores). Pero no son más delincuentes que los paraísos fiscales donde se terminan lavando esos narcodólares, los cuales –insistimos con la idea, porque de humorada no tiene nada– jamás serán objeto de un Plan Mérida.
Valga agregar que este plan pretende ir más lejos que el Plan Colombia, en tanto plantea la implantación del Acta Patriota estadounidense, donde se conculcan las libertades civiles de la población pasando por encima de las garantías constitucionales (virtual golpe de Estado técnico disfrazado). Para lograr esto, Washington está utilizando toda clase de pretextos, creíbles y no tan creíbles, o descabellados incluso, como por ejemplo sacar a luz pública alarmistas informaciones según las cuales el grupo Hezbolá, del Líbano estaría operando en su frontera con México, o encontrando nexos de las temibles “maras” (pandillas) centroamericanas con el terrorismo islámico del grupo Al Qaeda. “Miente, miente, miente, que algo queda”. El tamaño de la mentira en juego es directamente proporcional a los intereses en que se sustenta. Cualquier día podrán entrar en escena grupos alienígenas como parte del montaje mediático, y ello no debería sorprendernos. ¿Un “Plan Júpiter” entonces?
Definitivamente entonces, no es un altruista interés por la salud integral de la población estadounidense lo que motiva estos planes. El petróleo mexicano, por ejemplo, cuyas reservas durarán no menos de 100 años con los descubrimientos en el Golfo de México, el agua dulce y la biodiversidad de las selvas tropicales de la región (la del Petén, por ejemplo, la segunda más grande de Latinoamérica), son motivos más fuertes que la salud de los narcodependientes en suelo propio.
Que las bandas de narcotraficantes existen, no hay dudas. Hay ya toda una cultura narco, avalada incluso por los tomados como simpáticos narcocorridos que narran las “valientes historias” de estos nuevos héroes populares. Un poco delincuentes, un poco espejo donde mirarse para los sectores más desposeídos, las mafias del narcotráfico se presentan como “los malos de la película” en esta historia que se va tejiendo. El dinero fácil del narcotráfico alimenta estas fortunas de capos latinoamericanos –muy peliculescos por cierto–, pero también alimenta los paraísos fiscales, y en definitiva, los circuitos financieros internacionales, aquellos donde todo es limpio y se habla en inglés. El crimen organizado y el narcotráfico, nuevo demonio que recorre las tierras latinoamericanas (ya pasaron de moda el comunismo o la teología de la liberación) puede servir para mucho. Para generar planes como los Colombia, o Mérida, por ejemplo.
No hay dudas que en estos momentos asistimos a una catarata mediática impresionante respecto a estos temas. La sensación que se transmite a diario por los medios de comunicación de México y Centroamérica –alimentada realmente por hechos concretos– es que las mafias del narcotráfico “tienen de rodillas a la población”. Todo ello, igual que sucedió años atrás en Colombia, justifica perfectamente la implementación de planes antidrogas salvadores. En ese sentido puede entenderse que la actual explosión de narcoactividad y crimen organizado es totalmente funcional a una estrategia de control regional, donde el mensaje mediático (la Guerra de Cuarta Generación, según llaman los estrategas del Pentágono) prepara las condiciones para posteriores intervenciones.
Diversos analistas políticos y activistas del campo popular advierten que estos planes antinarcóticos se ubican en el contexto de criminalización de las luchas sociales de la región. En ese sentido es denuncia que la Iniciativa Mérida reforzará las guerras de baja intensidad y los distintos planes de contrainsurgencia en la zona, al tiempo que es de esperarse un incremento en los abusos de las fuerzas policiacas y militares. Luchar contra este demonio, así como sucede en la lucha contra el “temible fundamentalismo musulmán”, puede justificar todo.
La “nueva sociedad de las Américas” preconizada por el nuevo presidente de Estados Unidos, Barack Obama, no tiene mucho de novedosa: continúa con la dominación económica de siempre, tratados de libre comercio mediante, amparada en más y más sofisticadas operaciones militares, como la reactivación de la IV Flota o convenios de patrullaje conjunto con las fuerzas armadas de los distintos países de la región, siempre con los planes geoestratégicos de control continental –el Plan Colombia y ahora el Plan Mérida– como telón de fondo. El narcotráfico, en tal sentido, es la coartada perfecta.
Además del aseguramiento de los recursos geostratégicos básicos para la lógica imperial (energía, agua dulce, biodiversidad), estos planes centrados en la lucha contra el narcotráfico permiten tener controlada militarmente las sociedades latinoamericanas. Esto hace recordar palabras de Henry Kissinger cuando opinó sobre los talibanes afganos financiados por su gobierno: “¿qué importa en definitiva un pequeño grupo de fundamentalistas como Al Qaeda si ello sirve para una derrota estratégica de la Unión Soviética?” Del mismo modo, en el contexto latinoamericano, podría decirse: “¿qué importan unas cuantas bandas de narcotraficantes en México y Centroamérica si ello sirve para asegurarnos en el control en una zona que quiere levantar la cabeza?”
“La valiente posición de México contra los carteles de drogas, como también los esfuerzos de Colombia por combatir las drogas [tienen] el efecto secundario de empujar a los traficantes hacia América Central. Nos basaremos en la Iniciativa de Mérida, lanzada el año pasado por el presidente Bush, para ayudar a México y a los países centroamericanos. El narcotráfico es un problema de todos, y debemos encontrar una solución juntos”, declaró recientemente el vicepresidente de los Estados Unidos, Joe Biden.
¿Será cierto que a la actual administración de Washington le preocupa el narcotráfico? Si hubiera un interés real por terminar con un problema de salud pública tan amplio como el consumo de drogas ilegales en su país (los cálculos más conservadores ubican en 15 millones la cifra de adictos en el territorio estadounidense), muy otras deberían ser las iniciativas. Quemar sembradíos de coca o de marihuana en las montañas de Latinoamérica o llenar de armamento sofisticado a las fuerzas armadas de los países al sur del Río Bravo no baja el consumo de estupefacientes entre los jóvenes de New York o Los Ángeles. ¿Por qué se sigue militarizando un problema que no es militar? O bien el asunto está mal encarado en términos técnicos, o bien –nos quedamos con esta segunda hipótesis– hay otros intereses tras esta “guerra a muerte” contra el narcotráfico.
Plan Colombia, Plan Mérida… ¿Por qué no, alguna vez, un Plan California, por ejemplo, o un plan Francia, o Plan Holanda, donde tropas de países del sur –digamos de Afganistán y de Myanmar, principales productores de amapola, o de Colombia, principal productor de hoja de coca– se instalasen en estos puntos del Norte próspero para combatir el consumo de estupefacientes de sus ciudadanos? ¿Y un plan “Paraísos Fiscales” para entrar, por ejemplo, en las Bahamas o las Islas Caimán, en el Caribe, o en el Principado de Sealand, que funciona en una antigua plataforma petrolera del Mar del Norte, o en el Dominio de Melchizedek, situado sobre un desértico atolón vecino a las Islas Marshal –que por medio de la página electrónica www.Melchizedek.com ofrece ciudadanía, pasaporte y facilidades para toda clase de negocios– y confiscar las super multimillonarias cuentas de la banca off shore allí instalada donde se lavan narcodólares?
Más allá de la humorada, es inconcebible una maniobra del género. Pero no son inconcebibles maniobras en sentido inverso: tropas armadas hasta los dientes directamente enviadas por Washington, o equipadas y entrenadas por la gran potencia, desembarcando en cualquier país del Sur y persiguiendo a bandas de narcotraficantes locales (al menos, declarando hacerlo). De hecho, eso es lo que sucede a diario con esta nueva guerra total que la gran potencia viene desarrollando junto a su cruzada contra el nunca bien definido “terrorismo internacional”. La lucha contra el narcotráfico permite a la geoestrategia de Estados Unidos estar donde quiere, cuando quiere y haciendo lo que quiere. Y, en realidad, ¿qué hace cuando desembarca en cualquiera de estos “pobres países del Sur” productores de drogas ilícitas? Cuida sus intereses hegemónicos a sangre y fuego, intereses que no son, precisamente, la salud de sus ciudadanos sino los de sus gigantescas multinacionales. Si de la salud pública de su ciudadanía se tratase, no invadiría Colombia ni abriría bases militares en el Asia Central, y en vez de soldados habría médicos y psicólogos en acción.
Complementando el tristemente célebre Plan Colombia –que en casi diez años de existencia y con alrededor de 5.000 millones de dólares invertidos no ha reducido en un gramo la producción de hoja de coca en el territorio colombiano que, por el contrario, subió más aún– ahora surge el Plan Mérida. El Plan Mérida, también conocido como Iniciativa Mérida o Plan México, técnicamente consiste es un proyecto de seguridad establecido entre los gobiernos de Estados Unidos, México y los países de Centroamérica y el Caribe para combatir el narcotráfico y el crimen organizado. El acuerdo fue aceptado por el Congreso de los Estados Unidos y activado por el presidente George Bush el 30 de junio del 2008, en tanto la actual administración de Barack Obama lo ha hecho suyo igualmente. El paquete de asistencia prevé un monto de 1.600 millones de dólares para un plazo de tres años. Durante el primer año estará proporcionando a México 400 millones de dólares en equipo y entrenamiento y un monto de 65 millones de dólares para las naciones de Centroamérica: Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá; el plan también incluye a Haití y a la República Dominicana en la porción del paquete para Centroamérica. Oficialmente, los objetivos perseguidos con toda la iniciativa son: la mejora en los programas de las agencias de seguridad de todos los países implicados en la vigilancia de su territorio, el equipamiento y activos para apoyar a las agencias de seguridad homólogas, la provisión de tecnología computarizada para fortalecer la coordinación de las fuerzas de seguridad e información entre Estados Unidos, México y los países del istmo centroamericano, y la provisión de tecnologías para aumentar la capacidad de recolección de inteligencia para propósitos de orden público.
¿Son efectivamente las prioridades de México, de Centroamérica y de las islas del Caribe la lucha contra el narcotráfico? ¿Mejorarán las condiciones de vida de sus poblaciones por medio de esta nueva iniciativa de remilitarización? La analista política Ana Esther Ceceña comenta que “el Plan Mérida si es la complementación del Plan Puebla Panamá, pero en realidad el P.P.P. en sí mismo ya se transformó en Proyecto Meso América incorporando a Colombia, y muy explícitamente la dimensión de seguridad. Ya el propio Plan Puebla Panamá asumió las dos cosas, la integración energética, que era la parte económica más importante que tenía, y la integración de seguridad. Y en ese sentido, ya no es que requiera del Plan Mérida, sino que es un eslabón más que permite que el Plan Mérida que está en México [y Centroamérica] se concrete de manera muy natural, sin necesidad de mucha bisagra con el Plan Colombia. Porque el Plan Mérida corresponde directamente al Plan Colombia, es el mismo proyecto adaptado a las circunstancias tanto geográficas como temporales. Porque ya se asume toda la experiencia tenida con el Plan Colombia y la estructura es similar: ayuda para seguridad y una muy pequeña para desarrollo, que es como avanzan varios de los proyectos del Plan Colombia. Y entonces tienes una superposición del Plan Mérida en la parte norte, proyecto Meso América enlazando esa parte norte con Colombia, Plan Colombia en Colombia y Perú”.
Si se toman en cuenta los logros de casi una década de existencia del Plan Colombia (en realidad ahora rebautizado Plan Patriota), la experiencia debería ser negativamente aleccionadora: la supuesta “guerra” al narcotráfico no se ganó. Por el contrario: la producción y distribución de cocaína, y en menor medida marihuana, que llega a suelo estadounidense no disminuyó sino que siguió aumentando. ¿Por qué entonces repetir el modelo ahora en una nueva región del patio trasero de la gran potencia?
Sin dudas México y los países centroamericanos constituyen hoy la ruta principal por la que transita la cocaína colombiana con rumbo a Estados Unidos, calculándose que los narcotraficantes aztecas mueven unos 25.000 millones de dólares al año, con poderosos cárteles (el de Sinaloa, el de Juárez, el de Tijuana y el del Golfo) que, según funcionarios mexicanos, importan al año unas 2.000 armas de fuego de última tecnología habiéndose constituido ya en un pequeño poder militar con 100.000 personas implicadas, mientras que en los países centroamericanos los grupos dedicados al trasiego de drogas ilícitas también son un pequeño Estado dentro del Estado aportando, según estimaciones confiables, alrededor de un tercio de las economías locales (la proliferación de centros comerciales de lujo, condominios de alta categoría y torres que no tienen nada que envidiar a las de Miami o Atlanta no deja de sorprender en uno de los lugares más pobres del continente). Por supuesto que estas redes se mueven fuera de la ley y son un foco real de criminalidad, violencia, muerte y dolor para las poblaciones en que están establecidas (aunque también son una fuente de ingresos, lo cual hace que, para esas mismas poblaciones históricamente pobres y excluidas, no se vean tanto como “delincuentes” sino como benefactores). Pero no son más delincuentes que los paraísos fiscales donde se terminan lavando esos narcodólares, los cuales –insistimos con la idea, porque de humorada no tiene nada– jamás serán objeto de un Plan Mérida.
Valga agregar que este plan pretende ir más lejos que el Plan Colombia, en tanto plantea la implantación del Acta Patriota estadounidense, donde se conculcan las libertades civiles de la población pasando por encima de las garantías constitucionales (virtual golpe de Estado técnico disfrazado). Para lograr esto, Washington está utilizando toda clase de pretextos, creíbles y no tan creíbles, o descabellados incluso, como por ejemplo sacar a luz pública alarmistas informaciones según las cuales el grupo Hezbolá, del Líbano estaría operando en su frontera con México, o encontrando nexos de las temibles “maras” (pandillas) centroamericanas con el terrorismo islámico del grupo Al Qaeda. “Miente, miente, miente, que algo queda”. El tamaño de la mentira en juego es directamente proporcional a los intereses en que se sustenta. Cualquier día podrán entrar en escena grupos alienígenas como parte del montaje mediático, y ello no debería sorprendernos. ¿Un “Plan Júpiter” entonces?
Definitivamente entonces, no es un altruista interés por la salud integral de la población estadounidense lo que motiva estos planes. El petróleo mexicano, por ejemplo, cuyas reservas durarán no menos de 100 años con los descubrimientos en el Golfo de México, el agua dulce y la biodiversidad de las selvas tropicales de la región (la del Petén, por ejemplo, la segunda más grande de Latinoamérica), son motivos más fuertes que la salud de los narcodependientes en suelo propio.
Que las bandas de narcotraficantes existen, no hay dudas. Hay ya toda una cultura narco, avalada incluso por los tomados como simpáticos narcocorridos que narran las “valientes historias” de estos nuevos héroes populares. Un poco delincuentes, un poco espejo donde mirarse para los sectores más desposeídos, las mafias del narcotráfico se presentan como “los malos de la película” en esta historia que se va tejiendo. El dinero fácil del narcotráfico alimenta estas fortunas de capos latinoamericanos –muy peliculescos por cierto–, pero también alimenta los paraísos fiscales, y en definitiva, los circuitos financieros internacionales, aquellos donde todo es limpio y se habla en inglés. El crimen organizado y el narcotráfico, nuevo demonio que recorre las tierras latinoamericanas (ya pasaron de moda el comunismo o la teología de la liberación) puede servir para mucho. Para generar planes como los Colombia, o Mérida, por ejemplo.
No hay dudas que en estos momentos asistimos a una catarata mediática impresionante respecto a estos temas. La sensación que se transmite a diario por los medios de comunicación de México y Centroamérica –alimentada realmente por hechos concretos– es que las mafias del narcotráfico “tienen de rodillas a la población”. Todo ello, igual que sucedió años atrás en Colombia, justifica perfectamente la implementación de planes antidrogas salvadores. En ese sentido puede entenderse que la actual explosión de narcoactividad y crimen organizado es totalmente funcional a una estrategia de control regional, donde el mensaje mediático (la Guerra de Cuarta Generación, según llaman los estrategas del Pentágono) prepara las condiciones para posteriores intervenciones.
Diversos analistas políticos y activistas del campo popular advierten que estos planes antinarcóticos se ubican en el contexto de criminalización de las luchas sociales de la región. En ese sentido es denuncia que la Iniciativa Mérida reforzará las guerras de baja intensidad y los distintos planes de contrainsurgencia en la zona, al tiempo que es de esperarse un incremento en los abusos de las fuerzas policiacas y militares. Luchar contra este demonio, así como sucede en la lucha contra el “temible fundamentalismo musulmán”, puede justificar todo.
La “nueva sociedad de las Américas” preconizada por el nuevo presidente de Estados Unidos, Barack Obama, no tiene mucho de novedosa: continúa con la dominación económica de siempre, tratados de libre comercio mediante, amparada en más y más sofisticadas operaciones militares, como la reactivación de la IV Flota o convenios de patrullaje conjunto con las fuerzas armadas de los distintos países de la región, siempre con los planes geoestratégicos de control continental –el Plan Colombia y ahora el Plan Mérida– como telón de fondo. El narcotráfico, en tal sentido, es la coartada perfecta.
Además del aseguramiento de los recursos geostratégicos básicos para la lógica imperial (energía, agua dulce, biodiversidad), estos planes centrados en la lucha contra el narcotráfico permiten tener controlada militarmente las sociedades latinoamericanas. Esto hace recordar palabras de Henry Kissinger cuando opinó sobre los talibanes afganos financiados por su gobierno: “¿qué importa en definitiva un pequeño grupo de fundamentalistas como Al Qaeda si ello sirve para una derrota estratégica de la Unión Soviética?” Del mismo modo, en el contexto latinoamericano, podría decirse: “¿qué importan unas cuantas bandas de narcotraficantes en México y Centroamérica si ello sirve para asegurarnos en el control en una zona que quiere levantar la cabeza?”
sábado, abril 18, 2009
jueves, abril 09, 2009
¿Nuestro futuro?
El pelele usurpador que cada vez hunde más a México va a seguir el mismo plan que los Estados Unidos dictó a Uribe y que ha fracasado rotundamente ocasionando muchas muertes, pobreza y desolación. Con ello atemorizará a la población y la alimentará con la manipulación mediática que acostumbra para que tolere toda clase de autoritarismo e injusticia:
Comunicado de CPDH COLOMBIA
Fecha: martes, 7 de abril de 2009, 12:58 pm
Bogotá, 03 abr. 2009,- El Comité Permanente para la Defensa de los Derechos Humanos (CPDH) de Colombia, publicó la carta que enviaron las organizaciones norteamericanas al Presidente Barack Obama, hace dos semanas.
Esta carta propone el fin del Plan Colombia, la ayuda militar, y la "guerra contra la droga" y apoyo para una solución política y negociada para el conflicto armado en Colombia. Fue firmado por 46 organizaciones de EE.UU.
Estimado Presidente Obama: Usted nos ha desafiado a asumir los retos importantes que enfrenta nuestra nación y a hacer un cambio genuino en la forma como Estados Unidos se relaciona con el resto del mundo.
En Colombia, un cambio real en política comienza por reconocer que el enfoque militar al tráfico de drogas de los últimos ocho años ha sido un absoluto fracaso y que se necesita una nueva política. Este enfoque, llamado Plan Colombia, ha buscado reducir la producción de hojas de coca a la mitad para afectar el precio y la disponibilidad de cocaína en nuestras comunidades y, en últimas, reducir el uso de cocaína y los problemas sociales que éste genera. Para tal fin, Estados Unidos ha gastado más de $6 miles de millones de dólares desde 2000, cerca del 80% en las fuerzas armadas colombianas.
Mirado desde todos esos indicadores, el plan ha sido un desperdicio de recursos. La cocaína que entra a Estados Unidos cuesta lo mismo que costaba hace ocho años, en algunos sitios es más económica y más fácil de conseguir. La aspersión aérea ha causado un desastre medioambiental y menoscabado la salud y cultivos de campesinos colombianos pobres, en tanto que la cantidad de hojas de coca cultivada se ha mantenido constante, lo que sugiere que Plan Colombia tiene muy poco impacto con cualquier fluctuación del precio.
Más de tres cuartos de la asistencia de Estados Unidos a Colombia se ha dirigido a una erradicación de drogas fallida. Los promotores de la asistencia también aducen que el plan también ha resultado en una disminución de secuestros por la guerrilla, menos masacres y la desmovilizació n de 30,000 paramilitares. Sin embargo, para millones de colombianos su seguridad ha sido arrasada. Desde que Plan Colombia inició, más de 2.5 millones de colombianos han tenido que huir de sus hogares debido a la violencia, dando lugar a la peor crisis humanitaria del hemisferio. Indígenas cuyas identidades están en riesgo de extinción y afrocolombianos representan número desproporcionado de desplazados internos. Y el desarraigo de desplazados internos de sus comunidades continúa con igual intensidad: más de 270,000 huyeron en el primer semestre de 2008. Para esas familias, ésta no es una guerra contra el terror, sino el mismo terror.
Ambos bandos del conflicto armado en Colombia han cometido atrocidades terribles. Las fuerzas armadas financiadas por Plan Colombia tienen el peor récord en abusos de derechos humanos en las Américas, y el asesinato de civiles por el ejército –casi la mitad cometidos por unidades apoyadas por Estados Unidos ‐ ha aumentado en los dos últimos años. Por consiguiente, Estados Unidos no debería armar bando alguno en un guerra sin fin en cual la mayoría de quienes sufren son civiles.
En mayo pasado, usted dijo “a la persona que vive con miedo a la violencia no le importa si está amenazada por un paramilitar de extrema derecha o por un terrorista de izquierda…por un cartel de la droga o una fuerza de policía corrupta. A ellos solamente les importa que… sus familias no pueden vivir y trabajar en paz.” Nosotros compartimos ese pensamiento. Para nosotros, y pensamos que para Usted, sí importa que la gente esté amenazada por fuerzas armadas corruptas y brutales que han sido entrenadas y equipadas con el dinero de nuestros impuestos. Nosotros queremos que eso cese.
No tiene que ser de esa manera. Nuestra nación podría promover la tan anhelada paz en Colombia si estamos dispuestos a usar nuestros recursos en diplomacia para apoyar una paz negociada. Mientras miles de millones fluyen a la guerra en Colombia, los programas de salud para tratar la adicción a las drogas y la economía grande aquí en casa sufren de un profundo déficit social. De la población que abusa de las sustancias, siente la necesidad de tratamiento y está lista a dejar de usar las drogas, más de la mitad no pueden pagar el costo del tratamiento. La actual crisis económica hará que la situación para esas personas y sus familias sea aún peor, a menos que actuemos.
Por las anteriores razones, le instamos a:
* Reconsiderar la fallida “guerra contra las drogas” en Colombia. En lugar de gastar miles de millones en una fallida estrategia “del lado de la oferta” que financia abusos a los derechos humanos, destruye el medio ambiente y alimenta un conflicto armado que lleva décadas, Estados Unidos debería terminar la ayuda militar al ejército colombiano. Comenzar por suspender toda la asistencia para fumigación y entrenamiento militar.
* Apoyar una terminación negociada al conflicto armado en Colombia, usando todos los esfuerzos diplomáticos de Estados Unidos.
* Invertir en desarrollo alternativo real afuera y en prevención y tratamiento de drogas en casa. La asistencia a Colombia debería incluir mucha más ayuda humanitaria a los millones de desplazados internos, administradas por agencias independientes no ligadas a lo militar y apoyar la justicia para las víctimas de la guerra. El gobierno federal debe financiar completamente el Bloque de Becas para Abuso de Sustancias e incluir tratamiento a la adicción en la reforma integral a la salud. Dicho tratamiento reducirá, a la larga, los gastos en salas de emergencia y los costos en la justicia criminal originados en la adicción no tratada.
Creemos que esta nación necesita un cambio en su fallida política hacia Colombia. Esto requiere una profunda revisión de cómo se gastan los fondos y qué resultados han producido en lo que lo importa más –respecto de los más vulnerables y las víctimas de la violencia. Esperamos trabajar con Usted y el Congreso para lograr esas metas.
Atentamente,
México: tres secuestrados al día
Cecilia Barría
BBC
México se ha convertido en uno de los epicentros mundiales del secuestro. Según cifras del gobierno, en 2008 se produjeron 1.024 secuestros denunciados por los familiares de las víctimas, equivalentes a un promedio de tres personas plagiadas al día.
Actualmente, hay en México un promedio de tres personas secuestradas por día. Eso significa un incremento del 90% en los últimos seis años (panistas). Sin embargo, existe la llamada "cifra negra" que se refiere a todos los casos de secuestro que no son denunciados a las autoridades por temor a que algunos funcionarios de los cuerpos policiales sean cómplices del crimen organizado. Según la Comisión Nacional de Derechos Humanos, apenas un cuarto de los casos son reportados, mientras que otras estimaciones de organizaciones civiles señalan que la mitad de los casos salen a la luz pública. Más allá de la "cifra negra", lo que a muchos les preocupa es el incremento del delito, especialmente en zonas del Estado de México.
Colombia: militarizan a Medellín
Regreso al pasado
En lo que va del año la escalada de violencia ha dejado 325 homicidios en Medellín, informaron las autoridades militares.
Comunicado de CPDH COLOMBIA
Fecha: martes, 7 de abril de 2009, 12:58 pm
Bogotá, 03 abr. 2009,- El Comité Permanente para la Defensa de los Derechos Humanos (CPDH) de Colombia, publicó la carta que enviaron las organizaciones norteamericanas al Presidente Barack Obama, hace dos semanas.
Esta carta propone el fin del Plan Colombia, la ayuda militar, y la "guerra contra la droga" y apoyo para una solución política y negociada para el conflicto armado en Colombia. Fue firmado por 46 organizaciones de EE.UU.
Estimado Presidente Obama: Usted nos ha desafiado a asumir los retos importantes que enfrenta nuestra nación y a hacer un cambio genuino en la forma como Estados Unidos se relaciona con el resto del mundo.
En Colombia, un cambio real en política comienza por reconocer que el enfoque militar al tráfico de drogas de los últimos ocho años ha sido un absoluto fracaso y que se necesita una nueva política. Este enfoque, llamado Plan Colombia, ha buscado reducir la producción de hojas de coca a la mitad para afectar el precio y la disponibilidad de cocaína en nuestras comunidades y, en últimas, reducir el uso de cocaína y los problemas sociales que éste genera. Para tal fin, Estados Unidos ha gastado más de $6 miles de millones de dólares desde 2000, cerca del 80% en las fuerzas armadas colombianas.
Mirado desde todos esos indicadores, el plan ha sido un desperdicio de recursos. La cocaína que entra a Estados Unidos cuesta lo mismo que costaba hace ocho años, en algunos sitios es más económica y más fácil de conseguir. La aspersión aérea ha causado un desastre medioambiental y menoscabado la salud y cultivos de campesinos colombianos pobres, en tanto que la cantidad de hojas de coca cultivada se ha mantenido constante, lo que sugiere que Plan Colombia tiene muy poco impacto con cualquier fluctuación del precio.
Más de tres cuartos de la asistencia de Estados Unidos a Colombia se ha dirigido a una erradicación de drogas fallida. Los promotores de la asistencia también aducen que el plan también ha resultado en una disminución de secuestros por la guerrilla, menos masacres y la desmovilizació n de 30,000 paramilitares. Sin embargo, para millones de colombianos su seguridad ha sido arrasada. Desde que Plan Colombia inició, más de 2.5 millones de colombianos han tenido que huir de sus hogares debido a la violencia, dando lugar a la peor crisis humanitaria del hemisferio. Indígenas cuyas identidades están en riesgo de extinción y afrocolombianos representan número desproporcionado de desplazados internos. Y el desarraigo de desplazados internos de sus comunidades continúa con igual intensidad: más de 270,000 huyeron en el primer semestre de 2008. Para esas familias, ésta no es una guerra contra el terror, sino el mismo terror.
Ambos bandos del conflicto armado en Colombia han cometido atrocidades terribles. Las fuerzas armadas financiadas por Plan Colombia tienen el peor récord en abusos de derechos humanos en las Américas, y el asesinato de civiles por el ejército –casi la mitad cometidos por unidades apoyadas por Estados Unidos ‐ ha aumentado en los dos últimos años. Por consiguiente, Estados Unidos no debería armar bando alguno en un guerra sin fin en cual la mayoría de quienes sufren son civiles.
En mayo pasado, usted dijo “a la persona que vive con miedo a la violencia no le importa si está amenazada por un paramilitar de extrema derecha o por un terrorista de izquierda…por un cartel de la droga o una fuerza de policía corrupta. A ellos solamente les importa que… sus familias no pueden vivir y trabajar en paz.” Nosotros compartimos ese pensamiento. Para nosotros, y pensamos que para Usted, sí importa que la gente esté amenazada por fuerzas armadas corruptas y brutales que han sido entrenadas y equipadas con el dinero de nuestros impuestos. Nosotros queremos que eso cese.
No tiene que ser de esa manera. Nuestra nación podría promover la tan anhelada paz en Colombia si estamos dispuestos a usar nuestros recursos en diplomacia para apoyar una paz negociada. Mientras miles de millones fluyen a la guerra en Colombia, los programas de salud para tratar la adicción a las drogas y la economía grande aquí en casa sufren de un profundo déficit social. De la población que abusa de las sustancias, siente la necesidad de tratamiento y está lista a dejar de usar las drogas, más de la mitad no pueden pagar el costo del tratamiento. La actual crisis económica hará que la situación para esas personas y sus familias sea aún peor, a menos que actuemos.
Por las anteriores razones, le instamos a:
* Reconsiderar la fallida “guerra contra las drogas” en Colombia. En lugar de gastar miles de millones en una fallida estrategia “del lado de la oferta” que financia abusos a los derechos humanos, destruye el medio ambiente y alimenta un conflicto armado que lleva décadas, Estados Unidos debería terminar la ayuda militar al ejército colombiano. Comenzar por suspender toda la asistencia para fumigación y entrenamiento militar.
* Apoyar una terminación negociada al conflicto armado en Colombia, usando todos los esfuerzos diplomáticos de Estados Unidos.
* Invertir en desarrollo alternativo real afuera y en prevención y tratamiento de drogas en casa. La asistencia a Colombia debería incluir mucha más ayuda humanitaria a los millones de desplazados internos, administradas por agencias independientes no ligadas a lo militar y apoyar la justicia para las víctimas de la guerra. El gobierno federal debe financiar completamente el Bloque de Becas para Abuso de Sustancias e incluir tratamiento a la adicción en la reforma integral a la salud. Dicho tratamiento reducirá, a la larga, los gastos en salas de emergencia y los costos en la justicia criminal originados en la adicción no tratada.
Creemos que esta nación necesita un cambio en su fallida política hacia Colombia. Esto requiere una profunda revisión de cómo se gastan los fondos y qué resultados han producido en lo que lo importa más –respecto de los más vulnerables y las víctimas de la violencia. Esperamos trabajar con Usted y el Congreso para lograr esas metas.
Atentamente,
México: tres secuestrados al día
BBC
México se ha convertido en uno de los epicentros mundiales del secuestro. Según cifras del gobierno, en 2008 se produjeron 1.024 secuestros denunciados por los familiares de las víctimas, equivalentes a un promedio de tres personas plagiadas al día.
Actualmente, hay en México un promedio de tres personas secuestradas por día. Eso significa un incremento del 90% en los últimos seis años (panistas). Sin embargo, existe la llamada "cifra negra" que se refiere a todos los casos de secuestro que no son denunciados a las autoridades por temor a que algunos funcionarios de los cuerpos policiales sean cómplices del crimen organizado. Según la Comisión Nacional de Derechos Humanos, apenas un cuarto de los casos son reportados, mientras que otras estimaciones de organizaciones civiles señalan que la mitad de los casos salen a la luz pública. Más allá de la "cifra negra", lo que a muchos les preocupa es el incremento del delito, especialmente en zonas del Estado de México.
Colombia: militarizan a Medellín
Redacción
BBC Mundo
BBC Mundo
El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, ordenó el envío de cientos de soldados adicionales a Medellín tras el aumento de la violencia relacionada con el narcotráfico, que ha provocado la muerte de docenas de personas en lo que va del año.
Cerca de 30 personas han muerto en Medellín en los últimos cinco días.
El propio Uribe regresó a Medellín, su ciudad natal, para enfrentar la crisis.
Desde el pasado viernes cerca de 30 personas fallecieron por los enfrentamientos entre bandas de narcotraficantes que luchan por el control de una organización que fue iniciada por el desaparecido ex jefe del Cartel de Medellín, Pablo Escobar.
El grupo mafioso, conocido como la Oficina de Envigado, fue creado por Escobar como un servicio de asesinato, pero tras la muerte del capo en 1993 se expandió al tráfico de drogas y la extorsión hasta convertirse en una de las más temidas bandas de Colombia.
Ante la situación, más de 600 militares y policías comenzaron a desplegarse en Medellín este miércoles para reforzar la seguridad de la ciudad.
El ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, indicó que los hechos de violencia "son enfrentamientos entre las bandas delincuenciales, entre ellos mismos se están acusando de
sapos y hay que tomar las medidas para evitar nuevas muertes".Regreso al pasado
En lo que va del año la escalada de violencia ha dejado 325 homicidios en Medellín, informaron las autoridades militares.
La presente violencia en Medellín recuerda los días en que dominaba la ciudad el capo Pablo Escobar.
Cientos de efectivos fueron desplegados en las zonas más violentas, principalmente en la comuna nororiental de la ciudad, que es un cinturón de barrios populares.
Desde Medellín, el corresponsal de la BBC, Jeremy McDermott, explicó que la situación que se vive en la ciudad colombiana "es como el retorno de los antiguos días de Pablo Escobar, con cadáveres apareciendo por toda la ciudad mientras se enfrenta la mafia".
McDermott indió que la violencia se desató tras el arresto de uno de los líderes de la Oficina de Envigado en la costa caribeña colombiana, donde supuestamente dirigía una operación de contrabando de narcóticos.
También han circulado denuncias de que uno de los dirigentes de la organización negocia un acuerdo con la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) para entregarse, lo que significaría que todos los secretos de "la oficina" podría ser revelados.
"El resultado ha sido un baño de sangre causado por los miembros de las bandas que tratan de silenciar a quienes se atrevan hablar con las autoridades estadounidenses", agregó McDermott.
Además del narcotráfico, la llamada Oficina de Envigado realiza acciones de cobro de cuentas que en ocasiones terminan en asesinatos.
domingo, abril 05, 2009
El príncipe valiente
Manú DornbiererSatiricosas
Los opositores de Felipe Calderón, entre los que por supuesto tengo el honor de contarme, no podemos menos que admirar la manera en que se ha convertido en farol de la calle y oscuridad de la casa. Tiene encantada a la élite política internacional que pretende gobernar solita al planeta y no se interesa por los presidentes que hablan sobre las realidades de sus países como la pobreza, por ejemplo. Y feliz como lombriz, Lipe se presenta en los foros mundiales como el recién transcurrido De los 20 en Londres, a codearse con el jet set de la política mundial en calidad del “príncipe valiente” que lucha contra los narcos. Ya no como como el cuestionado presidente espurio de México, puesto en el que “el presidente del empleo” no ha podido crear ni uno. Hoy por hoy, según la DEA, “ha cambiado la Historia”.Todos los jefes de estado lo felicitan, desde Obama hasta Sarkozy y las mujeres fuertes de USA como Hillary Clinton y Janet Napolitano aprecian “su valentía” en “su guerra”, el Plan México contra el narco, por lo visto guerra igual de personal que la de George W Bush en Irak y decidida en contubernio con el Hitler americano en marzo del 2007 en Mérida, Yucatán, por lo que lleva el falso nombre de Iniciativa Mérida.Las mismas razones personales que animaron W en “su guerra de Irak”, impulsaron a Lipe a hacer “su narcoguerra”: La falta de apoyo popular y de legitimidad. Reflexionemos: Bush fue acusado de haber robado la elección de 2000 a Al Gore. Calderón la del 2006 a López Obrador. Ambos recurrieron a su Army para arroparse y protegerse de los ciudadanos en su contra e inventarse un personaje. Ambos necesitaron sangre de los malos para convertirse en salvadores… de sí mismos. Bush, como sabemos, destruyó varios países en nombre de la democracia. La política de Calderón para agradar a los gringos, por mucho menos dinero, ha provocado más muertes que todos los habidos en la Guerra de Irak. Bueno, no tiró ninguna torre. Se está conformando hoy con correr al corrupto de la Torre la Lotería Nacional, protegido de su socia la maistra Elba Esther.Quién sabe si recibirá personalmente mucha lana de los gringos por haberles dado el petróleo y hoy por propiciar la entrada de tropas gringas aquí, mientras le dan permiso de mandar a entrenar las nuestras allá y de participar en las maniobras navales de Florida, pero ya se ganó su amor. Tanto, que le ofreció el Banco Mundial una línea de crédito de 47 mil millones de dólares para sostener al peso. Ah, pero no se preocupen, no se van a tocar. A diferencia de los banqueros gringos, nuestros honrados políticos no van a tocar un centavo. Como en el caso de Ye Gon… Y como dice el amanuense de Lipe, Oscar Mario Beteta. ¿Qué es la soberanía?Pero si tuviéramos algún viso de democracia directa a través del referéndum y le preguntáramos a los mexicanos si están tan encantados de tener un país militarizado y ensangrentado por el presidente espurio para que se pueda pavonear de ser alguien aplaudible en el extranjero, es muy probable que saldría más que maltrecho el príncipe valiente. Aunque aún no hay un partido que se atreva a sacar adelante el indispensable referéndum, no le quitemos el ojo al personaje semi-militar que se inventó Calderón copiando a su héroe Bush. Ya nos ha costado caro, pero nos puede costar mucho más.
De delegada loca a diputada mentirosa
¿Quién? Gabriela Cuevas, la starlet, “Juana de Arco” del PAN, delegada con licencia de Miguel Hidalgo, a la que “atrae” su partido de volada por las olas de indignación que ha levantado en la ciudadanía, para protegerla en sus listas electorales para que trate de ser diputada con el voto de la gente a la que tanto agredió, porque, pobrecita, no es plurinominal, la nena, no le dan el pase automático. Y es que la creían lista para arrebatar al PRD (original) la 2ª ciudad más grande del mundo. Santiago y Diego la querían para Jefa de Gobierno del DF, pero no dio el ancho ni para delegada. Eso sí, hizo un largo strip-tease vergonzoso de su incompetencia e irresponsabilidad con grandes dosis de cinismo, porque Calderón, cuyo escapulario porta, le dio directamente dinero del Rubro 33 “de los pobres” –el que en 2006 utilizó Vázquez Mota, para financiar campañas panistas en vez de techos para los tarahumaras– para hacer una serie de obras$$$, convirtiendo las avenidas capitalinas Reforma (parte alta), Palmas y F.C. de Cuernavaca en eje vial, con objeto de integrar a la parte chic de la capital al “Nuevo Polanco” (ex Irrigación, Granada, etc.) cuyo desarrollo ha emprendido Slim para alojar su Plaza Carso. Todo esto a costa de todas las áreas verdes o jacarandas a punto de flor. Sólo que en la última de estas avenidas le pararon el alto a la Cueva$$$ por ser un peligro para México DF. Frenaron su irresponsable carrera nada menos que cuatro detenciones oficiales, a las que pretendió no hacer el mínimo caso la influyente protegida de Lipe. Por fortuna la presión vecinal y los estudios serios que mandó hacer el Liceo Franco Mexicano para proteger de un posible megaccidente a sus miles de alumnos, profesores y empleados, así como a la población circundante de esa gran escuela, lograron medidas judiciales para detener a la loca panista, a la que le importó un pepino la complicada situación subterránea de la región en donde a ella y cómplices se les antojó hacer pasar el supuesto distribuidor vial que involucra a las avenidas FC de Cuernavaca y Ejército Nacional. La complicación consiste, como demostró la Secretaría de Protección Civil DF, que considera la obra de “alto riesgo”, en que “en el área del proyecto Ejército Nacional y Ferrocarril de Cuernavaca se localizan ductos de gas natural, líneas de conducción de fibra óptica, líneas de alta tensión eléctrica de 23 mil KVA, una vía férrea de operación e instalaciones de infraestructura hidráulica. De llevarse al cabo esa locura, se interrumpiría el flujo vehicular de las avenidas Paseo de las Palmas y Paseo de la Reforma por un mínimo de 9 meses. Gabriela Cuevas no pudo saltarse como de costumbre la orden de parar la obra ipso facto, porque existen tres suspensiones de la obra del citado distribuidor:
1. La decretada por el juez federal décimo segundo, el 10 de diciembre 2008.
2. La de la Secretaría de Protección Civil del Gobierno del Distrito Federal, del 20 de febrero de 2009
3. Otra otorgada por la primera sala del Tribunal Contencioso Administrativo del Distrito Federal, por una señora Juez ¿por que no “jueza”? Esta suspensión fue dada el 26 de febrero de 2009.
4. Y la propia Controversia interpuesta por la delegación Miguel Hidalgo en contra del Gobierno del DF, que según el actual delegado interino, esclavo de Cuevas, no tiene derecho de suspender la obra de una delegación bajo mando de la ciudad. Sin duda creyó que siendo protegida de Calderón, como lo ha hecho en otras ocasiones, la Corte se doblegaría. Pero no fue el caso: la magistrada Margarita Beatriz Luna Ramos determinó que la suspensión de Protección Civil se mantenía. No fue tan fácil para la caprichuda panista salirse con la suya porque cualquier cosa que pasara con los ductos de Pemex de la región, las líneas de energía eléctrica de la CFE, los tubos de agua y las fibras ópticas, sería responsabilidad de la Ministra. 4 autoridades diferentes concluyeron lo mismo: hay un riesgo inminente en esta zona, y más, si se toman en cuenta las omisiones técnicas para poder mitigar los riesgos de la población si se llega a construir esta parte de las cueva$$$ viales$$$, que no parece estar sustentado en un estudio serio de ingeniería urbana. Las diversas autoridades le pidieron reiteradamente a la hoy exdelegada y temblorosa aspirante a diputada, que presentara estudios técnicos serios sobre los diversos problemas subterráneos y nunca cumplió. Sólo presentó unos deleznables “vistos buenos” de sus cuates. Hoy quiere tapar el sol con un dedo y pretender que todo está bajo control con su heredero Reyes, mientras ella se apoya para la búsqueda de la diputación en algunas vecinas de Las Lomas. Los periódicos de derecha Milenio y Reforma -a veces llamado por los detractores de los regiomontanos “Deforma”- apoyan a Gabriela Cuevas. Pero en este último los duendes que siempre se cuelan en las redacciones de prensa hicieron justicia. Para decir que Cuevas se retiró del cargo, el duende dijo Cuevats se retiró del cago. Quizás por eso, Demetrio Sodi es el próximo candidato del PAN a delegado.
Rompimiento del PRIAN
La rebatinga por las inminentes elecciones parece estar resquebrajando al partido político bicéfalo construido por Carlos Salinas y Diego Fernández, El PRIAN, para que avalara al espurio de ese 1989. Hoy cuando todos sabemos que el PRI fue pieza definitoria del fraude electoral del 2006 y el senador Manlio Fabio Beltrones no ha tenido empacho en confesarlo y echárselo a la cabeza al patancete Germán, presidente del PAN, sale el senador Madero con la empanada de que nada le debe el PAN al PRI, ni la toma de posesión “por la puerta de atrás”. Bien merecido se lo tiene el PRI.
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viernes, marzo 27, 2009
Los estados fallidos en el marco de la política de los EEUU
Barómetro Internacional
Del plan Colombia a la iniciativa Mérida
Por Miguel Ángel del Pozo
La actitud que mantiene el público colombiano, consciente y nacionalista, sobre los planes y sus ejecutorias del Gobierno de los Estados Unidos de América sobre las realidades colombianas, ha sido y es de rechazo absoluto. Toda intromisión en las realidades nacionales, por muy aprobadas que sean éstas por los ejecutivos nacionales, desarrollan una matriz de opinión en oposición a esas políticas intervencionistas y antipatriotas que podría desarrollarse en oposiciones activas contraproducentes a la estabilidad interna nacional de Colombia bañando a sus vecinos.
Las propuestas norteamericanas en planes en ejecución en Colombia conocidas como el “Plan Colombia” en su función de alcanzar la “seguridad democrática” (representativa) buscan alcanzar dos objetivos muy específicos: combatir a los ejércitos populares no gubernamentales (se utiliza el término “popular” como “pueblo” ya que en ambos estamentos militares su composición está conformada por “hombres y mujeres del pueblo” colombiano). El segundo objetivo, muy promocionado, ha sido, oficialmente, el llamado “combate a la droga” que suponemos representaría combatir el cultivo, cosecha, transporte a las “fabricas”, procesamiento de la materia prima “aguas abajo”, empaque, transporte, interno y externo, y colocación en los mercados tanto nacional como internacionales.
Era lógico que el Plan Colombia, en su “filosofía” (sic), buscara conjugar ambos objetivos en uno solo; es decir, como lo principal del propuesto plan era, fundamentalmente, combatir y derrotar a los ejércitos populares de izquierda y, objetivamente, fuese necesario aunar ambos objetivos en una sola meta político-militar (nada de ideología) con fines específicos de Estado. El “teatro de operaciones” estaba, teóricamente, diseñado y era necesario poner en práctica dicho futuro escenario de confrontación militar in situ, por lo tanto, era necesario conocer y reconocer los actores involucrados en el conflicto en desarrollo. Estos eran para su momento, el Gobierno colombiano y toda la legalidad institucional y constitucional de la República de Colombia; los ejércitos populares en sus diferentes manifestaciones (FARC, ELN, y otros) y los protoejércitos (cual Templarios, Hospitalarios y Teutones) popularmente conocidos como “paramilitares”. La mesa estaba puesta y los comensales presentes solo se necesitaban servir las viandas. ¿Cuáles son las diferencias entre el Plan Colombia y la Iniciativa Mérida?
Probablemente, se considerase al Plan Colombia como un “modelo” que buscara alcanzar sus objetivos específicos en dos áreas: combatir a todo aquello que se le oponga al sistema capitalista y combatir el “mundo de la droga” en su más amplio sentido. Cualquiera pudiera expresar, en privado y públicamente, que las actitudes y políticas tanto de Washington como de Bogotá son las búsquedas a la solución de esos dos graves problemas mencionados para el status quo que tenía su existencia y se había instaurado a partir de la Revolución Francesa, es decir, la instalación y permanencia en la estructura del Estado burgués de la clase burguesa-capitalista. Normalmente vemos, analizamos y aceptamos al Plan Colombia y su praxis como algo novedoso y consecuencia del sistema capitalista post-Guerra de Vietnam del cual el Gobierno de Ronald Reagan es su más lógica expresión político-ideológica-económica. Entonces ¿Cuáles serían las diferencias, si las hubiera, entre el Plan Colombia y la Iniciativa Mérida?
Después del proceso de la Revolución Industrial y la consolidación del poder colonial británico en la India, posterior a las derrotas continuas sufridas por los ejércitos colonialistas franceses ubicados, geográficamente, en las costas orientales de la India, y la consolidación de la economía británica en los sectores textiles, los tés y especias y la producción y tráfico del opio indios, la economía británica se expandió hacia los mercados del sur de China. Producto del comercio que se desarrolló entre los británicos y los chinos, la balanza comercial estaba a favor del Imperio chino. Los británicos en conociendo el alto consumo del opio entre ciertos sectores sociales chinos, aumentaron sus exportaciones de opio hacia el mercado chino que tuvo como respuesta por parte del Trono Celestial de un edicto de la prohibición del estupefaciente ordenando “quemar” toda la existencia del opio que estuviera almacenada en Cantón.
Los británicos, en consecuencia, le declararon la guerra al Imperio chino derrotándolo e imponiéndole el Tratado de Nanjing (1842) obligándolo a lo que se ha denominado, históricamente, como la “apertura de puertos”: Shanghai e imponiéndole unas costas por “gastos de guerra”. A partir de ese momento histórico se estableció, en el sistema capitalista, el tráfico de estupefacientes (drogas) como un “asset” importante para obtener “ganancias” importantes para, en aquellos momentos históricos, desarrollar la Compañía Británica de las Indias Orientales cuyo banco, hoy en día, es probablemente, una de las instituciones financieras más importante y grandes del mundo con sucursales, entre otros países, en Colombia y Méjico.
Para trasladar en el tiempo la práctica británica a las necesidades norteamericanas era necesario, objetivamente, que el Imperio británico entrara en su decadencia y el Imperio norteamericano se desarrollara como Imperio. La Historia occidental nos enseña el tránsito de un imperio al otro; pero se debe tomar en consideración, a su vez, el propio desarrollo del sistema capitalista mundial. Cualquier lector se podría recordar aquel tema denominado como el caso “IRAN-Contras”. Es, por demás, curioso conocer que el oficial norteamericano es comentarista de la cadena de televisión FOX.
Regresemos a Colombia. La existencia de los ejércitos populares colombianos le sirvió al status quo capitalista su justificación para utilizar las realidades existenciales de la guerrilla colombiana para conjugar los temas “guerrilla-tráfico de cocaína”., independientemente, de si las guerrillas colombianas estuvieran involucradas en el negocio nocivo de la droga. Todo lector conoce el desarrollo de las realidades colombianas por tanto es innecesario su descripción en este corto comentario. Lo importante son los volúmenes de dinero que se “manejan” en el mundo de la cocaína y, claro, toda la hipocresía que gira alrededor del tema.
Ahora ¿Cuál sería el caso de Méjico y la Iniciativa Mérida? ¿Cuáles serían los objetivos reales del Poder (Mûller Rojas dixit) con respecto a Méjico? ¿Será que el negocio de la droga a lo interno del territorio norteamericano está girando de los “blue collars” hacia las llamadas minorías latinas y los afroamericanos? Si ello pudiera tener cierto grado de veracidad ¿las políticas aprobadas por el estamento norteamericano en contra de las migraciones pudieran tener su razón de ser en esa realidad socio-económica y política que ha venido desarrollándose alrededor del negocio de la droga: cocaína, heroína, crack y anfetaminas (producidas en Méjico) y las realidades de las cárceles norteamericanas cuyo uno de sus propietarios es el ex-Vicepresidente de Bush? ¿Qué opina RAND, http://www.rand.org/ ? ¿Por qué la gobernabilidad de los Estados Unidos de América no combate el negocio, en toda su estructura, de la marihuana producida en el estado de California? ¿Por qué unos estados son “estados fallidos” y otros no lo son?
Cabria la pregunta ¿es la droga un muy importante asset para el sistema capitalista? En reciente fecha el Presidente Obama acaba de comentar sobre enviar a la “Guardia Nacional” hacia la frontera con Méjico ¿tan grave es el problema a lo interno de la economía norteamericana y tan grave es el problema social que se está desarrollando a lo interno de los Estados Unidos de América que el propio Presidente Obama declara en esos términos? La preocupación del Presidente mejicano, Calderón, la ha manifestado, públicamente, cuando, sin ambages, solicita al gobierno norteamericano tomar las acciones correspondientes sobre el tema “droga”. Pareciera que la futura reunión de Puerto Príncipe no va a ser, solamente, las sonrientes expresiones de los dignatarios asistentes cuando posen para la fotografía oficial.
En este orden, básicamente, dos serían los temas principales que lleva la Casa Blanca: seguridad y economía. Pero ¿Cuál seguridad y cual economía? Brasil, dudamos, se pudiera convertir en el ”primus inter pares” que estaría buscando el Poder norteamericano al sur del Río Bravo con los objetivos apoyos del status quo de Chile, Perú, Colombia y Méjico. Consideramos que el problema actual de los países americanos y caribeños es más complejo que una simple aspiración teológica.
delpozo14@gmail.com
Del plan Colombia a la iniciativa Mérida
Por Miguel Ángel del Pozo
La actitud que mantiene el público colombiano, consciente y nacionalista, sobre los planes y sus ejecutorias del Gobierno de los Estados Unidos de América sobre las realidades colombianas, ha sido y es de rechazo absoluto. Toda intromisión en las realidades nacionales, por muy aprobadas que sean éstas por los ejecutivos nacionales, desarrollan una matriz de opinión en oposición a esas políticas intervencionistas y antipatriotas que podría desarrollarse en oposiciones activas contraproducentes a la estabilidad interna nacional de Colombia bañando a sus vecinos.
Las propuestas norteamericanas en planes en ejecución en Colombia conocidas como el “Plan Colombia” en su función de alcanzar la “seguridad democrática” (representativa) buscan alcanzar dos objetivos muy específicos: combatir a los ejércitos populares no gubernamentales (se utiliza el término “popular” como “pueblo” ya que en ambos estamentos militares su composición está conformada por “hombres y mujeres del pueblo” colombiano). El segundo objetivo, muy promocionado, ha sido, oficialmente, el llamado “combate a la droga” que suponemos representaría combatir el cultivo, cosecha, transporte a las “fabricas”, procesamiento de la materia prima “aguas abajo”, empaque, transporte, interno y externo, y colocación en los mercados tanto nacional como internacionales.
Era lógico que el Plan Colombia, en su “filosofía” (sic), buscara conjugar ambos objetivos en uno solo; es decir, como lo principal del propuesto plan era, fundamentalmente, combatir y derrotar a los ejércitos populares de izquierda y, objetivamente, fuese necesario aunar ambos objetivos en una sola meta político-militar (nada de ideología) con fines específicos de Estado. El “teatro de operaciones” estaba, teóricamente, diseñado y era necesario poner en práctica dicho futuro escenario de confrontación militar in situ, por lo tanto, era necesario conocer y reconocer los actores involucrados en el conflicto en desarrollo. Estos eran para su momento, el Gobierno colombiano y toda la legalidad institucional y constitucional de la República de Colombia; los ejércitos populares en sus diferentes manifestaciones (FARC, ELN, y otros) y los protoejércitos (cual Templarios, Hospitalarios y Teutones) popularmente conocidos como “paramilitares”. La mesa estaba puesta y los comensales presentes solo se necesitaban servir las viandas. ¿Cuáles son las diferencias entre el Plan Colombia y la Iniciativa Mérida?
Probablemente, se considerase al Plan Colombia como un “modelo” que buscara alcanzar sus objetivos específicos en dos áreas: combatir a todo aquello que se le oponga al sistema capitalista y combatir el “mundo de la droga” en su más amplio sentido. Cualquiera pudiera expresar, en privado y públicamente, que las actitudes y políticas tanto de Washington como de Bogotá son las búsquedas a la solución de esos dos graves problemas mencionados para el status quo que tenía su existencia y se había instaurado a partir de la Revolución Francesa, es decir, la instalación y permanencia en la estructura del Estado burgués de la clase burguesa-capitalista. Normalmente vemos, analizamos y aceptamos al Plan Colombia y su praxis como algo novedoso y consecuencia del sistema capitalista post-Guerra de Vietnam del cual el Gobierno de Ronald Reagan es su más lógica expresión político-ideológica-económica. Entonces ¿Cuáles serían las diferencias, si las hubiera, entre el Plan Colombia y la Iniciativa Mérida?
Después del proceso de la Revolución Industrial y la consolidación del poder colonial británico en la India, posterior a las derrotas continuas sufridas por los ejércitos colonialistas franceses ubicados, geográficamente, en las costas orientales de la India, y la consolidación de la economía británica en los sectores textiles, los tés y especias y la producción y tráfico del opio indios, la economía británica se expandió hacia los mercados del sur de China. Producto del comercio que se desarrolló entre los británicos y los chinos, la balanza comercial estaba a favor del Imperio chino. Los británicos en conociendo el alto consumo del opio entre ciertos sectores sociales chinos, aumentaron sus exportaciones de opio hacia el mercado chino que tuvo como respuesta por parte del Trono Celestial de un edicto de la prohibición del estupefaciente ordenando “quemar” toda la existencia del opio que estuviera almacenada en Cantón.
Los británicos, en consecuencia, le declararon la guerra al Imperio chino derrotándolo e imponiéndole el Tratado de Nanjing (1842) obligándolo a lo que se ha denominado, históricamente, como la “apertura de puertos”: Shanghai e imponiéndole unas costas por “gastos de guerra”. A partir de ese momento histórico se estableció, en el sistema capitalista, el tráfico de estupefacientes (drogas) como un “asset” importante para obtener “ganancias” importantes para, en aquellos momentos históricos, desarrollar la Compañía Británica de las Indias Orientales cuyo banco, hoy en día, es probablemente, una de las instituciones financieras más importante y grandes del mundo con sucursales, entre otros países, en Colombia y Méjico.
Para trasladar en el tiempo la práctica británica a las necesidades norteamericanas era necesario, objetivamente, que el Imperio británico entrara en su decadencia y el Imperio norteamericano se desarrollara como Imperio. La Historia occidental nos enseña el tránsito de un imperio al otro; pero se debe tomar en consideración, a su vez, el propio desarrollo del sistema capitalista mundial. Cualquier lector se podría recordar aquel tema denominado como el caso “IRAN-Contras”. Es, por demás, curioso conocer que el oficial norteamericano es comentarista de la cadena de televisión FOX.
Regresemos a Colombia. La existencia de los ejércitos populares colombianos le sirvió al status quo capitalista su justificación para utilizar las realidades existenciales de la guerrilla colombiana para conjugar los temas “guerrilla-tráfico de cocaína”., independientemente, de si las guerrillas colombianas estuvieran involucradas en el negocio nocivo de la droga. Todo lector conoce el desarrollo de las realidades colombianas por tanto es innecesario su descripción en este corto comentario. Lo importante son los volúmenes de dinero que se “manejan” en el mundo de la cocaína y, claro, toda la hipocresía que gira alrededor del tema.
Ahora ¿Cuál sería el caso de Méjico y la Iniciativa Mérida? ¿Cuáles serían los objetivos reales del Poder (Mûller Rojas dixit) con respecto a Méjico? ¿Será que el negocio de la droga a lo interno del territorio norteamericano está girando de los “blue collars” hacia las llamadas minorías latinas y los afroamericanos? Si ello pudiera tener cierto grado de veracidad ¿las políticas aprobadas por el estamento norteamericano en contra de las migraciones pudieran tener su razón de ser en esa realidad socio-económica y política que ha venido desarrollándose alrededor del negocio de la droga: cocaína, heroína, crack y anfetaminas (producidas en Méjico) y las realidades de las cárceles norteamericanas cuyo uno de sus propietarios es el ex-Vicepresidente de Bush? ¿Qué opina RAND, http://www.rand.org/ ? ¿Por qué la gobernabilidad de los Estados Unidos de América no combate el negocio, en toda su estructura, de la marihuana producida en el estado de California? ¿Por qué unos estados son “estados fallidos” y otros no lo son?
Cabria la pregunta ¿es la droga un muy importante asset para el sistema capitalista? En reciente fecha el Presidente Obama acaba de comentar sobre enviar a la “Guardia Nacional” hacia la frontera con Méjico ¿tan grave es el problema a lo interno de la economía norteamericana y tan grave es el problema social que se está desarrollando a lo interno de los Estados Unidos de América que el propio Presidente Obama declara en esos términos? La preocupación del Presidente mejicano, Calderón, la ha manifestado, públicamente, cuando, sin ambages, solicita al gobierno norteamericano tomar las acciones correspondientes sobre el tema “droga”. Pareciera que la futura reunión de Puerto Príncipe no va a ser, solamente, las sonrientes expresiones de los dignatarios asistentes cuando posen para la fotografía oficial.
En este orden, básicamente, dos serían los temas principales que lleva la Casa Blanca: seguridad y economía. Pero ¿Cuál seguridad y cual economía? Brasil, dudamos, se pudiera convertir en el ”primus inter pares” que estaría buscando el Poder norteamericano al sur del Río Bravo con los objetivos apoyos del status quo de Chile, Perú, Colombia y Méjico. Consideramos que el problema actual de los países americanos y caribeños es más complejo que una simple aspiración teológica.
delpozo14@gmail.com
lunes, marzo 23, 2009
Buenos vecinos
Carlos Fazio
Esta semana la secretaria de Estado Hillary Clinton visitará México. Su llegada está inmersa en la narcotización de una cooperación bilateral signada por la decisión unilateral de Washington y plagada de condicionamientos. Desde la perspectiva mexicana, el tema de las drogas es como un paraguas de paradojas. Cuando llueven resultados en la lucha antidrogas, se secan los fondos de la Iniciativa Mérida, y cuando se requiere seguridad y estabilidad para crear empleos y salir de la crisis económico-financiera, la militarización del país genera un caos y una violencia descomunales que ahuyenta a los capitales y arrastra al peso (Guillermo Ortiz dixit). Con un elemento adicional: la guerra antidrogas de Estados Unidos en América Latina ha fortalecido el poder de los militares y los servicios de inteligencia locales –promoviéndolos al peligroso papel de gendarmes en clave de contrainsurgencia contra un enemigo interno–, a costa de las instituciones civiles y los derechos humanos y ciudadanos.
Desde su llegada a la Casa Blanca, la administración demócrata de Barack Obama ha venido escalando de manera dramática la ofensiva propagandística de Washington en pro de la guerra contra el tráfico de drogas. En la coyuntura, el blanco regional ha sido México, definido como un Estado fallido al borde de un colapso rápido e inminente y, por tanto, susceptible de ser intervenido militarmente por el Pentágono.
La fórmula es harto conocida, pero no por ello deja de rendir buenos dividendos. Con base en teorías de la conspiración clásicas, fuerzas externas amenazan la seguridad nacional de Estados Unidos y el futuro de la civilización occidental y cristiana. Se alternan los partidos Demócrata y Republicano y cambian los presidentes en la oficina oval, pero la retórica imperial es siempre la misma: fuerzas oscuras ponen en peligro a la democracia. En términos simplistas, se trata de una lucha entre el bien y el mal. Los malos a satanizar y exterminar varían, y a veces se entrelazan en inverosímiles y novelescas alianzas de organizaciones de súper criminales, que incluyen cifras míticas y saltos de lo innegable a lo increíble. La idea es básicamente la misma: hay grupos de malhechores que amenazan la democracia y la civilización. Una manera simplista de desviar la atención de las lacras que genera el sistema capitalista de dominación, con sus barrios de tugurios, sus apartheid de la pobreza y exclusión, y sus desplazados de guerra, mientras banqueros, operadores financieros y los grandes empresarios trasnacionales practican el delito como negocio mediante sobornos, fijación de precios, evasión de impuestos y la violación de normativas legales.
Por la galería de los enemigos útiles de Washington han desfilado en el último medio siglo el comunismo internacional, la mafia, el eje del mal, el crimen organizado trasnacional (la Cosa Nostra, la Camorra, la ‘Ndrangheta, las tríadas de China, la yakuza japonesa, la mafia rusa, los cárteles colombianos), el terrorismo (y sus variables: el narcoterrorismo y la narcoguerrilla), el populismo radical. Los usos semánticos del lenguaje y los dobles estándares se conjugan con las fabricaciones de ocasión. En la actualidad, Al Qaeda, la red terrorista islámica omnipresente, y el malvado Osama Bin Laden. El narcoterrorismo de las FARC. Los cárteles de Sinaloa, Tijuana, Juárez y del Golfo que controlan 230 ciudades de Estados Unidos. Siempre la amenaza externa.
El escalamiento retórico y la guerra de palabras y de cifras vienen invariablemente acompañados de un enfoque punitivo y concentrado del lado de la oferta. De manera unilateral, Estados Unidos, el donante de las ayudas de seguridad, impone un régimen prohibicionista, de mano dura, militarizado. A la manera de una cruzada contra el mal, ese modelo represivo fracasado opera desde Richard Nixon (1973) hasta nuestros días bajo el estigma de que las drogas son una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos. En el fondo, mientras la cocaína, la heroína y la mariguana –con sus niveles de pureza más altos y los precios más bajos– inundan el mercado estadunidense, la exportación de la guerra a las drogas a los países de origen y de tránsito, y su combinación con el antiterrorismo (que permite proporcionar equipos militares, información, entrenamiento y asesoría como vías para el adoctrinamiento ideológico y la penetración de los organismos de seguridad de los países clientes), oculta una gigantesca burocracia que gasta dólares y siembra muerte y miseria en todo el continente.
Más de 50 agencias y oficinas federales, civiles, de defensa e inteligencia (DEA, FBI, CIA, Pentágono, Departamento de Seguridad de la Patria, Inteligencia Nacional, Aduanas, Departamento de Estado, la Guardia Nacional, Justicia, Hacienda, Agencia de Seguridad de Transporte, Salud, etcétera) conforman un verdadero complejo de control antinarcóticos que se sustenta en una postura burocrática ideal: demandar más y más fondos sin tener que demostrar la efectividad de sus programas.
Se trata de un vasto ejército de organismos tan inmanejables como imposible de fiscalizar que libran batallas burocráticas para defender sus presupuestos y han desarrollado, además, un gran talento para manipular a la opinión pública mediante una hábil propaganda de guerra y desviar de manera inocua la atención sobre sus escasos resultados.
Así, perdida entre los ruidos mediáticos de la temporada: a México como Estado fallido al borde del colapso llegará Hillary Clinton con su Iniciativa Mérida ampliada e integral, y los objetivos comunes de seguridad diseñados en el Comando Norte con eje en la información militar de inteligencia, la planificación cooperativa y la interoperabilidad de los ejércitos en clave de contrainsurgencia, los entrenamientos y ejercicios críticos, así como un renovado discurso sobre los buenos vecinos. Después vendrá Obama y Felipe Calderón, que siempre estuvo en la jugada, dirá “yes, man”.
Esta semana la secretaria de Estado Hillary Clinton visitará México. Su llegada está inmersa en la narcotización de una cooperación bilateral signada por la decisión unilateral de Washington y plagada de condicionamientos. Desde la perspectiva mexicana, el tema de las drogas es como un paraguas de paradojas. Cuando llueven resultados en la lucha antidrogas, se secan los fondos de la Iniciativa Mérida, y cuando se requiere seguridad y estabilidad para crear empleos y salir de la crisis económico-financiera, la militarización del país genera un caos y una violencia descomunales que ahuyenta a los capitales y arrastra al peso (Guillermo Ortiz dixit). Con un elemento adicional: la guerra antidrogas de Estados Unidos en América Latina ha fortalecido el poder de los militares y los servicios de inteligencia locales –promoviéndolos al peligroso papel de gendarmes en clave de contrainsurgencia contra un enemigo interno–, a costa de las instituciones civiles y los derechos humanos y ciudadanos.
Desde su llegada a la Casa Blanca, la administración demócrata de Barack Obama ha venido escalando de manera dramática la ofensiva propagandística de Washington en pro de la guerra contra el tráfico de drogas. En la coyuntura, el blanco regional ha sido México, definido como un Estado fallido al borde de un colapso rápido e inminente y, por tanto, susceptible de ser intervenido militarmente por el Pentágono.
La fórmula es harto conocida, pero no por ello deja de rendir buenos dividendos. Con base en teorías de la conspiración clásicas, fuerzas externas amenazan la seguridad nacional de Estados Unidos y el futuro de la civilización occidental y cristiana. Se alternan los partidos Demócrata y Republicano y cambian los presidentes en la oficina oval, pero la retórica imperial es siempre la misma: fuerzas oscuras ponen en peligro a la democracia. En términos simplistas, se trata de una lucha entre el bien y el mal. Los malos a satanizar y exterminar varían, y a veces se entrelazan en inverosímiles y novelescas alianzas de organizaciones de súper criminales, que incluyen cifras míticas y saltos de lo innegable a lo increíble. La idea es básicamente la misma: hay grupos de malhechores que amenazan la democracia y la civilización. Una manera simplista de desviar la atención de las lacras que genera el sistema capitalista de dominación, con sus barrios de tugurios, sus apartheid de la pobreza y exclusión, y sus desplazados de guerra, mientras banqueros, operadores financieros y los grandes empresarios trasnacionales practican el delito como negocio mediante sobornos, fijación de precios, evasión de impuestos y la violación de normativas legales.
Por la galería de los enemigos útiles de Washington han desfilado en el último medio siglo el comunismo internacional, la mafia, el eje del mal, el crimen organizado trasnacional (la Cosa Nostra, la Camorra, la ‘Ndrangheta, las tríadas de China, la yakuza japonesa, la mafia rusa, los cárteles colombianos), el terrorismo (y sus variables: el narcoterrorismo y la narcoguerrilla), el populismo radical. Los usos semánticos del lenguaje y los dobles estándares se conjugan con las fabricaciones de ocasión. En la actualidad, Al Qaeda, la red terrorista islámica omnipresente, y el malvado Osama Bin Laden. El narcoterrorismo de las FARC. Los cárteles de Sinaloa, Tijuana, Juárez y del Golfo que controlan 230 ciudades de Estados Unidos. Siempre la amenaza externa.
El escalamiento retórico y la guerra de palabras y de cifras vienen invariablemente acompañados de un enfoque punitivo y concentrado del lado de la oferta. De manera unilateral, Estados Unidos, el donante de las ayudas de seguridad, impone un régimen prohibicionista, de mano dura, militarizado. A la manera de una cruzada contra el mal, ese modelo represivo fracasado opera desde Richard Nixon (1973) hasta nuestros días bajo el estigma de que las drogas son una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos. En el fondo, mientras la cocaína, la heroína y la mariguana –con sus niveles de pureza más altos y los precios más bajos– inundan el mercado estadunidense, la exportación de la guerra a las drogas a los países de origen y de tránsito, y su combinación con el antiterrorismo (que permite proporcionar equipos militares, información, entrenamiento y asesoría como vías para el adoctrinamiento ideológico y la penetración de los organismos de seguridad de los países clientes), oculta una gigantesca burocracia que gasta dólares y siembra muerte y miseria en todo el continente.
Más de 50 agencias y oficinas federales, civiles, de defensa e inteligencia (DEA, FBI, CIA, Pentágono, Departamento de Seguridad de la Patria, Inteligencia Nacional, Aduanas, Departamento de Estado, la Guardia Nacional, Justicia, Hacienda, Agencia de Seguridad de Transporte, Salud, etcétera) conforman un verdadero complejo de control antinarcóticos que se sustenta en una postura burocrática ideal: demandar más y más fondos sin tener que demostrar la efectividad de sus programas.
Se trata de un vasto ejército de organismos tan inmanejables como imposible de fiscalizar que libran batallas burocráticas para defender sus presupuestos y han desarrollado, además, un gran talento para manipular a la opinión pública mediante una hábil propaganda de guerra y desviar de manera inocua la atención sobre sus escasos resultados.
Así, perdida entre los ruidos mediáticos de la temporada: a México como Estado fallido al borde del colapso llegará Hillary Clinton con su Iniciativa Mérida ampliada e integral, y los objetivos comunes de seguridad diseñados en el Comando Norte con eje en la información militar de inteligencia, la planificación cooperativa y la interoperabilidad de los ejércitos en clave de contrainsurgencia, los entrenamientos y ejercicios críticos, así como un renovado discurso sobre los buenos vecinos. Después vendrá Obama y Felipe Calderón, que siempre estuvo en la jugada, dirá “yes, man”.
viernes, marzo 06, 2009
Banamex-Citigroup en la mira
Estado de los ESTADOS
*Embajador operador del Plan México
*Intentan maniobras militares conjuntas
“Para que un país sea republicano y libre, no basta que lo diga su Constitución; es preciso que se lo permitan su inteligencia y estado actual”.
- Eustorgio Salgar -
A fin de “salvaguardar la rectoría del Estado sobre el sistema bancario nacional”, los senadores de la República pidieron al Ejecutivo Federal que regule la actuación del Grupo Financiero Banamex-Citigroup, que ahora posee capital del gobierno de Estados Unidos. También le solicitaron regular a otros bancos en situación similar. Peticiones ambas basadas, como lo comentamos ayer, en las operaciones que ahora ya resultan del todo violatorias de las leyes mexicanas por la injerencia de capitales provenientes de gobiernos extranjeros.En el caso de Banamex resaltaron que el gobierno estadounidense aportó recursos a Citigroup que representan el 36 por ciento de sus acciones, además de que hay referencias de que Singapur posee 11 por ciento de su fondo. Esto viola el artículo 18 de la ley que regula las agrupaciones financieras, ya que prohíbe la inclusión de personas morales extranjeras con funciones de autoridad en el capital social de la banca. También se quebranta el Artículo 13 de la Ley de Instituciones de Crédito, que establece que no podrán participar en el capital social de la banca múltiple personas morales extranjeras que ejercen funciones de autoridad.El senador Carlos Lozano demandó la “estricta aplicación” de la legislación que regule la operación de Banamex y otros grupos financieros en circunstancias similares. El legislador hidrocálido precisó que Banamex fue vendido a Citigroup en mayo de 2001 y que ahora administra el 19 por ciento del ahorro de los mexicanos, es decir alrededor de 1.2 billones de pesos. Cuenta con un capital contable de 140 mil millones de pesos y su índice de liquidez es el más grande de toda la banca, pues representa 1.5 veces su base de depósitos. En todo este movimiento resulta por demás sospechoso que Roberto Hernández, presidente de Banamex, acaba de invertir 6 millones de dólares en la compra de acciones de Citi, y que Manuel Medina Mora, director de Citigroup para América Latina y hermano del actual procurador de la República, también invirtió 1.6 millones de dólares en esas acciones, de acuerdo con un documento presentado ante la Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés). ¿Qué saben estos dos personajes que el resto de los accionistas de Citigroup -que han vendido sus títulos ante la incertidumbre- desconocen?Por otra parte, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) informó que al cierre de 2008 el sector bancario del país -del 90 por ciento en manos de firmas extranjeras- registró una caída en su utilidad neta de 32.15 por ciento respecto a 2007, y que la cartera vencida se incrementó 40.75 por ciento en ese periodo. Las ganancias totales de las 43 instituciones de banca múltiple que operan en el sistema mexicano, fueron menores en 25 mil 469 millones de pesos, al pasar de 79 mil 225 millones a 53 mil 756 millones de pesos, cifra nada despreciable si se compara con las grandes pérdidas que han obtenido en sus operaciones en otras naciones y en su propia matriz.La cartera de crédito vencida sumó 60 mil 724 millones de pesos, lo que es un incrementó de 40.75 por ciento respecto al 2007. El momento se antoja ideal para que el gobierno calderonista demuestre, aunque sea por una sola vez, que prevalece el interés nacional por encima del de los intereses de determinados grupos. Es la banca en México todavía una banca sana a diferencia de los que les ocurre en el resto del mundo y dejarla en manos mexicanas sería una señal alentadora. Peores argumentos que la violencia, el narco y la amenaza de movimientos sociales con resultados sangrientos, no pueden pesar sobre los inversionistas y demostrar que todavía podemos entrar en un Estado de Derecho tal vez los pondría en la línea de volver a confiar.
Embajada y embajadores
Al igual que sus antecesores, el nuevo gobierno de Estados Unidos que encabeza Barack Obama ha mostrado un marcado desinterés por su vecino del sur, México, y evidencia que la relación con nuestro país no es en estos momentos prioritaria, al grado de que a mes y medio de haber iniciado su administración aún no ha nombrado a un embajador -sólo existe una encargada de negocios, Leslie Basset-, ni mucho menos ha perfilado cuál será el rumbo de las relaciones México-estadounidenses en los próximos cuatro años.Las señales que se han recibido en el plano internacional apuntan a que nuestro país, al igual que otros de América Latina, Asia y Medio Oriente, será tratado no como una Nación amiga, sino como un objetivo militar por el grave problema que enfrenta el gobierno de Felipe Calderón en su fracasada lucha contra el crimen organizado y los poderosos cárteles de la droga, problema que ha sido magnificado y contaminado, tanto en Estados Unidos como en nuestro país, con el terrorismo y el cinturón de seguridad norteamericano al que se ha obligado a México a incorporarse.Todo parece indicar que lejos de fomentarse una relación de respeto, de negociaciones que resulten más equilibradas que las se mantuvieron en las administraciones de los tres últimos presidentes estadounidenses, se espera se compliquen pues hasta el momento sólo se conoce de un aspirante al puesto de embajador de EU en México, Robert Gelbard, ex subsecretario para Asuntos de Narcóticos y uno de los consejeros sobre temas internacionales del presidente Obama, quien ha sido el único que ha cabildeado su interés en esa posición diplomática, lo que podría poner como prioridad en las relaciones bilaterales el seguimiento a la implementación del “Plan México” o “Iniciativa Mérida”, cuya concepción fundamental -como ya se lo hemos reseñado en estas líneas- consiste en que la guerra entre cárteles de la droga, la inseguridad, la ola de violencia, las ejecuciones a diario, son la coartada perfecta para justificar una intervención armada.Las intenciones de los mandos castrenses estadounidenses en torno a México fueron puestas en evidencia este jueves en Bogotá, Colombia, por el jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, almirante Michael G. Mullen, quien destacó “la inquietud en su país” por la violencia del narcotráfico en México, y resaltó que militares estadounidenses y mexicanos debían trabajar mancomunadamente, aunque declinó comentar si Washington podría enviar tropas a la frontera de su país con México para contener delitos como secuestros o aumentar el monto de dinero en asistencia que entregan a las autoridades mexicanas. También el portavoz del Departamento de Estado de EU, Gordon Duguid, sostuvo que el gobierno estadounidense trabaja con sus socios para resolver el problema de tráfico de drogas que tiene en su frontera con México, y reconoció que en los Estados Unidos existe un grave problema de consumo de drogas y afirmó que su gobierno hace todo lo posible por resolverlo. Este funcionario declinó responder a las acusaciones de corrupción en su país que le hicieron autoridades mexicanas. De ahí que la definición del próximo embajador de Estados Unidos en México es de una gran trascendencia para nuestro país, dado el grado de dependencia no sólo económica, sino sobre todo política, que se ha alcanzado con el vecino del Norte tras la llegada del Partido Acción Nacional (PAN) a la Presidencia de la República, misma que se ha distinguido por una total servidumbre hacia los deseos del gobierno norteamericano en turno. El papel que han desempeñado los embajadores estadounidenses ha definido el grado de subordinación de los últimos presidentes mexicanos y han sido definitivos en la serie de errores que se han registrado en la relación.A unos días del inicio de la administración Obama, todas las señales apuntan a que la prioridad en la relación con México será la seguridad fronteriza de ese país. Incluso el embajador mexicano en Estados Unidos, Arturo Sarukhán, señaló apenas el martes pasado que la primera prioridad de la relación bilateral es la seguridad fronteriza por las “amenazas comunes del crimen organizado y potenciales terroristas”, para lo cual será indispensable la creación de una infraestructura fronteriza “que cierre la frontera a potenciales terroristas pero se mantenga abierta a los 75 mil camiones que la cruzan diariamente para el comercio”. Aquí cabe destacar que el pasado 27 de enero las fuerzas conjuntas de Estados Unidos señalaron a México como un “Estado fallido”, susceptible de intervención militar. Posteriormente, no habían transcurrido ni 30 días, cuando difunden su informe sobre derechos humanos, en el que destacan la guerra contra el narcotráfico como de “alto costo” para la sociedad que sufre los abusos y resiente la impunidad. También cabe resaltar la denuncia de Sarukhán en el sentido de que un “enorme y fuerte” grupo de interés en Estados Unidos está evitando que el gobierno “haga lo que se necesite hacer para cortar el flujo ilícito de armas a México”. Aunque el diplomático mexicano no da ningún nombre de dichos grupos es conocida la posición de la Asociación Nacional de Armas de Fuego (NRA, por sus siglas en inglés) que promueve la defensa del mandato constitucional que da esa nación el derecho a sus ciudadanos de poseer un arma. Otra prioridad es, en los hechos, continuar y garantizar la servidumbre de México ante Estados Unidos, en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas; una más la constituye la cooperación en el campo energético -léase el petróleo mexicano- y medioambiental, tema que ya fue tratado por Felipe Calderón con Obama antes de que éste asumiera la conducción de la Casa Blanca y, hasta el final, se considera resolver el problema de la inmigración.El tema energético no hay que pasarlo por alto y hay que subrayar que ya Pemex se ha visto obligada a contratar los servicios de seguridad con la multinacional Hally Burton, asociada con el ex vicepresidente norteamericano Dick Cheney, y que utiliza soldados mercenarios, ni tampoco el hecho de que en los últimos días se han dado a conocer nuevos yacimientos de petróleo que aumenta la riqueza del país en esa materia, tanto en Chicontepec como en el Golfo de México.
Intervención y subordinación
Aunque sin duda trabajaron en estos temas, los anteriores embajadores de EU en México dejaron muchas tareas pendientes y se ocuparon de otro tipo de cuestiones que en honor a la verdad nada tuvieron que ver con la supuesta “política de buena vecindad” y se encuadraron más en la doctrina Monroe: “América para los Americanos”, por lo que su actuación se centró más en el intervencionismo en los asuntos internos del país.
Tony Garza
Tony Garza, cuando se desempeñaba como comisionado de ferrocarriles de Texas, fue designado embajador de Estados Unidos en México el 22 de noviembre del 2002, después de más de dos meses de que la representación diplomática estadounidense se mantuvo acéfala. A este personaje se le recuerda más que por su trabajo como diplomático por el hecho de que contrajo matrimonio con la mujer más acaudalada de México, la empresaria María Asunción Aramburuzabala, quien es integrante de varias de las principales empresas del país, entre ellas Grupo Modelo y Televisa. De hecho Garza declaró el pasado mes de enero que se quedaría a vivir en México, “pues me casé con una mexicana”. No deja de causar extrañeza que fuese tan rápido para incluir en su comportamiento al que distingue a las malas empleadas de servicio doméstico: se fue y ni siquiera esperó a que le asignaran al sucesor, le valió dejar acéfala la representación de su país. Sin embargo, en su momento, Garza si realizó el trabajo para el cual fue designado pues ejerció presión y recurrió al chantaje las veces que fueron necesarias. Aquí no hay que olvidar que incluso amenazó al presidente Vicente Fox con que su gobierno podría pagar un alto costo político en las relaciones bilaterales si votaba en contra de los deseos de la Casa Blanca en el debate sobre Irak que se dio en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas, previo a la invasión a ese país para arrebatarle el petróleo con el pretexto de que contaba con armas de destrucción masiva, lo que ya se vio no era cierto. Garza advirtió a Fox que era posible que el Congreso estadounidense decidiera no aprobar reformas sobre migración y otros temas clave en la relación bilateral, si México votaba en contra de Washington, lo que finalmente sucedió. Se chamaqueó a Fox y éste cayó cuando largo y vacío es.
Jeffrey Davidow
Jeffrey Davidow, ex espía de la CIA -para quien operó en Vietnam y América Latina-, es uno de los embajadores (fungió como tal del 5 de octubre de 1998 al 14 de septiembre de 2002) que en los últimos años mayor grado de injerencia en los asuntos de Estado de nuestra Nación demostró, al punto que muchos expertos en política sostienen que estuvo involucrado en los resultados de las elecciones presidenciales del 2000, periodo en el cual trabajó activamente para despejar el camino de Vicente Fox hacia los Pinos. Una de las acciones por las que más se le recuerda en México, es por el papel desempeñado en la denominada “guerra del agua” entre nuestro país y Estados Unidos. En este conflicto Davidow, con tono amenazante, advirtió al gobierno de Vicente Fox que su gobierno utilizaría sus satélites para espiar el territorio mexicano en busca del agua y así exigir que ésta les sea entregada. Davidow escribió un libro tristemente célebre: El Oso y el Puercoespín, en donde muestra claramente las intrigas y difamaciones que se realizaron en el período en que él fungió como embajador con fines exclusivamente políticos y otro realizados por capos del narcotráfico, en contra de funcionarios y otros personajes de la vida política del país. En este libro, en las primeras páginas, hace una cita en la cual dibuja de manera muy precisa la visión que tienen en EU de nuestro país y recurriendo a una fábula prodiga una gran humillación sobre la que ninguna voz en el gobierno se levantó para hacer el reclamo que exige la emisión de ese texto. En las décadas de los 70s. y 80s. son muy conocidas sus actividades en Latinoamérica y particularmente en Nicaragua, en donde dirigía las operaciones de la Contra desde su puesto como embajador en Honduras. Estuvo involucrado en la constitución de los escuadrones de la muerte en Honduras, en el escándalo Irán-Contra, conocido como Irangate y operó la creación de la base aérea de El Aguacate, donde EU entrenó a los contras y que operó como centro clandestino de detención y tortura. También se le recuerda por su papel en la Operación Cóndor en Chile. Más tarde por su desempeño como embajador en la ONU, en Irak tras la caída de Saddam Hussein y como titular del Consejo de Inteligencia de Estados Unidos.
James Robert Jones
James Robert Jones se desempeñó como embajador norteamericano en México desde el mes de octubre de 1993 al 25 de junio de 1997, y se distinguió por trabajar para integrar a México en el área de influencia económica de los Estados Unidos. A Jones, quien fuera Jefe de Gabinete de la Casa Blanca de 1968 a 1969, se le recuerda en nuestro país porque fue un entusiasta trabajador de la implementación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés). Incluso, junto al senador Miguel Alemán inauguró las oficinas de la Cámara de Comercio México-Estados Unidos (CCMEU) en el Capítulo Valle de México, en febrero de 1996. En ese mismo año, la Cámara estableció la Fundación Cultural y Educativa México-Estados Unidos.
Charles J. Pilliod y John Gavin
Charles J. Pilliod Jr. fue embajador del 4 de noviembre de 1986 al 7 de abril de 1989. Posteriormente, el actor John A. Gavin fue designado embajador de EU en México del 5 de junio de 1981 y fungió como tal hasta el 10 de junio de 1986. A este diplomático se le recuerda por sus revelaciones en el sentido de que durante el mandato de James Carter, sectores del Pentágono planearon invadir México a principios de los 80 para tomar el control de su producción petrolera, amenazada por los altos precios del crudo y el embargo impulsado por los países árabes. Este actor metido a diplomático aseguró que fueron dos ocasiones en las que tuvo que intervenir para evitar el ingreso de la fuerza armada estadounidense en territorio mexicano. También nos viene a la memoria su participación en reuniones con integrantes del opositor Partido Acción Nacional (PAN), calificadas como “oscuros cónclaves reaccionarios” por militantes del partido oficial, el PRI.
Interrogatorio al Alcalde cancunense
La reunión de Procuradores de la República que se celebra a partir de ayer en Cancún, Quintana Roo y para lo cual prepararon hasta el golpe mediático publicitando la detención de ¡ooootro! gran capo líder de los célebres “zetas”, se vio opacada desde las primeras horas al conocerse de la presencia de militares y federales de la SIEDO dentro del Palacio Municipal. La apertura de la reunión que se lleva a cabo en uno de los más elegantes hoteles de este centro turístico tuvo lugar a las 9 de la mañana. Aproximadamente a las 10 y media se presentaron en el edificio donde despacha la autoridad del Municipio quienes, después de presentarse, informaron que someterían a un interrogatorio al alcalde en sus propias oficinas.Como es claro suponer y dados los antecedentes que se han formado en torno a la figura de Gregorio Sánchez Martínez, el comentario generalizado versó sobre la posible detención de que sería objeto junto con otros colaboradores, entre los que se incluía al secretario del Ayuntamiento. Sin embargo y después de dos horas -justificando que se encontraba en la reunión de Procuradores-, se presentó el alcalde, saludó a algunos de los señores y muy serio se introdujo a su despacho ordenando que nadie lo molestara y se cerrara la puerta.Al cuestionar sobre lo que dentro acontecía, el gran sentido del humor de los pobladores de este lugar se dejó sentir: “llegaron los de la Gaceta de la SEDENA para hacerle una entrevista”. El interrogatorio duró dos horas y media y dicen que no se vio al presidente municipal nervioso al concluir su declaración. Como es lógico suponer se dieron a conocer los respectivos boletines de prensa de las dependencias encargadas de cumplir con esta tarea señalándose -como también es lógico- que no hay ninguna acusación en contra del edil y que siguen las investigaciones.Todo ello nos hace recordar cuando a Mario Villanueva lo interrogaron en el palacio de gobierno, en Chetumal, los de la PGR y también llega a la memoria que hasta el propio Hernán Salvatti dijo que no había nada en su contra. Y más aún, después de ser cuestionado exigió que se diera a conocer que había sido él -Mario Villanueva- el que había reclamado que se aclararan todas las situaciones. La gran diferencia es que al ex gobernador lo perseguían con fines de venganza política y al todavía alcalde lo saben rodeado de gente que por ahora permanece en arraigo y que tiene que ver con el narco y con el crimen del General Tello Quiñónez, aunque, como puede apreciarse, el modus operandi de estas dependencias es el mismo.Y, si bien la puerta se cerró, no es difícil, por todo lo que se conoce, establecer en que consistieron las preguntas: ¿Usted contrató a “el vikingo”? ¿Desde cuando lo conoce? ¿Sabía de sus antecedentes? ¿Quién se lo recomendó? ¿Cuántas y que clase de irregularidades cometidas por El Vikingo le fueron denunciadas? ¿Cómo conoció al General Tello Quiñónez? ¿Cuáles son sus ligas con el también general Acosta Chaparro? ¿A cuántos y quiénes conoce en Guerrero? ¿Cuáles son sus ligas con Pablo Salazar Mendiguchía? ¿Hasta dónde llega su relación con Herrán Salvatti? ¿Sabe de las actividades de su hermano? ¿Lo visita en la cárcel? Su hermano y su cuñada ¿con qué frecuencia los ve y cuál es su relación? ¿Conoce el paradero de Rogaciano Alva? ¿Ha tenido noticias de sus sobrinas secuestradas? ¿Qué niveles alcanzan sus relaciones con Cuba? ¿Quién le recomendó al ex director de la cárcel municipal? ¿Cuántas veces lo vio? ¿Cuenta con la hoja de sus reportes? ¿Sabía de las actividades de los policías municipales arraigados? ¿Eran personal recomendado por “el vikingo” o imposiciones suyas? ¿Tiene el reporte y la lista de las narcotienditas detectadas por su policía? ¿Tiene los reportes médicos de los hospitales en atendieron a los que han participado en enfrentamientos?Por ahora a Gregorio Sánchez sólo lo interrogaron. Por ahora sabemos que sigue la investigación abierta. Por ahora estamos ciertos de lo poco que se conoce de lo que pudieran haber avanzado y de la relación de las interrogantes con las declaraciones de quienes permanecen bajo arraigo. Por ahora sólo estamos ciertos de que la nueva jefa de la policía también debe tener mucha información ya que su desempeño anterior, se recuerda, se caracteriza por la fiscalización de las actividades policíacas que se encontraban comandadas por “el vikingo”. Así que no hay más que de dos: o el círculo se cierra y a otra cosa mariposa o se abre y ...
De los pasillos
Los 31 gobiernos de los estados y del Distrito Federal, quienes por la crisis económica han dejado de recibir 12 mil millones de pesos en lo que va del año, por concepto de participaciones federales, se niegan a eliminar el cobro de la tenencia vehicular. Sostienen que en caso de desaparecer ese impuesto federal, las entidades federativas perderían otros 22 mil millones de pesos este año... Finalmente, la Junta General del IFFE echó para atrás el mega aumento del 46% en los salarios de los consejeros electorales; se dejaron sin efecto los bonos cuatrimestrales que implicaban una remuneración bruta anual de 1 millón 22 mil 254 pesos, más 724 mil, adicionales a los casi 2 millones de pesos que actualmente reciben.
lilia_arellano@yahoo.com
lunes, febrero 09, 2009
Militarización en América Latina
Entrevista a Ana Esther Ceceña, Coordinadora del Observatorio Latinoamericano de Geopolítica
Yásser Gómez
Argenpress
América Latina vive tiempos de cambio con gobiernos de izquierda y el protagonismo alcanzado por el movimiento indígena. Sin embargo, la geopolítica nos dice que aún no hemos derrotado al imperio. Porque los EE.UU. están militarizando la región con la excusa de construir megaproyectos de infraestructura, para apoderarse de los recursos naturales y mantener el control político con una guerra preventiva.
Para analizar este tema Upsidedownworld entrevistó en Perú a Ana Esther Ceceña, doctora en Relaciones Económicas Internacionales de la Universidad de Paris I – Sorbona, miembro del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM (México) y Coordinadora del Observatorio Latinoamericano de Geopolítica, quien estuvo en Lima dictando el seminario: Emancipaciones en un Contexto Militarizado.
- ¿Qué significan la IIRSA (Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana)y el Plan Puebla Panamá para América Latina?
- Son dos megaproyectos que se articulan entre sí, incluso geográficamente y que son similares, porque son dos proyectos de construcción de infraestructura. Están estructurados bajo la idea de canales o líneas de comunicación, en las cuales no solamente se está pensando en que sean vías de comunicación para mercancías y personas. Sino también vías de construcción de líneas de electricidad, energéticas, oleoductos, gasoductos. Incluso en el caso del Plan Puebla Panamá (PPP), está pensado también estas mismas líneas como carreteras de información. La IIRSA(Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana) está mucho mejor planeado con canales interoceánicos para conectar los dos océanos y entonces con eso agilizar la salida hacia Europa, Asia y EE.UU.. La idea es tener vías de llegada al más importante mercado que son los EE.UU. que en sus dos costas tiene características económicas diferentes. El propósito es la extracción de recursos en América Latina y trasladar la mercancía que hay hacia estos mercados. No están tan pensados como apertura de mercado interno. Por eso la IIRSA se proyecta desde el corazón de Sudamérica hacia fuera, hacia las dos costas. Y el PPP está pensado desde Panamá hacia el norte. De manera que las rutas, los canales corren en ese sentido.
- ¿El Plan Mérida es la complementación del Plan Puebla Panamá en México? ¿Cuán avanzado está este?
- El Plan Mérida (PM) si es la complementación del Plan Puebla Panamá, pero en realidad el P.P.P. en sí mismo ya se transformó en Proyecto Meso América incorporando a Colombia y muy explícitamente la dimensión de seguridad. Ya el propio Plan Puebla Panamá asumió las dos cosas, la integración energética que era la parte económica más importante que tenía y la integración de seguridad. Y en ese sentido, ya no es que requiera del Plan Mérida, sino que es un eslabón más que permite que el PM que está en México se concrete de manera muy natural, sin necesidad de mucha bisagra con el Plan Colombia. Porque el Plan Mérida corresponde directamente al Plan Colombia, es el mismo proyecto adaptado a las circunstancias tanto geográficas como temporales. Porque ya se asume toda la experiencia tenida con el Plan Colombia y la estructura es similar, ayuda para seguridad y una muy pequeña para desarrollo, que es como avanzan varios de los proyectos del Plan Colombia. Y entonces tienes una superposición del Plan Mérida en la parte norte, proyecto Meso América enlazando esa parte norte con Colombia, Plan Colombia en Colombia y Perú. Además hay la ASPAN (Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte) que es un proyecto también de seguridad y energético, pero difiere en el sentido de que es más la creación de un bloque regional, lo que está implícito en este plan.
- Después de realizadas las fases de invasión denominadas Plan Colombia y Plan Patriota por parte de los EE.UU. en Colombia ¿Qué es lo que sigue?
- La expansión del Plan Colombia hacia dos partes del continente, una es el norte, bueno que se está logrando con el Plan México y con estas acusaciones que se hacen después del ataque de Colombia a Sucumbíos, Ecuador se arma un poco el escenario de que, en México está la oficina internacional de las FARC y que en esa medida, eso justifica el Plan México y digamos, las mismas políticas que en Colombia. Luego el otro derrame es hacia el sur y este se ha intentado por varias rutas. La que más se ha intentado es la de Paraguay como si extendiera un brazo del Plan Colombia hasta la Triple Frontera, que por supuesto, eso lo que hace, es que cubre el área boliviana, pero además permite colocarse en un lugar geográfico que es de gran interés, que es, esta Triple Frontera encima del Acuífero Guaraní y además como epicentro de la parte digamos conosureña, rioplatense de América del Sur. Esto también se intentó en el 2006, se hizo este montaje de que se había secuestrado a la hermana del ex presidente y que entonces, esto indicaba que había células y campos de entrenamiento de las FARC en Paraguay. Y con esta argumentación tan precaria, se estaba pretendiendo montar un operativo Plan Colombia ahí, pero también se ha intentado y de hecho se ha logrado involucrar a Perú desde hace tiempo con el Plan Colombia, porque los recursos del Plan Colombia no son sólo para Colombia, sino para el área. Entonces si los recursos son para el área, incluidos Perú y Ecuador, si los está incluyendo también los está comprometiendo, esta ayuda siempre es con contraparte, esa es como otra ruta de expansión. Pero, lo que se ha puesto en juego hoy después del Plan Patriota, justamente lo que se inaugura con el ataque a Sucumbíos, que es la posibilidad de que los EE.UU. a través de un tercer país, pueda echar a andar una política de guerra preventiva. Y digo EE.UU. porque el operativo de Sucumbíos lo diseñaron en gran medida desde Manta y los operadores en gran parte fueron norteamericanos. Entonces, se inaugura el hecho de que ellos actúen desde Colombia directamente, pero también la posibilidad de que Colombia, emulando la política norteamericana se lance también en una –si se quiere más limitada regionalmente– guerra preventiva, en una defensa de sus intereses, fuera de su territorio, en territorios de otras naciones. Esto marca pautas, que de no haber sido por esa reacción tan fuerte del gobierno ecuatoriano, realmente estarían perfilando ya como la intervención directa en cualquier país del continente.
- En el tablero geopolítico de la región ¿Qué importancia tiene el Perú en los planes hegemónicos de los EE.UU. que intenta establecer una base militar en la región surandina de Ayacucho?
- Se está hablando de dos bases en Perú desde hace tiempo, del área de Chiclayo y también ahora, más recientemente la de Ayacucho. Incluso por ahí, hay alguien quien dice que tal ves, es en la zona de Quinua (Ayacucho), donde se quiere establecer. Pero con bases de nuevo tipo, muy flexibles, eficaces, pero también más pequeñas, realmente bases más adecuadas a lo que son las condiciones de la actuación militar en este momento de la guerra. Pero también del simple trabajo del monitoreo y vigilancia. Entonces cuando nosotros vemos la posición geográfica de Perú y evaluamos la situación política y geopolítica del continente, realmente la posición de Perú es inmejorable como para tener una posibilidad de acceso más directo y más variado hacia algunas regiones que están preocupando mucho como la de la zona sur de Bolivia, la zona gasífera. La zona norte de Argentina que es petrolífera, entonces, está en términos de los recursos, pero también en términos de su potencial rol en la desestabilización de gobiernos que se consideren convenientes. La base de Ayacucho está en línea recta hacia La Paz, de manera que, de acuerdo con los radios de acción –incluso mínimos– que tienen los aviones de guerra actuales, La Paz quedaría bajo el alcance de la base de Ayacucho sin ningún problema. Y lo de Chiclayo apunta más hacia la zona amazónica, la veo como una oportunidad, por un lado, de garantizar la entrada por el río hacia Iquitos y la zona Amazónica, pero también de mantener vigilado a Ecuador por los dos flancos. Porque, pues Colombia está garantizado, pero Ecuador ya no va a tener una base y además se ha rebelado, ha elevado a rango constitucional la idea de que Ecuador es un territorio de paz y por eso, no admite la presencia ni de bases militares extranjeras, ni de tropas extranjeras en su territorio. Entonces, allí les cerró una posición y esa posición parece estarse trasladando simultáneamente hacia arriba y hacia abajo. Hacia abajo sería lo de Chiclayo y seguramente también Ayacucho, porque queda en esa misma línea de alcance. Y hacia arriba, hacia la costa colombiana, posiblemente en la costa del Chocó. Los dos ejes que están moviendo esas nuevas posiciones, el diseño de cómo será mejor establecer estas nuevas posiciones y que están haciendo pensar en Perú son fundamentalmente el de garantizar el acceso a los recursos naturales estratégicos y el del control de la insurgencia o el control de la posible formación de coaliciones contrahegemónicas. Estas dos cosas están perfiladas en el corazón de América del Sur, de manera que el hecho de tener posiciones en Perú o de tener una situación más permisiva para el arribo de tropas y la movilización de tropas. Por un lado, les facilita la entrada a los recursos naturales peruanos, que son muchos, muy valiosos y a los recursos de los países vecinos, pero les facilita también y quizás esto, coyunturalmente es lo más importante, el flanqueo de Bolivia y desde ahí una línea de acceso más directo por el centro a Venezuela.
Yásser Gómez es Periodista, Corresponsal de Upsidedownworld en Perú y Editor de Mariátegui. La revista de las ideas.
Yásser Gómez
Argenpress
América Latina vive tiempos de cambio con gobiernos de izquierda y el protagonismo alcanzado por el movimiento indígena. Sin embargo, la geopolítica nos dice que aún no hemos derrotado al imperio. Porque los EE.UU. están militarizando la región con la excusa de construir megaproyectos de infraestructura, para apoderarse de los recursos naturales y mantener el control político con una guerra preventiva.
Para analizar este tema Upsidedownworld entrevistó en Perú a Ana Esther Ceceña, doctora en Relaciones Económicas Internacionales de la Universidad de Paris I – Sorbona, miembro del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM (México) y Coordinadora del Observatorio Latinoamericano de Geopolítica, quien estuvo en Lima dictando el seminario: Emancipaciones en un Contexto Militarizado.
- ¿Qué significan la IIRSA (Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana)y el Plan Puebla Panamá para América Latina?
- Son dos megaproyectos que se articulan entre sí, incluso geográficamente y que son similares, porque son dos proyectos de construcción de infraestructura. Están estructurados bajo la idea de canales o líneas de comunicación, en las cuales no solamente se está pensando en que sean vías de comunicación para mercancías y personas. Sino también vías de construcción de líneas de electricidad, energéticas, oleoductos, gasoductos. Incluso en el caso del Plan Puebla Panamá (PPP), está pensado también estas mismas líneas como carreteras de información. La IIRSA(Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana) está mucho mejor planeado con canales interoceánicos para conectar los dos océanos y entonces con eso agilizar la salida hacia Europa, Asia y EE.UU.. La idea es tener vías de llegada al más importante mercado que son los EE.UU. que en sus dos costas tiene características económicas diferentes. El propósito es la extracción de recursos en América Latina y trasladar la mercancía que hay hacia estos mercados. No están tan pensados como apertura de mercado interno. Por eso la IIRSA se proyecta desde el corazón de Sudamérica hacia fuera, hacia las dos costas. Y el PPP está pensado desde Panamá hacia el norte. De manera que las rutas, los canales corren en ese sentido.
- ¿El Plan Mérida es la complementación del Plan Puebla Panamá en México? ¿Cuán avanzado está este?
- El Plan Mérida (PM) si es la complementación del Plan Puebla Panamá, pero en realidad el P.P.P. en sí mismo ya se transformó en Proyecto Meso América incorporando a Colombia y muy explícitamente la dimensión de seguridad. Ya el propio Plan Puebla Panamá asumió las dos cosas, la integración energética que era la parte económica más importante que tenía y la integración de seguridad. Y en ese sentido, ya no es que requiera del Plan Mérida, sino que es un eslabón más que permite que el PM que está en México se concrete de manera muy natural, sin necesidad de mucha bisagra con el Plan Colombia. Porque el Plan Mérida corresponde directamente al Plan Colombia, es el mismo proyecto adaptado a las circunstancias tanto geográficas como temporales. Porque ya se asume toda la experiencia tenida con el Plan Colombia y la estructura es similar, ayuda para seguridad y una muy pequeña para desarrollo, que es como avanzan varios de los proyectos del Plan Colombia. Y entonces tienes una superposición del Plan Mérida en la parte norte, proyecto Meso América enlazando esa parte norte con Colombia, Plan Colombia en Colombia y Perú. Además hay la ASPAN (Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte) que es un proyecto también de seguridad y energético, pero difiere en el sentido de que es más la creación de un bloque regional, lo que está implícito en este plan.
- Después de realizadas las fases de invasión denominadas Plan Colombia y Plan Patriota por parte de los EE.UU. en Colombia ¿Qué es lo que sigue?
- La expansión del Plan Colombia hacia dos partes del continente, una es el norte, bueno que se está logrando con el Plan México y con estas acusaciones que se hacen después del ataque de Colombia a Sucumbíos, Ecuador se arma un poco el escenario de que, en México está la oficina internacional de las FARC y que en esa medida, eso justifica el Plan México y digamos, las mismas políticas que en Colombia. Luego el otro derrame es hacia el sur y este se ha intentado por varias rutas. La que más se ha intentado es la de Paraguay como si extendiera un brazo del Plan Colombia hasta la Triple Frontera, que por supuesto, eso lo que hace, es que cubre el área boliviana, pero además permite colocarse en un lugar geográfico que es de gran interés, que es, esta Triple Frontera encima del Acuífero Guaraní y además como epicentro de la parte digamos conosureña, rioplatense de América del Sur. Esto también se intentó en el 2006, se hizo este montaje de que se había secuestrado a la hermana del ex presidente y que entonces, esto indicaba que había células y campos de entrenamiento de las FARC en Paraguay. Y con esta argumentación tan precaria, se estaba pretendiendo montar un operativo Plan Colombia ahí, pero también se ha intentado y de hecho se ha logrado involucrar a Perú desde hace tiempo con el Plan Colombia, porque los recursos del Plan Colombia no son sólo para Colombia, sino para el área. Entonces si los recursos son para el área, incluidos Perú y Ecuador, si los está incluyendo también los está comprometiendo, esta ayuda siempre es con contraparte, esa es como otra ruta de expansión. Pero, lo que se ha puesto en juego hoy después del Plan Patriota, justamente lo que se inaugura con el ataque a Sucumbíos, que es la posibilidad de que los EE.UU. a través de un tercer país, pueda echar a andar una política de guerra preventiva. Y digo EE.UU. porque el operativo de Sucumbíos lo diseñaron en gran medida desde Manta y los operadores en gran parte fueron norteamericanos. Entonces, se inaugura el hecho de que ellos actúen desde Colombia directamente, pero también la posibilidad de que Colombia, emulando la política norteamericana se lance también en una –si se quiere más limitada regionalmente– guerra preventiva, en una defensa de sus intereses, fuera de su territorio, en territorios de otras naciones. Esto marca pautas, que de no haber sido por esa reacción tan fuerte del gobierno ecuatoriano, realmente estarían perfilando ya como la intervención directa en cualquier país del continente.
- En el tablero geopolítico de la región ¿Qué importancia tiene el Perú en los planes hegemónicos de los EE.UU. que intenta establecer una base militar en la región surandina de Ayacucho?
- Se está hablando de dos bases en Perú desde hace tiempo, del área de Chiclayo y también ahora, más recientemente la de Ayacucho. Incluso por ahí, hay alguien quien dice que tal ves, es en la zona de Quinua (Ayacucho), donde se quiere establecer. Pero con bases de nuevo tipo, muy flexibles, eficaces, pero también más pequeñas, realmente bases más adecuadas a lo que son las condiciones de la actuación militar en este momento de la guerra. Pero también del simple trabajo del monitoreo y vigilancia. Entonces cuando nosotros vemos la posición geográfica de Perú y evaluamos la situación política y geopolítica del continente, realmente la posición de Perú es inmejorable como para tener una posibilidad de acceso más directo y más variado hacia algunas regiones que están preocupando mucho como la de la zona sur de Bolivia, la zona gasífera. La zona norte de Argentina que es petrolífera, entonces, está en términos de los recursos, pero también en términos de su potencial rol en la desestabilización de gobiernos que se consideren convenientes. La base de Ayacucho está en línea recta hacia La Paz, de manera que, de acuerdo con los radios de acción –incluso mínimos– que tienen los aviones de guerra actuales, La Paz quedaría bajo el alcance de la base de Ayacucho sin ningún problema. Y lo de Chiclayo apunta más hacia la zona amazónica, la veo como una oportunidad, por un lado, de garantizar la entrada por el río hacia Iquitos y la zona Amazónica, pero también de mantener vigilado a Ecuador por los dos flancos. Porque, pues Colombia está garantizado, pero Ecuador ya no va a tener una base y además se ha rebelado, ha elevado a rango constitucional la idea de que Ecuador es un territorio de paz y por eso, no admite la presencia ni de bases militares extranjeras, ni de tropas extranjeras en su territorio. Entonces, allí les cerró una posición y esa posición parece estarse trasladando simultáneamente hacia arriba y hacia abajo. Hacia abajo sería lo de Chiclayo y seguramente también Ayacucho, porque queda en esa misma línea de alcance. Y hacia arriba, hacia la costa colombiana, posiblemente en la costa del Chocó. Los dos ejes que están moviendo esas nuevas posiciones, el diseño de cómo será mejor establecer estas nuevas posiciones y que están haciendo pensar en Perú son fundamentalmente el de garantizar el acceso a los recursos naturales estratégicos y el del control de la insurgencia o el control de la posible formación de coaliciones contrahegemónicas. Estas dos cosas están perfiladas en el corazón de América del Sur, de manera que el hecho de tener posiciones en Perú o de tener una situación más permisiva para el arribo de tropas y la movilización de tropas. Por un lado, les facilita la entrada a los recursos naturales peruanos, que son muchos, muy valiosos y a los recursos de los países vecinos, pero les facilita también y quizás esto, coyunturalmente es lo más importante, el flanqueo de Bolivia y desde ahí una línea de acceso más directo por el centro a Venezuela.
Yásser Gómez es Periodista, Corresponsal de Upsidedownworld en Perú y Editor de Mariátegui. La revista de las ideas.
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