jueves, abril 10, 2008

JUEGOS DE PODER
CALDERÓN SANTUARIO CRISTERO-PETROLERO; LOS NEGOCIOS DE LA FE
Por Rodolfo Sánchez Mena (LD 31-03-08)

E-mail: sanchezmena@yahoo.com

Felipe Calderón y el Yunque erigen el “Santuario de los Mártires”, en Tlaquepaque, Jalisco, en recuerdo de 16 cristeros, “santificados al vapor” por el Papa, Juan Pablo II. Figura promotora de esta obra monumental, es el prejubilado cardenal, Juan Sandoval Iñiguez, que pretende avalar con su exitosa carrera financiera como Obispo de Ciudad Juárez, Chih., el futuro del Santuario de la ultraderecha como un negocio de la fe.

No obstante, la ultraderecha corre riesgos innecesarios por competir con Andrés Manuel López Obrador, al adoptar posiciones populistas construyendo un santuario dedicado a un grupo de campesinos pobres, analfabetas en contraposición a la mayoría de los santos venerados que son gente de la nobleza o rica.

Para enmendar esta peligrosa desviación populista, habrá de requerirse una toma de decisiones urgente. Colocar en el centro de esta plaza monumental la figura internacionalmente conocida del máximo educador que México aportó al mundo católico, por supuesto, rodeado de sus más queridos discípulos. Nos referimos al fundador y Superior de la Orden de Los Legionarios de Cristro, Marcial Maciel, quien más tarde que temprano sus pecados serán olvidados y se le hará justicia, iniciando su proceso como el santo financiero del Vaticano.

Calderón da muestras amplias de sensibilidad política y comprensión de la coyuntura política nacional e internacional, al promover simultáneamente dos eventos. Por un lado, la construcción del Santuario Cristero y, por el otro, la “reforma” de PEMEX en el Congreso. En ambos casos, el levantamiento cristero y la reforma petrolera, tienen como trasfondo histórico un común denominador, estar al servicio de las potencias y las compañías petroleras extranjeras, para apoderarse de la riqueza petrolera, en contra de lo dictado por el artículo 27 de la Constitución de 1917.

O sea, que el PAN de Felipe Calderón y ultraderecha gobernante, inician la celebración de las fiestas del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución Mexicana, promoviendo una campaña en reconocimiento de la guerra cristera.

La campaña de Calderón, igual que los cristeros, es por la entrega del petróleo y todos los energéticos, lo que resulta una aberración. Es absurdo renunciar a jugar un papel estratégico como Estado nación en el fortalecimiento de PEMEX para responder desde los intereses nacionales a la demanda creciente de petróleo en los próximos 25 años a las potencias emergentes China, India, y poder ocupar un lugar preferente en la economía mundial como la tendrá Brasil, Venezuela, al lado de quienes seguirán siendo grandes potencias Japón y Rusia, en un nuevo sistema de poder y financiero mundial.

Solo si México desarrolla su riqueza energética y toma la senda del crecimiento y las alianzas estratégicas con las potencias en ascenso, solo así cortará de tajo el proceso de neocolonización de las petroleras anglonorteamericanas y nos ubicamos de nuestro lado, esto es de los estados nación que han rescatado sus recursos energéticos y los destinan a romper la supeditación y alcanzar el bienestar de su población.

Para colmo, Calderón tiene clavado a Juan Camilo Mouriño, que representa los intereses de las petroleras españolas y a una empresa mafiosa que vive de los contratos públicos por la extorsión que practican en contra del gobierno de Calderón por quitarle a su tesoro.

La Basílica Cristera de Tlaquepaque, -como moderno negocio de la fe,- debe ser identificado como el monumento de la entrega de la ultraderecha de la riqueza petrolera de la Nación a las potencias y a las empresas petroleras extranjeras. Tan sencillo como el propósito de la guerra cristera siempre fue la entrega del petróleo, por eso siempre olió a petróleo y jamás a incienso, nunca a santidad.

Adicionalmente, el llamado Santuario de los Mártires, permitirá la creación de un centro de negocios religiosos moderno, y crear nuevos atractivos que permitan contrarrestar al santuario tradicional del Cerro del Tepeyac, asociado al milagro de La Virgen de Guadalupe y del indio Juan Diego, al que se identifica como un bastión nacionalista, por su identificación con la mexicanidad.

La urgencia de contrarrestar a los símbolos nacionales y dar paso a la adopción de la nueva versión de la historia de la ultraderecha, donde el primer paso es presentar como héroes a los cristeros y abrirle espacio a las vírgenes españolas que dejaron como bastiones los peninsulares, como un mecanismo de control y supeditación popular.

Así actuaron las autoridades coloniales y de la Iglesia Católica en contra del doctor Servando Teresa de Mier, al que persiguen, encarcelan y destierran, por su discurso en el Tepeyac, reconociendo en el culto mariano los primero símbolos de una cultura independentista emergente. A su regreso, Teresa de Mier, participa en la consolidación de la Independencia, y de la primera Constitución de la República Federal que triunfa contra el Imperio de Iturbide que la ultraderecha quiere imponer para mantener en el poder a los terratenientes, a los mineros, a los comerciantes y a la Jerarquía Católica, o sea, la contrarrevolución de la Independencia de Hidalgo-Morelos-Guerrero.

No hay que olvidar que la derecha carece de figuras presentables y legitimadoras con raigambre histórico de talla intelectual y moral de altura. Difícilmente pueden ser asimilables Iturbide, la corte del efímero Imperio de Habsburgo o las de los Científicos o los progenitores del PAN, el Partido Católico de tiempos de Porfirio de Díaz, o los recientes multimillonarios de la banda de Los Pinos.

Hay premura por la adopción del pasado colonial español y sus símbolos religiosos de dominación. Dirigidos a sustentar el nuevo proyecto financiero-colonial-religioso del neofranquismo español, para lograr la aceptación del español-gallego Camilo Muertiño y no la repulsa generalizada que alcanza, como medio de encubrir el saqueo que las empresas y la banca española llevan a cabo y esperan una mayor tajada de la riqueza petrolera.

Ahora para los mexicanos viene de Colombia, la Secta Cristiana G-12 o Iglesia de la Propsperidad, a donde se le ha visto a Felipe Calderon en México y a Alvaro Uribe en Colombia ¿será coincidencia?, parecen ser una escición de la Secta Moon, veamos el Foro Católico.

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