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domingo, mayo 23, 2010

Lo de Paulette, homicidio; lo de Fernández, diáfano auto-secuestro

¡ENCUENTRAN AL JEFE DIEGO!



Por María Teresa Jardí


Lo de Paulette fue un suicidio ayudado por un colchón y una pared, es “la sesuda conclusión” a la que llega “El Babas”, que funge, todavía, como procurador del Estado de México. Lugar gobernado por un impresentable, al que Televisa ha decidido convertir en sucesor del usurpador, al que antes había colaborado a imponer, al alto costo de la destrucción del país. Y todo porque en las aguas revueltas los negocios ilícitos hacen más ricas a las mafias adueñadas del poder.
Un colchón responsable ayudado por el abultamiento de varios bolsillos, es claro.
De rodillas podrían empezar a pedir los legionarios, la santificación de Paulette. No habiendo despedido el cadáver, a lo largo de nueve días, ni el menor de los olores, a pesar de haber dormido incluso a su lado visitantes ni habiéndose logrando la detección del cadáver ni por parte de la madre, ni del padre, ni de los “sagaces” reporteros televisivos sentados al lado. Vamos, que ni de los perros que, esos sí, habrían alertado incluso sin olor podrido. Porque es de suponer que les habrán entregado una prenda con el olor de la niña. De los policías a la mexicana y de los de la DEA y de los del FBI tan cooperantes, como otras instituciones, ya se sabe que donde manda capitán nada tienen que decir los marineros, aunque se vea que el capitán lleva el buque a pique. En olor de santidad. Madre mía y luego hay quien no crea en los milagros. Sí señores. Propongo que la vedette Televisa, que remplaza a la anterior, por ahora, en “los amores” del impresentable pirruris que quiere imponernos la televisora, usurpando también, porque de otra manera está en chino, como continuador de la escalada de violencia encubridora de los muchos negocios, ilícitos todos, con los que se enriquecen en México las familias mafiosas integrantes de la clase política-empresarial, a la mexicana, como si fueran faraones. Propongo que sea usada por “La Legión” —que de Cristo nada— para sustituir con esa santificación la iniciada del anterior Papa, encubridor, como el actual, de los crímenes cometidos por Maciel —la lana es la lana—, por ahora imposible de ser continuada.
Contra Paulette cometieron un claro homicidio: los padres. Un claro homicidio encubierto por familiares y autoridades.
Es probable que sólo hayan pretendido chantajear al rico abuelo haciéndole creer que se trataba de un secuestro. Pero pudieron esconderla en un lugar seguro sin necesidad de que, en el mejor de los casos, se les ahogara. Igual y ellos mismos la ahogaron o la drogaron para que no llorara en el lugar donde la tuvieron escondida. Eso de que no se movió el cadáver ni el crédulo espectador televiso se lo cree.
Bazbaz se prestó, como antaño hizo su impresentable antecesor en el caso del asesinato del hermano de Carlos Salinas, que también a la familia, nos hizo saber de inmediato, involucraba, a dejar impune el homicidio en contra de la menor doblemente vulnerable por su incapacidad, producto, quizá, del alcoholismo de los padres.
Aunque, claro, premiado Navarrete con el cargo de “legislador”, con aquello del fuero garante de la impunidad a modo del sistema. Fuero con el que también será premiado Bazbaz. Fuero garante de la misma impunidad otorgada a los criminales dejados impunes, aunque se haga el ridículo. Qué tanto es tantito, con la cartera bien llena.
Un claro auto-secuestro, el de Fernández de Cevallos, saben, los de a pie, en Querétaro. Mañana les cuento.

domingo, marzo 07, 2010

Contratos de protección


Los Maciel y los Robertos Hernández son, porque los que ejercen el poder, hoy usurpándolo, se tornan en los cómplices, las más de las veces por dinero, de sus fechorías. Encubridores, de esos impresentables, empiezan por ser. Y con ese encubrimiento, es como un país, donde los gobernantes acaban por convertirse en sirvientes de esos delincuentes, que a fin de cuentas es lo que son, aunque sean de cuello blanco, pero con el culo aún más sucio que “Los Chapos”, acaba convirtiendo al sistema todo, impuesto desde el gobierno gringo y de suyo cuestionable, en podrido, de tal manera que la violencia pasa a ser la única certeza que le dejan al pueblo. La corrupción gubernamental es inaceptable porque llega el momento, como ya sucede hoy en México, donde no se sabe, bien a bien, quiénes forman parte de la delincuencia organizada y quiénes son solamente delincuentes a secas.
A propósito de la nueva andanza de Hernández queriendo convertir el convento de Maní, patrimonio nacional y cultural de los yucatecos, en un hotel, como otro de sus negocios, va otra anécdota del banco vendido sin pagar un peso de impuestos por ese neobanquero, que en una cárcel de alta seguridad estaría encerrado si aquí se persiguiera la delincuencia organizada, en lugar de estar, incluso los usurpadores, que por esa característica tendrían que buscar hacer méritos para medio legitimarse, al servicio de la misma.
Recibo una llamada de una mujer que empieza preguntando si soy María Teresa Jardí. Le digo que me diga quién habla y entonces me dice que si el número final de mi tarjeta es XY. Insisto en que se identifique y entonces me suelta que llama de Banamex pidiéndome que tome lápiz y papel “de inmediato” para apuntar los teléfonos a los que deberé comunicarme cada vez que me asalten a la salida de un cajero o luego de haber realizado una compra en un mall para robarme lo recién comprado. Pienso de inmediato en los contratos de protección. Le digo que no me interesa. Insiste en que lo pruebe los dos meses en que “generosamente me lo ofrecen de manera gratuita” porque también tengo derecho a un plomero y a un electricista. Mentalmente me pregunto si ¿habrá alguna diferencia entre los sicarios que cobran para golpear, no golpear o no matar, con estos ladrones que además buscan desplazar, por un módico pago mensual, al plomero de la esquina y al electricista de toda la vida?
Le explico que me gusta el trabajo del plomero conocido y le digo que es una forma de compartir lo que se tiene en una cadena solidaria cada vez que se llama al cercano que ofrece esos servicios, al que el banco, multimillonario y además ya ni siquiera mexicano, busca desplazar con ese contrato. No lo entiende. Entrenada para contestar siempre con otra pregunta: ¿es qué no le hemos servido bien?
¿Por qué desplazar al otro por una ganancia ridícula mensual, efectivamente, pero, que dado el monto de usuarios, se convierte en otra veta generadora de recursos para quien no los necesita?
Insiste en las bondades del servicio: si a media noche estalla un tanque de gas, el plomero de la esquina, seguramente no estará disponible. Como yo estaré muerta, tanto me da, ¿no le parece?
Insisto en que espero que no me carguen ese gasto, que, desde ya, le digo que no quiero. Vuelta a lo mismo. ¿Me han desatendido alguna vez? Pues verá, bueno sería que uno pudiera ir y hablar con una persona al banco en lugar de tener que marcar números en una máquina que jamás suplirá la mirada a los ojos del interlocutor y me asombra que no sea una máquina, le digo, mientras pienso, que igual como máquina funciona de tan obvias que son las respuestas, con las mismas preguntas, la que me informe sobre los contratos de protección que ofrece el Banco. No, para nada. Aunque tampoco sabe, bien a bien, de qué hablo. Es para servirle mejor. ¿No me diga? Mire usted, si a media noche se queda sin luz… ¿Ustedes van a resolver el problema creado por la compañía “que ya presta un servicio de clase mundial”, jodiendo los aparatos eléctricos, todos los días quitando la luz varias veces? No, nosotros le mandamos un electricista a que cheque cuál es el desperfecto que le afecta. ¿A cambiar un fusible, supongo? Por la mañana lo hago yo misma. La luz se va porque nos están sensibilizando para que aceptemos a CFE como si no hubieran jodido a los trabajadores del SME. Lo mismo que está ofreciéndome usted a nombre de Banamex: joder al trabajador que se gana la vida cambiando un fusible, además, de iniciar la llamada ofreciendo un contrato de protección…

viernes, diciembre 11, 2009

Miente Obama

Toda la razón le asiste a Obama cuando afirma que otros merecen más los reconocimientos que él. Aunque tampoco es que tenga importancia el que le den uno de los que se otorgan a los ricos, por otros ricos. Siendo el dinero, como salta a la vista, lo único que a estas alturas a los otorgadores y a los receptores del Nobel les importa.

Si se les diera a personas dignas, luego de habérselo entregado a Kissinger, esas personas con principios, como es obvio, como regla, lo rechazarían. Miente, sin embargo, Obama al decir que su país es un país en medio de una guerra. No. Su país es el productor de todas las ocupaciones. Que no son ni siquiera guerras. Porque en las guerras, a veces, se enfrentan dos grupos en, más o menos, igualdad de condiciones. Afganistán e Irak son países invadidos por el país más canalla del planeta. Ocupados e invadidos para robarles los Estados Unidos de Norteamérica los bienes que pertenecen a los aborígenes de esos países.

Obama es el dirigente de un país invasor que se sueña imperio. Obama es presidente de un país cuyo gobierno ha arrogado el derecho de convertirse en policía del mundo. Convertirse en policía del mundo como la forma disfrazada de apoderarse de todos los bienes del mundo. Obama es la cabeza hoy, como antes lo fueron sus antecesores, igual de impresentables, de un país dominado por bastardos intereses económicos. Obama es la cabeza del país más odiado de la tierra. Obama es la cabeza del país más asesino. Y vaya que ya es decir. Porque tampoco es que Israel y Gran Bretaña no contribuyan a lo mismo. Obama nada tiene que ver con los negros admirables con los que, inaceptablemente, se compara. Ellos como el resto de los habitantes del mundo que por saberlo de piel negra nos hicimos ilusiones, por un tiempo breve, de que podía hacer algo distinto, morirían nuevamente, de vergüenza ahora, al saberse usados por ese impresentable promotor de la muerte para el mundo. Pero, Obama, vuelve a acertar al decir que la maldad existe en el mundo. Sí. Y el demonio que la encabeza se llama capitalismo y de esa maldad Obama es cabeza visible. El horror sufrido por el pueblo estadounidense, por los ataques producidos por la tirada de las Torres Gemelas, que se hizo su antecesor, es el mismo horror que sufren los otros pueblos de la tierra cada vez que la CIA, creada, entrenada como asesina, tolerada y enviada por impresentables como Obama, llega a los otros países, sin derecho alguno a violar todos los derechos humanos de las personas que son súbditos de otras naciones, que no de la gringa, a la que abominan. Sí, la maldad existe. Y otro malvado recibió ayer el Nobel en esta entrega. Lo que aprovechó ese también presidente asesino gringo, aunque su piel negra sea por fuera, tan blanco que es por dentro o al menos tan blanco que se sueña, para justificar la guerra y las invasiones y las ocupaciones y los planes asesinos Mérida, México, Colombia… Ya antes se lo habían entregado a otros igual de impresentables. Así que nada que decir de ese reconocimiento que ninguna persona digna tendría que haber vuelto a aceptar desde que se lo entregaron a Kissinger. Y con esto queda explicado el porqué me parece aberrante que se pretenda que a Fidel Castro se le entregue ese reconocimiento. Castro es mucho Fidel para necesitar tan vacuo reconocimiento.

martes, diciembre 01, 2009

Juanito: peligroso factor distractivo


Juanito vuelve a la escena de la mano del PRIAN bajo las órdenes y batuta televisivas. Necesita la derecha fascista de factores distractivos para acabar de implantar la dictadura fascista que avanza a pasos gigantes en nuestro país.
Y Juanito les cayó del cielo como anillo al dedo de novia que no soñaba ya con casarse “por quedada”. Unos, los a modo, acusan, encantados de poder hacerlo, a la par que defienden al distractor del momento, a AMLO de ser su creador. Otros cuestionan a AMLO por la misma creación. Nadie se ocupa de cuestionar al PT como el partido elegido por AMLO para enfrentar al PRD. Estoy convencida de que hoy solamente AMLO puede evitar el derramamiento de más sangre, que la destinada a seguirse derramando, en México, por la derecha a modo del imperio vecino. Imperio que, ni con un negro al frente, es capaz de entender que el mundo avanza. Imperio incapaz de entender que él también va a resultar afectado al no permitir que en México ocurra lo que en Uruguay, que hoy se suma a Paraguay y a la Argentina, a Brasil y a Chile, a Venezuela, a Bolivia y Ecuador que construyendo, cada uno a su manera, la democracia se encuentran.Democracia aquí cancelada por decreto, que incluso ya nos regresa, vía la última puntada del usurpador Calderón, al mismo reclamo de hace un siglo: “No reelección”, más allá de que ya nos había llevado, con la legalización del fraude, a la exigencia del otro reclamo también inalcanzado, a pesar de la Revolución estallada, para alcanzarlos, hace un siglo, al de el “sufragio efectivo”. Pero también estoy convencida de que AMLO en muchas de sus decisiones se ha equivocado. Debió mantenerse como Presidente Legítimo en lugar de sólo conformarse con hacer proselitismo partidario para ver si dentro de seis años “sí se puede”. A lo mejor habría corrido sangre, ciertamente. Pero muchos litros de sangre no se habrían derramado de haber elegido AMLO convertirse en el hombre valiente que el país le exigía ser desde el momento en que la institución electoral (hoy acabada) legalizaba el fraude, para que el convertido en espurio por el IFE (hoy acabado) se convirtiera en el usurpador que hoy la dictadura impulsa poniendo un ejército asesino en manos de uno de los personajes más impresentables de México, que ya es decir, tantos tenemos, Genaro García Luna, con lo que incluso agravia de manera brutal al Ejército Nacional, el usurpador en turno, otros sufriremos, si las cosas siguen como van. Lo más probable es que AMLO no haya conocido antes de “su lanzamiento al estrellato” a Rafael Acosta, de quien ni su nombre sabía. Pero el PT debía saber a qué clase de sujeto le proponían, ciertamente, para revertir una más —como todas— inaceptable decisión del poder, acabado, al haber legalizado el fraude en México. El problema de AMLO es querer jugar con las reglas de la democracia en un lugar donde desde el poder se implanta una dictadura. Las cosas no funcionan así. Y otro error, de AMLO, es haberse mantenido en el PRD, donde muchos lo abominan, cuando a estás alturas ya se tendría que tener, medianamente bien construida, la alternativa partidaria, dado que la elección de AMLO es llegar al cambio por esa vía. Atroces se presentan las cosas para los habitantes de Iztapalapa si el factor distractivo gobierna esa delegación. Y atroces se ven también si Clara Brugada y sus secuaces, efectivamente, como algunos apoyadores del distractor señalan, provocan un enfrentamiento o crean otro monstruito que en un bunker se atrinchere para desgobernar la conflictiva, de suyo, delegación, falta de servicios como el agua desde tiempo inmemorial. Es decir, ni para los a modo ni para la derecha fascista que atrincherada, detrás del hoy usurpador en turno, Calderón, gobierna, los habitantes de Iztapalapa son seres humanos que de todo adolecen, personas dignas de lástima, hombre y mujeres, niños y niñas, como los mismos derechos que ellos tienen. Si se da un enfrentamiento, qué mejor. Y si no se da: se provoca. A la derecha fascista le urge un estallido. Qué mejor que el mismo se dé en la capital de la república con sus odiosos habitantes que van dejando de encender la tele y dejando de comprar en las grandes cadenas y los que, pensantes, al usurpador, por su condición, se refieren.

sábado, octubre 03, 2009

Más vigente que nunca el 2 de Octubre


Las heridas se curan. Las fracturas se cierran. Pero para el que sufre una herida queda como recordatorio de lo ocurrido la marca. Mientras que el dolor de las fracturas, de tanto en tanto, regresa. Las marcas se van diluyendo con el tiempo y el dolor va desapareciendo. Pero cuando se repiten las misma heridas y las mismas caídas, adquiere mayor importancia el tener presente el motivo y los modos incluso para enfrentar, de mejor manera, la misma historia no curada que en cada una de sus versiones será infinitamente peor que en la primera. Imposible de sanar las heridas que tienen que ver con la desaparición forzada de personas. Imposible las que tiene que ver la ejecución impune. La justicia tardía no es justicia. Pero el conocer la verdad a veces se acerca a la justicia.


El único acierto de Fox, frente a sus tantos y tan grandes desatinos, fue el haber creado una comisión para enfrentar de una vez por todas lo ocurrido en 68 y en su secuela posterior con la aparición, obligada por la cerrazón gubernamental, de grupos guerrilleros. Como todo lo que Fox toca la comisión creada para ese fin fracasó. Pero algo más de esa historia terrible de nuestra patria fue conocido incluso por los que se niegan a saber nada de nada porque la ignorancia, opinan, los que así piensan, facilita la vida. Otra falacia. La verdad siempre acaba por imponerse y lo hace de peor manera para los que a bofetadas se enteran cuando las calamidades llegaron a la casa del vecino evidenciando que ellos son los que siguen en la lista. La comisión al final resultó una farsa más de un sistema que ha fracasado y además impuesto a la mexicana, lo que ha permitido que hasta a un Fox, tocado de la mente, y hasta a un Calderón, de una pequeñez que pasma, se les haya impuesto como la cabeza política evidenciando que México es un país condenado de antemano al infierno de saberse con todo para salir adelante pero manejado por enemigos de un pueblo: el mexicano, contra el que ya son incontabilizables los crímenes cometidos. Ya se enteran, por fin, incluso los que nunca quieren enterarse de nada, de que el 2010 es el año que remite al pueblo al mismo año de hace dos siglos que reivindica la población como el de su logro por lo que toca a la Independencia de México del Reino de España. Y más cercano todavía en tiempo al del logro del inicio de la Revolución Mexicana. Lo único que le van dejando al pueblo, nunca tan ignorado como hoy por los canallas que con descaro absoluto se han adueñado del poder y del dinero en beneficio de las mafias que todo lo controlan. Lo que no quiere decir que ya esté todo decidido y al pensar en otra revuelta nos tendría que espantar la ausencia de líderes como Zapata y los muchos posibles sucesores de Villa que incluso se encuentran en grupos paramilitares como “La Familia”. Los que, como en la década de los setenta, una y otra vez, con cada nueva detención de un “miembro”, acaban, nos dicen, los que “mandan”. Al igual que antaño cada vez que asesinaban a algún miembro de La Liga 23 de Septiembre se daba a conocer la noticia diciendo que habían puesto fin a la “verdadera cabeza, esa sí”, de ese movimiento armado que desapareció cuando las condiciones se dieron para que efectivamente desapareciera. Los que desgobiernan tampoco se han enterado de que al pueblo le va quedando claro que el verdadero enemigo del pueblo mexicano está justamente en los que hoy desgobiernan en los tres poderes a nivel federal y en los estados. El Ejército Nacional quedó tocado con el 68 y con la guerrilla. Pero no perdió igual prestigio el Ejército Nacional ante el pueblo mexicano. Prestigio que le ha quitado Calderón con sus pésimas decisiones, quizá, pensadas, por quien realmente piense detrás de él, porque así le conviene al Ejército paralelo que aliado a García Luna, probablemente también pensado así para que cargue ese impresentable con todo el desprestigio, al Ejército Nacional le juega el puesto. Nada peor podría estarle ocurriendo hoy al país. Porque incluso para lo que viene México necesita un Ejército Nacional único y que entienda las razones del pueblo. De ahí que el dos de octubre, como nunca, esté presente hoy.

Tlatelolco, hoy y siempre

¿Cómo olvidar a los niños exangües, alineados en bandejas de la morgue en los pasillos de alguna comisaría? Usted ha visto las fotos en La noche de Tlatelolco, de Elena Poniatowska. Con qué facilidad decidimos abandonarlos para seguir el camino. Y digo decidimos porque fue un acto voluntario. Fuimos dejando de lado a los niños incómodos, a los niños comunistas que amenazaron al régimen de un autócrata, e impulsaron a otro a escalar la presidencia. Los niños que murieron para darle vida a un sistema in articulo mortis que respiraba con tanque de oxígeno. ¿Qué tiene nuestra presidencia que lo justifica todo, que todo lo perdona?
Dos de octubre no se olvida es la frase que ha recorrido por 41 años el territorio nacional. No se olvida, como dice Pablo González Casanova, porque la matanza produjo un rencor inolvidable. Dos de octubre no se olvida, pero tampoco se castiga. El presidente responsable, Gustavo Díaz Ordaz (GDO, en boca de la prensa oficial; DOG, en las pintas callejeras del movimiento estudiantil) murió en la impunidad. Una figura compleja, con rasgos de personaje shakespeariano y marcadas características de tirano: como Trujillo, como Somoza, ¿cómo Roberto Micheletti?
Murió endurecido, en el terco convencimiento de que los verdaderos machos enfrentan –y dominan– cualquier adversidad, incluyendo el genocidio. Con la bandera en el pecho y las fosas nasales hinchadas, mostrando la dentadura que era fuente inagotable de inspiración para caricaturistas y enemigos políticos, asumió la responsabilidad ética, moral, jurídica e histórica de la masacre en su quinto Informe de gobierno. Tenía la mirada altiva: estaba en casa, entre los suyos, en el recinto del honorable Congreso de la Unión. Ahí engolaba la voz masculina. Voz de mando, de hombre decidido; voz que se imponía frente a civiles y militares, y que éstos respetaban, porque además de presidente era comandante supremo de las fuerzas armadas. Después del mea culpa se fue a recorrer la campiña española con rango de embajador; buscaba aires nuevos. Hasta que lo persiguió el fantasma de Tlatelolco; hasta que lo dobló la enfermedad.
Antes de su muerte, al surgir mayores indicios de la participación de Luis Echeverría, y preocupado por la historia, GDO dejó en sus memorias inéditas un acertijo para los siglos: asumo la responsabilidad, mas no la culpabilidad. Retruécanos de la política: ¿cómo separar una de la otra? Con la información de hoy es difícil saber si GDO fue manipulado por Echeverría, o si él mismo era de los que ven moros con tranchetes.
Philip Agee, ex agente de la CIA que vivió Tlatelolco, y horrorizado por la barbarie abandonó la compañía, reveló en 1975 (Inside the Company) que GDO y Echeverría fueron informantes de la CIA. Años después Jefferson Morley, de Washington Post, en un artículo titulado: Los ojos de la CIA en Tlatelolco, confirmó lo dicho por Agee, basado en documentos liberados por Estados Unidos en 2006, y publicados por The National Security Archive (www.gwu.edu/~nsarchiv/NSAEBB/NSAEBB204/index2.htm).
No cabe duda que Echeverría, el más astuto, ¿y el más culpable?, morirá exonerado con los santos óleos republicanos administrados por magistrados obsecuentes y tribunales complacientes. Ése es, lamentablemente, el estado de nuestro Estado de derecho; he ahí la tragedia de nuestra pobre democracia. Juan Velázquez, el abogado que defendió a Echeverría, afirma con ignorancia de la historia que hoy existen dos verdades sobre Tlatelolco: una –dice despectivo– el dicho de la gente y otra, absolutamente distinta, el fallo del tribunal. Por eso escribí en La Jornada en su momento (Tlatelolco: genocidio sin culpables, 03/4/09) que el litigante, eufórico por su victoria judicial, olvidaba que todos sabemos cómo y dónde se obtienen algunos fallos de nuestros venerables tribunales; las complicidades, amistades, e intereses que empujan las sentencias por las inmundas cañerías del sistema.
Ha faltado voluntad política. La vida sigue su curso, pero no olvidamos la matanza de la Plaza de las Tres Culturas (o de las sepulturas, como la apodó Demetrio Vallejo, o de los sacrificios, como la llamó Octavio Paz después de la tragedia). Decía Paz que sólo cuando se conteste el ¿por qué? del inolvidable cartón de Abel Quezada podrá el país recobrar la confianza en sus líderes y en sus instituciones.
Treinta años después de la masacre escribí en La Jornada (“In memoriam”, 02/10/98) que la brutal represión compró la paz de los sepulcros y la paseó como escarmiento por el territorio nacional, hasta que el espectro de la violencia se encarnó nuevamente en el conflicto de Chiapas. Después de Tlatelolco siguió la fiesta; después de Chiapas, también; después de Acteal… Quizá por eso la poetisa Rosario Castellanos cerró su hermoso Memorial de Tlatelolco con un melancólico presentimiento: “al día siguiente, nadie. /La plaza amaneció barrida; /los periódicos dieron como noticia principal el estado del tiempo (…) /ni un minuto de silencio en el banquete./ (Pues prosiguió el banquete.)
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miércoles, septiembre 23, 2009

Combatir la corrupción para poner fin a la pobreza



Es de tal tamaño, el tamaño del deterioro que a los mexicanos en todos los ámbitos oprime, que estamos perdiendo, tanto que hemos perdido, también la capacidad de hacer los altos necesarios para pensar y reflexionar en lo que está y en lo que sigue. Aún suponiendo que el dos por ciento de aumento al IVA, sumado al resto de aumentos, hubiera sido pensado para ser regresado a los pobres, como insisten en señalar los a modo en un vano intento por convencer de las bondades del acabado sistema, nada resolvería.

No se trata ya de dar limosna a los pobres. Y en cambio, salta a la vista, que lo que México demanda pasa por el combate a la pobreza para poner fin a la pobreza.Pobreza que además de ser un crimen cometido por los ladrones que mandan contra los que los eligen. Es el más grave de los pecados —para los creyentes— como se reivindican, aunque no sean, los que hoy usurpando desgobiernan. Crimen con el que se afecta de la peor de las maneras al hombre creado a imagen y semejanza de Dios. Pecado contra el hombre por el que Dios envió a su hijo a morir en la Cruz. No se trata de paliar la pobreza de los que nada tienen, porque se les han cancelado todos los derechos a base de dar una limosna que significa un pelo de gato para los ricos. Se trata de abatir, de una vez por todas, los abismos productores de ricos a costilla de millones de mexicanos mantenidos como los parias del planeta. Y esto pasa por el combate a la corrupción en todos los rubros. ¡Nunca más un pobre! tendría que convertirse en consigna de los mexicanos.Y para ello hay que entender las trampas de gobernantes criminales que coleccionamos aquí sexenio tras sexenio. Entender para revertir. En el imaginario indígena no estaba la idea del suicidio. Sin embargo en una sola familia náhuatl se han dado en los últimos años el de un jovencito de 16 años, hijo de la mujer que llorando me lo cuenta, el del hijo de su hermana de 9 años, un intento de suicidio por parte de su hermano de 30 años e inmerso en la misma depresión se encuentra otro hijo de 19 años. El padre y la madre trabajan, no son ni borrachos ni golpeadores. Padre e hijos estuvieron involucrados en la defensa de los derechos humanos en talleres impartidos por mí. Les pegó —a niños que soñaban que estábamos construyendo otro mundo incluyente para todos— la realidad en contrario que para ellos se ha ido convirtiendo en la cuerda salvadora con la que se puede poner fin a una vida que ha dejado de valer la pena, tan grande y lacerante es la pobreza, cancelada que ha sido la esperanza incluso mínima. Recobrar la capacidad de hacer los altos necesarios para pensar y reflexionar en lo que está y en lo que sigue es la materia pendiente de aprobar por la sociedad en México. Si aspiramos, claro está, a paliar, aunque sea, lo que viene de la mano del neoliberalismo criminal, que a toda costa quieren seguirnos imponiendo, las mafiosas familias apátridas adueñadas del poder en México, de la mano de la CIA que hasta pretende que sus agentes no sean juzgados por sus excesos brutales para los que el infierno, si existiera, sería poco castigo.

miércoles, marzo 11, 2009

Esa es la diferencia…


Sin el glamour que algunos medios le han dado al caso de la francesa por estos días también circula el caso de Jacinta. Una mujer de 42 años, otomí, sentenciada a 21 años de cárcel por “haber secuestrado a seis agentes de la AFI”.Leyeron bien. Se la acusa de haber “secuestrado”, en el mejor de los casos podría haberlos privado --junto con otros-- de su libertad, que no secuestrar, como ustedes fácilmente comprenderán. Sin el glamour, claro, por ser otomí y francesa, sentenciada con una acusación, también montada, para castigarla por ser por ser pobre y no rica. Acusada por sus propios captores no de cara a los medios, de cara a llenar el número, para que, hasta crean, los ingenuos despistados si alguno queda, de que, de tanto en tanto, por muy ingenuo que se sea ya es difícil pensar que pueda creer alguien que en México se imparte Justicia, que se crea que algún delito se castiga. Aunque de manera clara sirva el caso para que a todos nos quede claro que la venganza también tiene permiso como las ejecuciones y los levantones y las desapariciones forzados de luchadores. No creo en la vocación de justicia. Soy testigo de que a nombre de la justicia lo que se busca es venganza. Soy testigo de lo anterior de cuando en diversas Diócesis de varios Estados a indígenas y a no indígenas les enseñé a elaborar una denuncia penal y un amparo para su defensa. Convencida, que también estoy, de que el conocimiento da poder y de que en la medida que el conocimiento se generalice se acaba con el poder que unos cuantos ejercen como dueños. Y porque también lo estoy de que todos tenemos que ser capaces de apoderarnos del conocimiento que nos permita dejar de ser objetos para convertirnos en sujetos constructores de nuestra propia historia. No me arrepiento de haber enseñado, lo que yo, más suertuda, aprendí en una universidad. Y debo reconocer que esos fueron los diez años más felices de mi vida. Pero costaba, vaya que sí costaba, a pesar de que lo mejor de la Iglesia Católica era la anfitriona propiciadora para que incluso indígenas monolingües se apropiaran del conocimiento necesario para su defensa, costaba que se entendiera que buscar justicia no es lo mismo que cobrar venganza. Más tarde en la Procuraduría del D. F y también en la General de la República fui testigo también de que a los familiares de las víctimas no les importa que pague un inocente por el crimen con tal de que alguien pague. Y por eso, sumado al montaje televisivo, que por sí sólo en cualquier Estado de Derecho invalidaría la acusación, me queda un rescoldo de duda con relación a la culpabilidad real de la francesa. A pesar de que parece estar muy segura la víctima que la incrimina de que es ella la secuestradora que incluso le sacaba sangre a su hijo. El PRODH ha iniciado una campaña titulada: “Yo soy Jacinta” invitando a todos a enviar cartas al magistrado ponente, que revisa la apelación, en aras de que se revoque la inmoral sentencia. En ese caso sí no tengo ni la menor duda de la inocencia de Jacinta. La acusación misma es de una brutalidad que espanta y la sentencia acorde con el Poder Judicial encabezado por ministros de la calaña que se exhibe con cada nota sobre sus aumentos, cuando no lo son sobre la exoneración de probados delincuentes o de pagos de comidas millonarias cobradas al erario por los ex ministros con autorización de los actuales, es de suponer, etc., etc. Puede parecer exagerado que un presidente venga a solicitar la extradición de una compatriota. Aunque sea claro --quizá no para Sarkozy que a los mexicanos nos debe considerar estúpidos irredentos como nos consideran hoy ya casi en cualquier otro lugar del mundo-- que no habría venido a negociar la entrega de la francesa si no fuera la hija de un rico francés. Pero a final de cuentas esa es la función de todo gobernante. Y en cambio al usurpador Calderón no lo veremos encabezando la defensa de Jacinta. Y esa es la diferencia entre un usurpador fascista como Calderón y un presidente legítimo aunque Sarkozy sea un frívolo y también de derecha. Perdida la ética la clase política mexicana está integrada por sinvergüenzas.

domingo, noviembre 09, 2008

Más bajo no se puede caer

Asumiendo, sin aceptar, que ni el usurpador ni sus guardianes cercanos sabían lo que le ocurriría al ya insostenible secretario de Gobernación y a los acompañantes del mismo, por razones de lógica elemental a Calderón no le habría permitido el Estado Mayor Presidencial subir de inmediato en otro avión. No en tanto no se tuviera la seguridad de que se trataba de un infortunado accidente y no del cumplimiento, por ejemplo, de la amenaza contenida en las mantas que los narcos le van dejando al usurpador desgobierno mexicano en puentes, edificios y plazas. Lógica elemental, pura y simple lógica, habría obligado a hacer pernoctar al usurpador aunque los muertos hubiesen sido la mujer y sus hijos. Ilegítimo y usurpador, se asume como Presidente de una nación y como tal no se habría puesto su vida en peligro sin saber de cierto que no iba a ocurrir lo mismo. Línea de investigación sin duda para cuando se escriba la verdadera historia del avionazo con el que perdieran tantos la vida. En un país que colecciona asesinados como estampitas, veinte o treinta muertos más tampoco es que tengan mayor importancia que la relativa a los cargos ocupados. Siempre me ha llamado la atención la adoración al cargo y el irrespeto a la persona que al día siguiente de dejarlo se convierte en invisible a los ojos de los que lo adulaban mientras ocupaba el cargo. Deformación cultural que tiene que ver con el alma de vasallos en busca de colonizadores para gobernarnos. De película de horror están todos los propuestos para suplir a Mouriño, Tello Peón entre ellos, aunque siguen definiendo la corrupción del fascismo usurpador que el PAN encabeza. Pero inconcebible, incluso por cuestiones de lógica también, se deshicieron de un cuestionado, no sólo por el abuso en el reparto de los contratos para hacerse de los bienes de la nación, sino también por su origen que como impedimento legal la Constitución señala para ciertos cargos, y ya quieren poner a otro de similares características. Abominable es el que se nombre siquiera a Diego Fernández de Cevallos como posible sucesor de Mouriño. Aunque no cabe esperar mucho más del el priísta fracasado que lo propone. Mediocridad vergonzante la que exhibe la clase política que en México usurpa todas las instituciones. Más bajo no se puede caer. Incluso en las dictaduras militares a nombre de la Patria se cometen los crímenes feroces que aquí se efectúan para no dejar de ser Colonia. Clase política, la mexicana, que no quiere dejar de vivir en la Colonia. Inaudita la situación de bajeza moral a que ha llegado en México la clase política. Claro que por eso nada tiene de extraño que entre ellos se asesinen, me comenta alguien, otro me dice que es un acto de justicia divina, le contesto que más bien de venganza humana. Alguien más, a modo, me pregunta que si no me dan ternura los niños de Mouriño y le respondo preguntando si a él no le dan los niños de cada ejecutado. Por más que quieran los a modo convertir a Mouriño en el hombre probo, que no fue, y la caída del avión en que viajaba, en el accidente, que es obvio que tampoco fue, sabios que son los pueblos convencido está el mexicano de que se trata de otro crimen de Estado. Y, sí, en el viaje de Calderón casi de inmediato de Guadalajara al DF, está otra línea de investigación que aunque por ahora no sea agotada lo será por la historia.

viernes, octubre 24, 2008

Reformita

Estar con Obrador......
..Realmente es un orgullo

De reformita en reformita nos dejaron sin Estado y ahora quieren dejarnos también sin país. Años hace que se los legisladores, décadas, no años, dicen que hacen las reformas posibles sin explicar porqué nunca hacen las deseables. Cuando la ley se reforma, en el resto de países civilizados del mundo, para perfeccionarla. Pero no. En México no. En México se ha venido reformando la ley para empeorarla a la medida de los intereses de la corrupta derecha que hoy usurpa el Poder desde la cabeza misma del Ejecutivo. Y porque alertó al respecto asesinaron al magistrado del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, Abraham Polo Uscanga, que no se nos olvide. Y, claro, el crimen sigue impune y también mucha cola que le pisen tiene en ese sentido el PRD. La derecha es capaz siempre, la dictadura franquista es un buen ejemplo al respecto y las del Cono Sur también, de cometer los más aberrantes crímenes para defender sus bastardos intereses. El mejor ejemplo es Bush, destructor no sólo del pueblo iraquí, sino incluso de Babilonia, cuna de la humanidad, por el petróleo que su clan familiar maneja. Reporteros sin fronteras nos ubican en el penúltimo lugar de los países reprobados por lo que toca a la libertad de expresión dado el gran número de periodistas asesinados y desaparecidos, y eso que olvida a los comprados a modo que también forman parte de ese control. Pero México no es que esté reprobado por lo que toca a la libertad de expresión. México hoy es un país que está reprobado en todo: en seguridad, en bienestar, en calidad de vida para el pueblo, en servicios sociales, en procuración y en administración de la justicia, en democracia, en educación, en trato a los animales, en desarrollo sustentable para todos, en ciencias, en arte, en todo está reprobado el país y es la derecha, hoy usurpadora, la responsable. Y el peor de los Poderes, siendo aterrador lo que hoy queda de los tres que le dan vida a las repúblicas, es el Legislativo. Es ese Poder el responsable de que México tenga hoy las leyes y los contratos múltiples, que ahora serán de riesgo nuevamente, con los que va a entregar, no sólo el petróleo, dejan la posibilidad de que empresas extranjeras se hagan de partes del territorio, con las que se dará el saqueo de México, que nadie lo dude, por empresarios nacionales y extranjeros. Es como lo de Banamex, permitieron su venta, para convertirlo en gringo, sin que entrara al erario un peso por pago de impuestos y ahora ya es un banco del gobierno yanqui. Ese es Ortiz. Son delincuentes todos. En manos delincuentes estamos. Y así es como hemos llegado a no tener Estado. Son las leyes reguladoras del pacto social las constructoras del Estado de Derecho. Y como aquí de la Constitución más avanzada del mundo llegamos ya a la legislación “posible”, diciendo, eso sí, siempre que puede ser mejorable, reforma tras reforma han ido desarmando la estructura ética de las instituciones. Y lo han hecho creando los vacíos legales necesarios para el manejo a modo de lo más inmundo de la derecha del mundo y por eso México es hoy el paraíso de los pederastas y de los tratantes de blancas, de los capos del narcotráfico y de los delincuentes de cuello blanco. Manejado por delincuentes y con una legislación a modo, votada por el Poder Legislativo, sin llegar a democracia, nos convertimos en el narcoestado que somos y la reforma va y los a modo del sistema incluso le niegan a AMLO la palabra, porque los miembros del movimiento ciudadano para ellos somos basura y para controlarnos ya se aprestan también a votar, esos canallas, PRD Chuchista y Acostista incluido, la construcción de una policía nacional, que ya nos podemos imaginar el nivel delincuencial que alcanzará. En un bunker, ¡qué bonito!, se toman las decisiones que afectan al pueblo. Pobrecitos senadores tienen que entrar con perros amaestrados a buscar que no les hayan puesto bombas antes de la sesión de entrega del territorio nacional, como si los delincuentes fueran AMLO y sus seguidores. No señores legisladores, los delincuentes son ustedes, y así vamos a llamarlos con todas las letras, a Graco Ramírez incluido con su fingida sorpresa y también a Pablo Gómez que ya le había, “porque no la leyó”, quiso justificarse diciendo, impuesto al país la Ley Televisa. El PRD está acabado y enhorabuena que así sea. Y qué bueno también que AMLO no se haya sumado a esa bajeza. Sí, realmente es un orgullo estar con Obrador y que no se equivoquen somos millones los que estamos representados por los miles que marchan con él.