Mostrando las entradas con la etiqueta Tony Blair. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Tony Blair. Mostrar todas las entradas

miércoles, junio 01, 2011

La agencia de seguridad trasatlántica

Obama y Cameron. Aliados.

Leonardo Boix

LONDRES, 27 de mayo (apro).- Estados Unidos y Gran Bretaña, aliados históricos y socios en la llamada “guerra contra el terrorismo”, crearán una agencia de seguridad trasatlántica encargada de analizar los desafíos para ambos países frente a la amenaza terrorista y de seguridad global, en una medida que busca afianzar los lazos bilaterales.

El organismo, anunciado el pasado 25 de mayo tras la visita de Estado a Gran Bretaña del presidente estadunidense Barack Obama, estará formado por un panel de militares, espías, funcionarios y diplomáticos de ambos países, quienes evaluarán en detalle las amenazas de seguridad de las dos naciones, incluidas medidas que eviten atentados como el del 11 de septiembre de 2001.

La agencia de seguridad llevará por nombre Consejo Conjunto Estratégico de Seguridad Nacional o Joint Strategy Board.

El organismo reemplazará las reuniones de emergencia COBRA en Downing Street, en Londres, y las llamadas de "situaciones críticas" en la Casa Blanca, en Washington, ambas utilizadas por los gobiernos de Estados Unidos y Gran Bretaña en caso de alerta nacional.

El panel, que contará con funcionarios del Foreign Office (la cancillería británica), como también del Departamento de Estado norteamericano, se reunirá cuatro veces al año en Londres y Washington, para evaluar las amenazas terroristas, tanto en suelo británico como en el estadunidense, y analizar evidencia provista por la CIA y el MI5.

Además, intercambiará información de Inteligencia, datos sobre posibles planes de ataque o atentados en preparación, como también la identificación de potenciales atacantes en otros países del mundo.

Su presupuesto inicial se estima en los 500 millones de dólares, aunque esa cifra podría aumentar con el correr de los meses a medida que se incrementen las actividades y tareas destinadas.

“El Consejo Conjunto de Estrategia de Seguridad Nacional examinará respuestas para tomar acciones a desafíos a largo plazo en materia de medio ambiente de seguridad y economía global”, informó durante la visita de Obama a Londres un portavoz oficial de Downing Street, sede del gobierno británico.

Las conclusiones de cada reunión del panel serán presentadas ante los respectivos consejeros de seguridad nacional, británico y estadunidense, los cuales deberán determinar si las medidas sugeridas deben ser empleadas o no.

En el caso del Reino Unido, las medidas deben ser aprobadas primero por el Parlamento británico, que tendrá un veto a la hora de tomar decisiones.

La creación de la nueva agencia selló una visita del presidente estadunidense a Londres, del 24 al 25 de mayo, que tuvo como referente reforzar y profundizar las “relaciones especiales” entre Estados Unidos y Gran Bretaña, como dejaron en claro tanto Obama como Cameron en un artículo del periódico The Times, publicado el pasado lunes 23.

En ese artículo ambos mandatarios definieron las relaciones entre sus dos países como "esencialmente (importantes) para nosotros y para el mundo".

Obama y Cameron escribieron que "Estados Unidos y Gran Bretaña deben ser más seguros y más prósperos, junto a nuestros pueblos y los pueblos del mundo".

"Al Qaeda y sus seguidores continuarán con la intención de atacar a nuestros países y nosotros debemos trabajar juntos para proteger a nuestros pueblos de su venenosa ideología", agregaron los dos mandatarios en el artículo.

"Esto significa compartir las informaciones. No habrá alguna impunidad o refugio para aquellos que quieren hacernos mal. Y si esto significa continuar nuestra misión en Afganistán, adiestrar al ejército y a la policía afgana de modo que puedan garantizar la seguridad en su país y nuestras tropas puedan volver a casa", agregaron, citando el caso afgano, pero incluyendo también operaciones militares en otros países, como Pakistán y Libia.

El tono del artículo tuvo su eco en la ponencia que Obama dio el 25 de mayo en el Westminster Hall del Parlamento británico, el primero pronunciado por un presidente estadounidense en ese recinto medieval.

Durante ese discurso ante invitados especiales, entre los que se encontraban los exprimeros ministros británicos Tony Blair, Gordon Brown y John Major, Obama sostuvo que a pesar de la emergencia de nuevos superpoderes mundiales como Brasil, India y China, el tiempo de liderazgo para Estados Unidos y Gran Bretaña es "ahora", y confirmó que la relación entre Londres y Washington "es esencial e indispensable" para crear un mundo "pacífico y próspero".

Al iniciar la ponencia, el mandatario admitió que la relación anlgo-estadunidense "ha sido siempre sobre analizada", aunque agregó que pocas naciones "se acompañan tan firmemente, hablan tan fuerte y luchan tan duro para defender valores democráticos en todo el mundo", como ambos países.

También destacó que tras el fin de las operaciones en Irak, un progreso militar en Afganistán y el asesinato de Osama Bin Laden "marcan un nuevo capítulo en la historia compartida", como también nuevos desafíos.

Sin embargo, rechazó el argumento que el crecimiento de superpoderes como China, India y Brasil implica una reducción en la influencia de Estados Unidos y Europa en el mundo.

“Tal vez estas naciones representen el futuro, y el tiempo de nuestro liderazgo haya pasado. Este argumento es erróneo. El tiempo para nuestro liderazgo es ahora", subrayó.

"Fue Estados Unidos, el Reino Unido y nuestros aliados democráticos que delinearon el mundo en el que estas nuevas naciones pueden emerger e individuos prosperar", continuó el presidente.

Poco antes y en una ponencia en el Lancaster House de Londres, Obama dijo que "la relación entre ambos países es más fuerte que nunca".

"Me aseguraré que así continúe", sentenció.

La creación de la agencia de seguridad trasatlántica y la visita de Estado no hicieron más que reforzar una polémica alianza que sigue vigente a pesar de los traspiés que sufrió en la invasión a Irak (2003) y en el conflicto de Afganistán.

En la conferencia de prensa que Cameron y Obama dieron en el Lancaster House de Londres, previo a la ponencia del presidente estadounidense en el Westminster Hall, un reportero preguntó a ambos si creían que su relación era similar a la de los ex mandatarios George W. Bush y Tony Blair.

“La relación personal es obviamente distinta, pero el vínculo entre nuestros países ese el mismo”, dijo el primer ministro británico, sonriendo ante la audiencia.

lunes, mayo 09, 2011

British Petroleum, detrás de la invasión destructiva de Irak


Definitivamente la maligna trasnacional petrolera británica British Petroleum (BP) se ha vuelto uno de los mayores peligros para el humano, el medio ambiente y la armonía planetaria, ante los cuales los ciudadanos afectados exhiben su patética impotencia.

Debka, portal propagandístico del sionismo jázaro, abiertamente desnuda que Gran Bretaña abandonó a su anterior aliado Muamar el Gadafi con el fin de posicionar a las petroleras británicas en el nuevo orden energético de Libia impuesto por los bombardeos “humanitarios” de la Organización del Tratado del Atlántico Norte.

En particular, BP piensa resarcir con el petróleo libio sus enormes pérdidas en el Golfo de México que ascienden a un mínimo de 30 mil millones de dólares.

Con sobrada razón: en Libia existen enormes excedentes de petróleo y gas para pagar el daño ambiental de BP en el Golfo de México.

Ahora, con ocho años de retraso, Paul Bignell, del periódico británico The Independent (19 de abril de 2011), esculca los “documentos secretos que vinculan la invasión de Irak a las trasnacionales petroleras”.

¿No fue siempre la invasión de Irak tan publicitada por sus consuetudinariamente mendaces medios, por las “armas de destrucción masiva” de Saddam Hussein que nunca existieron?

Son tiempos tanto de Wikileaks como de funcionarios atormentados con acceso a información sensible quienes, en sus intermitentes crisis de conciencia, transmiten al público evidencias de las sospechas sostenidas desde el inicio por lúcidos analistas.

Los documentos evidencian que “fueron discutidos planes para explotar las reservas del petróleo de Irak por ministros del gobierno y las mayores trasnacionales petroleras un año antes de que Gran Bretaña tomara el liderazgo de invadir Irak”.

Ninguna novedad: lo mismo había hecho el vicepresidente Dick Cheney con las trasnacionales petroleras estadunidense mucho antes de la invasión a Irak. Hasta Alan Greenspan, el malhadado y malvado exgobernador de la Reserva Federal, comentó en su reciente libro Las turbulencias de la globalización que la invasión a Irak se debió al petróleo.

Se recuerda que el más mentiroso de los mentirosos, el primer ministro Tony Blair, pese a la reticencia marcada de su gabinete, encabezó la cruzada petrolera para invadir Irak en contubernio con Baby Bush y el español José María Aznar López.

En su momento (primavera de 2003), los invasores involucrados, así como los ejecutivos de las trasnacionales petroleras (desde BP hasta Chevron Texaco) negaron públicamente que la destrucción de Irak se debió a su posesión de una de las mayores reservas de petróleo ligero del mundo –datos del Departamento de Energía de Estados Unidos llegaron hasta colocarlas a niveles superiores a las de Arabia Saudita.

Bignell enjuicia que a nivel de la pérfida Albión, tanto Shell como BP negaron rotundamente, en la primavera de 2003, como “altamente imprecisas” las sospechas de la invasión a Irak por petróleo que “carecía de interés estratégico”. ¡Cómo no!

Blair, la encarnación de la maldad depurada, llegó a denostar “la teoría de la conspiración del petróleo” como “la más absurda”.

Ya destruido Irak y visto en retrospectiva, ¿qué podemos hacer los ciudadanos del mundo ante tanta maldad diabólica?

¿No sería conveniente que erijamos un tribunal criminal internacional para juzgar, aunque sea simbólicamente, a los gobernantes delincuentes que pululan en el planeta?

¿Cómo puede ser que los Bush, los Blair y los Aznar se escapen de una rigurosa condena moral universal y sigan expectorando sus mentiras a los cuatro vientos en sus multimedia controlados?

¿Por qué no aparecieron tales documentos en la “investigación Chilcot” en Gran Bretaña sobre la guerra en Irak?

Los documentos con antelación a la invasión anglosajona a Irak exponen que la baronesa Symons, ministra de Comercio de Blair, susurró a los castos oídos de BP que “el gobierno pensaba que las petroleras británicas debían recibir una participación de las enormes reservas de petróleo y gas de Irak como recompensa al compromiso militar de Tony Blair con los planes de Estados Unidos para el cambio de régimen”.

En vísperas de la invasión, se firmaron contratos por 20 años: “Los mayores en la historia de la industria petrolera”, y “cubrían la mitad de las reservas iraquíes”. ¡Qué manera de repartirse lo ajeno!

¿Qué obtuvo la baronesa Symons por su entrega patriótica?

La baronesa Symons, revela Bignell, a sus 59 años de edad (ya está bastante adiestrada), “descolgó un puesto de consultora de un banco mercader de Gran Bretaña donde obtuvo los beneficios por los contratos de la reconstrucción de la posguerra en Irak”. Todo ha sido negocio en Irak para la dialéctica anglosajona: se gana destruyendo y se gana más reconstruyendo.

El nombre del banco, que no aporta Bignell, es Mercahnt Bridge, que ganó fortunas con la “reconstrucción (sic) de Irak”.

Los negocios le fascinan a la baronesa Symons de Vernham Dean, nacida Elizabeth Conway Symons, y casada con un amanuense (Phil Berty Basset) del polémico magnate de los multimedia Rupert Murdoch (dueño de la televisora tóxica Fox News y del rotativo The Times).

La baronesa multifacética tiene en su haber numerosas tratativas sórdidamente escandalosas con varias empresas, como Peninsular and Oriental Steam Navigation Company, la firma legal DLA Piper y British Airways. ¿Qué tantos favores le deberán?

En forma interesante, la baronesa Symons acaba de renunciar a su puesto de “consultora voluntaria” (sin sueldo. ¡Qué generosa!) de Muamar Gadafi en el Consejo de Desarrollo Económico Nacional de Libia. ¡Qué sensibilidad tan singular de la baronesa Symons entre su doble disfraz en Irak y Libia!

Según exponen los documentos, el gobierno bushiano ya había “cerrado acuerdos” bajo la mesa “con los gobiernos de Francia y Rusia” (con sus respectivas firmas petroleras), por lo que la baronesa Symons, en forma desprendida y filantrópica, accedió a interceder y cabildear a favor de BP, Shell y British Gas.

Lo que queda más expuesto es el mito del libre mercado cuando se trata de las poderosas trasnacionales petroleras y su bidireccionalidad de sus intereses traslapados con los del gobierno.

Ya desde noviembre de 2002 (cuatro meses previos a la invasión anglosajona con su ballet parking español), la cancillería británica invitó a BP, que andaba “angustiosamente desesperado”, para “charlar” sobre las oportunidades del “posrégimen de cambio” en Irak. La viabilidad para “su futuro” de “largo-plazo (sic)” de BP y Shell se encontraba en entredicho.

En privado, BP confesó a la cancillería que “Irak era lo más importante que hayamos visto durante un largo tiempo”. Pues sí. ¡Se trata(ba) de las mayores reservas de petróleo ligero del planeta!

El pánico de BP radicaba en que “los contactos existentes” de la petrolera francesa Total Fina Elf con Saddam Hussein, en caso de perdurar, la convertirían en la principal petrolera del planeta.

De allí nace la disposición temeraria de BP a tomar “grandes riesgos”. ¿Cuáles fueron sus “grandes riesgos”? ¿Haber enviado a la muerte en el desierto iraquí a los soldados británicos? ¿Qué comisiones se habrá llevado de tajada Tony Blair para conducir a su país al desastre iraquí que resultó, a nuestro juicio, el inicio de la decadencia geopolítica anglosajona?

Recuerdo que exactamente un año después de la fallida invasión anglosajona a Irak, BP salió despavorida de Basora, el puerto chiíta iraquí, cuando supo que no podía controlar sus pletóricos yacimientos debido a la guerra de guerrillas circundante a la que no estaban preparados los ejércitos regulares anglosajones.

Para quien esto escribe, dotado con la hipótesis operativa del petróleo como motivo primordial de la dolosa invasión anglosajona –que resultó correcta–, la fuga de BP marcó uno de mis mayores aciertos, dicho sea con humildad de rigor: haber vaticinado “el barómetro del siglo 21” sobre el desplome del dólar y de la triple alza de los hidrocarburos, oro y plata. Siete años más tarde, “el barómetro del siglo XXI” queda correcta y diáfanamente demostrado.

*Catedrático de geopolítica y negocios internacionales en la Universidad Nacional Autónoma de México

Fuente: Contralínea 232 / 08 de mayo de 2011


domingo, mayo 08, 2011

La enésima muerte teatral de Bin Laden y su geopolítica

Bajo la Lupa
Osama Bin Laden, en un video difundido ayer por el PentágonoFoto Reuters

Alfredo Jalife-Rahme

Antecedentes

Quienes seguimos profesionalmente durante 30 años las hazañas del yemení-saudita Osama Bin Laden, cuando operaba con la CIA su yijad –guerra santa del Islam, en su variante salafista-wahabita, con el apoyo abierto, entonces, de Arabia Saudita y Pakistán, además de la bendición de la OTAN–, nos costaba mucho trabajo mental digerir su exagerada ubicuidad trasnacional desde Afganistán (frontera con China) hasta Kosovo (en los Balcanes), pese a su enfermedad renal terminal que requería nefrodiálisis en los hospitales, ya no se diga, su increíble invisibilidad y su aparatosa voltereta en contra de su aliado primigenio (Estados Unidos).

Durante una generación en Afganistán, Bin Laden operó en los 80 en favor de Estados Unidos y contra del comunismo pagano de los infieles soviéticos, pero en la primera década del siglo XXI, después de consumado su presunto multiatentado matutino a las Torres Gemelas de Nueva York, se volteó presuntamente –según la discutible narrativa de Estados Unidos– contra su anterior aliado.

En contra de la URSS –cuya humillante derrota en Afganistán aceleró tanto su decadencia como su posterior balcanización–, Bin Laden había sido el aliado mayúsculo de Estados Unidos junto al mítico héroe hollywoodense Rambo, quien encabezaba a los guerrilleros sagrados del Islam (mujaidines).

En sus dos guerras en Afganistán, una en favor de Estados Unidos y otra en su contra, Bin Laden gozó del apoyo tácito de Pakistán.

Dejaré de lado los suculentos cuan truculentos negocios mancomunados (y otros impublicables, como la trama de Al Yamamah: el “Operativo Paloma”) de la familia Bin Laden y el nepotismo de los Bush, además de sus traslapes británicos con Tony Blair.

Quedan en el tintero dos extrañas muertes accidentales, del padre de Bin Laden y de uno de sus hermanos (en Texas: feudo de los Bush), así como la fuga tolerada de toda su familia de Estados Unidos en un avión especial, posterior a los multiatentados del 11/9, de los que sigo siendo asépticamente escéptico, a defecto de evidencias (no de videncias ni montajes).

Rescato mi artículo “Osama ‘el bueno’ y Osama ‘el malo’” (Bajo la Lupa, 6/7/02), menos de un año después del 11/9, cuando sus fabulosas huestes de Al Qaeda operaban todavía en favor (¡súper sic!) de Estados Unidos en Kosovo (los Balcanes) y en Chechenia (Transcáucaso), mientras colisionaban (¡súper sic!) con Washington en la segunda guerra del yemení-saudita en Afganistán.

Dejo también de lado el doble (¡súper sic!) cobro estratosférico de los seguros financieros de la demolición controlada, perdón, los atentados terroristas, de las Torres Gemelas y del tercer edificio No. 7 (que se derrumbó desfasadamente por la tarde), que manejó imperturbablemente el sionismo jázaro (Bajo la Lupa, 26/9, 3/10 y 22/12 de 2004).

Sobre el significado geopolítico del 11/9, recomiendo mi libro agotado Los 11 frentes antes y después del 11 de septiembre: una guerra multidimensional (Cadmo & Europa, 2003), descargable gratuitamente en www.alfredojalife.com.

La única constante del enigma Bin Laden era que sus atentados NO beneficiaron en absoluto a los mil 600 millones de feligreses de los 57 países de la Organización de la Conferencia Islámica ni a los 360 millones de los 22 países árabes.

Todo lo contrario: su yijadismo terrorista acaba(ba) siempre por servir de catalizador impío para avanzar la agenda unilateral de Estados Unidos en todo el mundo (que envolvió perversamente hasta a Pemex), que incluyó sus tres guerras fracasadas durante una década: 1) la guerra contra el terrorismo global; 2) la invasión de Afganistán y 3) la invasión de Irak (y sus inventadas armas de destrucción masiva).

Saltaré los obituarios de otras fuentes (The Observer, de Pakistán, y el periódico egipcio Al Wafd, 26/12/01), sobre las múltiples muertes de Bin Laden desde hace 10 años, pero destaco que la primera ministra de Pakistán Benazir Bhutto reveló hace casi cuatro años hasta la identidad de su asesino (entrevista a David Frost, BBC, 2/11/07). Benazir fue asesinada al mes siguiente (27/12/07)…

Hechos

Alguien miente: los sepultureros prematuros de Bin Laden 10 años atrás, o el presidente Obama, quien anunció su asesinato el primero de mayo por sus heroicas fuerzas especiales de marines, pese a algunas fallas técnicas de logística (v.gr. el achicharrado helicóptero furtivo).

La coreografía hollywoodense del presidente Obama deja mucho que desear y, sobre todo, exime el cuerpo del delito, arrojado anti-islámicamente al mar. Ni siquiera existen fotos ni videos irrefutables de su ejecución.

El periódico galo Le Monde (6/5/11) aduce que la administración Obama ha mostrado serias fallas de comunicación, ya no se diga, perturbadoras contradicciones entre sus funcionarios y portavoces.

En la mayor obra teatral de la vida del presidente Obama, que denominamos La enésima muerte de Bin Laden, la coreografía fracasó estrepitosamente, pero no así su muy exitosa escenografía doméstica y geopolítica, que ya está redituando enormes beneficios: desde la mayor probabilidad de su relección, pasando por el retiro decoroso de los 150 mil soldados estadunidenses de Afganistán (que, por lo visto, operan clandestinamente también en Pakistán), hasta la espectacular reconciliación con el Islam y sus mil 600 millones de feligreses, que ostentan un PIB de 5 billones de dólares, es decir, la tercera potencia geoeconómica global detrás de China y antes de Japón.

Conclusión

Dejando de lado las conjeturas sobre sus múltiples muertes físicas, el nefrópata Bin Laden ya había fallecido metafóricamente tres veces antes de la nocturna versión del presidente Obama: 1) fuera del sobredimensionamiento de los mendaces multimedia de Estados Unidos, hace mucho que Al Qaeda estaba más que castrada y marginada, sin operativos de envergadura que vanagloriar; 2) el mismo Pentágono cambió hace más de dos años el nombre caduco de la guerra contra el terrorismo global (acuñado por Baby Bush) por la menos inquietante Operación de Contingencia de Ultramar (The Washington Post, 25/3/09), más acorde con la cosmogonía del presidente Barack Hussein Obama y menos hostil con el Islam (después de sus rimbombantes discursos del 2 y el 4 de abril de 2009, respectivamente en Turquía y Egipto), y 3) las pacifistas revueltas y revoluciones del mundo árabe en favor de la democracia y la justicia y en contra de la cleptocracia y los estados policiaco/carcelarios aniquilaron filosóficamente tanto a Bin Laden como a quien lo suceda en la agónica Al Qaeda.

El aroma extático de la revolución del jazmín del paradigma tunecino es incompatible con el nihilismo del yijadismo salafista-wahabita totalmente rebasado y que en su momento contribuyó determinantemente en el triunfo geoestratégico de Estados Unidos contra la URSS.

La enésima muerte teatral de Bin Laden, esta vez formalmente geopolítica, sucede en otra coyuntura antagónica y antipódicamente geoestratégica que le brinda a Estados Unidos –en caída libre financiera y económica, y sobrextendido militarmente– la coartada idónea para retirarse decorosamente de Afganistán/Pakistán, ya no se diga de Irak.

Hoy el verdadero enemigo público número uno de Estados Unidos es aterradoramente doméstico: su impagable deuda y su descomunal déficit fiscal.

domingo, abril 17, 2011

¿Fracaso de la OTAN en Libia?

Alfredo Jalife-Rahme *

Todo es relativo en la vida, sobre todo para los interesados propagandistas de “Occidente” (sin Alemania), quienes aseguran haber tenido éxito por impedir, gracias a la laxa resolución 1973 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) –que contó con la notable abstención de Brasil, Rusia, India y China (BRIC) y de Alemania–, la carnicería de civiles a manos de las tribus del coronel Gadafi que tenían sitiada la ciudad de Bengasi y que propició la publicitada “protección humanitaria” de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), cuando sus miembros no se ocupan ni se preocupan del malestar de los ciudadanos en sus propios países, golpeados doblemente por las crisis financiera y económica, con el fin de beneficiar exclusivamente a sus plutocracias en detrimento del bien común.

A esto le llamamos “los cuentos de las mil y dos noches de la OTAN”. La organización con sede en Bruselas suma un cuento exógeno adicional a los mil y un maravillosos relatos nocturnos árabes: la “protección humanitaria” a los civiles de Bengasi, cuando se deja la muy pesada mano libre para que los aliados petroleros de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia en el mundo árabe se den la rienda suelta para asesinar a sus jóvenes contestatarios en el Golfo Pérsico, pasando por el Creciente Fértil hasta el Cuerno de África.

Ahora se juzgan las intenciones, no los actos: “Te mato porque estoy convencido de que vas a matar a tu vecino”.

¿Tenía, en realidad, el controvertido coronel Gadafi la intención de asesinar a medio millón de habitantes en Bengasi y a más de 100 mil contestatarios del puerto de Tobruk (muy cerca de la frontera con Egipto)?

¿Cómo se puede demostrar penalmente? Tal es “la nueva ley penal de la OTAN” que pretende aplicar ominosamente en los lugares donde sus intereses se encuentren comprometidos.

Se podrá estar de acuerdo o no con el coronel Gadafi, sin ser una perita en dulce (¿acaso lo son Sarkozy, Obama o Cameron, ya no se diga Berlusconi: aficionado consuetudinario del orgiástico “bunga bunga”?), pero no existen evidencias –fuera de la vulgar desinformación– que corroboren su deseo de exterminar a medio millón de rebeldes pertrechados en Bengasi y a más de 100 mil personas en Tobruk.

En varias de nuestras entrevistas sobre la personalidad clínica del coronel Gadafi –un campo muy riesgoso para sicoanalizar a los mandatarios del planeta porque se corre el peligro de quedarnos acéfalos de dirigentes–, adujimos siempre que se trataba de una “personalidad compleja”.

Como nos confesamos incapacitados para leer las intenciones de los demás –aunque la conducta pasada de los humanos en general constituya un parámetro nada desdeñable, pero tampoco automáticamente extrapolable– ni deseamos incurrir en el falso camino del sicoanálisis de los dirigentes mundiales, preferimos concretarnos a los “datos duros” objetivos y contrastables sobre la aventura de la OTAN, donde hemos detectado el deseo de la captura tanto de los pletóricos hidrocarburos de Libia –cuyo 80 por ciento se encuentra primordialmente en la parte oriental del país, es decir el bastión de los rebeldes de Bengasi (ver Radar Geopolítico, 3 de abril de 2011)– como del acuífero más grande del mundo, que por deseo de Alá abarca también la parte oriental de Libia, así como el 80 por ciento de Egipto y una sustancial parte de Sudán (ya balcanizado) y Chad (Bajo la Lupa, La Jornada, 3 de abril de 2011).

Si la intervención “occidental” (sin Alemania) consigue controlar, a través de los rebeldes de Bengasi –sin importar que en su gran mayoría pertenezcan al tan vilipendiado grupo fundamentalista islámico de Al Qaeda, pretendidamente combatido por Estados Unidos y Gran Bretaña en todo el mundo, como reza su hipócrita propaganda diseñada para cándidos, desinformados y oligofrénicos–, ergo, se podrá cantar “misión cumplida” a carta cabal (no como la espuria “misión cumplida” de Baby Bush y Tony Blair, que concluyó en el desastre militar de Irak, ya no se diga de Afganistán).

Sería conveniente escuchar los asertos de un periódico influyente, Der Spiegel (7 de abril de 2011), de un país que se abstuvo notablemente del resto de “Occidente”, Alemania, y cuyo periodista Carsten Volkery personaliza “la batalla de la OTAN” contra el coronel Gadafi y quien coloca en relieve “los temores de la OTAN de una guerra sin fin en Libia”.

Fuera de la captura cruda de los hidrocarburos y del agua fresca de Libia, asentados coincidentemente en la región oriental de la Cirenaica (capital Bengasi), cuesta trabajo entender los motivos racionales de la intervención de la OTAN, encabezada por el trío extraño de Sarkozy-Obama-Cameron (en orden de aparición teatral).

Estados Unidos ya se retiró de la intervención militar y le ha cedido el mando, de manera ambigua, tanto a la sede Bruselas como a Turquía (para el rescate humanitario), mientras Francia se ha quedado colgada de la brocha debido a su otra intervención simultánea en Costa de Marfil. Volkery reseña que los militares de Estados Unidos admiten la “parálisis” de la situación (stalemate) que no da más cabida a una solución bélica y que reclama una salida negociada, cuando Libia, un país estructuralmente “bipolar”, como siempre hemos insistido –con dos polos de poder, uno en la región de Tripolitania (capital Trípoli), donde se encuentran pertrechadas las tribus leales al coronel Gadafi, y otro, en Cirenaica (capital Bengasi)– guste o disguste, ha sido dividida de facto por la aventura bélica de la OTAN.

Volkery aduce que las intenciones verdaderas de la OTAN eran deponer al coronel Gadafi y exiliar su nepotismo. Si ése fue el objetivo primario real, entonces la OTAN habría fracasado estruendosamente –lo que a nuestro juicio sucedería en caso de perder el control del 80 por ciento de los hidrocarburos y el agua fresca de Cirenaica, cuando la situación militar se encuentra muy fluida (en seis semanas de combate fratricida entre las tribus del coronel Gadafi contra las tribus de Bengasi, con todo y la ayuda de la OTAN, el relevante puerto petrolero de Brega ha cambiado siete veces de manos).

Fuera del control de los hidrocarburos y el agua fresca (parte del mayor acuífero del mundo, con una extensión de 2 millones de kilómetros, equivalente a un “México acuático”), se asienta que la OTAN no goza de un objetivo claro en su misión ni de una estrategia de salida. Peor aún: ¿Cuál es la misión de la OTAN, una organización disfuncional, para el siglo XXI, que en su esquizofrenia de identificación busca incorporar a Rusia en su seno?

Hace mucho que “Occidente” (sin Alemania) asesinó a sus grandes pensadores, como Descartes y Kant, así que no hay que ser tan exigentes en pedir cartesianismo racional de parte de la “nueva OTAN”, que se parece más bien a una banda de cazadores arrojadores de piedras de la selva durante el paleolítico inferior en búsqueda de sus materias primas coyunturales.

Decíamos que el coronel Gadafi no es una perita en dulce y quizá su peor error haya consistido en abrirse insensatamente con sus aliados neoliberales de ayer, que resultaron sus verdugos cleptomaníacos de hoy. Gadafi no leyó la sublime alegoría del “dilema del prisionero”.

El coronel Gadafi se había querellado con la mayoría de los mandatarios de la Liga Árabe (con excepción de Siria y Argelia), de 22 miembros, quienes se cobraron sus facturas pendientes –primordialmente el rey Abdalá de Arabia Saudita y el jeque gasero de Qatar, ya no se diga los palestinos, a quienes sugirió “suicidarse”, además de los chiítas tanto árabes como persas, debido a la desaparición del influyente prelado Iman Musa Sadr, esfumado extrañamente durante una visita a Tripoli– y no tuvieron el mínimo pudor de aliarse con los intervencionistas foráneos, acusados por el agazapado coronel libio, quien nunca perdió su poder retórico de librar una “nueva cruzada” contra el Islam.

Todo lo contrario del lado de la Unión Africana, de 53 países, donde Gadafi goza de relativa mayor popularidad que en el seno de la Liga Árabe, que ha propiciado un antecedente muy riesgoso para sí misma– de allí la espectacular voltereta de Amer Musa, secretario de la Liga Árabe y conspicuo candidato de la OTAN a la presidencia de Egipto, cuando se percató del tamaño de la intervención bélica de corte neocolonial.

En efecto, en forma más sensata, la Unión Africana, encabezada por los buenos oficios de Jacob Zuma, presidente de Sudáfrica (flamante miembro del BRIC), ha propuesto un cese al fuego y una propuesta de paz entre las tribus de Bengasi y la tribus del coronel Gadafi, hoy a la contraofensiva de nueva cuenta en la crucial ciudad de Ajdabiya (no muy lejos de Bengasi).

Llamó poderosamente la atención la altisonante declaración del desertor general Abdul Fatal Yunes, anterior ministro del Interior del régimen del coronel Gadafi y hoy comandante malhadado de los caóticos rebeldes de Bengasi en cortedad de municiones y carentes de recursos financieros, quien fustigó a la OTAN de actuar “muy lentamente” en sus apoyos bélicos.

El portal israelí Debka (8 de abril de 2011), presunto portavoz del vilipendiado Instituto Central de Operaciones y Estrategias Especiales (más conocido como Mosad), pregunta si los rebeldes de Bengasi no habrán sido dejados “colgados de la brocha” por la OTAN.

Quien esto escribe, desde el inicio de las hostilidades, siempre consideró (redactado bajo juramento notarial con bastante antelación) que los rebeldes de Bengasi serían arrojados al matadero por la OTAN.

Muy hábil, el coronel Gadafi ha regresado a los reflectores que tanto le fascinan y ha iniciado una serie de contactos diplomáticos con los primeros ministros de Grecia, Turquía y Malta, quienes se han pronunciado por una salida diplomática salomónica. Además se ha dado el lujo de haber escrito a Obama después del retiro unilateral de Estados Unidos de los bombardeos de la OTAN, que se quedó sin creíbles dientes molares e incisivos para derrocarlo cuando se le escapó a la mayor organización militar y nuclear de todos los tiempos en las arenas movedizas del desierto que tanto conoce.

Se han volteado los papeles teatrales: ahora es el coronel Gadafi quien le brinda una elegante “estrategia de salida” airosa a “Occidente” (sin Alemania).

Desde luego que el coronel Gadafi ha detectado las debilidades materiales, del decadente “Occidente” (sin Alemania), que va por el control del vellocino de “oro negro” de Bengasi y las aguas frescas de Cirenaica.

¿Qué tanto estará dispuesto a otorgarles el coronel Gadafi para salvar simultáneamente su pellejo y la honra muy mancillada de “Occidente” (sin Alemania)?

Los parámetros han sido exquisitamente establecidos por los intervencionistas foráneos: el 80 por ciento de los hidrocarburos de Cirenaica y sus aguas frescas (sustancial parte del mayor acuífero del planeta).

Algo sustancialmente menor a ello comportaría un desastre de la OTAN y una apoteosis del coronel Gadafi y sus tribus del desierto, quienes conocen muy bien el infausto precio faustiano de los “occidentales” (sin Alemania).

Durante la Segunda Guerra Mundial, en la conocida segunda batalla de El-Alamein (en suelo egipcio no muy lejos de la ciudad de Tobruk en Cirenaica), el general británico Bernard Montgomery impidió que el general alemán Erwin Rommel se apoderase de Egipto y de controlar tanto el Canal de Suez como los pozos petroleros del Medio Oriente. El importante puerto de Tobruk hoy se encuentra conectado al importante yacimiento petrolero de Sarir, en Cirenaica.

¿Habrá perdido la OTAN la tercera batalla de El-Alamein, conectada geológica e históricamente a Tobruk (Cirenaica) y librada por los mismos motivos –sumados ahora del control del mayor acuífero del planeta– de hace casi 69 años?

*Catedrático de geopolítica y negocios internacionales en la Universidad Nacional Autónoma de México

Fuente: Contralínea 229 / 17 de abril de 2011

miércoles, marzo 23, 2011

El objetivo de la intervención militar en Libia es matar a Gaddafi

"Una vez que se dieron cuenta de que el régimen de Gaddafi ya no les servía, régimen al cual alimentaron, resguardaron y nutrieron en los últimos 13 años, procedieron a ejecutar un plan para eliminarlo", destaca el sociólogo.

Para el sociólogo y director del Programa Latinoamericano de Educación a Distancia (PLED), Atilio Borón, el objetivo de la intervención militar en Libia es matar a Muammar Gaddafi.

Señaló que el líder libio "podría contar muchas historias. Como que financió la campaña electoral de Nicolás Sarkozy, que hizo aportes importantísimos a Tony Blair y a su pandilla en Inglaterra y puede hablar de los negocios sucios que ha hecho conjuntamente con Berlusconi".

"No debemos sorprendernos si un comando, en lugar de hacer lo que hicieron con Hussein en Irak, lo maten ahí mismo en el marco de esta operación militar", advierte Borón.

El sociólogo señala además que "la ferocidad con la que han respondido ciertos países europeos en contra de Gaddafi demuestra que están interesados en acabar con él cuanto antes".

"Una vez que se dieron cuenta de que el régimen de Gaddafi ya no les servía, régimen al cual alimentaron, resguardaron y nutrieron en los últimos 13 años, procedieron a ejecutar un plan para eliminarlo", destaca Borón.

Asimismo, llamó a la opinión pública a preguntarse "¿Por qué no invaden a Bahrein o a Yemen? ¿Es qué acaso la vida de ellos vale más que la de los libios? ¿Por qué no se ataca a los gobiernos autocráticos de esos países?"

Por otra parte, Borón analizó la postura de países como Alemania, que no se han involucrado directamente y no han colaborado con la invasión de Libia.

Resaltó que la postura tímida de China ante la intervención "tienen que ver con la relación que tiene esa nación con otros países del mundo árabe". Además, recordó que Gaddafi es un personaje caído en desgracia "y no creo que alguien quiera venir a socorrerlo".

Libia y América Latina: Nada en común


Borón expresa que lo de Gaddafi tiene muy poco que ver con la situación de otros países en América Latina como Venezuela, Bolivia y Cuba, "donde ha habido esfuerzos sistemáticos de sus gobiernos por mejorar las condiciones de vida de la población y favorecer el ascenso social de los sectores marginados, cosa que no ocurrió con Gaddafi cuyo contexto estuvo marcado por el despotismo político".

También destaca que "en realidad Libia no es una nación, es una creación artificial. primero fue ocupado por los italianos y luego por los ingleses. Además, es un país de tribus nómadas que son las que poblan ese territorio".

"La única salida posible para Libia estaba en buscar una mediación que pusiera fin al conflicto, pero lamentablemente la mediación no pudo ser implementada, en parte porque los sectores atrincherados en la ciudad de Bengasi se manifestaron en contra de la iniciativa. Esa medida les hubiese salvado del bombardeo", resaltó Borón.

Recordó que ya comenzada la intervención militar "es muy difícil que pueda prosperar una solución pacífica porque Estados Unidos y los países europeos tienen un enorme interés en el petróleo libio, reservas que se encuentra en los territorios rebeldes".

"Esto les ha dado un pretexto para establecer un gobierno títere que haga que las riquezas de esa región del mundo pasen a ser controladas directamente por Europa y sus aliados, previo un baño de sangre como el que están perpetrando en este momento", expresó.

jueves, junio 11, 2009

Gran Bretaña: tormenta política


LONDRES, 5 de junio (apro).- El gobierno laborista del primer ministro británico, Gordon Brown, atraviesa por una crisis política debido al escándalo derivado de los gastos extravagantes de los parlamentarios y por las especulaciones en torno del liderazgo del mandatario, problemas que se han exacerbado debido a los desastrosos resultados del Partido Laborista en las elecciones europeas y locales de Inglaterra, el pasado jueves 4.

Brown, cuyo futuro político ahora es incierto, enfrenta mayores presiones para abandonar su cargo –que asumió en junio de 2007– tras la sorpresiva renuncia del ministro de Trabajo y Pensiones, James Purnell, quien a su vez solicitó la dimisión del mandatario.Purnell, considerado un fuerte aliado del exprimer ministro Tony Blair, abandonó ayer su cargo con una carta muy crítica que envió a los periódicos y televisión del país, en la que afirmó que el continuo liderazgo de Brown al frente de la agrupación oficialista dará esta vez una victoria "más" a los conservadores."El partido estuvo ahí bastante antes que nosotros, y queremos que esté ahí bastante después de que nos hayamos ido. Debemos hacer lo correcto por él", dice la misiva.
Añade:
"Necesitamos mostrar que estamos preparados para pelear para ser un gobierno creíble y tener el coraje de ofrecer un futuro alternativo. Entonces, lo convoco (a Brown) a hacerse a un lado para darle a nuestro partido la posibilidad de lucha para ganar". La dimisión de Purnell ensombreció el cambio de gabinete que este viernes anunció Brown y que incluyó el nombramiento de Alan Johnson como nuevo ministro del Interior.Pero, además de Purnell, la semana pasada también dimitieron los ministros de Defensa, John Hutton; de Comunidades, Hazel Blears; del Interior, Jacqui Smith; de Infancia, Beverley Hughes, y el jefe de gabinete Tom Watson, quien era uno de los aliados más fuertes del Brown.Hazel Blears, Jacqui Smith, Beverley Hughes y Tom Watson estaban involucrados en el caso de corrupción por los gastos parlamentarios para segundas viviendas, que se conoció a partir de información publicada el pasado 8 de mayo en el diario Daily Telegraph. Sin embargo, los cuatro personajes no son los únicos involucrados, pues por ese mismo caso tuvieron que renunciar a su cargo parlamentarios conservadores y laboristas. Desde el año pasado, el gobierno de Brown perdió el respaldo popular, por el manejo que dio a la crisis financiera que afectó fuertemente al país. De acuerdo con los más recientes sondeos de opinión, publicados por la prensa local, el laborismo cayó al cuarto puesto en los comicios europeos, con sólo 15% de los votos, su peor actuación en décadas, ya que quedó detrás de los Liberales Democráticos, que obtuvieron el 16%, y aún más atrás del nacionalista y antieuropeo Partido por la Independencia de Gran Bretaña (UKIP), que logró 18% de los sufragios. Los conservadores se convirtieron en el partido británico mayoritario en Bruselas, con 26% de los votos, un punto menos de lo que obtuvieron los "tories" en los últimos comicios europeos (2004), según una encuesta de la consultora YouGov. Además, el sondeo, para el que fueron entrevistados 4 mil 14 electores, señala que los partidos pequeños fueron los grandes ganadores durante las elecciones, al beneficiarse con el "voto castigo" de los británicos, un hecho que ha dado fuerza a las agrupaciones nacionalistas, xenófobas y racistas. Así, los Verdes obtuvieron 10% de los votos, delante del xenófobo Partido Nacionalista Británico (BNP), con 5%, lo que le permitió, por primera vez, contar con una representación oficial en Bruselas. Según este sondeo, el Laborismo también sufrió una derrota histórica en los comicios por los 34 gobiernos locales de Inglaterra. Y, por su fuera poco, desde antes de la renuncia de Purnell, las especulaciones sobre una dimisión de Brown, quien permaneció todo el día en su "búnker político", en la residencia oficial de Downing Street, hicieron que en pocos minutos el valor de la libra esterlina de desplomara el jueves de 1,64 a 1,60 dólares. Ayer, día de las elecciones, el ministro de Negocios británico, el lord Peter Mandelson, declaró que "la política británica está en un mal estado, nadie está feliz y esto está afectando a todos los partidos". No obstante, instó a los parlamentarios laboristas "rebeldes", así llamados por su disenso con el gobierno, a no firmar una carta en la que se pide la salida de Brown. La misiva de los "rebeldes" dirigida al primer ministro, pero que no circuló ampliamente, sostiene que el mandatario serviría mejor al país si abandonara su puesto. Según la BBC, la carta empezará a circular, en papel o por correo electrónico, entre los parlamentarios, quienes de acuerdo con Maldenson están de "humor negro".Tras los problemas cada vez mayores para el primer ministro, varios funcionarios del gobierno salieron en su defensa, entre ellos el secretario para Irlanda del Norte, Shaun Woodward, y los ministros de Justicia, Jack Straw, y el de Exterior, David Miliband, quienes criticaron la decisión de Purnell de renunciar a su cargo. Al respecto, un portavoz de Downing Street afirmó, poco después de la dimisión de Purnell, que el primer ministro "está decepcionado con esa renuncia, de la cual fue informado poco antes de las 22:00 horas (del jueves 4)".El vocero de Downing Street sostuvo que la prioridad principal de Brown en los próximos días será "reestructurar el gobierno para los grandes desafíos que enfrenta el país en el futuro", como la crisis económica mundial, la confianza en el Parlamento y la reforma de los servicios públicos."Él continuará centrando su atención sin divisiones para resolver estos grandes desafíos que enfrenta nuestro país y para poner en primer lugar los intereses de la población británica", agregó.Por su parte, el jefe de la oposición, el conservador David Cameron, afirmó a la BBC que el gobierno "se está cayendo a pedazos" .Añadió: "Tenemos a un gobierno en un caos absoluto; realmente merecemos algo mejor que esto".Los resultados tras los comicios del pasado jueves 4, cuando los ingleses salieron a votar por 34 gobiernos locales, fueron estrepitosos para el Laborismo. Los "lib-dems" se quedaron con el control de Bristol, en tanto que los "tories" (conservadores) ganaron la recientemente creada alcaldía de Bedfordshire Central.De acuerdo con un sondeo que la BBC solicitó a la consultora ICM, cada vez son menos los británicos que creen que el primer ministro es competente para su cargo. Y sólo 29% de los adultos entrevistados considera que Brown está en contacto con la gente común.Por el contrario, Cameron recibió la puntuación más elevada desde que está al frente del Partido Conservador.Frente a tal panorama, el futuro político de Brown pende ahora de una cuerda, y dependerá enteramente de cuánto apoyo reciba de su partido, principalmente del ala más rebelde, así como del electorado británico, en un país que ha sufrido severamente las consecuencias por la recesión económica y que quedó conmocionado por los abusos de diputados y ministros de toda la clase política al sistema de gastos parlamentarios.