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viernes, enero 13, 2012

La campaña contra Siria

Hace 10 meses que los dirigentes occidentales y sus corporaciones mediáticas iniciaron una campaña a favor de una guerra contra Siria. Las acusaciones lanzadas contra Bachar al-Assad buscan justificar una nueva intervención militar. Pero en Siria no se intimidan. Y los posibles aliados de Estados Unidos en esta aventura comienzan a retroceder.

Thierry Meyssan/Red Voltaire

En 1999, durante la guerra de Kosovo, la Red Voltaire expresó su indignación sobre el hecho de que Francia participara en la guerra junto a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), sin que se realizara un voto al respecto en la Asamblea Nacional y con la complicidad de los presidentes de los grupos parlamentarios. Señalamos entonces que la negativa del presidente de la República y del primer ministro a organizar un verdadero debate permitía presagiar la opacidad que rodearía la conducción de la guerra.
También tomamos entonces la iniciativa de publicar un boletín cotidiano sobre el conflicto. La OTAN eliminó de inmediato los sitios web del gobierno serbio, lo que impidió tener acceso a la versión serbia sobre los hechos. Para remediar esa carencia nos suscribimos a las agencias de prensa de la región (las de Croacia, Bosnia, Grecia, Chipre, Turquía, Hungría).
Durante todo el conflicto ofrecimos un resumen diario de la conferencia de prensa que deba la OTAN en Bruselas, y también uno de los testimonios de los periodistas de países vecinos, quienes habían tenido a veces graves diferencias con Serbia, pero cuyos gobiernos narraban los hechos de la misma manera. A medida que pasaba el tiempo, la versión de la OTAN y la de los periodistas locales fueron separándose, hasta que llegó el momento en que ya no tenían nada en común.
Al final eran ya dos historias radicalmente diferentes. No teníamos forma para conocer quién mentía o si una de las dos partes estaba diciendo la verdad. Nuestros lectores tenían la impresión de estar volviéndose esquizofrénicos, sobre todo si se tiene en cuenta que los medios de prensa de Europa occidental sólo repetían la versión de la OTAN y que, por lo tanto, nuestros lectores sólo tenían dos versiones paralelas cuando nos leían a nosotros.
Proseguimos esa línea de trabajo a lo largo de los tres meses de duración de los combates. Cuando por fin cesó el tronar de las armas, los colegas y amigos que pudieron entonces viajar a los lugares de los hechos comprobaron con estupor que no hubo “propaganda de ambas partes”.
No, la versión de la OTAN era totalmente falsa mientras que la de los periodistas locales era verídica. Durante los siguientes meses, informes parlamentarios de varios países integrantes de la Organización permitieron comprobar los hechos. Varios libros fueron publicados sobre el método concebido por el consejero de prensa de Tony Blair, método que permitió a la OTAN manipular a toda la prensa occidental y que se conoce como story telling.
Se puede intoxicar a todos los periodistas occidentales y esconderles los hechos si se les narra un cuento de niños (a condición de no interrumpir jamás la narración), de cargarlo con referencias capaces de despertar lejanas reminiscencias y de mantener su coherencia.
No tuve entonces el reflejo de irme rápidamente a Serbia antes de que estallara la guerra y ya no pude hacerlo cuando comenzó el tronar de las armas. Pero en este momento, amigo lector, me encuentro en Siria, donde he tenido tiempo de investigar como es debido y desde allí escribo este artículo. Es por lo tanto con conocimiento de causa que afirmo aquí que la máquina de propaganda de la OTAN se ha puesto nuevamente en marcha en el caso de Siria, como anteriormente sucedió en Serbia.
La OTAN está divulgando una historia que no tiene nada que ver con la realidad y lo hace con el ánimo de justificar una “intervención militar humanitaria”, al estilo del oxímoron blairiano. Y ahí termina el paralelismo: Slobodan Miloševi? era un criminal de guerra que nos presentaron como un autor de crímenes contra la humanidad para justificar el desmembramiento de su país; Bachar el-Assad es un combatiente de la resistencia antiimperialista y antisionista que apoyó al Hezbolá cuando Líbano fue atacado y que además respalda al Hamás y a la Yihad islámica en su lucha por la liberación de la patria palestina.

Cuatro mentiras de la OTAN

1. De acuerdo con la OTAN y sus aliados del Golfo, masivas manifestaciones se han desarrollado en Siria desde hace ocho meses en demanda de más libertades y del retiro del presidente Bachar el-Assad.
Falso. Sólo en algunas ciudades, y al llamado de predicadores sauditas y egipcios a través de Al Jazeera, se produjeron algunas manifestaciones contra el presidente Bachar el-Assad y lo cierto es que éstas reunieron, cuando más, un total de 100 mil personas. En éstas no se pedía más libertad, sino la instauración de un régimen islámico. Si se exigía la dimisión del presidente no era por causa de su política, sino porque los manifestantes apoyaban una corriente sectaria del sunismo, la corriente takfiri, y afirman que Bachar el-Assad es un hereje –porque es alauita– sin derecho por lo tanto a ejercer el poder en un país musulmán que, de acuerdo con la corriente takfiri, sólo puede ser gobernado legítimamente por un sunita perteneciente a la misma escuela teológica de dicha corriente.
2. Según la OTAN y sus aliados del Golfo, el “régimen” respondió a las manifestaciones dispersando a las multitudes con el uso de municiones de guerra, lo cual habría provocado al menos 3 mil 500 muertos en lo que va del año.
Falso. En primer lugar, es imposible reprimir manifestaciones que nunca han tenido lugar. Además, desde el principio mismo de los incidentes, las autoridades comprendieron que el objetivo era provocar enfrentamientos de índole confesional en un país donde el laicismo ha sido la columna vertebral del Estado desde el siglo VIII. Así que el presidente el-Assad prohibió a las fuerzas de seguridad, a la policía y el Ejército, el uso de armas de fuego en cualquier circunstancia en la que existiera la más mínima posibilidad de herir a civiles. Su objetivo es impedir que la existencia de heridos o muertos de tal o más cual confesión pueda servir de pretexto para justificar una guerra confesional. Las fuerzas de seguridad están aplicando esas instrucciones presidenciales al pie de la letra, incluso, al precio de poner en peligro las vidas de sus propios integrantes. En cuanto a la cantidad de muertos, en realidad son la mitad de la suma mencionada. Y la mayoría no son civiles sino soldados y policías, lo cual pude comprobar personalmente en el transcurso de mis visitas a los hospitales y las morgues civiles y militares.
3. Cuando logramos romper el muro del silencio y que numerosos medios de prensa reconocieran la presencia en Siria de escuadrones de la muerte provenientes del exterior que asesinan civiles en las ciudades y tienden emboscadas al Ejército, la OTAN y sus aliados del Golfo empezaron a hablar de un ejército de desertores. De acuerdo con el Organismo, hubo militares (no policías) que recibieron órdenes de disparar contra la gente, por lo que decidieron rebelarse y conformar un ejército sirio libre, que ya contaría con 1 mil 500 hombres.
Falso. Únicamente se han producido unas pocas decenas de deserciones y los desertores han huido a Turquía, donde están bajo las órdenes de un oficial integrante del clan de Rifaat el-Assad y Abdel Hakim Khaddam, públicamente vinculado a la estadunidense Agencia Central de Inteligencia. Lo que sí existe es un creciente número de jóvenes que se niegan a hacer el servicio militar, a menudo debido a presiones de sus familiares más que por decisión propia, ya que los militares que caen en una emboscada no tienen derecho a defenderse haciendo uso de sus armas si se hallan civiles en el lugar. Así que los militares tienen que estar dispuestos a sacrificar sus propias vidas si no tienen cómo escapar de sus agresores.
4. Según la OTAN y sus aliados del Golfo, el ciclo revolución/represión ha cedido su lugar a un principio de “guerra civil”. Atrapados en esa circunstancia, 1.5 millones de sirios estarían siendo víctimas del hambre. Sería por lo tanto conveniente organizar “corredores humanitarios” para permitir el envío de alimentos y la huida de los civiles que deseen abandonar las zonas de combate.
Falso. En relación con el número y la crueldad de los ataques perpetrados por los escuadrones provenientes del exterior, los desplazamientos de la población no son numerosos. Siria es un país autosuficiente en el plano agrícola y la producción no ha disminuido significativamente. Sí existen, en cambio, frecuentes interrupciones de la circulación a través de las carreteras en las que se producen la mayoría de las emboscadas. Además, al originarse algún ataque dentro de una ciudad, los comerciantes cierran de inmediato sus establecimientos. Esto ha ocasionado graves problemas de distribución, incluso en lo tocante a la alimentación. Pero ni siquiera son ésas las verdaderas causas del problema. Son las sanciones económicas las que están provocando un desastre. Siria, país que a lo largo del decenio había registrado una tasa anual de crecimiento del 5 por ciento, ya no puede vender sus hidrocarburos a Europa occidental y su industria turística está siendo gravemente afectada. Mucha gente ha perdido así sus empleos e ingresos y por lo tanto se ve obligada a economizar en todos los aspectos. El gobierno está haciéndose cargo de esas personas y está distribuyendo gratuitamente combustible (para la calefacción) y alimentos. Lo cierto es que, ante tal situación, hay que decir que sin la ayuda del gobierno de el-Assad, esos 1.5 millones de sirios serían hoy víctimas de la desnutrición por causa de las sanciones de los países occidentales.
En definitiva, aunque nos encontramos aún en una etapa de guerra no convencional, con el envío de mercenarios y de fuerzas especiales para desestabilizar el país, la descripción que ofrecen la OTAN y sus aliados del Golfo ya se aleja considerablemente de la realidad. Y el abismo entre esa imagen y la realidad de los hechos irá acentuándose cada vez más. En lo que a usted concierne, amigo lector, al no estar en el lugar de los hechos, no tiene razón alguna para confiar en mí más que en la OTAN. Pero sí existen, sin embargo, algunos indicios que pueden indicarle cómo orientarse.

Cuatro evidencias que la OTAN se empeña en ocultar

1. Sería lógico creer que las acusaciones sobre la supuesta represión y la cantidad de víctimas han sido objeto de la más cuidadosa comprobación. Pero no es así. Todos los datos al respecto provienen de una sola fuente: el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, con sede… en Londres, cuyos responsables se escudan tras el más estricto anonimato. ¿Qué valor pueden tener esas graves acusaciones si no se confrontan con los informes de otras fuentes? ¿Por qué instituciones como la Oficina del Alto Comisario de la Organización de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos se hacen eco de tales acusaciones sin tomarse el trabajo de comprobar su veracidad?
2. Rusia y China recurrieron al veto contra un proyecto de resolución del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas que posibilitaría una intervención militar internacional. Los responsables políticos de la OTAN nos explican, apenados, que los rusos están protegiendo su base naval militar del puerto sirio de Tartus, y que los chinos son capaces de cualquier cosa con tal de obtener unos cuantos barriles de petróleo. ¿Debemos aceptar el concepto maniqueo de que Washington, Londres y París hacen gala de buenos sentimientos mientras que Moscú y Pekín son esencialmente egoístas e insensibles al martirio de un pueblo? ¿Es posible no darnos cuenta de que Rusia y China tienen muchos menos interés en defender a Siria que los países occidentales en destruirla?
3. Resulta extraña la composición de la coalición de estos países supuestamente bien intencionados. ¿Podemos acaso pasar por alto el hecho de que los dos principales contribuyentes de la Liga Árabe y promotores de la “democratización” en Siria son precisamente Arabia Saudita y Qatar, dos dictaduras al servicio de Estados Unidos y de Gran Bretaña? ¿Podemos quizá dejar de preguntarnos si los mismos países occidentales que acaban de destruir sucesivamente Afganistán, Irak y Libia –donde ya demostraron lo poco que les importa la vida humana– son realmente honestos cuando enarbolan el estandarte humanitario?
4. Y ante todo, para no dejarnos manipular en cuanto a los acontecimientos en Siria, es esencial ponerlos en su contexto. Para la OTAN y sus aliados del Golfo –cuyos ejércitos ya invadieron Yemen y Bahréin ahogando allí en sangre las manifestaciones– la “revolución siria” es la prolongación de la “Primavera Árabe”, según la cual los pueblos de la región aspiran a la democracia de mercado y al confort del american way of life.
Por el contrario, para rusos y chinos, al igual que para venezolanos y los surafricanos, lo que sucede en Siria es la continuación del “rediseño del Oriente Medio ampliado” anunciado por Washington y que ya ha dejado 1.2 millones de muertos, un proceso al que toda persona preocupada por la vida humana debe sentirse deseosa de poner fin. Estos últimos recuerdan que, el 15 de septiembre de 2001, el entonces presidente George W Bush programó siete guerras. Los preparativos para el ataque contra Siria comenzaron oficialmente el 12 de diciembre de 2003, con el voto de la Syria Accountability Act, en medio de la euforia por la caída de Bagdad. Desde ese día, el presidente de Estados Unidos –cargo que hoy ejerce Barack Obama– cuenta con la autorización del Congreso para atacar Siria y ni siquiera está obligado a presentarse ante los parlamentarios estadunidenses antes de dar la orden de abrir fuego. Así que la cuestión no es saber si la OTAN ha encontrado una justificación divina para desencadenar la guerra sino más bien si Siria podrá encontrar un medio de salir de esta situación, como ya logró hacerlo ante todas las acusaciones difamatorias, y para no caer en todas las trampas anteriores, como el asesinato del exprimer ministro libanés Rafiq Hariri o el ataque israelí contra una imaginaria central nuclear militar.

Los grandes medios, como “testigos”

Quisiera señalar, amigo lector, que la Red Voltaire facilitó una gira de prensa organizada por iniciativa del Centro Católico de Información de los Cristianos de Oriente, en el marco de la apertura a los medios de prensa occidentales, la que el propio presidente el-Assad anunció a la Liga Árabe.
Nosotros ayudamos a los periodistas de los grandes medios a viajar a las zonas de combate. Nuestros colegas se sintieron al principio incómodos en nuestra compañía, al mismo tiempo porque tenían de nosotros una imagen negativa preconcebida y porque creían que trataríamos de lavarles el cerebro. Pero pudieron comprobar después que somos normales y que nuestro compromiso no nos ha hecho renunciar a nuestro espíritu crítico.
En definitiva, a pesar de que están convencidos de la bondad de la OTAN y de que no comparten nuestro propio compromiso antiimperialista, pudieron comprobar la realidad de los hechos. Con honestidad, mencionaron en sus trabajos las acciones de las bandas armadas que siembran el terror en el país.
También es cierto que se abstuvieron de contradecir abiertamente la versión atlantista y que trataron de conciliar con ésta lo que ellos mismos habían podido ver y oír, lo cual los obligó a veces a hacer toda una serie de piruetas alrededor del concepto de “guerra civil” entre el Ejército sirio y los mercenarios extranjeros. En todo caso, los reportajes de la Radio Televisión Belge o los del diario La Libre Belgique (por citar tan sólo dos casos), demuestran que desde hace casi 10 meses la OTAN ha ocultado las acciones de los escuadrones de la muerte extranjeros cuyos crímenes atribuye a las autoridades sirias.

sábado, noviembre 26, 2011

Al Jazeera JUICIO POLITICO a Felipe Calderón

La cadena de noticias Al Jazeera destacó la demanda contra Felipe Calderón ante la Corte Penal Internacional de La Haya por crímenes de guerra.

http://youtu.be/Fs_p2ttQUeI

Human rights activists in Mexico have asked the International Criminal Court to investigate president Felipe Calderon for crimes against humanity.

The activists want the ICC to look into the deaths of thousands of civilians who have died since Calderon began his "war on drugs" in 2006.

Al Jazeera's Adam Raney reports from Mexico City.

domingo, octubre 09, 2011

"El silencio es un crimen de guerra"

OTAN y E.E.U.U. usando URANIO en Libia!

Detener la OTAN , Speak Up!
Ahora es el momento para exigir justicia para todos los países que la OTAN ha destruido

Ahora es el momento para exigir justicia
para todos los países que la OTAN ha destruido

Un periodista independiente nos ha enviado una nota: "Los medios están diciendo que el Gobierno libio se derrumbó. NO. Saif al Islam fue capturado en Rixos, estoy en Rixos, y él no estaba aquí, así que NO. La Corte Penal Internacional dice que él es capturado, pero mentir está! No hay nadie de la CPI aquí ... "
¿Cómo puede el mundo todavía escuchar a la BBC, CNN, Al Jazeera, Reuters, Associated Press, AFP y todos estos principales medios de comunicación cuando sea claramente nada verdad está saliendo?
Líderes del mundo y del Consejo de Seguridad, le instamos a que deje de tonterías! Retire la zona de no vuelo y hacer su trabajo!
Datos de Acciones, propaganda y no verdades a medias para Estados Unidos / Francia / Reino Unido / OTAN se puede engañar a sus aliados para apoyar GENOCIDIO.
Estamos en nuestra propia humanidad,. Tenemos gente en las Naciones Unidas y el sueño de la comunidad internacional y optar por no tomar el liderazgo.

Difundir la verdad.
Destruir las mentiras.
Mantenga todas las naciones responsables de la OTAN. Se nos dice por el Gobierno de Libia de que muchas empresas occidentales están pidiendo para hacer negocios con Libia. Desde EE.UU., Francia, Cameron y de la OTAN hizo esto, se nos dice que todo se puede olvidar nunca entrar en Libia y hacer negocios. Esto es muy significativo, porque se puede esperar que todo se alza en los precios.
Gracias Obama, Sarcozy, Cameron y de la OTAN (y todos los 30 países que estuvieron de acuerdo en reconocer a los rebeldes como el gobierno de Libia) para la toma de la mayoría de los que sufren y sus familias en sus carteras aún más, incluyendo la deuda nacional severos que son acarreados por esta la guerra. Toda la gente de la Reserva Federal y los bancos centrales será el uno con una gran sonrisa.
Nota personal: los estadounidenses y el resto del mundo, no renuncian a su derecho a portar armas en sus Constituciones (si no es así, asegúrese de que tiene ese derecho). Gaddafi armó a sus ciudadanos para protegerse de la invasión de la OTAN como este. ¿Cómo es que para el cuidado de su pueblo?
Nos reservamos el derecho a protegernos a nosotros mismos y nuestras familias. Fascista-corporativistas están en marcha. Esta "democracia" y "cambio de régimen" no son más que las personas que quieren poner a la gente que puede controlar para que puedan robar más de usted y otros. Suficiente sufrimiento de los hambrientos de poder y codicioso!

La humanidad, la diplomacia está muerta. Ahora es el momento para exigir justicia para todos los países de Estados Unidos / Francia / Reino Unido / Israel / OTAN han destruido. RISE.http://libia-sos.blogspot.com/

miércoles, junio 29, 2011

Mexico's hidden war

Josh Rushing finds out how campesino communities caught in the narco-economy are resisting repression and dispossession.

http://youtu.be/2Rc72FZYlCM

The spectacular violence of Mexico's drug war grabs international attention. Some 45,000 people have been killed since 2006, when President Felipe Calderon deployed Mexican military and security forces in the so-called war against the cartels - often in gruesome and sadistic ways.
But behind the headlines, under cover of impunity, a low-intensity war is being waged. In the second episode of a two-part series, Josh Rushing and the Fault Lines team travel to the state of Guerrero to investigate claims that Mexican security forces are using the drug war as a pretext to repress indigenous and campesino communities.

In one of Mexico's poorest and top drug-producing states, where struggling farmers are surrounded by the narco-economy, we ask about the cost of taking the struggle against dispossession into your own hands.

sábado, febrero 26, 2011

Llegan medios internacionales a Tríopoli

El enviado especial de teleSUR a Trípoli, Jordán Rodríguez, relató que ya están comenzando a llegar a la capital libia corresponsales extranjeros, en cumplimiento a lo dicho hace algunos días por el hijo de Gaddafi, de aperturar la capital a la prensa internacional y diplomáticos para que muestren la verdadera situación de Trípoli. "Ya se encuentra en Trípoli grupos de agencias internacionales y canales occidentales como CBS, BBC de Londres y se espera la presencia de Al Jazeera", dijo.

miércoles, febrero 02, 2011

Al Yazira en inglés triunfa en EEUU por su cobertura de la revolución egipcia

Gracias a su cobertura de las revueltas en Egipto, el canal en inglés de Al Yazira se ha convertido en todo un referente informativo en Estados Unidos. No sólo su audiencia ha alcanzado una cuota espectacular, sino que otras televisiones del país han alabado su labor, e incluso las más altas esferas en Washington reconocen sintonizar una cadena que durante la administración Bush fue demonizada por sus supuestas vinculaciones al islamismo radical.

Desde la manifestación masiva en las calles de El Cairo del pasado viernes, se calcula que cerca de 1,8 millones de estadounidenses han escogido Al Yazira en inglés para informarse de la llamada ‘revolución egipcia’. Para hacerse una idea de lo que estos números representan, basta recordar que una de las estrellas de la CNN, Larry King, tenía una media de audiencia en su ‘show’ en ‘prime time’ que rozaba el millón de telespectadores.

Sin embargo, el dato es aún más espectacular si tenemos en cuenta que Al Yazira sólo se puede ver por televisión por cable en tres ciudades del país: Washington DC, Burlington (Vermont), y Toledo (Ohio). Es decir, que más de 1,6 millones de personas tuvieron que sintonizar la retransmisión a través de internet. Esta cifra representa ya un 25% de la visitas a la página web de la cadena en inglés en los últimos tres días.

Además, entre sus telespectadores habituales en EEUU se cuentan miembros del ‘establishment’ del país en cuestiones de política exterior, como Richard Armitage, el que fuera ‘número 2′ del Departamento de Estado entre el año 2001 y 2005 y mano derecha de Colin Powell.

Falta de información internacional en EEUU

El éxito de Al Yazira pone en duda la creencia, ampliamente sostenida, de que a los estadounidenses no les interesan las informaciones referidas a la actualidad internacional. Por esta razón, a menos que sucedan grandes acontecimientos, las noticias del extranjero apenas tienen cabida en la cobertura diaria de las principales cadenas de televisión por cable del país dedicadas a la información, como Fox News, CNN y MSNBC.

“Esperemos que esto signifique un punto de inflexión”, dijo Al Anstey, responsable del canal en inglés en Qatar, en declaraciones a ‘The New York Times’. Desde su creación en 2006, las grandes compañías de televisión por cable del país, como Comcast o Direct TV, han declinado en reiteradas ocasiones la posibilidad de incluir Al Yazira en inglés entre el abanico de canales de televisión por cable disponibles en sus paquetes.

Aunque los responsables de Comcast y Direct TV justifican su decisión en la enorme competencia existente en el panorama audiovisual estadounidense, existe la sospecha de que influyó en su decisión la campaña de boicot a la cadena de algunos grupos conservadores, como “Accuracy in the media”, que se destacan por su apoyo al sionismo radical. Uno de los directivos de esta organización, Cliff Kincaid, ha llegado a calificar Al Yazira de “portavoz de Bin Laden”.

Consulta la nota original aquí.

domingo, enero 30, 2011

President Obama, say the 'D-Word'

US appears to shy away from talk about democracy in Middle East, despite historic anti-government rallies in ally Egypt.
Obama has 'sought to equate Egypt's protesters and government as equally pitted parties in the growing conflict' [AFP]

AlJazzera

It's incredible, really. The president of the United States can't bring himself to talk about democracy in the Middle East. He can dance around it, use euphemisms, throw out words like "freedom" and "tolerance" and "non-violent" and especially "reform," but he can't say the one word that really matters: democracy.

How did this happen? After all, in his famous 2009 Cairo speech to the Muslim world, Obama spoke the word loudly and clearly - at least once.

"The fourth issue that I will address is democracy," he declared, before explaining that while the United States won't impose its own system, it was committed to governments that "reflect the will of the people... I do have an unyielding belief that all people yearn for certain things: the ability to speak your mind and have a say in how you are governed; confidence in the rule of law and the equal administration of justice; government that is transparent and doesn't steal from the people; the freedom to live as you choose. Those are not just American ideas, they are human rights, and that is why we will support them everywhere."

"No matter where it takes hold," the president concluded, "government of the people and by the people sets a single standard for all who hold power."

Simply rhetoric?

Of course, this was just rhetoric, however lofty, reflecting a moment when no one was rebelling against the undemocratic governments of our allies - at least not openly and in a manner that demanded international media coverage.

Now it's for real.

And "democracy" is scarcely to be heard on the lips of the president or his most senior officials.

In fact, newly released WikiLeaks cables show that from the moment it assumed power, the Obama administration specifically toned down public criticism of Mubarak. The US ambassador to Egypt advised secretary of state Hillary Clinton to avoid even the mention of former presidential candidate Ayman Nour, jailed and abused for years after running against Mubarak in part on America's encouragement.

Not surprisingly, when the protests began, Clinton declared that Egypt was "stable" and an important US ally, sending a strong signal that the US would not support the protesters if they tried to topple the regime. Indeed, Clinton has repeatedly described Mubarak as a family friend. Perhaps Ms Clinton should choose her friends more wisely.

Similarly, president Obama has refused to take a strong stand in support of the burgeoning pro-democracy movement and has been no more discriminating in his public characterisation of American support for its Egyptian "ally". Mubarak continued through yesterday to be praised as a crucial partner of the US. Most important, there has been absolutely no call for real democracy.

Rather, only "reform" has been suggested to the Egyptian government so that, in Obama's words, "people have mechanisms in order to express legitimate grievances".

"I've always said to him that making sure that they are moving forward on reform - political reform, economic reform - is absolutely critical for the long-term well-being of Egypt," advised the president, although vice-president Joe Biden has refused to refer to Mubarak as a dictator, leading one to wonder how bad a leader must be to deserve the title.

Even worse, the president and his senior aides have repeatedly sought to equate the protesters and the government as somehow equally pitted parties in the growing conflict, urging both sides to "show restraint". This equation has been repeated many times by other American officials.

This trick, tried and tested in the US discourse surrounding the Israeli-Palestinian conflict, is equally nonsensical here. These are not two movements in a contest for political power. Rather, it is a huge state, with a massive security and police apparatus that is supported by the world's major superpower to the tune of billions of dollars a year, against a largely young, disenfranchised and politically powerless population which has suffered brutally at its hands for decades.

The focus on reform is also a highly coded reference, as across the developing world when Western leaders have urged "reform" it has usually signified the liberalisation of economies to allow for greater penetration by Western corporations, control of local resources, and concentration of wealth, rather than the kind of political democratisation and redistribution of wealth that are key demands of protesters across the region.

Al Jazeera interview says it all

An Al Jazeera English interview on Thursday with US state department spokesman PJ Crowley perfectly summed up the sustainability of the Obama administration's position. In some of the most direct and unrelenting questioning of a US official I have ever witnessed, News Hour anchor Shihab al-Rattansi repeatedly pushed Crowley to own up to the hypocrisy and absurdity of the administration's position of offering mild criticism of Mubarak while continuing to ply him with billions of dollars in aid and political support.

When pressed about how the US-backed security services are beating and torturing and even killing protesters, and whether it wasn't time for the US to consider discontinuing aid, Crowley responded that "we don't see this as an either or [a minute later, he said "zero sum"] proposition. Egypt is a friend of the US, is an anchor of stability and helping us pursue peace in the Middle East".

Each part of this statement is manifestly false; the fact that in the midst of intensifying protests senior officials feel they can spin the events away from openly calling for a real democratic transition now reveals either incredible ignorance, arrogance, or both.

Yet this is precisely an either/or moment. Much as former US president Bush declared in the wake of the 9/11 attacks, we can either be "with or against" the Egyptian people. Refusing to take sides is in fact taking sides -the wrong side.

Moreover, Crowley, like his superiors, refused to use the word democracy, responding to its use by anchor al-Rattansi with the word "reform" while arguing that it was unproductive to tie events in Egypt to the protests in other countries such as Tunis or Jordan because each has its own "indigenous" forces and reasons for discontent.

That is a very convenient singularisation of the democracy movements, which ignores the large number of similarities in the demands of protests across the region, the tactics and strategies of protest, and their broader distaste and distrust of the US in view of its untrammelled support for dictatorships across the region.

Systematic silence

Ensconced in a system built upon the lack of democracy - not just abroad, but as we've seen in the last decade, increasingly in the US as well - perhaps president Obama doesn't feel he has the luxury of pushing too hard for democracy when its arrival would threaten so many policies pursued by his administration.

Instead, "stability" and "reform" are left to fill the void, even though both have little to do with democracy in an real sense.

Perhaps Obama wants to say the D-word. Maybe in his heart he hopes Mubarak just leaves and allows democracy to flourish. By all accounts, the president is no ideologue like his predecessor. He does not come from the political-economic-strategic elites as did Bush, and has no innate desire to serve or protect their interests.

Feeling trapped by a system outside his control or power to change, maybe president Obama hopes that the young people of the Arab world will lead the way, and will be satisfied by congratulations by his administration after the fact.

But even if accurate, such a scenario will likely never come to pass. With Egyptians preparing to die in the streets, standing on the sidelines is no longer an option.

A gift that won't be offered again

The most depressing and even frightening part of the tepid US response to the protests across the region is the lack of appreciation of what kind of gift the US, and West more broadly, are being handed by these movements. Their very existence is bringing unprecedented levels of hope and productive activism to a region and as such constitutes a direct rebuttal to the power and prestige of al-Qaeda.

Instead of embracing the push for real democratic change, however, surface reforms that would preserve the system intact are all that's recommended. Instead of declaring loud and clear a support for a real democracy agenda, the president speaks only of "disrupting plots and securing our cities and skies" and "tak[ing] the fight to al-Qaeda and their allies", as he declared in his State of the Union address.

Obama doesn't seem to understand that the US doesn't need to "take the fight" to al-Qaeda, or even fire a single shot, to score its greatest victory in the "war on terror". Supporting real democratisation will do more to downgrade al-Qaeda's capabilities than any number of military attacks. He had better gain this understanding quickly because in the next hours or days the Egypt's revolution will likely face its moment of truth. And right behind Egypt are Yemen, Jordan, Algeria, and who knows what other countries, all looking to free themselves of governments that the US and its European allies have uncritically supported for decades.

If president Obama has the courage to support genuine democracy, even at the expense of immediate American policy interests, he could well go down in history as one of the heroes of the Middle East's Jasmine winter. If he chooses platitudes and the status quo, the harm to America's standing in the region will likely take decades to repair.

Mark LeVine is a professor of history at UC Irvine and senior visiting researcher at the Centre for Middle Eastern Studies at Lund University in Sweden. His most recent books are Heavy Metal Islam (Random House) and Impossible Peace: Israel/Palestine Since 1989 (Zed Books).

The views expressed in this article are the author's own and do not necessarily reflect Al Jazeera's editorial policy.



miércoles, diciembre 23, 2009

Israel admite el tráfico de órganos palestinos

Bajo la Lupa
*Israel admite el tráfico de órganos palestinos
Un niño palestino camina frente a su casa, dañada durante el ataque israelí de tres semanas el año pasado, en Beit Lahiya, en el norte de la franja de Gaza. Los palestinos conmemorarán el domingo 27 el primer aniversario de la ofensiva.Foto Reuters


Le asiste toda la razón a Debka, presunto portal del Mossad (servicios de espionaje israelí), que sentencia que Israel fue el gran perdedor en el Medio Oriente en el año 2009” (Debka Net Weekly, No. 426, 18/12/09): “una empinada (sic) declinación en la cotización (sic) militar, diplomática y regional de Israel”.
Agregaríamos que el declive de su imagen fue en todo el mundo, si tomamos en cuenta el lacerante Reporte Goldstone de la ONU sobre el infanticidio palestino en Gaza que, a nuestro juicio, marca el barómetro de los derechos humanos y la bioética del siglo XXI.
Tampoco se puede soslayar que, desde el punto de vista geopolítico, Israel sufrió dos severas derrotas diplomáticas en Turquía (ver “Radar Geopolítico”, Contralínea, 1/11/09) y Brasil (la recepción de Lula al presidente Ahmadinejad y su apuntalamiento al programa nuclear pacífico persa).
Cabe señalar que el gobierno filosionista de Calderón se abstuvo de votar a favor –como si el infanticidio fuese negociable– del demoledor “reporte Goldstone”.
Algo telúrico ha de estar ocurriendo subterráneamente en las relaciones de Gran Bretaña con Israel y cuyo epifenómeno se trasluce en una serie de eventos y revelaciones desgarradoras, que van desde el esclavismo atávico de los banqueros Rothschild –presuntos controladores de sionismo financiero global, que incluye a George Soros, formulador del “gobierno mundial” (ver Bajo la Lupa, 8/7/09; 1 y 4/11/09)–, pasando por la espectacular orden de aprensión girada por un juez británico a la anterior canciller Tzipi Livni (hoy líder del partido Kadima de oposición) por los crímenes de guerra israelíes en Gaza (Haaretz, 14/12/09), hasta la publicación, en el periódico británico The Guardian (21/12/09), muy cercano al premier Gordon Brown, de la confesión por Israel de su tráfico de órganos palestinos (del que ya habíamos alertado: “¿Israel está detrás del tráfico global de riñones?”; Bajo la Lupa, 23/8/09).
Cabe destacar que Livni, ex agente del Mossad, es un “caramelo” comparada con su sucesor, Avigdor Lieberman, quien desea(ba) la “solución final” de lanzar bombas nucleares (¡extra-súper-sic!) para exterminar a los palestinos de Gaza y concluir favorable y rápidamente la guerra, al estilo de Estados Unidos con Japón (Mondoweiss, 13/1/09; ¡existe ya casi un millón de citas en Google al respecto!).
Ian Black, editor de asuntos mediorientales en The Guardian, expone que “Israel admitió que sus patólogos cosecharon (¡súper-sic!) órganos de palestinos muertos (sic) sin el consentimiento de sus familias”. ¡Qué feo!
El galeno (sic) Yehuda Hiss, anterior director del Instituto Forense Abu Kabir, cerca de Tel Aviv, admitió su execrable culpabilidad como consecuencia de “un pleito feroz (sic) provocado por la publicación de un periódico sueco (nota: Aftonbladet, el de mayor circulación) de que Israel estaba asesinando palestinos para usar (sic) sus órganos, acusación que Israel negó (¡súper-sic!) y calificó de antisemita (sic)” y “libelo sanguinario”.
Ian Black considera que el documental televisivo (donde extrañamente aparece el Instituto Forense Leopold Greenberg en lugar del de Abu Kabir) “probablemente (sic) generará enojo en los mundos árabe e islámico (nota: y en todo el mundo civilizado que se entere) y reforzará los estereotipos siniestros (sic) de Israel y su actitud con los palestinos”.
Por lo pronto, Press TV de Irán ha difundido la macabra historia y ha coincidido con sus competidoras, las televisoras árabes de Al Jazeera y Al Arabya, las cuales la han reproducido ampliamente. No es para menos.
Los “militares de Israel” confirmaron a un programa del Canal 2 (de Israel, obviamente; no el de México, donde es impensable algo similar mientras Enrique Krauze Kleinbort funja, de su propia confesión, como su Torquemada censurador) que su “práctica (sic) había tenido lugar (…) de manera informal (¡súper-sic!) y sin permiso de los familiares”, y juraron que su “actividad (sic) concluyó hace una década”.
Nancy Sheppard-Hughes, profesora de antropología de la Universidad de California en Berkeley, quien reveló la confesión del galeno israelí Yehuda Hiss, destaca el profundo “simbolismo” de “despellejar (súper-sic) a la población considerada enemiga”.
La estrujante revelación de Nancy Sheppard-Hughes concede razón al periódico sueco Aftonbladet y a su reportero Donald Bostrom, el exhumador del tráfico de órganos palestinos por Israel, quien comentó a la televisora Al Jazeera (21/12/09) que “funcionarios de la ONU” lo alertaron sobre “la desaparición de jóvenes palestinos, quienes reaparecían en sus aldeas con una autopsia, contra la voluntad de sus familiares”.
Cabe señalar que Yehuda Hiss fue removido de la dirección (“¿Misión cumplida?”) pero sigue laborando como jefe de patología en el instituto forense (¡ni mandado a hacer!).
¿No amerita Yehuda Hiss, émulo del galeno alemán Josef Mengele en Auschwitz-Birkenau, un juicio en la Corte Penal Internacional?
Ian Black atenúa la culpabilidad israelí al pretender que “no existe evidencia (sic) de que Israel asesinó palestinos para quitarles sus órganos” (nota: el alegato del periódico sueco denostado por el gobierno de Bibi Netanyahu, lo cual desembocó en una crisis con Suecia que defendió la “libertad de expresión” de su rotativo muy irritador) y concluye con la autoexculpación del “Ministerio (sic) de Salud israelí” de que “desde hace 10 años” el instituto forense “trabaja de acuerdo con la ética y las leyes judías”, ya que “antes no existían guías claras (sic)”. ¡Cómo no!
Sin desparpajarse, “el Ministerio (sic) de Salud israelí” consideró que se trataba de “un viejo tema”. ¿Qué tan “viejo”?
¿Pueden surgir “evidencias” del “despellejamiento” palestino, cuando ni siquiera existe una investigación que imperativamente debe ser internacional?
¿Se puede deslindar el “despellejamiento” palestino del tráfico de riñones trasnacional: una “práctica” y/o “actividad” muy lucrativa de cierto tipo de rabinos ultraortodoxos de Brooklyn, aliados de Avigdor Lieberman, tan proclive a la exterminación nuclear de los palestinos de Gaza?
Al Arabya (20/12/09) fue mucho más feroz que The Guardian: “un video israelí confirmó las acusaciones de que Tel Aviv estaba robando ilegalmente (sic) órganos de los cadáveres palestinos y justificó la práctica (sic) en nombre de la investigación científica” y “el progreso médico”. Los órganos ajenos fueron donados sin permiso familiar al hospital Hashomer y al Centro Médico Hadassah, de Jerusalén. Sin comentarios.
Los derrelictos palestinos han sido despojados por los israelíes no solamente de su país, sus tierras y su derecho a (sobre)vivir, sino hasta de sus órganos vitales, además de sus “pieles, huesos largos (sic), córneas y válvulas cardiacas” con fines experimentales.
Desde 1986 (toda una generación) fue creado “un banco (sic) de piel” en Israel, cuyos tejidos, provenientes del “despellejamiento” palestino, fueron dados a los soldados israelíes que sufrieron quemaduras de guerra. ¡Ni lo agradecen!
A los supervivientes palestinos parece solamente quedarles la protesta eterna.

sábado, enero 10, 2009

What You'd Know About Israel If You Watched Al Jazeera TV


Live coverage of the war hasn't made it into most American living rooms.

DAMASCUS, Syria -- Throughout the 11 days of Israel's pummeling of Gaza, live coverage of the war hasn't made it into most American living rooms.
That's because Israel, America's staunch ally, isn't allowing journalists to enter Gaza while Al Jazeera, called anti-American and pro-terrorist by many in Washington, is the only network broadcasting live images from Gaza to the world.
The 350 reporters who descended on Israel when the conflict began are stuck at the border between Israel and Gaza. Israel says that opening border crossings to journalists would put their soldiers in danger, but many have accused them of trying to control the story. Instead of giving their viewers up-close pictorial evidence of what is occurring in Gaza, television networks have been restricted to showing their viewers plumes of smoke as they rise in the distance.
But Al Jazeera, the Qatari network that has previously undergone attacks and had its reporters arrested by the U.S. military, remains typically defiant. While other networks are increasingly severed from Gaza as phone lines are cut and 75 percent of the territory is without electricity, Al Jazeera is bringing its approximately 140 million English- and Arabic-speaking viewers live images of bombings, tanks rolling through Gaza's farmland, and interviews with civilians and aid workers inside Gaza city.
Like all of the networks, Al Jazeera gives constant hard-hitting interviews with politicians and analysts from Israel, the West Bank, and the rest of the Arab world. But while others can only balance pundits with more pundits, Al Jazeera has been taking the viewer to the scene to weigh the words of politicians against the reality on the ground.
Take Israel's claim that there is no humanitarian crisis in Gaza. After showing an Israeli politician writing off the assertion of the existence of a humanitarian disaster, Al Jazeera cut to the Al Shifa hospital, the largest in all of Gaza. There, we saw that there were not enough medical supplies and civilians lying on bloody hospital beds told us that their lives were not only being crippled by bombs falling on their houses, but by the extreme lack of water and food for the people cowering inside them.
One man, as he held his dead, pale faced 7-month-old son in his arms, said, "We were in our house for three days before the bombs fell on us. We called for the Red Cross and humanitarian groups, but no one was able to reach us…We have no one but God."
Israeli officials continue to assert that they are allowing in humanitarian aid by opening the border, but as Al Jazeera's Ayman Moheyaldin reported from the inside, "The point is not that you open the crossings to allow in 30 to 40 trucks, but that you keep them open and allow a continuous amount of goods to enter for a sustainable amount of time."
The problem isn't only that supplies can't get in. People still can't get out. Most are left searching hopelessly for safety while their stories remain trapped within Gaza's walls.
"There is nowhere safe in Gaza," an enraged John Ging, head of the UN Relief and Works Agency in Gaza, told Al Jazeera's Sherine Tadros in front of the Al Shifa hospital today. Those words came after the Israeli Defense Forces bombed a UN school that was being used as a refuge. Later in the day, a second UN school was struck by the Israelis, killing at least 40. "Everyone here is terrorized and traumatized and they have the right to be because there is no safe haven…This violence needs to stop now. Neither side can wait for the other to stop first," he said.
While Al Jazeera might be the only channel reporting from inside Gaza, scores of channels across the Middle East are airing constant commentary as well as images of wailing women, dead children, and burning buildings on loop. On the Syrian satellite station Al-Sham, for example, a pro-Hezbollah series about Israel's occupation of south Lebanon was alternated with a 20-minute musical piece sung over images of dead babies, American soldiers kicking men in orange jumpsuits, a naked Arab man with a bag over his head running from American military dogs, stone-throwing Palestinian children, and endless footage of blood-soaked Palestinians and Iraqis. The song's chorus, "The heart of humanity has died. It died between us brothers. Maybe we forgot one day that all Arabs are brothers," reflects the deep anger that people are feeling toward the inaction of Arab governments here.
By and large, media here is "all Gaza, all the time," and the more people see and hear about what is going on there, the angrier they seem to get. As I rode a bus into the Palestinian refugee camp, Yarmouk, a few days ago, the Syrian radio station was taking calls. A woman screamed into the airwaves, "The people of Gaza don't need food; they need guns to resist the Israelis!" The bus remained silent, full of straight-faced, clench-jawed passengers.
Many went home and watched the ground invasion live a couple of hours later in night vision-green on Al Jazeera. Since then, the death toll has climbed to at least 598, according to Al Jazeera, with 2,700 injured.
Meanwhile, the world's only live coverage of the tragedy is kept away from American eyes. While Al Jazeera English competes with CNN and BBC as one of the largest networks in the world, no major American cable provider has been willing to carry the channel since it launched in 2006. Some say cable providers are squeamish about working with a channel popularly perceived in the United States as giving airtime to terrorists.
But Al Jazeera is finding its way around the problem. Today, Americans hungry for inside coverage of Gaza can download Livestation, a free program that will let viewers watch Al Jazeera English among other international networks. Defiant as always, Al Jazeera might break through another media blackout, and into American homes.