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domingo, noviembre 06, 2011

¿Conflicto de interés y/o CHUCHINERO?

Ebrard y los Woldenberg
Francisco Rodríguez
Indice Político

Es curiosa y lo más posible hasta pletórica de conflictos de interés la relación que el precandidato presidencial Marcelo Ebrard mantiene con los hermanos Woldenberg Karakowsky.
Uno, José, suscribe desplegados periodísticos en apoyo de su posible candidatura por la Presidencia de la República.
El otro, Luis, va a levantarle una encuesta que, se adivina, resultará favorable a quien por el momento también es el jefe del gobierno del Distrito Federal.
Uno, José, es el sobrecalificado ex presidente consejero del IFE, quien junto a más de un centenar de “académicos, intelectuales, científicos, artistas y luchadores sociales”, aparece en la lista de abajofirmantes de un exhorto público intitulado Cambiemos el Rumbo de México con Marcelo Ebrard.
El otro, Luis, es prácticamente desconocido fuera de los ambientes de la demoscopia, habida cuenta de que su actividad se concentra en cuestiones comerciales.
De uno, José, hay poco nuevo qué decir. Académico, tuvo la suerte de encabezar un IFE integrado por personalidades respetadas y respetables —¡qué tiempos aquellos!, señor don Simón— a quienes se puso en charola de plata la oportunidad de ser imparciales, toda vez que la decisión de que en México hubiese una transición política –con el relevo del PAN por el PRI en la Presidencia de la República— se había decidido antes y en otros sitios, incluso del extranjero.
Del otro, Luis, poco se sabe –fuera de los ambientes de la encuestología, reitero—, por lo que es necesario recurrir a Google para saber qué onda con este individuo. Y el hallazgo es de carcajada, pues de acuerdo a la página de la Asociación Mexicana de Agencias de Investigación de Mercado y Opinión Pública, AC, “más que experimentado (Luis Woldenberg) se hizo viejo en esta profesión, está por cumplir los 30 años como investigador de mercados, ha tenido la suerte de divertirse en más de 5,000 estudios, en estos momentos preside NODO que más que una agencia de investigación es una pandilla de amigos que trabaja y colabora para clientes que también definen como cuates. Innovadores, independientes, irreverentes y buenos pa’ el trago, los colegas de NODO son posiblemente el equipo de investigación que más tiempo lleva trabajando junto en el país, así que si algo los define es su necesidad de hacer las cosas como ellos quieren y para quienes quieren. Con muchos millones de entrevistas en su haber y decenas de miles de sesiones.”
Sintaxis aparte, el comentario descriptivo del encuestador designado por Marcelo Ebrard para sacarle adelante el ejercicio con el que medirá su popularidad frente a Andrés Manuel López Obrador, resulta divertido, sí, pero revelador al mismo tiempo: va a hacer las cosas como él quiera.
Y en ese tenor chistoso, habría que recordar que allá por el 2000 el apellido Woldenberg era confundido en éste y otros espacios con Wonderbra, por aquello que “es como una dictadura: 1) Oprime a los de adentro. 2) Engaña a los de afuera. Y 3) Levanta monumentos a los caídos”.
Nada qué ver, Luis, con la seriedad y sobriedad que caracterizan a Ana Cristina Covarrubias y a su empresa, seleccionadas por López Obrador para aplicar la encuesta con la que “las izquierdas” definirán a su candidato presidencial para el 2012.
Conflicto de interés, escribí al principio de este espacio. Sí, porque mientras José Woldenberg es abierto fan de Marcelo Ebrard, su hermano va a levantar la encuesta que –ya lo verá usted— beneficiará a quien aún se ostenta como “el mejor alcalde” del mundo y planetas circunvecinos, de acuerdo a una agrupación con sede en Londres.
Eso, claro, a menos que Ana Cristina Covarrubias también tenga una hermana que se pronuncie abiertamente en pro de López Obrador.
Pero mientras no sea así, hay disparidad en el ejercicio que está por llevarse a cabo en estos días, para conocer los resultados el martes 15 de noviembre.
Bien que José muestre públicamente sus preferencias políticas, pero ¿para qué echarle a perder la chamba a Luis?
¿Se llevarán bien?
¿O será que ambos representan, actualizada, la vieja historia bíblica de Caín y Abel?
Ebrard está muy entusiasmado con la encuesta que Luis está por bordarle a mano. También, claro, por el apoyo público de José.
Pero, vuelvo a preguntar, ¿hay o no hay conflicto de interés?

Índice Flamígero: Una vez más somos testigos de cómo “el aparato” se vuelca a favor de Marcelo Ebrard. Desde “arriba”, por ejemplo, le abrieron el circuito de entrevistas radiofónicas que habitualmente utilizan en Los Pinos para aplaudirse a sí mismos o para denostar a sus contrincantes, a quienes por cierto ven como enemigos. Al mismo tiempo, instruyeron a este otro IFE para que vetara, justo ahora, la presencia de Andrés Manuel López Obrador en los medios electrónicos, donde mantenía un programa y, con cargo al Partido del Trabajo, una serie de pegajosos spots, en donde un cómico veterano insta a que nadie se “apendeje, vote por el Peje”.

www.indicepolitico.com / pacorodriguez@journalist.com

miércoles, junio 16, 2010

Hacia un nuevo régimen

José Woldenberg, director del Instituto de Estudios para la Transición Democrática.

MÉXICO, D.F., 16 de junio.- ¿Por qué México va tan mal? No sólo padecemos la violencia desatada por el combate al narco sino también las otras violencias persistentes: las de la desigualdad social, la mala política y el mal gobierno. ¿Cómo construir una política que se aboque a terminar con las vergonzosas brechas de pobreza que aún persisten? ¿Qué impide a nuestros gobernantes desarrollar su gestión sin tropiezos? ¿Por qué no se construye un piso de acuerdos que permita al país seguir líneas de desarrollo que lo saquen del estancamiento y la brutal desigualdad social?

La transición de 2000 mostró una importante energía, pero el entusiasmo por “sacar al PRI de Los Pinos” no condujo a una verdadera discusión de ideas y se enfocó en cambios simbólicos, pero no de fondo. Cuando –más que adaptarse a colores y discursos distintos– hubo que hacer una política diferente, tomando en serio el combate a la desigualdad, favoreciendo la inclusión social, incorporando a los adversarios, estableciendo formas imprescindibles de redistribución de la riqueza y alentando la necesaria expansión de libertades, aparecieron los problemas, y con ellos el cansancio, la desconfianza y la desesperanza de la ciudadanía.

Los anhelos democráticos de los últimos años están frustrados. La batalla de los partidos contra el autoritarismo, contra el Estado burocrático, contra las costumbres políticas paralizantes no ha conseguido instalar una política distinta, más igualitaria, más transparente y más eficaz. El panorama político es ominoso. La pregunta que muchas personas nos hacemos es la de siempre: ¿qué hacer?

El Instituto de Estudios para la Transición Democrática (IETD), dirigido actualmente por Ricardo Becerra, ha publicado un cuaderno titulado Equidad social y parlamentarismo con sólidas propuestas para enfrentar la problemática del cambio –ya imprescindible– en la esfera de gobierno y en las estructuras económicas del país. Esta reflexión es, por así decirlo, una toma de posición ante la reciente propuesta de reforma política de Felipe Calderón y las posturas que algunos intelectuales han expresado en relación con ésta. El documento ha sido discutido y trabajado por un equipo de 26 personas, entre las que se encuentran los anteriores directores del instituto (José Woldenberg, Luis Salazar y Luis Emilio Giménez Cacho), así como destacados intelectuales y especialistas en política y en la cuestión social (Rolando Cordera, Enrique Provencio, Raúl Trejo Delarbre, Mauricio Merino, Rosa Elena Montes de Oca, Leonardo Lomelí y Ciro Murayama, por nombrar sólo a unos cuantos).

A partir de un diagnóstico sobre lo que ha sucedido en los últimos 20 años en México, el documento se construye sobre dos ejes: la desigualdad y la forma de gobernar. Por eso la propuesta de Equidad social y parlamentarismo se concentra en dos reformas para cambiar a México: a) la creación de unas políticas económicas cuyo eje principal sea disolver la pobreza y la desigualdad social y b) la construcción de un régimen de gobierno distinto: el parlamentario.

Por limitaciones de espacio sólo menciono la propuesta sobre el parlamentarismo, pues además es la más novedosa. En sociedades democráticas políticamente eficientes gran parte de la energía se canaliza hacia determinadas metas compartidas, que se definen mediante intensos y complejos debates, pero que luego todos los partidos políticos apoyan. En México esa energía se consume en feroces peleas o en sabotear los actos y propuestas del adversario. Lamentablemente para todos, el antagonismo partidario pesa más que cualquier posibilidad de coincidencia en un objetivo compartido. El texto del IETD inicia señalando la ilusión política de pensar que un partido en solitario puede gobernar el país a partir de obtener el tercio mayoritario de los votos, y considera que de ahí se desprenden “el roce constante, el aislamiento, la dificultad de sacar adelante iniciativas, las complicaciones en la gobernabilidad, la soledad del Poder Ejecutivo”. De cara a las elecciones de 2012 lo más seguro es que ninguno de los partidos obtendrá una mayoría contundente; gobernar sin ésta volverá a ser el dato estructural que provoca los fallos y debilidades ya mencionadas.

La solución no es, como piensan algunos, “fortalecer” al partido gobernante para que imponga sus propuestas sino justamente lo contrario: que el partido que gobierna lo haga junto con las demás fuerzas políticas, definiendo de manera conjunta prioridades y el propio programa de gobierno. En ese sentido, el IETD señala que la gran tarea de nuestra incipiente democracia no consiste en restringir el pluralismo político, sino al contrario: en incluir a todos en la definición del rumbo del país. Para cumplir este objetivo se requiere de un sistema parlamentarista, o sea, uno donde se arman coaliciones entre distintas posturas partidarias. Hay que romper muchos círculos viciosos (el clientelismo, por ejemplo) para transformar a nuestro Estado en un estado de derecho que garantice los derechos fundamentales de todas las personas.

Para el instituto la solución a los grandes problemas nacionales exige recuperar la crítica y la reflexión colectivas. Por eso ha puesto su diagnóstico y propuesta a disposición del público en: www.iedt.org. Se los recomiendo.

viernes, marzo 26, 2010

Presentación en el Senado del libro La Ley Televisa



En la presentación de libro La Ley Televisa y la lucha por el poder en México, el senador Carlos Sotelo, presidente la Comisión de RTC, expresó que es impostergable la revisión y actualización del régimen jurídico de la radiodifusión, a fin de garantizar su función como servicio público esencial para la sociedad.
Javier Esteinou Madrid, coordinador de la obra, demandó a los legisladores que demuestren su ética, soberanía y moralidad, mediante la aprobación de una nueva ley integral de radio, televisión y telecomunicaciones.

Audio de la intervención de Javier Esteinou Madrid



El periodista Miguel Ángel Granados Chapa, afirmó que en este tema “el Senado está en deuda con la sociedad; nos la debe”.

El Senado podría aprovechar la acción legislativa a que lo obliga la Corte para abordar en su amplitud la legislación en materia de comunicaciones, radio y televisión pero ha sido omiso, por lo tanto, urgió al Congreso a reestructurar las leyes de Radio y Televisión, y de Telecomunicaciones, para ensamblarlas con las reformas a que obliga la sentencia judicial de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Audio de la intervención de Granados Chapa


Lorenzo Meyer, comentó que “el conocimiento es poder”, y una parte importante del conocimiento viene de la información, por lo que su ausencia o distorsión es el equivalente a la impotencia. Al mismo tiempo expresó que las definiciones de democracia política en la actualidad proponen el acceso del ciudadano a la información política, necesaria e indispensable para ejercer sus derechos, hacer efectivo el poder que, se supone, “en una democracia tiene el ciudadano como individuo y como conjunto”.

Audio de Lorenzo Meyer


José Woldenberg, ex consejero presidente del IFE, señaló que a través de los medios corren y se modulan las noticias, se asientan conocimientos y prejuicios, se inducen comportamientos y se exaltan determinados valores; en buena medida la calidad de la convivencia social depende de la calidad de los productos que hacen circular.

Palabras de José Woldenberg


El coautor del libro Ernesto Velázquez Briseño, destacó la importancia de contar con medios de comunicación que fomenten una verdadera difusión de la realidad y una visión de desarrollo cultural y educativo que no dan los medios comerciales.

Audio de la intervención de Ernesto Velázquez



martes, noviembre 24, 2009

Berman y Loaeza encabezan protesta contra leyes antiaborto


LA REDACCIóN

MEXICO, D.F., 23 de noviembre (apro).- La aprobación en 17 estados del país de reformas legales con las que se criminaliza el aborto fue calificado por un grupo de mujeres encabezadas por las escritoras Sabina Berman, Guadalupe Loaeza y Lucía Melgar como un "atentado" contra los derechos humanos de las mujeres.
Por ello, acusan una colusión de los líderes y legisladores, principalmente del PAN y el PRI con la jerarquía católica y de "un silencio cómplice" al Congreso de la Unión y de un "silencio ominoso" a buena parte de los medios masivos de comunicación.
Ante ello, las mujeres dieron a conocer un escrito titulado Por los Derechos Humanos de Todas las Mujeres Mexicanas decimos BASTA que se reproduce íntegro:
La oleada de reformas legales en 17 estados del país con las que se criminaliza el aborto, es un atentado contra los derechos humanos de las mujeres y un ataque directo al estado laico garantizado por la Constitución de México.
Ante la colusión de los líderes y legisladores políticos principalmente del PAN y del PRI con la jerarquía católica, impulsora de esta cruzada internacional; ante el silencio cómplice del Senado y del Congreso de la Unión; ante el silencio ominoso de buena parte de los medios masivos de comunicación, alzamos nuestras voces para denunciar lo que las reformas implican:
1).- La imposición de una interpretación religiosa a la vida reproductiva de las mujeres.
2).- El otorgamiento de personalidad jurídica al embrión, que contraviene, los principios científicos y conduce a aberraciones jurídicas.
3).- La violación de los derechos humanos de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, a ejercer su sexualidad librementey a elegir libremente la maternidad y el número de hijos que desean y pueden tener, lo que afecta a su vez los derechos de los hombres y el bienestar de las familias. Derechos queestán garantizados en los artículos 1 y 4 de la Constitución mexicana, así como en la Ley de Igualdad y en la Ley de No discriminación.
4).- La violación de los derechos humanos de las mujeres a vivir una vida libre de violencia, derechos garantizados por lasleyes mexicanasy estipulados por Convenciones internacionales suscritas por nuestro país, como la de Belem do Pará y la CEDAW.
5).- La institucionalización de la violencia de género. Hoy día en estos estados existen niñas que están siendo obligadas a ser madres de hijos producto de violación incluso por incesto y hay también mujeres encarceladas por haber tenido un aborto espontáneo, mientras que mujeres que abortaron han sido detenidas y tratadas con más saña y escándalo que delincuentes peligrosos. Es intolerable que "la protección de la vida" sirva para desatar una represión sistemática y generalizada contra las mujeres.
6).- La negación de una realidad: el aborto clandestino es inseguro, tiene tazas altas de letalidad en países donde su ejercicio es ilegal, y representa además un problema de injusticia social, en cuanto son las mujeres más pobres las que se ven forzadas a someterse a abortos en circunstancias insalubres.
Por ello, reivindicamos para todas las mujeres mexicanas:
A.- El derecho a decidir sobre su cuerpo, su sexualidad y su maternidad
B.- El derecho a no ser violentadas y a recibir servicios médicos y legales del estado en los casos de violación y violencia sexual
C.- Y los derechos humanos básicos a la salud, al bienestar y a una vida digna.
Al documento se han adherido el ex presidente del IFE, José Woldenberg, el exsecrertario de Relaciones Exteriores, Jorge Castañeda, la politóloga Denise Dresser y Claudia Lomnitz.
Sabina Berman informó que se reciben adhesiones a esta iniciativa en la dirección electrónica eugenia.cervera@yahoo.com.mx
Fuente: Proceso

sábado, junio 06, 2009

Táctica ineficaz



José Woldenberg, expresidente del Instituto Federal Electoral (IFE), advierte que el movimiento que convoca a ir a las urnas el 5 de julio para anular el voto y el creciente abstencionismo deben preocupar a los políticos y a los partidos.“Darle la espalda a la inasistencia a las urnas o a quienes van a anular su voto es suicida. Esto está expresando algo –dice el experto–: expresa malestar, desencanto y desafección a los partidos”.
Sin embargo, Woldenberg no tiene duda: este movimiento para acudir a las casillas el día de la jornada electoral y abolir el sufragio va a fracasar porque tiene enormes debilidades. La principal: dejará a los que sí votan la decisión de cómo se integrará la representación popular, como la Cámara de Diputados, o quiénes se convertirán en autoridades.“Ahí reside su mayor debilidad –señala–. Y su otra debilidad es conceptual: la única manera que se tiene para decir que hay que anular es que, para ellos, todos los partidos significan lo mismo. Y esa es una gran falacia.”Según él, los partidos en México en muchas cosas se pueden parecer, pero sin duda expresan diversidad de diagnósticos, propuestas, plataformas. Por eso, Woldenberg niega que anular el voto se equipare a la “abstención activa”, porque ésta tiene sentido sólo cuando alguna corriente político-ideológica está excluida, como ocurrió con el Partido Comunista Mexicano en 1970.En entrevista en su austero cubículo de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, Woldenberg afirma que “la manera de revertir la abstención es elevando el nivel de la discusión política, generando un circuito más productivo o político, es dignificando esa actividad”. –Eso es justamente a lo que apelan los anulistas…
–¿Pero van a lograrlo con eso? En esa operación hay algo que es absolutamente cierto e incontrovertible: quienes vamos a decidir somos los que votamos y hay una probabilidad de que eso genere la reflexión de los partidos para corregirse y demás. Autor de La mecánica del cambio político en México y El cambio democrático y la educación cívica en México, entre otros libros especializados, explica que normalmente, cuando ha habido reformas, no es porque la abstención haya crecido, sino que “se han dado cuando se genera un diagnóstico de algún problema y se hacen avanzar algunas propuestas, es decir, se crea un contexto de exigencia real con diagnóstico, con medidas y con horizonte”.
–Dicen los activistas que anular el voto implicará un sacudimiento a los partidos y que haya reformas que hagan más eficiente el sistema. ¿Es algo ingenuo o es producto de este estado de ánimo contra los partidos?
–Yo creo que tiene que ver, en efecto, con un estado de ánimo muy encendido que no es solamente mexicano, que lo han medido encuestas como el Latinobarómetro, en donde el aprecio por los partidos, los políticos y los congresos es muy bajo.
Las razones de la ira
De hecho, dice, la motivación profunda del desencanto no es política, sobre todo cuando se ha avanzado en el proceso democratizador: “Yo creo que los nutrientes fundamentales del desencanto vienen de otro lado, vienen del no crecimiento de la economía, del deterioro de las condiciones de vida de la gente, de una sociedad cada vez más desigual, con franjas de pobres enormes”.Explica: “Hoy cuesta trabajo pensar a México como país. Parece más bien un archipiélago de grupos, de tribus, de pandillas, escasamente integrados. Entonces, el sentido de pertenencia a una comunidad nacional está, de alguna manera, roto, trastocado. “Yo creo que de ahí viene el desencanto. Incluso, para decirlo en términos de las personas, yo creo que el desencanto se nutre mucho, al no crecer la economía, de la expectativa de cómo van a vivir los hijos, y van a vivir peor que los padres. Entonces hay un mal humor público, agrio, irritado, que se explica por eso, más que por la política en sí misma. Y dicen: todo esto es culpa de los políticos, del Congreso, de los partidos. Pero el malestar es por eso.”Pone como ejemplo el período de 1932 a 1982, cuando la economía creció en un régimen autoritario y había una especie de consenso pasivo más fuerte. “¿Y cómo se explica ese consenso? Por el crecimiento de la economía. Siempre fue un crecimiento polarizador, nunca fuimos una sociedad equitativa ni igualitaria, pero al crecer la economía las expectativas de vivir mejor se cumplían, y hoy no. Por eso también me parece que este método no va a lograr los fines que busca, por desgracia”.Woldenberg aclara también que jamás se podrá saber si el movimiento fue exitoso: “Van a aparecer los tradicionales votos por Batman y Cantinflas, los errores y los que van a anular para manifestar un malestar con los partidos. ¿Qué porcentaje de esos votos expresa cada uno de ellos? Nunca lo vamos a saber”.Lo que le preocupa de este tipo de movimientos es la “retórica antipolítica”, que “es muy efectiva pero suele ser muy mentirosa”. Consiste en que los políticos, sus partidos y el mundo institucional son un bloque llamado la clase política, que es perverso, corrupto, ineficiente; explica. “Hay también un pueblo que porta todas las virtudes: es noble, incorruptible, trabajador. Y entonces hay una contradicción entre la clase política y el pueblo. Y curiosamente siempre hay un salvador, que puede ser un movimiento, un líder carismático, alguien que, ese sí, va a romper con la dinámica autorreferencial. Yo creo que es una falacia de principio a fin.”Reflexiona: “El discurso antipolítico lo único que hace es fomentar el desencanto en muchas de las instituciones que son necesarias para la democracia. Porque no hay democracia sin partidos, sin políticos, sin Congreso. Entonces, más bien yo me orientaría a cómo vamos a reformar la vida política a través de los políticos, de los partidos y de los congresos, y no a tratar de exorcizarlos”.
–El cardenal Juan Sandoval dice que quienes llaman a anular el voto no hacen patria y que el abstencionismo va a matar a la democracia.
–Ese lenguaje tampoco ayuda en nada. Yo insisto en que reconozco como un derecho que la gente se abstenga o que la gente vaya y anule su voto. Lo que digo es que para los fines que se plantean ese no es el mejor método. “Los partidos, los políticos, la escuela, los medios deberían tener políticas permanentes para explicar qué son los principales regímenes de gobierno, cuáles son sus valores, sus principios, sus conductos de participación, por qué es mejor vivir en democracia que en un sistema autoritario. Nos hace falta, como sociedad, una enorme pedagogía para llegarle a todo ese mundo de gente que hoy está absolutamente divorciado de la política. “Me da la impresión de que cuando desde el púlpito se meten a la política, siempre lo hacen de manera muy mala. Hasta en el lenguaje, como en este caso. Acostumbrado a pensar en pecados, trasladan ese lenguaje a la vida política y desnaturalizan todo. Insisto: es un derecho no participar, no hay que anatemizar a nadie, pero no creo que sea una fórmula para cambiar las cosas.”

Suena sensato el tal Woldenberg ¿verdad? Pues es uno de esos intelectuales que le lamió la cola a Fecal y sabiendo que había habido fraude declaró lo contrario. ¡Cuidado con estos oportunistas que se quieren hacer los muy serios y son unos traidores! Por muy bien que argumente, moralmente es una gentuza.