viernes, julio 02, 2010

Paso del norte, tierra de levantones

En Sinaloa, los levantones de jornaleros se dan de forma individual y en masa. En Tamaulipas, además del fuego cruzado y los asesinatos a manos del Ejército, en su mayoría son civiles las víctimas. En Coahuila y Durango, a punta de levantones, el crimen impone su ley. Y en todos impera la impunidad bajo la omisión o el manto protector de las autoridades.

Los levantones de jornaleros son cada vez más frecuentes en los campos agrícolas de Sinaloa, donde cada año llegan de distintos puntos del país a cultivar hortalizas, cortar tomate, pizcar algodón, aunque pocos casos se denuncian. Si el campesino tiene suerte, después de sembrar o cosechar enervantes, el narcotráfico lo devolverá sano y salvo.

El 11 de noviembre de 2008, un comando armado a bordo de 20 camionetas Hummer y Cheyenne cercó los galerones donde dormían los acasillados (originarios de Oaxaca) en el campo La Guajira, sobre la carretera Culiacán-El Dorado, municipio de Navolato. Mientras subían a 27 hombres, las mujeres fueron sometidas en las barracas y advertidas de no llamar a nadie. Tres días después, 16 de ellos fueron liberados.

El 9 de mayo de 2009, un comando se llevó a 50 jornaleros de la empacadora agrícola Nazario, en Mocorito. Una semana después, fueron liberados algunos. Ante la Procuraduría de Justicia del estado (averiguación previa 69/2009), varios narraron cómo fueron obligados a sembrar enervantes en algún punto de la sierra por sujetos encapuchados y armados.

?¿Piensan regresar? –se les pregunta a algunos de estos campesinos. La respuesta es generalizada: para todos, vale más el hambre que el miedo.

Apenas en enero, en el Campo Santa Fe de la agrícola Beltrán, ubicado en el kilómetro 2.5 de la carretera La Palma-Vitaruta, en Navolato, “se perdió” José Crescencio Ildefonso, un joven de 30 años de edad, según reportó su familia.

Hay también reporte de 26 hombres “desaparecidos” en Villa Unión, Culiacán, Guamuchil, Navolato y la carretera Sinaloa-Torreón, algunos levantados por hombres armados, según acreditan los testigos. De otros, nadie vio nada.

La mayoría se registró entre agosto y septiembre de 2008. Con un lapso de siete meses de diferencia, los hermanos Jesús Alberto y Gorgonio Rendón Yáñez, de 44 y 41 años de edad, fueron “sustraídos” de su domicilio de Altata y El Tetuán, Navolato, por sujetos armados que se los llevaron a bordo de camionetas.

Está también Francisco Manuel López Escobar, mecánico de 24 años de edad. El 26 de octubre de 2009, a su taller llegaron unas personas a pedirle revisar su vehículo varado en la maxipista. En el camino, se les atravesaron unos carros de los que descendieron hombres encapuchados y se los llevaron.

El 25 de agosto de 2009, mientras transitaba por la autopista Mazatlán-Sinaloa a la altura del municipio de Elota, el autobús número 4256 de la línea Tap, proveniente de Sonorita, Sonora, con destino a Morelia, fue detenido en un retén de supuestos agentes de la Procuraduría General de la República (PGR). Subieron a la unidad y bajaron a Noé López Rivera, de 29 años. Se lo llevaron con destino desconocido.

En las inmediaciones de un autobús, también “desapareció” Macario Urizar Quiñonez, quien regresaba a su natal Guatemala. A su paso por Sinaloa, cuando se bajó a cenar con Ludwing Zacarías, fue a un baño y no regresó al camión. Infructuosamente lo buscaron en la zona.

En tierra de alacranes, ley del narcotráfico

Torreón y Durango comparten algo más que la geografía y la afición por el pasito duranguense. Unos dicen que los 72 kilómetros que hay entre Torreón y Cuencamé están bajo control de Los Zetas; otros, que bajo el mando del Chapo Guzmán. Lo cierto es que, a punta de levantones, el narcotráfico impone su ley, cobra sus rentas, mantiene bajo control a las poblaciones y levanta jornaleros a diestra y siniestra.

Desde marzo pasado, José de Jesús Esparza Chaires, oriundo de esa zona, y naturalizado ciudadano estadunidense, denunció en el noticiero de Carmen Aristegui que, en Cuencamé, el narco levanta civiles para explotarlos laboralmente, incluidos dos de sus hermanos. Narró una historia escalofriante: poblaciones enteras cercadas por el narco. Extrañamente, en medio de la “guerra” oficial contra el narcotráfico, ninguna autoridad se ha ocupado de atender la situación que vive Cuencamé, que a poco se convierte en pueblo fantasma.

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Santa Fe, proyecto de exclusión

Antaño vertedero de desperdicios, Santa Fe es hoy zona de contradicciones: la aguda marginación de la metrópoli colinda con el esplendor de un proyecto que pretendía llevar a México a la vanguardia del desarrollo urbano. Mas la quimera de Santa Fe no ha significado el progreso de las paupérrimas colonias que la circundan; por el contrario, ha exacerbado los mecanismos de exclusión social, impulsados por un grupo empresarial que controla la zona más acaudalada de la ciudad.

Altos edificios corporativos se alzan imponentes sobre los montañosos terrenos de Santa Fe, otrora zona de minas de arena y basureros, convertida hoy en un desarrollo empresarial y residencial único en la ciudad. Diseños vanguardistas que contrastan con las precarias construcciones que se yerguen frente a ellos como cruda afirmación de que, en la ciudad de México, el progreso no es para la mayoría.

La accidentada orografía de la región hace más evidentes las diferencias entre la lujosa zona de residencias y oficinas, que se cotizan en miles de dólares, y el cinturón de grises casuchas que han poblado los cerros y donde es posible rentar un cuarto por 800 pesos. A pesar de las vallas colocadas para ocultar el depauperado paisaje, la zona de las barrancas es ineludible a la vista para quienes transitan por las vías rápidas de Santa Fe.

De igual manera, las inmensas torres de oficinas y departamentos de lujo se vuelven telón de fondo para las marginadas colonias de Calzada de Jalalpa, Jalalpa El Grande, Jalalpa Tepito, Lomas de Becerra, Dos Ríos y los pueblos de Santa Fe de los Altos y Santa Lucía, asentados en los linderos del polígono de más de 800 hectáreas que comprende el “nuevo” Santa Fe.

Convertida en un oasis en torno al cual se han exacerbado las condiciones de marginación que el plan de desarrollo buscaba eliminar, la utopía de Santa Fe sólo ha servido para perpetuar mecanismos de exclusión y estratificación social, a decir de Margarita Pérez Negrete, doctora en antropología social por la Universidad Iberoamericana y autora del libro Santa Fe: ciudad, espacio y globalización.

Santa Fe, zona de exclusión

Cada día, cientos de personas se trasladan a Santa Fe para trabajar como afanadores, vigilantes, albañiles o vendedores, lo mismo desde las colonias y pueblos aledaños que de regiones alejadas como Iztapalapa o Ciudad Netzahualcóyotl. Cada día, todos ellos traspasan la invisible frontera que separa la opulencia de la marginación; frontera que, sin embargo, es reconocible en el propio diseño urbano, que delinea y restringe los espacios a los que unos y otros habitantes, los ricos y los pobres, tienen derecho en esta parte de la ciudad de México.

Juan Alberto Salinas vive entre los contrastes. Su trabajo como afanador en la Universidad Iberoamericana lo obliga a trasladarse diariamente de su casa en la colonia Jalalpa, en los linderos de Santa Fe, a la suntuosa región donde se levantan, además de la universidad privada de inspiración jesuita, las oficinas corporativas de empresas como Televisa, Telefónica Movistar, Bimbo, IBM, Hewlett-Packard y DHL, entre otras.

La presencia de algunas de éstas no es casual, pues forman parte del grupo que administra y controla la zona de Santa Fe a través de la Asociación de Colonos de Santa Fe, AC. Entre los “colonos” que se identifican como los “primeros inversionistas que establecieron sus corporativos en el desarrollo de Santa Fe”, se encuentran la Universidad Iberoamericana, la empresa estadunidense de informática Hewlett-Packard y la arrendadora Inmuebles Hogar, SA de CV, subsidiaria del Grupo Bimbo, SA de CV, propiedad de Lorenzo Servitje.


Traspatio de marginación

Ni el nauseabundo olor del Río Mixcoac, convertido en vertedero de aguas negras, ni el intenso calor del mediodía parecen importarle a Raúl, quien a la intemperie lija afanoso una enorme estructura metálica, que usa para instalar un equipo de luz y sonido en los bailes. De una maltrecha bodega que alberga los altavoces y bocinas del sonido Sensación Argentina, apostada arbitrariamente al lado del hediondo afluente, proviene el compás de una guaracha. “Ése es nuestro sonido”, dice con orgullo el joven de 17 años, quien gana entre 100 y 200 pesos por cada baile en el que trabaja como ayudante desde que dejó la escuela, hace ya dos años.

“Grotesco” contraste

A Juan Alberto le ha tocado atestiguar tanto el crecimiento de lo que se conoce como el “nuevo” Santa Fe, como el de las colonias que se han apropiado de las barrancas. A sus 22 años, ha presenciado cómo fue erigiéndose el complejo corporativo y residencial más caro y vanguardista de la ciudad de México; al mismo tiempo, ha visto el crecimiento desordenado de las casas apostadas en los márgenes de los cerros que forman parte de la Sierra de las Cruces, en la delegación Álvaro Obregón.

Aunque el trayecto que separa su casa de su lugar de trabajo le toma apenas 20 minutos, el drástico cambio de la imagen urbana pareciera corresponder más bien a un viaje entre dos realidades opuestas.

El camino que bordea los cerros y que se extiende desde Lomas de Becerra hasta el pueblo de Santa Lucía es muy transitado durante el día por los camiones de pasajeros que viajan desde el metro Tacubaya hasta los límites con Santa Fe. El bullicio provocado por los choferes del transporte público y los automovilistas, que se disputan el paso en las estrechas y empinadas calles, desprovistas de señalamientos viales y semáforos, se apaga apenas se llega a la avenida Carlos Lazo, una de las más transitadas de la zona renovada de Santa Fe.

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CISEN, impune escuela de espías

*CISEN, impune escuela de espías
*Espionaje, una rueda de la fortuna
*Panistas sucumben a viejas prácticas

Oficio de Papel
Columna semanal del periodista Miguel Badillo

El espionaje telefónico entre políticos y, recientemente, el de sus comunicaciones digitales tiene dos objetivos: primero dar a conocer a la opinión pública el rostro oculto de hombres y mujeres con una responsabilidad pública y social relevante y después descalificarlos para desempeñar un cargo político o para tomar decisiones en sectores regulados en donde abundan los intereses económicos privados y, por supuesto, políticos.
Con Jorge Tello Peón, ex director del CISEN, como asesor en temas de inteligencia y seguridad nacional en la administración de Felipe Calderón, hoy este gobierno panista es el escenario de una guerra de descrédito en donde las armas son grabaciones de llamadas telefónicas obtenidas de forma ilegítima cuya autenticidad tendrá que confirmarse pero que ya dañan a la sociedad mexicana y a su lucha por la democracia.
El espionaje es en sí mismo una actividad ilegal que forma parte de las prácticas y de la guerra sucia que preceden a períodos electorales de alta intensidad como estos comicios intermedios en diez estados. Sin embargo y, a pesar de su gravedad, la acción de la justicia cuando se violan los derechos constitucionales de mexicanos – se trate de políticos o no – ha sido nula y las tímidas acciones ante el Ministerio Público sólo han servido para que aquellos que se ven descubiertos nieguen también y públicamente el contenido de sus conversaciones reveladas de forma ilícita. Sólo algunos poderes legislativo estatales han aplicado cambios en sus códigos penales para tipificar como delito grave las labores de acecho, vigilancia y espionaje contra instituciones de seguridad o castrenses. Este es el caso del dictamen de la Comisión de Justicia y Seguridad Pública del Poder Legislativo de Nuevo León que fue aprobado por los 42 diputados para castigar con 15 años estos delitos.
Pero a nivel federal, hasta ahora no se ha respetado la Ley de Seguridad Nacional que se rige por los principios de legalidad, responsabilidad, respeto a los derechos fundamentales de protección a la persona humana y garantías individuales y sociales, confidencialidad, lealtad, transparencia, eficiencia, coordinación y cooperación. Es precisamente en esta legislación en donde se considera todo acto tendiente a consumar espionaje en contra de sus ciudadanos una seria amenaza para la seguridad nacional porque rompe la confianza y mina las estructuras sociales y la fortalece de las instituciones.
Al parecer, los políticos que han sucumbido a la tentación de espiar a sus contendientes no están del todo enterados de esta legislación. Ha sido, por lo tanto, la impunidad junto con el descrédito público una de las primeras ganancias del espionaje en México, un práctica añeja que ha capitalizado la experiencia de varias generaciones de profesionales de la vigilancia en las filas del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) quienes al abandonar el sector público hoy están al servicio de políticos, narcotraficantes y hasta de empresarios que se niegan a sentirse vulnerables frente a este flagelo.

Espías en fuga

Los registros periodísticos de la revista Contralínea confirman el sello de los ex funcionarios del CISEN que, desde 1989, salieron a las calles buscando, a toda costa, privatizar el espionaje que en el territorio mexicano surge como una exigencia del gobierno de Estados Unidos y que hoy, a causa de la inseguridad, la escasa aplicación de la justicia y la penetración del dinero sucio, se está saliendo de las manos de las autoridades como una gran amenaza para la seguridad nacional.
Sin control, ahora, la escasa cultura de inteligencia en el país está al servicio de la guerra sucia de los políticos, de los narcotraficantes y no al servicio de la población. También es cierto que las nuevas tecnologías y el dinero sucio hace que cualquiera, sin moral ante el valor de la privacidad, se convierta en un espía, lo preocupante es que más allá del acecho tecnológico es cómo se procesa y clasifica dicha información y cómo se filtra a los medios de comunicación.
Jorge Carrillo Olea, que en el gobierno de Miguel de la Madrid estuvo a cargo del organismo cuenta cómo surge la idea de crear al CISEN a principios de la década de los ochenta: “Estados Unidos demandaba altos niveles de atención. En Estados Unidos había que hacer amigos tan amigos —en el justo término de la palabra— como fuera posible, o tan amigos como las conveniencias mutuas lo permitieran, porque es un juego de “dame y te daré”. Estados Unidos necesitaba información y el CISEN tenía que generarla. Pero Carrillo Olea también reconoce: “Había una gran confusión y la agenda de riesgos que se le presentaba al Presidente no podía ser tan explícita de dar tiempos o calendarios, o comprometer que se va a cumplir, con excepción de las prioridades”, dice Carrillo Olea en una serie de entrevistas con ex directores del CISEN que coordinó la Secretaría de Gobernación para el libro conmemorativo de los 20 años del organismo.
En 1985, Pedro Vázquez Colmenares, entonces director de la División de Investigación y Seguridad Nacional (DISEN), que después se transformaría en el CISEN, asegura haberse hecho cargo de “una severa y cuidadosa depuración del personal para erradicar vicios y malas prácticas. Sólo quedaron los más aptos y preparados”, dice Vázquez Colmenares en la serie de entrevistas publicadas por el organismo. Vázquez Colmenares prohibió la portación y uso de la famosa “charola “Ordené que los cientos de “charolas” metálicas recogidas fueran fundidas y dieran cuerpo a una pequeña escultura del Benemérito Benito Juárez”. Así fue cómo las “charolas” se fundieron mientras los primeros ex espías del CISEN salieron a las calles. Fue la generación de la guerra sucia, la que persiguió a organizaciones sociales, la que vigiló a intelectuales como Gabriel García Márquez por su simpatía al gobierno de Castro.
Casi una década después, Jorge Enrique Tello Peón fue designado director General del CISEN en enero de 1994, durante el último año de la administración de Carlos Salinas. Fue ratificado por Ernesto Zedillo en enero de 1995 y permaneció en el cargo hasta mayo de 1999. Es este personaje quien ahora asesora a Calderón.

Fracasan panistas

En 1999, dice Alejandro Alegre, el fugaz director del CISEN con Ernesto Zedillo Ponce de León, a quien el gran encargo que se le hizo al frente del organismo fue conocer la identidad del subcomandante Marcos. “Todos los días (…) nos dedicábamos a tratar de dar con la identidad de Rafael Sebastián Guillén Vicente; y lo logramos. El CISEN le pudo acreditar al Gobierno de la República y a la sociedad, que si alguien podía hacer ese trabajo, era la comunidad mexicana de inteligencia”. En esa época también se dio a conocer el espionaje al que estaba siendo sujeto Vicente Fox y su equipo de transición. Nada se hizo entonces con los culpables ni se deslindaron responsabilidades.
Al iniciarse los gobiernos panistas, al responsable del CISEN, Eduardo Medina Mora, los priistas le heredaron dos encomiendas: un marco legal verdaderamente adecuado para el CISEN y la fundación de la Escuela Nacional de Inteligencia. Dos temas que siguen pendientes.
A Medina Mora, quien después se convirtió en un tristemente célebre Procurador General de la República, se le atribuyó el despido de más de 300 agentes del Centro y de “desorganizar” los servicios de inteligencia. También se le acusó de favorecer las aspiraciones presidenciales del entonces secretario de Gobernación, Santiago Creel. En la etapa de Medina-Mora, además, se desmantelaron los mecanismos de control de los movimientos armados. Incluso a grupos como el Ejército Popular Revolucionario se les dejó de dar seguimiento.
Después vendría Jaime Domingo López Buitrón quien fue colocado en la dirección del Cisen el 13 de octubre de 2005 por el entonces secretario de Gobernación, Carlos Abascal Carranza. Permaneció en el cargo hasta el 9 de enero de 2007. Fue uno de los personajes más cercanos al secretario supuestamente vinculado con la organización clandestina de ultraderecha El Yunque. Antes de hacerse cargo de la dirección del Centro, López Buitrón fue subsecretario de Población, Migración y Asuntos Religiosos de la Segob. En esta misma Secretaría, había trabajado previamente en el Registro Nacional de Población e Identificación de Personal y en la de Desarrollo Político. De acuerdo con analistas en temas de Seguridad Nacional, durante la gestión de López Buitrón al frente del CISEN, se “fugó” información de seguridad nacional. Fue una etapa muy peligrosa, porque se corrió a una cantidad enorme de gente, la cual incluso ya era parte de un nuevo planteamiento doctrinario, y todo se puso en riesgo: gente de la extrema derecha, como es Abascal, se apoderó de la base de información del CISEN.
Finalmente, los especialistas consultados no ven otro mérito en el actual director del CISEN, Guillermo Valdés, que su amistad con el presidente Felipe Calderón. Valdés llegó a la dirección del Centro luego de que, durante el proceso electoral de 2006, la empresa encuestadora que dirigía, GEA ISA, dijo que quien iba adelante en la intención del voto era el candidato panista.
A pesar de que Fox fue víctima del espionaje no dio importancia a la reestructuración del CISEN, lo debilitó mientras los espías de la época priista salieron a las calles a buscar clientes. Calderón parece, por su parte, haber sucumbido a la experiencia de los priistas disfrazados de civiles y expertos listos para ayudarlo con su experiencia.
Fue así como los panistas perdieron la batalla frente a la experiencia de origen priista y, como lo confirma una investigación realizada por el periodista Zósimo Camacho (CISEN, el retorno de los brujos. Enero de 2009), el panismo fracasó en construir servicios de inteligencia que respondieran al Estado mexicano y no a los grupos políticos que se disputan el poder. Los panistas, además, no entendieron para qué sirven los servicios de inteligencia. Los confundieron simplemente con oficinas de encuestas y estudios de opinión. Por eso regresaron personajes como Carillo Olea que se presumen sólo como una referencia para el trabajo del CISEN. En realidad, las evidencias y los hechos sugieren algo más.

oficiodepapel@yahoo.com.mx

En campaña


EE.UU el montaje para justificar el artero asesinato del niño mexicano a manos del agente de imigracion.

Demandan a Obama 'acción inmediata …para asegurar la frontera' por balas en edificio de gubernamental de El Paso prevenientes, presuntamente, de Juárez


Gregg Abbott, procurador general de Texas, ha enviado una carta al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, demandándolo "una acción inmediata y efectiva de su administración para asegurar la frontera" con México; esto, luego que la tarde de este martes, siete proyectiles de arma de fuego, presuntamente disparados desde el lado mexicano, impactaron en un edificio gubernamental - El Paso City Hall (foto)- en la Ciudad de el Paso Texas, que se ubica a unos ochocientos metros de la línea divisoria internacional.
"La violencia mortal de los cárteles del narcotráfico y de las pandillas trasnacionales en México están tocando la puerta de Estados Unidos con una creciente frecuencia", indica Abbott .
En la misiva, el procurador informa del incidente al mandatario estadounidense, mencionándole que "afortunadamente nadie resultó lesionado, pero la buena fortuna no fue resultado de un control efectivo de la frontera, sino de mera suerte de que las balas pegaran en el edificio y no en vez de cuerpos".
Y añade que "la estremecedora situación de los disparos transfronterizos prueba una fría realidad: la vida de estadounidenses están en riesgo…Los estadounidenses deben ser protegidos de esta mortal guerra que está rebasando nuestras fronteras…Esta amenaza demanda una acción inmediata y efectiva de su administración para asegurar la frontera… El tiempo de acción es ahora, la necesidad es urgente", dice el texto de Abbott.
La tarde de este martes, el edificio del ayuntamiento de la ciudad de El Paso, Tx., ubicado a unos 800 metros de la frontera con México, recibió el impacto de siete proyectiles de arma de fuego de alto calibre, uno de los cuales penetró a las oficinas del subadministrador de la ciudad, Pat Adauto, ubicada en uno de los pisos superiores del edificio.
El incidente ocurrió al mismo tiempo, alrededor de las 17:00 horas, que en Ciudad Juárez se registraba la ejecución de un policía federal sobre bulevar Norzagaray y calle Cloro – a pocos metros de la linea divisoria con EU.

A través de una declaración escrita, el alcalde John Cook se limitó a explicar que en el incidente nadie resultó herido y que "policías fueron notificados y realizan actualmente una investigación", sin agregar más detalles.
De acuerdo con datos del Departamento de Policía de El Paso y la Procuraduría del Estado de Chihuahua, resulta viable que los disparos de alto calibre hayan recorrido la distancia de 750 metros (0.47 millas) que divide el lugar donde perdió la vida el agente Domingo Hernández Espinoza, de 30 años.
Funcionarios de la Ciudad de El Paso, empero, ven el hecho como fortuito según los análisis periciales preliminares.
"Si el objetivo del proyectil hubiera sido impactar el City Hall la trayectoria de entrada sería en diagonal hacia arriba, algo que no fue así, ya que penetró en diagonal hacia abajo", dijo, el portavoz de la Policía, Darrel Petry.
Y explicó: "Esto indica que las municiones ya venían en picada, perdiendo fuerza, intensidad, la trayectoria era hacia abajo".
De acuerdo a informes oficiales mexicanos, Domingo Hernández fue asesinado cuando realizaba una revisión a un vehículo sospechoso sobre la avenida Bernardo Norzagaray, que corre de forma paralela a unos metros del río Grande.
Según testigos, minutos después varios sujetos a bordo de un Stratus, color gris, sin placas realizaron disparos con cuatro tipos de armas: una calibre 3.08, otra 40, una 9 milímetros y de una 7.62 x 39, mejor conocida como cuerno de chivo.
Al verse atacados uno de los agentes cruzó la calle en dirección hacia el río, por lo que los sicarios realizaron los disparos hacia ese rumbo, los cuales probablemente recorrieron la distancia entre los límites fronterizos y el edificio de la alcaldía paseña.
Al llegar al lugar de los hechos los agentes de Servicios Periciales de la Procuraduría de Justicia del Estado localizaron 40 elementos balísticos de los calibres referidos.
Personal de la dependencia apreciaron como huellas de violencia múltiples heridas producidas por proyectiles de arma de fuego en varias partes del cuerpo.
En los mismos hechos resultaron lesionadas dos personas, las cuales fueron trasladadas a recibir atención médica.
En El Paso, desde temprano los noticiarios de canales locales aseguraban que el proyectil irrumpió en la oficina del administrador asistente de la Ciudad, Pat Adauto, quien afortunadamente no resultó lesionado.
Lo cierto es que personal de ese piso, confirmaron que la zona de la oficina de Adauto estaba rodeada por cintas amarillas y que se limitó el acceso a la misma.
Petry dijo que el incidente pudiera ser alarmante para la comunidad de El Paso, sin embargo, convocó a la calma, a no preocuparse.
Y admitió que, considerando la información ofrecida por medios de prensa mexicanos, "las balas que pegaron en la pared del City Hall son consistentes con las del incidente registrado en Juárez". No obstante, no confirmó el tipo de calibre de las municiones.
En el hecho armado, de Ciudad Juárez, aparecieron cerca de 40 casquillos percutidos de armas de diversos calibres, dentro de ellas 308mm, 40mm, 9mm y 7.62 x 39 milímetros. Esta última perteneciente a las llamadas "cuernos de chivo". Artefactos de largo alcance.
Según los servicios periciales de la Procuraduría del Estado, en la vecina ciudad, los cuernos de chivo tienen alcance suficiente para llegar hasta el Palacio de Gobierno de El Paso pues la distancia que hay desde el mismo hasta la calle Bernardo Norzagaray es de aproximadamente 750 metros (casi un kilómetro).
(solo que la distacia es de 800 mts y eso en plano horizontal lo cual seria imposible ya que el edificio union deparmet esta entre la trayectoria por locual el tiro seria asendente y desendente por lo cual aumenta la distancia y se reduce la velocidad )

De igual forma, el portavoz de la Policía, argumentó que "nuestros investigadores están tratando de saber lo que realmente pasó y si la dirección de las pesquisas indica que debemos colaborar con los peritos mexicanos, nosotros vamos a colaborar".
Llamó la atención, que minutos antes y durante las indagatorias que realizaban agentes de diversas fuerzas policíacas en el inmueble de gobierno, dos helicópteros de la Policía Federal Mexicana sobrevolaban cerca de la línea divisoria a muy baja altura.










todo este montaje ridiculo, pendejo y estupido por parte de las autoridades de EE.UU es para justificar el artero asesinato a sangre fria del niño juarence quien fue ejecutado por un oficial de imigracion mismo que disparo desde EE.UU a territorio mexicano violando los tratados internacionales y violando nuestra soberania una vez mas.



ya que su version del niño traficante de indocumentados es por demas estupida ridicula y muy pendeja digo es cosa de sumas y restas si un niño de 14 al cual el estupido gobierno de EE.UU acusa de pollero ya que segun ellos fue detenido mas de 5 veces a que edad comenzo a los 9, 8 que no mamen y que entreguen al asesino.
 
visita las paginas web y los blog's de la resistencia 
Chihuahua resiste:.

http://www.chihuahuaresiste.tk3.net
Libertv canal espejo:.
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Asimetrías. Atenco: la Injusticia Persiste…

Por Fausto Fernández Ponte




02 julio 2010
ffponte@gmail.com
“Me temo que la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de libertar a los 12 de Atenco no es ajena a lo electoral”.

Pedro Garci Rufo.

I

Percíbese insoslayablemente justa el hecho que se representa en la decisión, el miércoles, de la Suprema Corte de Justicia de la Nación acerca de los 12 sentenciados a purgar penas carcelarias draconianas por defender su tierra.

Empero, millones de mexicanos ignoran no sólo el fallo en sí, sino las causales del encarcelamiento de los 12 atenquenses, que, como lo descubrió la SCJN, fueron políticas, motivados, a su vez, por una peculiaridad atroz propia del poder autoritario.

Esa peculiaridad es la de la venganza que, en el caso, es de una asociación con fines delictivos de ciertos personeros del poder político del Estado de México encabezados por el gobernador Enrique Peña Nieto.

Ese mandatario ordenó, presuntamente, a sus subordinados en la procuración e impartición de justicia mexiquense fabricar pruebas para sustentar las imputaciones en agravio de los 12 dirigentes y militantes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra.

A un líder del Frente, Ignacio del Valle, los impartidores de justicia mexiquenses le impusieron una pena de 112 años de cárcel. A otros dirigentes --Héctor Galindo y Felipe Medina-- se les sentenció a 67 años de prisión a cada uno.

II

En los 12 casos, la fiscalía mexiquense –la Procuraduría General de Justicia local—incurrió en la comisión presunta de delitos graves, según estableció inequívocamente la propia Suprema Corte. La fiscalía presentó pruebas ilícitas de “secuestro equiparado”.

Antes de proseguir y sin desviarnos del tema, menciónese aquí que la figura del “secuestro equiuparado” es, a nuestro ver, un instrumento asaz vengativo, concebido y aplicado para punir con fiereza comportamientos políticos incómodos al poder.

Ésta definición, aclárese, no es, desde luego, cabal en cuanto a su naturaleza jurídica, sino sólo una exégesis seglar y de sentido común sustentada sobre la base amplia y sólida de la experiencia: se usa con atrocidad, como escarmiento y represalia.

La citada figura --la del secuestro equiparado— es aplicada a ciudadanos en movimiento, como describía Carlos Montemayor a activistas sociales, disidentes y discrepantes organizados en ejercicio pleno de sus derechos constitucionales.

Técnicamente, la figura tipifica varias formas de secuestro, pero su causalidad es política: para castigar a quienes “sitian” o acosan a funcionarios públicos en sus oficinas o en sus funciones doquiera para exigirles o presionarlos. Se le “equipara”, pues , al secuestro.

La figura es un instrumento nefasto, pues sólo se usa en agravio de los ciudadanos que reivindican derechos y garantías individuales y/o sociales. Y no es distinta, en cuanto a sus fines, a los de disolución social en boga en los sexenios de 1952-58 y1964-70.

III

El fallo que le concede el amparo “llano y liso” a los antenquenses presos y los libera de su injusta prisión establece que (1) su encarcelamiento fue ilegal, pues (2) se les sentenció por pruebas ilícitas (3) fabricadas por la propia autoridad procuradora

Por ello, no resulta hiperbólico afirmar que el fallo desface un entuerto monstruoso, pero deja sin desfacer otros igualmente horripilantes y de espeluzno: la impunidad de los autores del uso de pruebas ilícitas y fallos ilegales.

Entre esos personeros se incluye, incontrovertidamente, al propio gobernador Peña Nieto, a los funcionarios que resulten responsables y a los policías que con lujo de fuerza violaron a 13 mujeres atenquenses.

Y si la SCJN acusa, implícita o explícitamente o por inferencia válida, al señor Peña Nieto, debiere también identificar la aplicabilidad del recurso prescriptivo al caso, que permitan fincarle responsabilidad penal a dicho mandatario y sus testaferros.

Por último, un aspecto adicional (4) del caso es el de que la Corte se aboque cuanto antes, según sus propias potestades, a discernir la constitucionalidad o, en su caso, la inconstitucionalidad de la figura damocliana del secuestro equiparado”.

ffponte@gmail.com

Vitral. Ahora resulta

Por Javier Solórzano



02 julio 2010
Felipe Calderón tiene razón cuando dice que él se va a ir pero la violencia se va a quedar. Lo que le faltó reconocer es su cuota de responsabilidad en esto. El Presidente está en campaña. Nada es gratuito. Quitar la tenencia, invitar al diálogo después de la ejecución de Torre Cantú, y ofrecer opciones para el pago de impuestos, no puede ser visto de otra forma que intentar subirse al carrito del “superdomingo”.

En medio de un proceso electoral cargado de reclamos, el asesinato de Torre provocó que al menos por un rato la case política pusiera su mejor gesto y hasta pareciera sensata. Las buenas intenciones duraron poco. Son tantos los agravios que presumen que no se ve cómo pudiera darse el diálogo. No hay forma porque nadie quiere ceder. Las elecciones han sido un factor más para la agudización de diferencias, agravios y problemas. Nada que hacer hasta que pasen, y como quién sabe qué vaya a pasar, más vale que no juguemos a las esperanzas. En vez de llegar a acuerdos para dar fuerza, respeto y tranquilidad a las elecciones, como un primer paso en función de la voluntad que presumen, optan por esperar a que pase la obsesiva fecha. Firman acuerdos de seguridad para curarse en salud, más que para trabajar en la transparencia del proceso.

El domingo en vez de que los agravios disminuyan, se incrementarán. El lunes será día de reclamos, al menos en 4 o 5 estados, y entre las previsibles nuevas diferencias e insultos nadie se va a acordar del diálogo. Las elecciones del domingo se han convertido en una extensión de los conflictos. Las elecciones son un conflicto con todo y que PRD y PAN son los “nuevos amigos” del vecindario. Sorprende que a estas alturas del sexenio se empiecen a dar cuenta de la necesidad del diálogo. A la vista no hay condiciones para ello, independientemente de la urgencia de nuevas formas de comunicación y acción política. La inminencia de mayores riesgos nos puede llevar a lo inédito y el caos. Todo es posible en el país en el que no pasa nada hasta que pasa. El diálogo urgía desde que Calderón tomó posesión con la “ayudadota” del PRI.

La responsabilidad de la muerte de Rodolfo Torre no recae sólo en los que lo asesinaron. También en la insistencia de seguir bajo un modelo obsesivo de atacar al narco, junto con una clase política que vive enfrentada y que ha hecho de las elecciones del domingo su nueva gran apuesta. Estamos ante un Presidente en campaña; ante un líder partidista que prende fuego sin importar las leyes; ante un partido con todas las de ganar que anda al mismo tiempo recordando lo que hizo el 1 de diciembre del 2006 y sacando todas sus mañas; y un partido que está a nada de pasar de largo el domingo de no ser por alianzas con sus “nuevos amigos”, los mismos que les quitaron la Presidencia.

¡OOOUUUUCHCHCHCH! No se debe criminalizar la protesta social, dijo la Corte; lo entendimos todos menos la SSP.

El mundo al revés. La heterodoxia en Monsiváis

Por Gabriela Rodríguez




02 julio 2010
El mundo al revés

La deuda de los heterodoxos al gran Monsiváis es impagable. Me confieso deudora morosa, heredera de sus ideas sin testamento alguno, vulgar ratera, plagiaria de su anticlericalismo, de su inconformidad e irreverencia. Yo y quienes pertenecemos a la que él bautizó como la primera generación de norteamericanos en México, la de los 60: la de adictos al rock, a la Coca-Cola, a las series gringas de televisión, jóvenes mothernos que deseábamos huir del subdesarrollo, los llamados a desoír tonterías que entendíamos pero ya no sentíamos para adaptarnos a lo que probablemente no entendíamos pero sentíamos cada segundo (Escenas de pudor y liviandad, Grijalbo, 1988).

No menos heterodoxa parece la nueva generación, la del amor virtual. La que tomó las calles de Reforma esta semana en la 32 Marcha del Orgullo Lésbico, Gay, Bisexual, Transgénero, Travesti, Transexual e Intersexual (LGBTTTI). En esta ciudad “en perpetuo estallamiento demográfico –dijera nuestro fallecido cronista– somos tantos, que el pensamiento más excéntrico es compartido por millones”. En el año del bicentenario se exalta la cultura nacional, no la nacionalista que se impone desde arriba, sino la que se defiende desde abajo y no pierde irreverencia: queens de todas las clases sociales, güeras y prietas, rumberas de carnaval, adelitas y hasta diosas de la mexicanidad. Otros exaltan la simbólica masculina: hay luchadores enmascarados y darketos, charros y vaqueros, más machos que los que estén dispuesto a dudarlo.

Sectores afirman su diversidad al tiempo que expropian símbolos de las ofertas culturales, verdugos y víctimas de los mass media. Un charro que monta una yegua blanca explica: "Los charros somos parte de la diversidad sexual, venimos representando al Potrero, un lugar de ambiente donde todas las personas pueden venir a divertirse sin ningún problema de discriminación. Invito a toda la gente a que nos visite, si me permite hacer el comercial: El Potrero de Ecatepec de Morelos, una cantina donde no se discrimina a nadie".

Pancartas bien editadas expresan la burla a la derecha gobernante: “¡Soy gay panista…. ay, qué loca conformista!”

Un joven que porta máscara de Calderón carga una gran Santa Constitución Mexicana: “Creo que los homosexuales no tienen derecho a estar aquí, vine para promocionar el 17 de mayo, ‘Día de la Tolerancia y el Respeto a las Preferencias’. Soy guapo y homofóbico. Gracias por apoyarme. Tolérame. Atentamente: Fecal.”

Un grupo de jóvenes le grita: "¡Felipe Calderón también es maricón! ¡Culeeeero!" Se le junta otro con máscara de Salinas: "A este pelón ¡le gusta Calderón!" "Señora Hinojosa, ¡por qué parió esa cosa!" "¡Voto por voto! ¡Vestida por vestida!" "¡Esos mirones también son maricones!"

El vocabulario resulta liberador. ¿Interpretaría el autor de Días de guardar? “Porque a través de las palabras se filtra una nueva identidad, más combativa y moderna que le otorga mayor consistencia a las formas heterodoxas del comportamiento: al ingresar el término gay en el vocabulario, se debilita el vigor peyorativo de las palabras maricón, puto, joto, mujercito… o tortillera, wafflera” (C. Monsiváis, "De lo sexual en tiempos de lo virtual", Letra S, 10 de enero de 2008).

"¡Derechos iguales a lesbianas y homosexuales!" "La gente se pregunta: ¿sus hijos donde están? ¡Se fueron a la marcha del orgullo homosexual!" "No quiero closet, tampoco un cajón, lo único que pido ¡es respeto a mi orientación!" "El amor en la familia ¡la homofobia elimina!" "Se ve, se siente, la UAM esta presente: hongo, peyote y mariguana, ¡arriba, arriba, la Metropolitana!" "Soy heterosexual y vengo a apoyar a todos en la marcha ¡del orgullo homosexual!"

Mujeres de fe hacen los honores al gran crítico del catolicismo. “Monsi está presente”, reza la manta que portan Católicas por el Derecho a Decidir, mientras lanzan al cielo dos grandes dirigibles en blanco y rojo que anuncian: "Amor es diversidad sexual. ¡Jornada contra la homofobia!"

El movimiento de la resistencia civil pacífica y AMLO son también herederos de la heterodoxia de Monsiváis: "Un peligro para México es una frase que en sí misma, y en una campaña electoral tiene la información suficiente". Hoy nos queda claro que el narco en el poder o como Estado paralelo es el verdadero peligro para México. “En más de un sentido –en este Apocalipstick descrito por nuestro ensayista recientemente finado–, la diversidad es lo opuesto a la desintegración del tejido social. Si se acepta y se defiende la diversidad, se lucha contra algo muy grave de un país fundado en la desigualdad, y se combate a la política de las exclusiones, todavía uno de los grandes sinónimos de la nación” (Ibidem). Ya veremos si los ministros de la SCJN rompen esa tendencia excluyente, si deciden reivindicar el concepto de nación como garante de la igualdad, derecho que está en la base de la propuesta de Sergio Valls para avalar la constitucionalidad del matrimonio entre personas del mismo sexo.

grodriguez@afluentes.org

EDITORIAL. “Jamás me he arrepentido de mi silencio…”

Año 8, número 3398
Viernes 02, julio del año 2010

El hecho de que Beatriz Paredes abiertamente le haga saber a la sociedad en general que don Felipe llegó a la Presidencia de la República gracias a los arreglos que hicieron con los panistas.

No solo deja a Calderón ante la vista de todos como un Presidente ilegal, sino que también pone en claro la clase de porquería que es esta pseudo democracia que vivimos, donde los arreglos están por encima de la voluntad ciudadana emitida en las urnas. Una democracia negociada es tan aberrante como una democracia de pobres.

Pero si la tlaxcalteca lo dice para demeritar al michoacano, quien por vergüenza debería de renunciar (iba a poner honor, pero lo mismo y lo desconoce) ya que no es la primera vez que se lo echan en cara.

En el fondo está lanzando un boomerang que fatalmente se le regresa, pues debiera darle vergüenza decirlo y evidenciar a su Partido como tranza y convertirlo en una Institución en la que no se puede confiar, pues hace evidente que se arregla con la oposición mercando el voto.

Además de que, dicho en estos momentos a solo unos días de las elecciones, como la renuncia d Arely Gómez, la Fiscal para delitos electorales, ciertamente que más que incentivar al voto, hace un efecto totalmente contrario, ya que no tiene sentido ir a votar para que después vendan el sufragio a conveniencia.

Eso sin puntualizar que por el mismo boleto, doña Beatriz dejó ver que van casi cuatro años de figuraciones, simulaciones y engaños para los ciudadanos por parte de la clase política que, teniendo en el fondo todo arreglado, llevan a cabo un espectáculo, que una vez descubierto simple y sencillamente es nauseabundo.

Los “jaloneos” en San Lázaro por los impuestos, y todo lo que se dijeron; fue un tongo. ¡Que vergüenza!

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Diario Libertad
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El hombre desnudo y la guerra de Calderón

Escena de un crimen por narcotráfico.


MÉXICO, D.F., 29 de junio.- En el antiguo derecho romano, recuerda Giorgio Agamben, existía una figura: el homo sacer (el hombre sagrado), cuyos crímenes el Estado no podía castigar, pero a quien cualquiera podía matar y quedar impune. Un ser que a la vez que estaba excluido de todos sus derechos civiles era sagrado en un sentido negativo.

La distinción, según Agamben, entre ese ser y el ciudadano, se encuentra en los dos conceptos que el mundo antiguo tenía para referirse a la vida: zoe (la vida tal cual es, la vivacidad vulnerable del vivir) y bios (la vida organizada, la vida política y protegida por el poder. Es curioso que cuando Jesús en el Evangelio de Juan dice “yo soy el camino, la verdad y la vida”, la palabra griega que usa el evangelista para vida sea zoe). El homo sacer es en este sentido un hombre amputado de su bios político y reducido a su pura zoe, a una vida desnuda como la de un animal, a un ser a quien nada ni nadie ya protege y, en consecuencia, puede ser destruido por cualquiera.

Nadie en el mundo moderno podría sostener esa categoría –las leyes, dicen nuestras constituciones democráticas, están hechas para proteger a todos–. Sin embargo, es cada vez más evidente que en el mundo en donde las víctimas nos preocupan como en ningún otro periodo de la historia, el homo sacer aparece sin nombre alguno, pero pleno en su condición de vida desnuda, de sacralidad desprotegida y, he allí la novedad, regulada en su asesinato por lo que Michel Foucault llamó “el biopoder”. Desde las leyes que despenalizan el aborto y dejan a la zoe fetal al abrigo de la voluntad de la madre y del sistema médico, hasta la vida abandonada a la violencia por la soberanía del estado de excepción –la de los refugiados, los indocumentados, los pobres, los disidentes políticos–, pasando por la percepción bioética de la vida humana como un puro material intercambiable para la salud y el mejoramiento de la especie, el homo sacer no ha sido desalojado de la historia, sino reelaborado. Aunque todos esos seres tienen una vida supuestamente protegida por las leyes, en el orden de los factos carecen de cualquier significado verdaderamente político. Son pura vida desnuda y abandonada a cualquier poder.

En México, desde que Calderón desató la guerra contra el crimen organizado, el homo sacer aparece por todas partes bajo el nombre de “bajas colaterales”, de “indocumentados”, de disidentes políticos. Sus crímenes –que, como en la fórmula del homo sacer del antiguo derecho romano, no puede castigar el Estado– son no tener una identidad política, es decir, una identidad reconocida por sus vínculos con el poder y, en consecuencia, son zoe pura cuya muerte sirve al mismo poder.

Los estudiantes asesinados en varias partes del país; los muchachos masacrados en instituciones de desintoxicación; la muerte de Bety Cariño y Jyri Jaakola, quienes trataban de llevar alimentos a pueblos sitiados por fuerzas armadas; la del niño Sergio Adrián Hernández, asesinado por poderes estadunidenses entre Ciudad Juárez y El Paso, Texas; los “ciudadanos” matados equívocamente por el Ejército en su persecución de narcotraficantes; los niños quemados en la guardería ABC; la muerte de Paulette y el sinnúmero de víctimas que desconocemos porque ni siquiera han tenido el “privilegio” de ser documentadas por los medios de comunicación, son hombres sagrados modernos frente a los cuales el Estado, como el poder romano de la antigüedad, no se hace responsable; a veces –cuando la protesta rebasa el silencio del Estado–, unas condolencias dichas con los dientes apretados y la justificación para redoblar la violencia. En medio de una guerra que lo justifica todo, esos seres son para el Estado zoe, vida desnuda cuya muerte se enterrará en los archivos de la burocracia y en la desmemoria moderna.

Lo más grave es que todos los ciudadanos, en medio de esta guerra, somos hombres sagrados en potencia. Salidos a la calle nos volvemos desnudez que cualquier poder puede solicitar para sus fines. Desprovistos en nuestra condición de zoe de nuestras libertades políticas, somos potencialmente susceptibles de cualquier intervención del poder.

Al igual que en el orden mundial que se ha vuelto biopolítico, pero de manera más explícita, en México el ser humano ha dejado de ser esa zoe que el cristianismo reveló como el sitio privilegiado de las relaciones éticas, para convertirse, como en el homo sacer de la Roma antigua, en una realidad vital pura que puede ser administrada, manipulada y asesinada impunemente por cualquier poder.

Los mexicanos tenemos que recorrer un largo camino para recuperar la dignidad. Para ello debemos rechazar claramente las mentiras con que el gobierno nos atiborra. No se construye la dignidad de la vida con la guerra ni con la propaganda; las palomas de la paz no se posan sobre los cadáveres; la libertad no puede mezclar a las víctimas con los criminales y convertirlas, por el sólo hecho de existir, en zoe disponible para las operaciones del poder. De eso hay que estar seguros, como seguros debemos estar de que la libertad no es un regalo que se recibe de un Estado o de cualquier poder, sino un bien que está en la zoe misma y que todos los días debemos defender mediante el esfuerzo de cada uno y la unión de todos.

Además opino que hay que respetar los Acuerdos de San Andrés, liberar a todos los zapatistas presos, derruir el Costco-CM del Casino de la Selva, esclarecer los crímenes de las asesinadas de Juárez, sacar a la Minera San Xavier del Cerro de San Pedro, liberar a los presos de Atenco y de la APPO, y hacer que Ulises Ruiz salga de Oaxaca.


Calderón se tambalea

Felipe Calderón, titular del Ejecutivo.

Álvaro Delgado

MÉXICO, D.F., 28 de junio (apro).- Habitualmente fríos al drama cotidiano de millones de mexicanos a merced de la pobreza y la violencia, a las que suelen aproximarse sólo mediante sus proyectos filantrópicos, los ricos de México padecen cada vez más los embates de la delincuencia, aun en las fortalezas que habitan y detrás de nubes de guaruras.

En medio de matanzas que apilan casi 25 mil cadáveres, balaceras a cualquier hora, secuestros cotidianos, extorsiones por doquier, abusos policiaco-castrenses crecientes y desasosiego general, todo en un contexto de impunidad absoluta, las élites ya están hartas.

Y han dado con el responsable: Felipe Calderón.

En las conversaciones en los restaurantes de postín de todo el país, en los centros financieros y en sesiones de organismos empresariales, son cada vez más despectivos y soeces los comentarios sobre Calderón y sus colaboradores, que van desde “nacos”, “ineptos” y “corruptos” hasta imputaciones sobre ostensibles aficiones etílicas.

En esos corrillos corren toda suerte de especulaciones, inventivas y asertos sobre la élite burocrática y sus supuestos negocios materializados gracias a amoríos, afectos o consanguinidad al más alto nivel.

En esos ámbitos no dan un centavo por un futuro prometedor para Calderón y su círculo cercano, que creen que inevitablemente reemplazará el grupo de Enrique Peña Nieto –al que ven más moldeable--, y aun se cruzan apuestas si puede concluir el sexenio.

Las expresiones despectivas sobre Calderón han cobrado auge ahora que recibió, este lunes28, un segundo obús en su línea de flotación y exhibió, otra vez, su extrema fragilidad.

Se trata de la ejecución a balazos del candidato priista a gobernador de Tamaulipas, Rodolfo Torre Cantú, y de otras cuatro personas, a menos de una semana de las elecciones en ese y otros 14 estados, un embate criminal que México no conocía desde el asesinato del candidato presidencial Luis Donaldo Colosio, el 21 de marzo de 1994.

El primero obús que cimbró a Calderón y su enclenque gobierno fue el secuestro del panista Diego Fernández de Cevallos, el viernes 14 de mayo, un hecho que no sólo exhibió que cualquier organización delictiva es capaz de privar de la libertad a quien sea –incluido, como es el caso, uno de los individuos que encarnan los intereses oligárquicos--, sino de poner de rodillas al Estado, que eso implica el repliegue de éste ante el secuestro que ni siquiera se acepta como tal.

Este secuestro espantó a la élite económica y política de México, que se ve desde entonces extremadamente vulnerable a los criminales o grupos guerrilleros que, como en 1994, secuestraron a prominentes magnates como Alfredo Harp Helú, cuyo rescate de 30 millones de dólares, por cierto, no quería pagar el socio de éste en Banamex, Roberto Hernández.

La ejecución del candidato priista a gobernador han reactivado en la élite la certeza de que Calderón ya no es capaz de dar seguridad a los mexicanos, en primer lugar a ellos que lo impusieron en el cargo, y que su empecinamiento en su “guerra” sólo agravará las condiciones de peligro.

Los megacrímenes de Fernández de Cevallos y de Torre Cantú indican que la escalada delincuencial va en ascenso y que apunta a la comisión de otros homicidios de gran relevancia. Si no se tomó con la debida seriedad el asesinato del candidato panista a Valle Hermoso, Mario Guajardo, y de su hijo y uno de sus empleados, ahora no puede soslayarse la muerte a balazos del virtual próximo gobernador.

Porque, así como ya se atentó contra políticos del PAN y del PRI, puede preverse que sigue un personaje de peso del sector empresarial o en general de la élite que impuso, a toda costa, a Calderón, que ahora lo aborrecen y que pueden facilitar su caída...

Apuntes

Si Calderón removió a Miguel Gómez Mont como director de Fonatur por el pleito en el que participó con familiares de los futbolistas de la Selección Mexicana, después de que ésta fue sepultada por la de Argentina --a cuyos naturales ese sujeto insultó: "todos los argentinos que se vayan a la chingada"--, hay muchas más razones para hacerlo con otro miembro del clan, Fernando, el secretario de Gobernación, cuya más reciente estupidez fue insultar a las comisiones nacional y estatales de derechos humanos llamándolos “tontos útiles”. Arrogante y frívolo, Gómez Mont tiene la instrucción de su jefe de evitar, a toda costa, que se sancione a los asesinos de Brayan y Martín Almanza, los niños asesinados a balazos por soldados en un retén en Tamaulipas. Tiene razón el obispo Raúl Vera López: Calderón es un dictadorzuelo y Gómez Mont es un fascista…

delgado@proceso.com.mx

Balas y votos

Escena del asesinato del candidato priista.

José Gil Olmos

MÉXICO, D.F., 30 de junio (apro).- En las elecciones del próximo 4 de julio es posible que se desate la violencia en 15 estados del país. Esta presunción no es gratuita si nos atenemos al reciente asesinato del candidato del PRI al gobierno de Tamaulipas, Rodolfo Torre Cantú, al de Enrique Mendivil, candidato a regidor en Sinaloa, de Joel Ortega, aspirante a regidor en Zacatecas, y al de Mario Guajardo, quien buscaba gobernar el municipio tamaulipeco de Valle Hermoso, hasta que una lluvia de balas se lo impidió.

Estas cinco ejecuciones, sin embargo, son apenas la punta del iceberg de la violencia que esta marcando los procesos electorales en varios estados, como en Oaxaca, donde en San Juan Copala un grupo parapoliciaco asesinó a dos integrantes de una caravana internacional de paz sin que el gobierno de Ulises Ruiz hiciera algo.

Varios candidatos a gobernadores, como Xóchitl Gálvez, así como de diversas presidencias municipales han denunciado amenazas de muerte por parte de grupos criminales, entre ellos Los Zetas. Los partidos políticos y sus candidatos han decidido no hacer campaña en ciertas regiones del norte donde es imposible meterse sin que el narcotráfico lo permita.

Pero la intemperancia a la que se ha llegado en la política mexicana vinculada al narcotráfico, es lo realmente grave porque esta mostrando la fragilidad del gobierno de Felipe Calderón y de todo el Estado mexicano, confirmando aquella idea duramente criticada del “Estado fallido”.

La muerte de 23 mil personas, centenas de discapacitados, miles de huérfanos, innumerables desaparecidos y decenas de policías y soldados muertos en todo el país son la expresión más clara del poder que ha alcanzado el crimen organizado en México sin que el gobierno haya podido detenerlo.

Según el investigador Eduardo Buscaglia, en el país se esta dando un “proceso de afganización”, que significa que la ausencia total del Estado en 982 zonas en las cuales el poder real de gobierno lo tiene algún grupo del crimen organizado. Señala el catedrático del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) que tal fenómeno ha ido creciendo en los últimos tres años porque si en 2007 se contabilizaron 353, para 2009 eran 650 y ahora son 982.

El asesor de la ONU no es el único en afirmar esta idea del control territorial del narco. El exgobernador de Morelos y exdirector del Cisen, Jorge Carrillo Olea, afirmó recientemente que el narco controla 30% del territorio nacional. Mientras que, a principios de este año, en Estados Unidos un informe del Pentágono reveló que el narcotráfico controlaba la mitad del territorio mexicano.

El exprocurador general de la República, Eduardo Medina Mora y también extitular del Cisen, comparte de alguna manera esta idea. En su libro “Cisen: 20 años de historia”, dice que ciertas zonas del país, sobre todo en la frontera Norte, el crimen organizado y los narcotraficantes, “sin duda retan a esas autoridades estatales”.

Esta situación de inseguridad e incertidumbre que la sociedad en todo el país viene sufriendo durante varios años, principalmente en lo que va del gobierno de Felipe Calderón, no la habían padecido la clase gobernante cubierta por una esfera protectora de guardaespaldas y policías pagados por el erario público.

Como ya se había dicho, no fue sino hasta que sintieron en carne propia los ataques del crimen organizado, y del narcotráfico en particular, cuando han empezado a reaccionar. El secuestro de Diego Fernández de Cevallos y el asesinato del candidato del PRI al gobierno de Tamaulipas, Rodolfo Torre Cantú, provocó que los partidos y el gobierno alzaran su voz para detener la espiral de violencia y el poder del narcotráfico en distintas regiones del país.

Todos los actores políticos, incluido el presidente del IFE, Leonardo Valdés, ha calificado el asesinato de Rodolfo Torre como un “atentado a la democracia”. Pero aquí habría que preguntar cómo le llaman a los asesinatos de miles de mexicanos por el crimen organizado. ¿Esas muertes no cuentan para la vida democrática del país?

Los temas de la agenda política del país, paradójicamente, no los están dictando los actores políticos sino el crimen organizado. Son ellos los que están incidiendo en la toma de decisiones en áreas de seguridad pública, política social, seguridad nacional, economía, empleo y gobernabilidad.

El crimen organizado se ha infiltrado hasta la estructura del estado y no se ve que exista la intención de tomar decisiones significativas y trascendentales por parte del gobierno y de los partidos para atajar este enorme peligro para la estabilidad social.

Como sea, las balas le están ganando la batalla a los votos en estas elecciones. Habrá que ver la participación ciudadana este domingo 4 y tomar en cuenta que todo esto habrá de tener una repercusión para la elección presidencial del 2012.

De la guerra sucia al crimen político

El lugar donde acribillaron al candidato.

MÉXICO, D.F., 29 de junio (apro).- La brutal ejecución del doctor Rodolfo Torre Cantú, candidato priista a la gubernatura de Tamaulipas, se produce en un contexto local y nacional virulento y violento.

Apenas una semana antes del primer crimen político reciente contra un candidato a gobernador, las dirigencias nacionales del PAN y del PRI se enfrascaron en una batalla declarativa que inició con todas las características de una guerra sucia: espionaje telefónico; difusión de las llamadas interceptadas a los gobernadores Fidel Herrera, Ulises Ruiz y Mario Marín; acusaciones mutuas de trampas que aplican tanto unos como otros; impunidad absoluta frente a César Nava, que presume tener más grabaciones de este tipo, y total inoperancia de los árbitros electorales estatales para frenar el uso y abuso de los recursos para favorecer a los candidatos priistas en aquellos estados que se consideran feudos de los gobernadores en turno.

Una de las características principales de toda guerra sucia es la violencia verbal y simbólica, que antecede o acompaña a la eliminación física o mediática del adversario. Las guerras sucias buscan polarizar al electorado: buenos contra malos, corruptos contra impolutos, amenazas para México contra salvadores autoasignados.

Los mercaderes de las guerras sucias, como el publicista español Antonio Solá o los mercadólogos contratados tanto por el PRI como por el PAN y su aliado circunstancial, el PRD, no ven a los rivales como adversarios electorales, sino como enemigos declarados. Los ciudadanos se transforman en espectadores pasivos de una guerra de lodo que alienta el abstencionismo e inhibe la participación politizada.

Toda guerra sucia tiene una alta dosis de pánico moral, es decir, campañas de odio y de miedo a través de spots; rumores difundidos en medios cibernéticos; medias verdades o mentiras construidas para estigmatizar al adversario y desmovilizar a los críticos; discurso gubernamental hostil ante la crítica, la disidencia o la oposición; desproporción entre la realidad y el imaginario colectivo inducido por la constante mención de esa amenaza.

Otra característica principal de la guerra sucia es la utilización facciosa de los medios masivos de comunicación, en especial de los medios electrónicos, que se transforman en los mensajeros de una guerra cuyo comandante en jefe no es claramente identificado y cuya estrategia parece no concluir con una victoria electoral, sino anticipar un conflicto poselectoral.

Eso lo vivimos en las elecciones de 2006. A Andrés Manuel López Obrador le endilgaron el mote de “peligro para México” y el PAN se justificó diciendo que tenía que ganar “haiga sido como haiga sido”. El propio tribunal electoral federal avaló esa guerra sucia.

El gobierno de Felipe Calderón nos ha recetado lo mismo en su guerra contra el narcotráfico, que ha polarizado al país y ha inutilizado al Estado desde que en enero de 2007 sacó al Ejército de los cuarteles, en una decisión de alto riesgo y poca claridad estratégica.

En las elecciones federales de 2009, el entonces dirigente nacional del PAN, Germán Martínez, se vistió de cruzado moral y en lugar de presentarse como el presidente de un partido en el gobierno, articuló una campaña electoral opositora con pésimos resultados para Acción Nacional. Todavía alcanzó a justificarse diciendo: “es tan aceptable una campaña de odio como una campaña de alegría”.

El PRI arrasó en esas elecciones y el retorno del tricolor a la presidencia se transformó en la profecía autocumplida por el propio PAN.

En el 2010, César Nava se volvió un clon de Germán Martínez, y acompañado por sus socios temporales del PRD, se ha dedicado a enlodar las campañas estatales, en vez de documentar los abusos que cometen las autoridades priistas.

El contraste obvio entre su jefe Calderón, que garantizó la impunidad de gobernadores como Mario Marín o Ulises Ruiz, no ha sido obstáculo para que ahora se enrede con el fantasma de los dinosaurios priistas que han sido socios de su gobierno, como ahora lo son Los Chuchos del PRD.

No pocos priistas han caído en la provocación, y en sus propios estados los gobernadores aplican sus propias guerras sucias a escala de la federal, acosando y estigmatizando a los opositores, como se ha documentado en Oaxaca, Hidalgo, Quintana Roo, entre otras.

Sin embargo, no sólo se trata de violencia verbal. La fallida guerra contra el narcotráfico ha convertido a entidades como Tamaulipas en tierra sin ley, en verdaderos “narco-Estados” donde los cárteles se disputan no sólo las rutas de la droga, sino los espacios de poder en el gobierno, en el Congreso, en las alcaldías.

Al asesinato de Torre Cantú lo antecede una ola de violencia que viene desde finales del gobierno de Vicente Fox hasta todo este periodo del calderonismo. Comenzaron a silenciar y a matar a los periodistas. En Tamaulipas, ningún reportero quiere firmar una nota relacionada con el narcotráfico.

La violenta disputa entre el cártel del Golfo y Los Zetas, antes aliados en el control de esa plaza, es el marco de otros crímenes impunes hasta ahora, como el del candidato del PAN a la alcaldía de Valle Hermoso, José Mario Guajardo Varela, ejecutado el 13 de mayo junto, con uno de sus hijos y un trabajador.

El propio candidato panista a gobernador, José Julián Sacramento, confió a varios reporteros que “algunas candidaturas para diputados y ayuntamientos están vacantes debido a la amenaza de los narcotraficantes”.

El dirigente nacional del PRD, Jesús Ortega, confesó que también su partido no encontró valientes que se decidieran a encabezar una campaña a alcalde o diputado local en condiciones de inseguridad extremas.

Eugenio Hernández Flores ha administrado desde entonces el desgobierno en Tamaulipas. Si el poder del crimen organizado quedó ampliamente demostrado desde la época del sexenio salinista con el gobierno de Manuel Cavazos Lerma, y se agravó con Tomás Yarrington, con Hernández Flores simplemente se ha vuelto poder de facto.

No deja de despertar sospechas el silencio del secretario general de Gobierno, Hugo Andrés Araujo, un viejo amigo de Raúl y Carlos Salinas de Gortari, quien supuestamente debe garantizar la seguridad de todos los candidatos en una entidad atenazada por la guerra de los cárteles.

El crimen político de Torre Cantú nos remite inevitablemente a lo que ha sucedido en Colombia. El exgobernador de Zacatecas y senador del PT, Ricardo Monreal, lo expresó claramente: “Nos encaminamos de manera acelerada a la colombianización de nuestra vida política”.

A manera de ejemplo, Monreal recordó que hace tan sólo tres años, 21 candidatos a gobernadores, alcaldes y diputados locales fueron asesinados en Colombia por grupos paramilitares (vinculados a la guerrilla o al narcotráfico o a ambos), en un periodo de cinco meses.

Pero no sólo Tamaulipas es territorio en riesgo. Sinaloa, Chihuahua, Durango, Hidalgo, Guerrero, Nayarit, Veracruz y Oaxaca son entidades donde el crimen está mucho más organizado que el Estado.

Y todo esto comenzó con una guerra sucia que nos metió a un Estado en guerra.

www.jenarovillamil.wordpress.com

Ante el tribunal de la opinión

Mario Marín, gobernador de Puebla.

Jesús Cantú

MÉXICO, D.F., 28 de junio.- Como hongos brotan las grabaciones que evidencian la intromisión de las autoridades de los estados en los procesos electorales. Expresa o tácitamente, todos los actores políticos involucrados en las mismas reconocen su autenticidad. En algunos casos, tratan de contextualizar las conversaciones para explicarlas ante la opinión pública; en otros, ni siquiera se toman esa molestia: simplemente se empeñan en desacreditarlas porque fueron obtenidas ilegalmente.

Ninguna de las comunicaciones divulgadas, hasta el momento, revela hechos, prácticas o complicidades previamente desconocidas; sólo confirman los secretos a voces y evidencian la obsolescencia de la legislación en la materia y la inoperancia de las instituciones.

Las grabaciones muestran cómo se desvían recursos públicos para apoyar a candidatos de partidos políticos; algunos “arreglos” que pueden darse entre gobiernos y concesionarios de medios de comunicación para influir en la política editorial de éstos; la sospechosa cercanía y los tratos secretos de los gobernadores en turno con los presidentes de los consejos de los órganos electorales, y el trato preferencial que reciben los representantes de determinados partidos políticos, entre otras cosas. Algunas de ellas violan flagrantemente la ley y hasta la Constitución; otras, más bien pueden considerarse de mal gusto o sospechosas.

Lo cierto es que ni unas ni otras son perseguidas por las autoridades responsables, y la experiencia previa indica que las denuncias debidamente respaldadas ante las autoridades correspondientes terminarán sin sanción alguna o, en el mejor de los casos, en una sanción mínima. Al menos eso fue lo que sucedió hace seis años, precisamente en las tres entidades donde se han divulgado grabaciones: Sinaloa, Veracruz y Oaxaca; en las tres, el PRI retuvo la gubernatura por un mínimo margen, a pesar de que se mostraron públicamente las irregularidades e ilegalidades que afectaron los respectivos procesos electorales, pero según las autoridades las mismas no tenían un respaldo jurídicamente válido o no eran suficientes para alterar el resultado de la elección.

La ley hace prácticamente imposible para los partidos políticos y los particulares allegarse las pruebas jurídicamente válidas para demostrar las ilegalidades, y las autoridades que tienen a su alcance instrumentos para conseguirlas –especialmente tras las reformas constitucionales de 2007– no lo hacen.

Ante la imposibilidad de transitar por la vía legal, la única opción que tiene la oposición es la denuncia pública: la difusión de las grabaciones que exhiben las ilegalidades, con la esperanza de que el tribunal de la opinión pública sí sancione, en las urnas, a los candidatos del partido gobernante y ejerza suficiente presión para atenuar un poco la parcialidad de las autoridades electorales y el cinismo de los gobernantes.

Pero el cinismo de los gobernantes mexicanos es tal que ni siquiera los perturban la difusión generalizada en los medios masivos de comunicación, las condenas en las redes sociales electrónicas o las manifestaciones públicas de desaprobación. Continúan impasibles su tarea.

Sin embargo, la divulgación de las grabaciones no únicamente muestra las prácticas ya comentadas, sino que también desnuda las limitaciones jurídicas de los gobernantes y la arbitraria y discrecional procuración de justicia que se vive en el país.

En el primero de estos casos, ni por asomo aparece alguna autoridad –de cualquier ámbito, ya que, además de la electoral, son varias las legislaciones violadas– que asuma que las grabaciones sí contienen pistas de posibles actos ilícitos y que, por lo mismo, debe iniciar una investigación. Hoy las autoridades se desentienden de los contenidos de las grabaciones con el argumento de que se obtuvieron ilícitamente.

Ninguna autoridad comparte los criterios que algunos ministros expresaron en el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación durante septiembre de 2006, al discutir por primera ocasión el proyecto de informe del caso de Lydia Cacho. En esa ocasión, el ministro José de Jesús Gudiño señaló respecto al valor de las grabaciones de los diálogos entre Mario Marín y Kamel Nacif:

“…Hay que distinguir dos cosas: el efecto legal y la consecuencia material. Son dos aspectos distintos; desde el punto de vista legal, no tienen valor probatorio (…), y si no tienen valor probatorio, tampoco de ellas puede desprenderse una presunción, porque el precepto que nos acaba de leer don Juan (Díaz Romero) habla de presunciones que se desprenden de hechos probados; si no le estamos dando valor probatorio a la grabación, no puede de ahí desprenderse una presunción, pero sí tiene efectos materiales. ¿Cuál es el efecto material? Que nos da una pista a investigar, nos pone sobre el camino de la investigación (…), pero no confundamos lo que es el efecto legal, la consecuencia jurídica, de lo que es un resultado material; esa grabación indudablemente no tiene efecto jurídico, pero da una pista, nos pone sobre el camino que debemos investigar para corroborar o no, para llegar a una conclusión en un sentido o en otro, pero como resultado de la investigación, no antes.”

Y continuó: “El señor ministro Cossío ayer ponía un ejemplo muy interesante. Imaginen que hay una grabación donde dos personas se ponen de acuerdo para cometer un delito; quien oiga la grabación dice: bueno, esto yo no lo puedo tocar; entonces no puedo investigar esto porque esta grabación es ilícita. No, no podrá presentarla en juicio, pero sí tiene una pista para investigar qué fue lo que realmente sucedió, y eso es lo que falta justamente en esta investigación”.

Eso también falta en todos estos casos, pues las grabaciones sí aportan pistas; aportan pistas de un delito que está por cometerse, pues se concretará entre estos días y el domingo 4 de julio, pero a nadie se le ocurre investigar, las descalifican y desechan en automático. Se materializa el ejemplo de Cossío. A las autoridades les interesa que el proceso transcurra con los menores sobresaltos, no que se apegue a la legalidad.

En el segundo caso, aunque fue fuera de tiempos electorales y por motivaciones muy distintas, el proceso penal que hoy enfrenta Purificación Carpinteyro, exsubsecretaria de Comunicaciones y Transportes, por divulgar las grabaciones de diálogos privados del entonces secretario de Comunicaciones y Transportes, Luis Téllez, y la averiguación previa que le integra la Procuraduría General de la República por presuntamente intervenir las comunicaciones privadas, son una muestra de un trato muy desigual a hechos iguales.

Así, la regla parece clara: la persecución o no del emisor depende de su cercanía e identificación con el responsable de procurar la justicia; todo indica que Miguel Ángel Yunes, César Nava y Enrique Cambranis –candidato a gobernador, líder nacional del blanquiazul y dirigente del panismo veracruzano, respectivamente– no tienen nada que temer; y Fidel Herrera fue el único de los involucrados que presentó una denuncia.

El impacto electoral de la divulgación de las grabaciones todavía es incierto. No podrá medirse sino hasta el próximo domingo; pero lo que sí es una realidad, en estos momentos, es que desnudaron la obsolescencia de las leyes y la inoperancia de las instituciones electorales, penales y administrativas. Y, finalmente, ese fue el objetivo en el momento en que se optó por recurrir al tribunal de la opinión pública y no a las instancias legales.

¿Porque Le Dicen Precioso al Góber? El Góber Habla!


http://www.youtube.com/watch?v=7V69L_iG3_E

Monsiváis en la memoria

Carlos Monsiváis, escritorio.

Miguel Ángel Granados Chapa

MÉXICO, D.F., 28 de junio.- Detesto el género periodístico que en la pretensión de evocar a un personaje echa por delante la primera persona: “Conocí a Fulano….”, como si ese dato fuera relevante. Detesto ese género pero hoy, excepcionalmente, voy a practicarlo. Y repetiré el ejercicio la próxima semana.

Vi por primera vez a Carlos Monsiváis en la entonces Escuela Nacional de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional en 1960 o 1961. Formaba parte de una breve brigada informativa que acudía a solicitar apoyo a los ferrocarrileros y maestros en huelga. Sobresalía en el grupo, por su estatura, Martín Reyes Vayssade que, a diferencia de Monsiváis, recorrería en su vida estaciones variadas como ser vocero de la firma Ingenieros Civiles Asociados o subsecretario de Cultura en la SEP.

Supe que Monsiváis era Monsiváis porque eran ya conocidas sus colaboraciones en publicaciones de la UNAM y en México en la cultura, el suplemento que dirigía Fernando Benítez en el diario Novedades, que estaba a disposición de los estudiantes en la Biblioteca Central. Lo supe también quizá porque entre los estudiantes de izquierda en esa escuela, que eran los más, Monsiváis era motivo de discordia. Sabría después que la causa era su expulsión o su renuncia al Partido Comunista, en una de tantas purgas con que se depuraba. Algunos lo veían con recelo y otros con simpatía, según su propia posición frente al PC, que estaba aún lejos de su apertura.

En las primeras redacciones que habité –la revista Mañana y el semanario Crucero– se hablaba de Monsiváis con curiosidad, respeto y aun admiración. Compré en 1966 o 67 su Autobiografía precoz, publicada por Emmanuel Carballo en Empresas Editoriales, que también dio a la estampa las breves vidas de Vicente Leñero, Gustavo Sáinz, Juan García Ponce y Raúl Navarrete, que murió pronto. A partir de aquella lectura su presencia me pareció próxima, pero no fue sino hasta 1968 cuando cruzamos algunas frases en la redacción de Excélsior, antes o después de que conversara con el director Julio Scherer sobre la publicación de desplegados de la Asamblea de Intelectuales y Artistas que él promovía.

Poco después, en 1969 o 1970, se incorporó a las páginas editoriales de ese diario. Nos vimos a partir de entonces con regularidad, aunque no tanta como estaba previsto. Tenía su lugar en el espacio principal de la página siete, los sábados, de modo que debía entregar los viernes a la hora del crepúsculo. Rara vez cumplía el horario. Se retrasaba a sabiendas que la entrega tardía no iba a impedir la aceptación de su texto. Era en extremo autocrítico, no inseguro sino exigente consigo mismo. Más de una vez luchamos físicamente por la posesión del original que ya me había entregado y se arrepentía de haberlo hecho porque no le satisfacía. Otras veces parecía mentir, pues anunciaba que estaba ya en el Metro y que en veinte minutos tendríamos su texto. Y podría ser que no llegara, no por irresponsabilidad sino porque en el vagón cavilaba sobre la calidad de su escritura y prefería el silencio que una comunicación a su juicio maltrecha.

Venía a veces, convocado ex profeso o no, al mediodía, y salíamos a comer él, Miguel López Azuara, tan responsable como yo mismo del manejo de las páginas editoriales y en cuya personalidad rivalizaban la inteligencia y la simpatía, y el que escribe. A veces nos acompañaban otros colaboradores de la sección, todos los cuales, aun Ricardo Garibay que poseía un ego robusto, invariablemente daban –dábamos– un lugar eminente a Carlos, que hablaba más que comía dada su parquedad gastronómica. Mientras los comensales hacían lo propio, él se daba vuelo al desplegar sus mordacidades y sarcasmos que no impedían la generación de ideas brillantes en que su mente era pródiga.

Un día Carlos y yo aceptamos cenar en la Fonda del Refugio con Fausto Zapata, encargado de la información en la presidencia de Echeverría. Trataba de modificar o atemperar el criterio con que expresábamos opiniones en nuestros artículos. No lo consiguió ni siquiera cuando, buscando encontrar un flanco débil, convocaba a Carlos, y de paso a otros, a la sala de exhibición que la Presidencia tenía cerca de Los Pinos (en un recinto llamado según creo La Tapatía). Allí vimos películas como el Caso Mattei. Pero ni así mudaba sus pareceres Monsiváis. Años después se quejaría falsamente al lamentar que alguien le hubiera hecho fama de incorruptible, porque nadie se atrevía a corromperlo.

Los años de nuestros encuentros en Excélsior coincidieron con los iniciales del Ateneo de Angangueo, una tertulia periodística organizada por Iván Restrepo, Manuel Buendía y Monsiváis, que se reunía los miércoles en la casa del primero, en la calle de Amatlán, en la ahora atestada colonia Condesa. También allí era eminente su presencia, no obstante que alternaba con personas como el propio Buendía, Francisco Martínez de la Vega, Alejandro Gómez Arias. Acudían, sin necesidad de ser invitadas –o sea que eran miembros de número– Margo Su, que hacía de anfitriona, y Elena Poniatowska. Una vez estuvo presente Ángeles Mastretta, que comenzaba su relación con Héctor Aguilar Camín, convidado a algunas de las reuniones y que nos invitó a la fiesta inaugural de Nexos, en el rancho Los Barandales de la familia Moreno Toscano. En esa revista mensual el sitial reservado a Monsiváis correspondía a su creciente autoridad.

En mayo de 1975 Jean Meyer organizó en la Universidad de Perpignan, su tierra natal, un seminario sobre México, con invitados procedentes del DF y mexicanos radicados en Francia, así como especialistas franceses. Salvo la puesta en escena de Nostalgia de la Muerte, de Villaurrutia, por Marta Verduzco, recuerdo más los viajes con Monsiváis que las ponencias de aquella reunión académica. Marta Isabel, la madre de mis hijos (que obviamente lo son también suyos) y yo nos encontramos en la estación de Austerlitz con Enrique Florescano y Alejandra Moreno (a quienes yo apenas conocía) que gozaban de la compañía de Monsiváis. La disfrutamos todos durante ocho horas, y al cabo de la reunión, el privilegio fue sólo para Marta Isabel y yo. No sé si coincidimos o Monsiváis como hoja al viento, como persona libre que era, encontró interesante nuestro propósito, el hecho es que resolvió viajar, como nosotros teníamos planeado, a Barcelona.

México y España no tenían relaciones diplomáticas entonces, y se requería visa para entrar en el país aún dominado por Franco. Los tres la recabamos en el consulado español en Perpignan y a bordo de un pequeño autobús cruzamos los Pirineos. En la frontera subió a bordo un guardia civil a quien no costó trabajo identificar a los mexicanos sospechosos que intentaban ingresar a España por la puerta de atrás. A Marta Isabel la dejaron en paz pero señalándonos con el dedo (usted… y usted) los guardias nos hicieron bajar a Monsiváis y a mí, únicamente entre todo el pasaje. Revisaron nuestras maletas en busca de bombas quizá o al menos de nitroglicerina para fabricarlas o, de perdida, de propaganda subversiva. En el regazo de Marta Isabel había quedado el programa común de los partidos socialista y comunista franceses (que tendría éxito seis años después, al ser elegido Miterrand), de manera que no tuvimos más problema que el susto que nos hizo padecer la corporación policiaca del franquismo.