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La bancada del Frente Amplio Progresista advirtió en declaraciones públicas que el llamado “Plan Mérida", la iniciativa antidrogas que México acordó con Estados Unidos, "abre un frente para una eventual intervención estadounidense" en el país.
El Frente Amplio Progresista, opositor al Gobierno del presidente Felipe Calderón, integrado por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), el Partido del Trabajo (PT) y Partido Convergencia (PC), postuló la candidatura de López Obrador en las presidenciales de 2006.
Ricardo Cantú, del PT, indicó que el también denominado "Plan México" es "un riesgo inminente" porque "Estados Unidos interviene en países tan lejanos como Afganistán e Irak, y lo puede hacer en México".
Por su parte, el oficialista Partido Acción Nacional (PAN) y el minoritario Verde Ecologista (PVEM), sostuvieron que el acuerdo de cooperación con Estados Unidos para el combate al crimen organizado, "no sólo es bienvenido sino invaluable".
No obstante, el senador del PAN, Alejandro Zapata, recomendó al Ejecutivo "cuidar que no se vulnere la soberanía del país".
jueves, octubre 25, 2007
La represión política sigue extendiéndose en Estados Unidos
Resistencia democrática en Estados Unidos
Naomi Wolf
Red Voltaire
Hace cinco años que venimos alertando a la opinión pública mundial sobre la intención de la administración Bush de convertir a Estados Unidos en un Estado autoritario. Nuestro análisis, basado en el estudio de diferentes proyectos de ley, no fue tomado en cuenta debido al shock psicológico del 11 de septiembre. Lo que entonces fue una intención ya se ha convertido hoy en realidad. Los textos se están aplicando, el nuevo régimen intimida, hostiga y en definitiva ahoga las voces de los opositores. Naomi Wolf recoge testimonios de la represión y trata de movilizar a sus conciudadanos a favor de la defensa de sus libertades.
Desde hace varios meses estoy recorriendo Estados Unidos, de Colorado a California, y conversando con estadounidenses de todas las capas de la sociedad sobre la cuestión de las libertades, sobre los ataques que estas están sufriendo en este momento y sobre el programa en diez etapas que se está aplicando para convertir este país en una sociedad cerrada y represiva.
La buena noticia es que los estadounidenses han despertado y están concientes de los peligros que les acechan. Cuando me comencé, creí que encontraría oposición, resistencia o como mínimo incredulidad cuando hablara de la oscuridad que lentamente se extiende sobre nuestro país y del legado de libertad que nos dejaron nuestros antepasados.
Pero resulta que estoy hablando ante gente que ya está inquieta, aún antes de oírme. Son gente que tiene miedo, que se han dado cuenta desde hace tiempo del creciente peligro y del tipo de sociedad que les están preparando.
Para mi consuelo, he redescubierto una sociedad estadounidense inteligente y alerta, valerosa e indomable, gente que no tiene miedo de oír malas noticias y de actuar conforme a ellas. Se trata además de patriotas, de verdaderos patriotas que quieren a su país por los valores sobre los que este ha sido construido.
Sufro sin embargo por las historias que acaban de contarme durante esas reuniones. Y los correos electrónicos que recibo traen tantos testimonios pasmosos que no logro leerlos en los últimos tiempos.
Y dondequiera que voy, siempre, por lo menos una vez al día, hay una persona del auditorio que se levanta para hablar. Siempre es alguien de aspecto sólido y fuerte, valeroso… y de pronto esa persona se pone a llorar, sumida en el miedo, en medio de su testimonio.
El otro día, en Boulder, una joven, madre de dos hijos, de unos treinta años, la viva imagen de la joven estadounidense dinámica, se desmoronó mientras me hablaba: «Estoy escandalizada por todo lo que oigo y lo que veo. ¡Cuánto quisiera hacer algo! Pero tengo tanto miedo. Miro a mis hijos y tengo miedo. ¿Cómo luchar contra el miedo que han sembrado dentro de nosotros? ¿Qué es lo mejor para porvenir y para la seguridad de mis hijos? ¿Acaso debo actuar y tratar de cambiar las cosas, o debo callarme y evitar que se fijen en mí? Tengo tanto miedo de que me fichen en algún lugar.»
En Washington DC, la semana pasada, un director de un servicio administrativo, ex jugador de fútbol, un hombre apuesto, probablemente miembro del Partido Republicano, me confesó, lejos de los micrófonos, que tenía miedo de firmar el papel que autoriza al FBI a tener acceso a toda la información sobre él, como le aconseja la agencia antiterrorista. «Pero al mismo tiempo, tengo miedo de no firmarlo. Si no lo hago, corro el riesgo de perder mi trabajo, mi casa… es como en Alemania, cuando se fichaba a los funcionarios», me dijo con voz resignada.
Esta mañana, en Denver, hablé durante más de una hora con un muy alto y muy valeroso oficial del ejército, que ha recibido altas condecoraciones, y que se encontró con que estaba en la lista de personas vigiladas (y a las que se les prohíbe viajar en avión) por haber criticado la política de la administración Bush. Me mostró los documentos que prueban no sólo que está siendo vigilado por los servicios secretos sino que toda su familia está siendo también objeto de espionaje y de hostigamiento. A través de toda su carrera como militar, este oficial ha cumplido numerosas misiones muy peligrosas al servicio de su país. Pero hoy, mientras me habla de su temor de que sus hijos sean hostigados por el gobierno por causa de sus opiniones, la voz se le quiebra.
En otro lugar, me aborda una jurista que trabajaba para el Departamento de Justicia. Un día se opuso al «interrogatorio fuerte» de un detenido que era objeto de una técnica reconocida como tortura. No sólo la enviaron a una comisión disciplinaria sino que además fue objeto de una investigación criminal, perdió categoría [en su trabajo], le revisaron su computadora y le borraron sus correos electrónicos… y ahora está en la lista negra y ya no puede viajar por avión.
Durante una conversación en una velada, un técnico en informática que trabaja para una importante compañía aérea –y que no esconde su simpatía por el Partido Republicano– me explica que después que usted está inscrito en la lista, es imposible salir de ella. «Aunque te digan que tu nombre ha sido borrado, no es verdad. Tenemos un doble sistema que nunca borra nada.»
Elisabeth Grant, de la Coalición contra la Guerra, mostró durante una conferencia de prensa la nota manuscrita y la banderita estadounidense encontradas dentro de su maleta después de un viaje por avión. La nota decía que a la agencia antiterrorista no le gustaba lo que ella leía.
Como en la época del muro de Berlín, cuando hago la cola para que me registren en los aeropuertos, me sorprendo a mí misma pasando nuevamente en revista el contenido de mi bolso.
El otro día, en Nueva York, tuvo que obligarme a mí misma a echar en la basura un ejemplar del último libro de Tara McKelvey Monstering que estaba leyendo. A pesar de que había comprado el libro en una gran librería de la ciudad… nunca se sabe, quizás contiene información «clasificada» y podrían acusarme de hacerle el juego a los terroristas al leerla. (…) En mi América, la que yo conocí en la escuela, uno no se comporta de esa manera. (...) Y todo el mundo me hace la misma pregunta: ¿qué podemos hacer?
Esta avalancha de testimonios de abusos y de violaciones de las libertades de los ciudadanos estadounidenses demuestra claramente que una red criminal y de vigilancia está atrapando en sus mallas cada vez más y más ciudadanos inocentes. Es evidente que nada de esto tiene nada que ver con la democracia –ni siquiera con la acostumbrada corrupción de la democracia. Está claro que vamos a necesitar una acción más enérgica que el simple envío de cartas a nuestro congresista.
Los que vienen a testimoniar no son locos anarquistas. Son gentes de diferentes tendencias políticas, conservadores, apolíticos, progresistas. La regla número 1 de una sociedad en proceso de cierre o ya cerrada es que tu alineamiento político con el partido político en el poder no te protege en lo absoluto; en un verdadero Estado policíaco, nadie está a salvo.
Leo mi periódico y no salgo de mi asombro:
• Siete soldados publicaron una carta en el New York Times criticando la guerra. Poco tiempo después, dos murieron, uno de ellos de un balazo en la cabeza disparado a quemarropa.
• Una contadora del ejército que quería denunciar los abusos y desvíos financieros murió en su barraca, al recibir un balazo en la cabeza, también a quemarropa.
• Pat Tillman escribió a un amigo un correo electrónico donde mencionaba la posibilidad de denunciar crímenes de guerra de los que él había sido testigo. Una bala en la cabeza.
• Donald Vance, empleado del ejército que había denunciado tráficos de armas en el seno del ejército en Irak. Secuestrado por soldados estadounidenses dentro de la mismísima Embajada de Estados Unidos en Bagdad, encerrado y torturado durante semanas en una base militar estadounidense, sin acceso a un abogado, y oficialmente amenazado con las peores represalias si hablaba con alguien a su regreso al país.
• Y en el último número de Vanity Fair un contratista del ejército que había denunciado malversaciones cuenta que fue secuestrado por soldados estadounidenses enmascarados y armados, golpeado durante toda una noche en un local prefabricado antes de ser expulsado de Irak al día siguiente. La administración militar se niega a escuchar su queja y lo expulsó de la oficina.
Esta mañana, el New York Times escribe que el Departamento de Estado (empleador de los mercenarios de Blackwater USA) se niega oficialmente a cooperar con el Departamento de Justicia o con el FBI en el marco de la investigación sobre el asesinato de 17 civiles iraquíes inocentes. La Casa Blanca apoya la actitud desdeñosa del Departamento de Estado hacia la justicia de este país.
No se trata de una noticia banal. Mis lectores, que recuerdan algo de la historia del siglo 20, se sentirán horrorizados pero no sorprendidos. La «Segunda Fase» del cierre de una sociedad abierta es la demostración a los ciudadanos, por parte del Estado, que la fuerza paramilitar está por encima de las leyes del país y que la ley ya no puede servir de refugio para la disidencia.
Al permitir que el FBI y la CIA arresten a cualquier ciudadano estadounidense y lo prive de sus derechos legales, el secretario de Justicia ha hecho que los ciudadanos estadounidenses entiendan una lección muy simple: Ninguno de ustedes está a salvo de la arbitrariedad del Estado. Podemos llegar como nos dé la gana, echar abajo tu puerta y hacerte desaparecer para siempre… de forma totalmente legal.
(...) Si la administración de este país anuncia públicamente que no castigará los actos criminales de sus propios empleados en Irak y que obstaculizará la acción de la justicia, ¿tendrán entonces los miembros del Congreso el coraje de hacer frente a los actos similares de Blackwater cuando esta empresa obtenga el contrato que ambiciona, el de la seguridad interna en Estados Unidos?
¿O será esta fuerza paramilitar [que goza de la protección del Estado,] lo suficientemente poderosa como para intimidar a nuestros representantes, y a nosotros mismos?
¿Nos atreveremos aún a hacer manifestaciones en las calles si sabemos que nos arriesgamos a recibir el mismo trato que los civiles de Bagdad, ametrallados desde los helicópteros de Blackwater? ¿Se atreverá algún congresista a proponer una ley contra Blackwater si sabe que puede ser asesinado de una bala en la cabeza, impunemente?
(...) No olvide usted que, en la situación actual, el Departamento de la Seguridad de la Patria (Homeland Security) tiene el derecho legal de desplegar a los mercenarios de la compañía Blackwater en la ciudad donde usted vive, esta misma noche.
Naomi Wolf
Periodista y escritora feminista. Su última obra publicada: The End of America: A Letter of Warning To A Young Patriot (El fin de Estados Unidos, una carta de advertencia para un joven patriota).
Naomi Wolf
Red Voltaire
Hace cinco años que venimos alertando a la opinión pública mundial sobre la intención de la administración Bush de convertir a Estados Unidos en un Estado autoritario. Nuestro análisis, basado en el estudio de diferentes proyectos de ley, no fue tomado en cuenta debido al shock psicológico del 11 de septiembre. Lo que entonces fue una intención ya se ha convertido hoy en realidad. Los textos se están aplicando, el nuevo régimen intimida, hostiga y en definitiva ahoga las voces de los opositores. Naomi Wolf recoge testimonios de la represión y trata de movilizar a sus conciudadanos a favor de la defensa de sus libertades.
Desde hace varios meses estoy recorriendo Estados Unidos, de Colorado a California, y conversando con estadounidenses de todas las capas de la sociedad sobre la cuestión de las libertades, sobre los ataques que estas están sufriendo en este momento y sobre el programa en diez etapas que se está aplicando para convertir este país en una sociedad cerrada y represiva.
La buena noticia es que los estadounidenses han despertado y están concientes de los peligros que les acechan. Cuando me comencé, creí que encontraría oposición, resistencia o como mínimo incredulidad cuando hablara de la oscuridad que lentamente se extiende sobre nuestro país y del legado de libertad que nos dejaron nuestros antepasados.
Pero resulta que estoy hablando ante gente que ya está inquieta, aún antes de oírme. Son gente que tiene miedo, que se han dado cuenta desde hace tiempo del creciente peligro y del tipo de sociedad que les están preparando.
Para mi consuelo, he redescubierto una sociedad estadounidense inteligente y alerta, valerosa e indomable, gente que no tiene miedo de oír malas noticias y de actuar conforme a ellas. Se trata además de patriotas, de verdaderos patriotas que quieren a su país por los valores sobre los que este ha sido construido.
Sufro sin embargo por las historias que acaban de contarme durante esas reuniones. Y los correos electrónicos que recibo traen tantos testimonios pasmosos que no logro leerlos en los últimos tiempos.
Y dondequiera que voy, siempre, por lo menos una vez al día, hay una persona del auditorio que se levanta para hablar. Siempre es alguien de aspecto sólido y fuerte, valeroso… y de pronto esa persona se pone a llorar, sumida en el miedo, en medio de su testimonio.
El otro día, en Boulder, una joven, madre de dos hijos, de unos treinta años, la viva imagen de la joven estadounidense dinámica, se desmoronó mientras me hablaba: «Estoy escandalizada por todo lo que oigo y lo que veo. ¡Cuánto quisiera hacer algo! Pero tengo tanto miedo. Miro a mis hijos y tengo miedo. ¿Cómo luchar contra el miedo que han sembrado dentro de nosotros? ¿Qué es lo mejor para porvenir y para la seguridad de mis hijos? ¿Acaso debo actuar y tratar de cambiar las cosas, o debo callarme y evitar que se fijen en mí? Tengo tanto miedo de que me fichen en algún lugar.»
En Washington DC, la semana pasada, un director de un servicio administrativo, ex jugador de fútbol, un hombre apuesto, probablemente miembro del Partido Republicano, me confesó, lejos de los micrófonos, que tenía miedo de firmar el papel que autoriza al FBI a tener acceso a toda la información sobre él, como le aconseja la agencia antiterrorista. «Pero al mismo tiempo, tengo miedo de no firmarlo. Si no lo hago, corro el riesgo de perder mi trabajo, mi casa… es como en Alemania, cuando se fichaba a los funcionarios», me dijo con voz resignada.
Esta mañana, en Denver, hablé durante más de una hora con un muy alto y muy valeroso oficial del ejército, que ha recibido altas condecoraciones, y que se encontró con que estaba en la lista de personas vigiladas (y a las que se les prohíbe viajar en avión) por haber criticado la política de la administración Bush. Me mostró los documentos que prueban no sólo que está siendo vigilado por los servicios secretos sino que toda su familia está siendo también objeto de espionaje y de hostigamiento. A través de toda su carrera como militar, este oficial ha cumplido numerosas misiones muy peligrosas al servicio de su país. Pero hoy, mientras me habla de su temor de que sus hijos sean hostigados por el gobierno por causa de sus opiniones, la voz se le quiebra.
En otro lugar, me aborda una jurista que trabajaba para el Departamento de Justicia. Un día se opuso al «interrogatorio fuerte» de un detenido que era objeto de una técnica reconocida como tortura. No sólo la enviaron a una comisión disciplinaria sino que además fue objeto de una investigación criminal, perdió categoría [en su trabajo], le revisaron su computadora y le borraron sus correos electrónicos… y ahora está en la lista negra y ya no puede viajar por avión.
Durante una conversación en una velada, un técnico en informática que trabaja para una importante compañía aérea –y que no esconde su simpatía por el Partido Republicano– me explica que después que usted está inscrito en la lista, es imposible salir de ella. «Aunque te digan que tu nombre ha sido borrado, no es verdad. Tenemos un doble sistema que nunca borra nada.»
Elisabeth Grant, de la Coalición contra la Guerra, mostró durante una conferencia de prensa la nota manuscrita y la banderita estadounidense encontradas dentro de su maleta después de un viaje por avión. La nota decía que a la agencia antiterrorista no le gustaba lo que ella leía.
Como en la época del muro de Berlín, cuando hago la cola para que me registren en los aeropuertos, me sorprendo a mí misma pasando nuevamente en revista el contenido de mi bolso.
El otro día, en Nueva York, tuvo que obligarme a mí misma a echar en la basura un ejemplar del último libro de Tara McKelvey Monstering que estaba leyendo. A pesar de que había comprado el libro en una gran librería de la ciudad… nunca se sabe, quizás contiene información «clasificada» y podrían acusarme de hacerle el juego a los terroristas al leerla. (…) En mi América, la que yo conocí en la escuela, uno no se comporta de esa manera. (...) Y todo el mundo me hace la misma pregunta: ¿qué podemos hacer?
Esta avalancha de testimonios de abusos y de violaciones de las libertades de los ciudadanos estadounidenses demuestra claramente que una red criminal y de vigilancia está atrapando en sus mallas cada vez más y más ciudadanos inocentes. Es evidente que nada de esto tiene nada que ver con la democracia –ni siquiera con la acostumbrada corrupción de la democracia. Está claro que vamos a necesitar una acción más enérgica que el simple envío de cartas a nuestro congresista.
Los que vienen a testimoniar no son locos anarquistas. Son gentes de diferentes tendencias políticas, conservadores, apolíticos, progresistas. La regla número 1 de una sociedad en proceso de cierre o ya cerrada es que tu alineamiento político con el partido político en el poder no te protege en lo absoluto; en un verdadero Estado policíaco, nadie está a salvo.
Leo mi periódico y no salgo de mi asombro:
• Siete soldados publicaron una carta en el New York Times criticando la guerra. Poco tiempo después, dos murieron, uno de ellos de un balazo en la cabeza disparado a quemarropa.
• Una contadora del ejército que quería denunciar los abusos y desvíos financieros murió en su barraca, al recibir un balazo en la cabeza, también a quemarropa.
• Pat Tillman escribió a un amigo un correo electrónico donde mencionaba la posibilidad de denunciar crímenes de guerra de los que él había sido testigo. Una bala en la cabeza.
• Donald Vance, empleado del ejército que había denunciado tráficos de armas en el seno del ejército en Irak. Secuestrado por soldados estadounidenses dentro de la mismísima Embajada de Estados Unidos en Bagdad, encerrado y torturado durante semanas en una base militar estadounidense, sin acceso a un abogado, y oficialmente amenazado con las peores represalias si hablaba con alguien a su regreso al país.
• Y en el último número de Vanity Fair un contratista del ejército que había denunciado malversaciones cuenta que fue secuestrado por soldados estadounidenses enmascarados y armados, golpeado durante toda una noche en un local prefabricado antes de ser expulsado de Irak al día siguiente. La administración militar se niega a escuchar su queja y lo expulsó de la oficina.
Esta mañana, el New York Times escribe que el Departamento de Estado (empleador de los mercenarios de Blackwater USA) se niega oficialmente a cooperar con el Departamento de Justicia o con el FBI en el marco de la investigación sobre el asesinato de 17 civiles iraquíes inocentes. La Casa Blanca apoya la actitud desdeñosa del Departamento de Estado hacia la justicia de este país.
No se trata de una noticia banal. Mis lectores, que recuerdan algo de la historia del siglo 20, se sentirán horrorizados pero no sorprendidos. La «Segunda Fase» del cierre de una sociedad abierta es la demostración a los ciudadanos, por parte del Estado, que la fuerza paramilitar está por encima de las leyes del país y que la ley ya no puede servir de refugio para la disidencia.
Al permitir que el FBI y la CIA arresten a cualquier ciudadano estadounidense y lo prive de sus derechos legales, el secretario de Justicia ha hecho que los ciudadanos estadounidenses entiendan una lección muy simple: Ninguno de ustedes está a salvo de la arbitrariedad del Estado. Podemos llegar como nos dé la gana, echar abajo tu puerta y hacerte desaparecer para siempre… de forma totalmente legal.
(...) Si la administración de este país anuncia públicamente que no castigará los actos criminales de sus propios empleados en Irak y que obstaculizará la acción de la justicia, ¿tendrán entonces los miembros del Congreso el coraje de hacer frente a los actos similares de Blackwater cuando esta empresa obtenga el contrato que ambiciona, el de la seguridad interna en Estados Unidos?
¿O será esta fuerza paramilitar [que goza de la protección del Estado,] lo suficientemente poderosa como para intimidar a nuestros representantes, y a nosotros mismos?
¿Nos atreveremos aún a hacer manifestaciones en las calles si sabemos que nos arriesgamos a recibir el mismo trato que los civiles de Bagdad, ametrallados desde los helicópteros de Blackwater? ¿Se atreverá algún congresista a proponer una ley contra Blackwater si sabe que puede ser asesinado de una bala en la cabeza, impunemente?
(...) No olvide usted que, en la situación actual, el Departamento de la Seguridad de la Patria (Homeland Security) tiene el derecho legal de desplegar a los mercenarios de la compañía Blackwater en la ciudad donde usted vive, esta misma noche.
Naomi Wolf
Periodista y escritora feminista. Su última obra publicada: The End of America: A Letter of Warning To A Young Patriot (El fin de Estados Unidos, una carta de advertencia para un joven patriota).
"En la lucha de ideas todos somos comunicadores"
Juan Carlos Camaño, presidente de la FELAP
Red Voltaire
“En la lucha de ideas todos somos comunicadores y las concepciones elitistas deben ser combatidas, en la necesidad de ampliar nuestras propias filas, que no se componen sólo de periodistas profesionales, y que no deberán restringirse únicamente a ellos”, manifestó el periodista argentino Juan Carlos Camaño, presidente de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP), durante el actor de apertura del X Congreso de la organización realizado del pasado jueves 4 al sábado 6 en Villa Gesell, ciudad balnearia de la provincia de Buenos Aires.
La Agencia Nacional de Comunicación reproduce a continuación alguno de los conceptos manifestados por Camaño durante su intervención:
-“Tal cual lo hemos reiterado largamente, y de manera muy insistente en los últimos tres años, nuestra ética social deberá seguir siendo guía de nuestra ética profesional. Entre otras cuestiones, porque a la imposición a sangre y fuego del código de ética de los barones de la información y la comunicación es imperioso e impostergable oponerle –desde adentro de la profesión y desde afuera de ella- la ética y la dignidad de los que en este mundo –y muy especialmente en nuestra región- no se resignan a vivir de rodillas frente al imperio”.
-“Y esto requiere del mayor número de hombres y mujeres capaces de informar y comunicar la verdad en un amplio campo de disputa, donde lo peor que podría pasarnos es que caigamos en la trampa de exigirnos a nosotros mismos un título habilitante, ya sea para denunciar los crímenes, ya sea para organizar las voces dispersas de los que claman por justicia”.
-“En la lucha de ideas todos somos comunicadores y las concepciones elitistas deben ser combatidas, en la necesidad de ampliar nuestras propias filas, que no se componen sólo de periodistas profesionales, y que no deberán restringirse únicamente a ellos. Nosotros no debemos estrechar la mira, sino todo lo contrario. Decimos otra vez: más allá de la profesión lo que está en juego es la vida de la humanidad y el planeta y los periodistas no somos quiénes para poner el carro por delante del caballo”.
-“Sabemos que antes, mucho antes de los lógicos, legítimos y necesarios debates sobre semiología, deontología, redacción periodística, nuevas y sofisticadas tecnologías -que aquí también se van a hacer, con justa razón-, antes que todo eso junto está en juego la vida de miles de millones de seres humanos, en un planeta sistemáticamente agredido –al igual que sus habitantes- por la planificación de la desigualdad”.
-“Existen el hambre y la muerte por planificación de la desigualdad, en función de la maximización de la tasa de ganancia de una elite transnacional de la que forman parte los grandes centros informativos y comunicacionales dotados para la guerra, para lo único que ha quedado dotado un sistema que, como el sistema capitalista no está preparado, desde sus cimientos, para la paz, la solidaridad, la cooperación, la fraternidad”.
-“Nuestra ética social va por delante de nuestra ética profesional, porque los interminables genocidios por planificación de la desigualdad, nos exigen ser mucho más que buenos periodistas, nos convocan, desde la dignidad, a ser hombres y mujeres decididamente comprometidos en la lucha por la justicia social”.
-“Ningún periodista, por más honesto que se suponga, puede limitarse hoy, frente a la barbarie de los saqueadores de la tierra, a ser neutral. O se combate al crimen organizado por el capitalismo rapaz e inhumano, o se es a conciencia, o por omisión dudosa, acomodaticia o cobarde, cómplice de los sátrapas y sus satrapías. El llamado periodismo de las dos supuestas campanas, nacido de la escuela dura-blanda o blanda-dura de Estados Unidos, es un periodismo obsoleto frente a un mundo en llamas”.
-“Es este un tiempo de celebraciones, en el nombre de los seres humanos, periodistas o no, trabajadores de prensa o no, comunicadores sociales o no, en el nombre de las gentes que no se resignan a que este mundo de invasiones oprobiosas y asesinatos programados sea por siempre el destino de la humanidad. Y este en un tiempo –más que nunca antes- de periodismo de combate organizado”.
-“De nada vale inmolarse desde el individualismo profesionalista y de poco sirven las quijotadas profesionales. Sí importa, y mucho, subrayar aquello de luchar para organizarse y organizarse para luchar. Porque se trata de que en la lucha de ideas se impongan las ideas de los que decimos, hasta con la entrega de la vida, que un mundo mejor es posible”.
-“Hoy, ante los retos de vida o muerte y la propia destrucción del planeta no se conciben organizaciones de periodistas que reciclen en la práctica profesional el periodismo basura, empalagado del sentido común dominante y ajeno al sentido crítico”.
Enviárselo a medios de comunicación.
Difunde esta información, El Justo Reclamo y demás blogs de la resistencia.
Red Voltaire
“En la lucha de ideas todos somos comunicadores y las concepciones elitistas deben ser combatidas, en la necesidad de ampliar nuestras propias filas, que no se componen sólo de periodistas profesionales, y que no deberán restringirse únicamente a ellos”, manifestó el periodista argentino Juan Carlos Camaño, presidente de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP), durante el actor de apertura del X Congreso de la organización realizado del pasado jueves 4 al sábado 6 en Villa Gesell, ciudad balnearia de la provincia de Buenos Aires.
La Agencia Nacional de Comunicación reproduce a continuación alguno de los conceptos manifestados por Camaño durante su intervención:
-“Tal cual lo hemos reiterado largamente, y de manera muy insistente en los últimos tres años, nuestra ética social deberá seguir siendo guía de nuestra ética profesional. Entre otras cuestiones, porque a la imposición a sangre y fuego del código de ética de los barones de la información y la comunicación es imperioso e impostergable oponerle –desde adentro de la profesión y desde afuera de ella- la ética y la dignidad de los que en este mundo –y muy especialmente en nuestra región- no se resignan a vivir de rodillas frente al imperio”.
-“Y esto requiere del mayor número de hombres y mujeres capaces de informar y comunicar la verdad en un amplio campo de disputa, donde lo peor que podría pasarnos es que caigamos en la trampa de exigirnos a nosotros mismos un título habilitante, ya sea para denunciar los crímenes, ya sea para organizar las voces dispersas de los que claman por justicia”.
-“En la lucha de ideas todos somos comunicadores y las concepciones elitistas deben ser combatidas, en la necesidad de ampliar nuestras propias filas, que no se componen sólo de periodistas profesionales, y que no deberán restringirse únicamente a ellos. Nosotros no debemos estrechar la mira, sino todo lo contrario. Decimos otra vez: más allá de la profesión lo que está en juego es la vida de la humanidad y el planeta y los periodistas no somos quiénes para poner el carro por delante del caballo”.
-“Sabemos que antes, mucho antes de los lógicos, legítimos y necesarios debates sobre semiología, deontología, redacción periodística, nuevas y sofisticadas tecnologías -que aquí también se van a hacer, con justa razón-, antes que todo eso junto está en juego la vida de miles de millones de seres humanos, en un planeta sistemáticamente agredido –al igual que sus habitantes- por la planificación de la desigualdad”.
-“Existen el hambre y la muerte por planificación de la desigualdad, en función de la maximización de la tasa de ganancia de una elite transnacional de la que forman parte los grandes centros informativos y comunicacionales dotados para la guerra, para lo único que ha quedado dotado un sistema que, como el sistema capitalista no está preparado, desde sus cimientos, para la paz, la solidaridad, la cooperación, la fraternidad”.
-“Nuestra ética social va por delante de nuestra ética profesional, porque los interminables genocidios por planificación de la desigualdad, nos exigen ser mucho más que buenos periodistas, nos convocan, desde la dignidad, a ser hombres y mujeres decididamente comprometidos en la lucha por la justicia social”.
-“Ningún periodista, por más honesto que se suponga, puede limitarse hoy, frente a la barbarie de los saqueadores de la tierra, a ser neutral. O se combate al crimen organizado por el capitalismo rapaz e inhumano, o se es a conciencia, o por omisión dudosa, acomodaticia o cobarde, cómplice de los sátrapas y sus satrapías. El llamado periodismo de las dos supuestas campanas, nacido de la escuela dura-blanda o blanda-dura de Estados Unidos, es un periodismo obsoleto frente a un mundo en llamas”.
-“Es este un tiempo de celebraciones, en el nombre de los seres humanos, periodistas o no, trabajadores de prensa o no, comunicadores sociales o no, en el nombre de las gentes que no se resignan a que este mundo de invasiones oprobiosas y asesinatos programados sea por siempre el destino de la humanidad. Y este en un tiempo –más que nunca antes- de periodismo de combate organizado”.
-“De nada vale inmolarse desde el individualismo profesionalista y de poco sirven las quijotadas profesionales. Sí importa, y mucho, subrayar aquello de luchar para organizarse y organizarse para luchar. Porque se trata de que en la lucha de ideas se impongan las ideas de los que decimos, hasta con la entrega de la vida, que un mundo mejor es posible”.
-“Hoy, ante los retos de vida o muerte y la propia destrucción del planeta no se conciben organizaciones de periodistas que reciclen en la práctica profesional el periodismo basura, empalagado del sentido común dominante y ajeno al sentido crítico”.
Enviárselo a medios de comunicación.
Difunde esta información, El Justo Reclamo y demás blogs de la resistencia.
El Tratado de Lisboa o la errática deriva de la UE
Gerardo Pisarello y Jaume Asens
Rebelión
Tras un largo período de incertidumbre, las élites europeas han acordado un nuevo texto para regir los destinos de la UE: el Tratado de Lisboa. Como hace tres años, los brindis y los gestos de felicitación mutua han vuelto a poblar las fotos oficiales. Como hace tres años, buena parte de los comentaristas ha destacado el “paso adelante” que el nuevo Tratado comporta. Como hace tres años, sin embargo, comparecen los mismos interrogantes que rodearon la irrupción del fallido Tratado constitucional.
El primero: este Tratado ¿acerca la UE a la ciudadanía? ¿La hace más transparente, menos opaca? La respuesta es sin dudas negativa. Tras la restringidísima apuesta por una “Convención Europea”, el viejo secretismo intergubernamental ha vuelto a campar a sus anchas. La discusión pública del nuevo proyecto de Tratado ha sido prácticamente nula. Ya no se habla de Constitución. Con ello, las élites comunitarias pierden en legitimidad simbólica. Pero se deshacen, como bien sabe el presidente francés Nicolás Sarkozy, de un lastre incómodo: la necesidad de consultar al poder ‘constituyente’, a las imprevisibles poblaciones europeas.
La versión disponible del Tratado de Reforma consta de 255 páginas. Además de 12 Protocolos y 53 Declaraciones, se incluyen en ellas los preceptos que modifican los ya extensos Tratados vigentes. El resultado, más que un “mini-tratado” o un “tratado simplificado”, es un “maxi-engorro” inaccesible incluso para los expertos. Una maraña de normas que se someterá a votación parlamentaria sin que haya tiempo apenas para su escrutinio público.
Segundo interrogante: ¿supone este nuevo Tratado un instrumento de democratización de la UE? También aquí, la respuesta es decepcionante. A medio siglo del Tratado de Roma de 1957, los órganos que disponen de más poder en la UE siguen siendo los menos representativos y los que menos controles tienen: el Consejo, la Comisión, el Tribunal de Justicia o el todopoderoso Banco Central Europeo. El único órgano representativo –el Parlamento– conserva una cierta capacidad de veto. Pero continúa sin ser un auténtico legislador y ocupando un papel subalterno en el conjunto del aparato institucional. Un presidente del Consejo con un mandato más largo, mayor peso a los parlamentos nacionales en el control de proyectos europeos, un jefe de diplomacia de bajo perfil y nuevos mecanismos de votación y nuevas mayorías para que los ejecutivos estatales puedan gestionar una UE con 27 miembros. Este es el legado reformista –bastante magro en términos democráticos– que el Tratado Lisboa deja tras de sí.
Tercer interrogante: ¿se da el salto a la Europa social exigida por la mayoría de votantes franceses y holandeses que dijeron “no” al Tratado Constitucional? Más bien lo contrario. Se insiste en entregar el alma del proceso de integración a la “competencia libre y no falseada” y a la circulación ilimitada de capitales y servicios. Ello comporta, en una Europa de 27 países, una apuesta inequívoca por las privatizaciones y por la precarización del mercado laboral –ahora bajo los designios de la flexi-seguridad– así como una presión para la reducción del gasto social en los Estados. Al igual que en el Tratado Constitucional, el Tratado de Lisboa estipula que los Estados deberán “mejorar progresivamente sus capacidades militares”. Sus capacidades militares, sí. Pero no sus políticas sociales o ambientales, que será casi imposible armonizar al alza y que seguirán sin contar con una fiscalidad progresiva que las financie.
No cabe llamar a engaño: nada de esto se verá alterado en sustancia por la asunción del carácter vinculante de la Carta de Derechos Fundamentales o por la introducción de tal o cual competencia para el Parlamento. Ni la Carta, de por sí limitada en su contenido, ha dejado de ser un convidado de piedra en el conjunto de los tratados, ni el Parlamento ha dado el salto que una voluntad genuinamente democratizadora exigiría. Desaparecerá, por un tiempo, la apelación formal a la palabra Constitución. Pero la Constitución material de la UE, las relaciones de poder trabadas entre las élites comunitarias y estatales, y entre éstas y los incontrolados poderes privados que giran a su alrededor, permanecerán inalteradas.
En casos como el español, la apelación al europeísmo como superación del pasado y como promesa de bienestar ha conducido a una aceptación acrítica del proceso de integración. Pero el mito ha comenzado a perder fuelle. La elevadísima abstención –un 56%– en el último referéndum sobre el Tratado constitucional es, junto a los votos negativos y nulos, una señal que no debería minusvalorarse.
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha afirmado que más que ante un simple Tratado, se está ante un “proyecto fundador (...) para una nueva Europa”. Tras el acuerdo de Lisboa, sin embargo, el déficit social de la Unión y sus efectos en la vida cotidiana de las personas resultarán cada vez más visibles. Disminuirán las ayudas a las regiones más vulnerables, se insistirá en una reforma de la Política Agraria Común que comporta la liquidación de los pequeños agricultores, aumentará la presión privatizadora en materia de servicios públicos y precarizadora en el ámbito laboral, se intensificarán las alternativas represivas a la cuestión migratoria.
¿Qué ocurrirá entonces? Es difícil saberlo. Lo cierto es que, una vez en este nuevo escenario, no bastará con invocar Tratados o Constituciones que introduzcan “pequeños pasos adelante”. Habrá que plantearse, de una vez, el abandono o la refundación democrática de un proyecto de integración que ha dejado de ser, para muchos, sinónimo de progreso civilizatorio o un posible eslabón para la construcción de un internacionalismo solidario. Eso, o ceder la iniciativa a otras propuestas xenófobas, populistas y de repliegue estatalista, que no dejarán pasar su oportunidad.
Gerardo Pisarello es Profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Barcelona. Jaume Asens es miembro de la Comisión de Defensa del Colegio de Abogados de Barcelona.
Rebelión
Tras un largo período de incertidumbre, las élites europeas han acordado un nuevo texto para regir los destinos de la UE: el Tratado de Lisboa. Como hace tres años, los brindis y los gestos de felicitación mutua han vuelto a poblar las fotos oficiales. Como hace tres años, buena parte de los comentaristas ha destacado el “paso adelante” que el nuevo Tratado comporta. Como hace tres años, sin embargo, comparecen los mismos interrogantes que rodearon la irrupción del fallido Tratado constitucional.
El primero: este Tratado ¿acerca la UE a la ciudadanía? ¿La hace más transparente, menos opaca? La respuesta es sin dudas negativa. Tras la restringidísima apuesta por una “Convención Europea”, el viejo secretismo intergubernamental ha vuelto a campar a sus anchas. La discusión pública del nuevo proyecto de Tratado ha sido prácticamente nula. Ya no se habla de Constitución. Con ello, las élites comunitarias pierden en legitimidad simbólica. Pero se deshacen, como bien sabe el presidente francés Nicolás Sarkozy, de un lastre incómodo: la necesidad de consultar al poder ‘constituyente’, a las imprevisibles poblaciones europeas.
La versión disponible del Tratado de Reforma consta de 255 páginas. Además de 12 Protocolos y 53 Declaraciones, se incluyen en ellas los preceptos que modifican los ya extensos Tratados vigentes. El resultado, más que un “mini-tratado” o un “tratado simplificado”, es un “maxi-engorro” inaccesible incluso para los expertos. Una maraña de normas que se someterá a votación parlamentaria sin que haya tiempo apenas para su escrutinio público.
Segundo interrogante: ¿supone este nuevo Tratado un instrumento de democratización de la UE? También aquí, la respuesta es decepcionante. A medio siglo del Tratado de Roma de 1957, los órganos que disponen de más poder en la UE siguen siendo los menos representativos y los que menos controles tienen: el Consejo, la Comisión, el Tribunal de Justicia o el todopoderoso Banco Central Europeo. El único órgano representativo –el Parlamento– conserva una cierta capacidad de veto. Pero continúa sin ser un auténtico legislador y ocupando un papel subalterno en el conjunto del aparato institucional. Un presidente del Consejo con un mandato más largo, mayor peso a los parlamentos nacionales en el control de proyectos europeos, un jefe de diplomacia de bajo perfil y nuevos mecanismos de votación y nuevas mayorías para que los ejecutivos estatales puedan gestionar una UE con 27 miembros. Este es el legado reformista –bastante magro en términos democráticos– que el Tratado Lisboa deja tras de sí.
Tercer interrogante: ¿se da el salto a la Europa social exigida por la mayoría de votantes franceses y holandeses que dijeron “no” al Tratado Constitucional? Más bien lo contrario. Se insiste en entregar el alma del proceso de integración a la “competencia libre y no falseada” y a la circulación ilimitada de capitales y servicios. Ello comporta, en una Europa de 27 países, una apuesta inequívoca por las privatizaciones y por la precarización del mercado laboral –ahora bajo los designios de la flexi-seguridad– así como una presión para la reducción del gasto social en los Estados. Al igual que en el Tratado Constitucional, el Tratado de Lisboa estipula que los Estados deberán “mejorar progresivamente sus capacidades militares”. Sus capacidades militares, sí. Pero no sus políticas sociales o ambientales, que será casi imposible armonizar al alza y que seguirán sin contar con una fiscalidad progresiva que las financie.
No cabe llamar a engaño: nada de esto se verá alterado en sustancia por la asunción del carácter vinculante de la Carta de Derechos Fundamentales o por la introducción de tal o cual competencia para el Parlamento. Ni la Carta, de por sí limitada en su contenido, ha dejado de ser un convidado de piedra en el conjunto de los tratados, ni el Parlamento ha dado el salto que una voluntad genuinamente democratizadora exigiría. Desaparecerá, por un tiempo, la apelación formal a la palabra Constitución. Pero la Constitución material de la UE, las relaciones de poder trabadas entre las élites comunitarias y estatales, y entre éstas y los incontrolados poderes privados que giran a su alrededor, permanecerán inalteradas.
En casos como el español, la apelación al europeísmo como superación del pasado y como promesa de bienestar ha conducido a una aceptación acrítica del proceso de integración. Pero el mito ha comenzado a perder fuelle. La elevadísima abstención –un 56%– en el último referéndum sobre el Tratado constitucional es, junto a los votos negativos y nulos, una señal que no debería minusvalorarse.
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha afirmado que más que ante un simple Tratado, se está ante un “proyecto fundador (...) para una nueva Europa”. Tras el acuerdo de Lisboa, sin embargo, el déficit social de la Unión y sus efectos en la vida cotidiana de las personas resultarán cada vez más visibles. Disminuirán las ayudas a las regiones más vulnerables, se insistirá en una reforma de la Política Agraria Común que comporta la liquidación de los pequeños agricultores, aumentará la presión privatizadora en materia de servicios públicos y precarizadora en el ámbito laboral, se intensificarán las alternativas represivas a la cuestión migratoria.
¿Qué ocurrirá entonces? Es difícil saberlo. Lo cierto es que, una vez en este nuevo escenario, no bastará con invocar Tratados o Constituciones que introduzcan “pequeños pasos adelante”. Habrá que plantearse, de una vez, el abandono o la refundación democrática de un proyecto de integración que ha dejado de ser, para muchos, sinónimo de progreso civilizatorio o un posible eslabón para la construcción de un internacionalismo solidario. Eso, o ceder la iniciativa a otras propuestas xenófobas, populistas y de repliegue estatalista, que no dejarán pasar su oportunidad.
Gerardo Pisarello es Profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Barcelona. Jaume Asens es miembro de la Comisión de Defensa del Colegio de Abogados de Barcelona.
No, señor Bush, nosotros no necesitamos de su "ayuda"
Félix Sautié Mederos
Después de haber conocido sus nuevas amenazas contra nuestro pueblo cubano, debo responderle y decirle: No, señor Bush, para resolver nuestros problemas nosotros no necesitamos de su "ayuda", porque hay ayudas que matan y además porque la política agresiva y genocida de su Gobierno hacia Cuba constituye uno de los mayores problemas que tenemos que enfrentar y que resolver.
¿Quién es usted señor Bush?, ¿de dónde ha sacado tanto odio y tanta agresividad, contra el mundo y contra nuestro pueblo? Mientras más lo pienso, más lo comprendo, usted que dice ser tan religioso, tan "cristiano", como para convocar a la guerra "en nombre de Dios" y rezar en la Casa Blanca antes de invadir a Irak basado además en mentiras flagrantes, debería comprender que usted es realmente el Anticristo de esta época. Usted pretende salvar al mundo con la mentira, con la ignominia, con las torturas y con la guerra. Pero ya en Apocalipsis, Juan anuncia su ascenso y su propia destrucción: "La Bestia que has visto, era y ya no es; y va a subir al abismo pero camina hacia su destrucción" (Ap. 17,8. Biblia de Jerusalén). Quizás antes de continuar adelante con su política de muerte, de guerra y de amenazas, debería ser más profundo en sus meditaciones para comprender la verdad, porque los pueblos que ya no lo resisten más se habrán de levantar en masa contra su poder y sus mentiras. Y serán bienaventurados porque tienen hambre y sed de justicia. Yo, en su lugar, me preocuparía más por eso que por seguir matando a víctimas inocentes en Irak, Afganistán y en el Oriente Medio. Me preocuparía más por eso, que por seguir amenazando al pueblo de Cuba y continuar azuzando el odio y el rencor, porque usted no quiere que nuestros problemas se resuelvan, sino que se agudicen. Usted lo que desea con nosotros, es revivir la vieja estrategia imperial de la época de nuestras guerras de independencia y empujarnos a que nos exterminemos unos contra otros, para hacer más fácil su dominio sobre Cuba. Pero esto no lo va a lograr, porque la lección está aprendida y bien aprendida, los que repudiamos nuestros propios errores, lo hacemos para con su rectificación convertirnos en más fuertes para alcanzar una invulnerabilidad real frente a sus ambiciones de apoderarse de Cuba. Son nuestros propios errores los únicos que pueden destruirnos y seguir tras de lo que usted plantea sería nuestro principal error, por eso no lo vamos a hacer y sí lo vamos a denunciar ante el mundo para que todos comprendan sus verdaderas intenciones.
Sus iniciativas, además, deberían concentrarse en el levantamiento del bloqueo contra Cuba y cambiar las amenazas de exterminio por una política más realista de paz y cooperación, de amor y de concordia, pero parece que estas palabras no existen su diccionario personal.
Señor Bush aquí no va a haber ningún alzamiento, aunque pensándolo bien sí lo habría si usted se decide a agredirnos, pero ese alzamiento sería para enfrentar al invasor. No se olvide de aquello que dijo Jesús sobre que: aquel que a hierro mata, a hierro muere. Por el momento es todo lo que podría decirle, porque no hacen falta muchas palabras para denunciar a su odio y su obcecación que logran todo lo contrario de lo que se plantea con su retórica mentirosa.
Después de haber conocido sus nuevas amenazas contra nuestro pueblo cubano, debo responderle y decirle: No, señor Bush, para resolver nuestros problemas nosotros no necesitamos de su "ayuda", porque hay ayudas que matan y además porque la política agresiva y genocida de su Gobierno hacia Cuba constituye uno de los mayores problemas que tenemos que enfrentar y que resolver.
¿Quién es usted señor Bush?, ¿de dónde ha sacado tanto odio y tanta agresividad, contra el mundo y contra nuestro pueblo? Mientras más lo pienso, más lo comprendo, usted que dice ser tan religioso, tan "cristiano", como para convocar a la guerra "en nombre de Dios" y rezar en la Casa Blanca antes de invadir a Irak basado además en mentiras flagrantes, debería comprender que usted es realmente el Anticristo de esta época. Usted pretende salvar al mundo con la mentira, con la ignominia, con las torturas y con la guerra. Pero ya en Apocalipsis, Juan anuncia su ascenso y su propia destrucción: "La Bestia que has visto, era y ya no es; y va a subir al abismo pero camina hacia su destrucción" (Ap. 17,8. Biblia de Jerusalén). Quizás antes de continuar adelante con su política de muerte, de guerra y de amenazas, debería ser más profundo en sus meditaciones para comprender la verdad, porque los pueblos que ya no lo resisten más se habrán de levantar en masa contra su poder y sus mentiras. Y serán bienaventurados porque tienen hambre y sed de justicia. Yo, en su lugar, me preocuparía más por eso que por seguir matando a víctimas inocentes en Irak, Afganistán y en el Oriente Medio. Me preocuparía más por eso, que por seguir amenazando al pueblo de Cuba y continuar azuzando el odio y el rencor, porque usted no quiere que nuestros problemas se resuelvan, sino que se agudicen. Usted lo que desea con nosotros, es revivir la vieja estrategia imperial de la época de nuestras guerras de independencia y empujarnos a que nos exterminemos unos contra otros, para hacer más fácil su dominio sobre Cuba. Pero esto no lo va a lograr, porque la lección está aprendida y bien aprendida, los que repudiamos nuestros propios errores, lo hacemos para con su rectificación convertirnos en más fuertes para alcanzar una invulnerabilidad real frente a sus ambiciones de apoderarse de Cuba. Son nuestros propios errores los únicos que pueden destruirnos y seguir tras de lo que usted plantea sería nuestro principal error, por eso no lo vamos a hacer y sí lo vamos a denunciar ante el mundo para que todos comprendan sus verdaderas intenciones.
Sus iniciativas, además, deberían concentrarse en el levantamiento del bloqueo contra Cuba y cambiar las amenazas de exterminio por una política más realista de paz y cooperación, de amor y de concordia, pero parece que estas palabras no existen su diccionario personal.
Señor Bush aquí no va a haber ningún alzamiento, aunque pensándolo bien sí lo habría si usted se decide a agredirnos, pero ese alzamiento sería para enfrentar al invasor. No se olvide de aquello que dijo Jesús sobre que: aquel que a hierro mata, a hierro muere. Por el momento es todo lo que podría decirle, porque no hacen falta muchas palabras para denunciar a su odio y su obcecación que logran todo lo contrario de lo que se plantea con su retórica mentirosa.
México, de los primeros países calificados en corrupción
Gilberto Balam Pereira
¿Embajadores de la Justicia en Mérida?
Cuál justicia, no. Cinismo y desvergüenza.
¿A qué vienen los personeros de Fecal a Mérida?
Personero: "dícese del constituido procurador para entender o solicitar negocios ajenos", según el Diccionario de la Lengua Española.
Negocios e intereses ajenos, digo yo, para ser más explícitos.
Que vienen a hablar de justicia, pero ¿cómo?, si de todos los mexicanos es conocido que el país ocupa un lugar destacado entre los primeros países del mundo más corruptos.
Nomás fíjense de las "fichitas" que nos llegan: los ministros de la SCJN, presidentes de los Tribunales de Justicia y magistrados colegiados de impartición de justicia electoral federal, fiscal y administrativas, nada menos que comandados por la figura más relevante, paradigma de la impunidad, delincuente del fraude electoral, el ilegítimo, el usurpador marioneta de los neoliberales nacionales e internacionales.
Constituyen estos personeros una Asociación Nacional de Impartidores de Justicia. Son 200 funcionarios del Poder Judicial con sus respectivas redes de inmunidad, impunidad y delincuencia organizada a favor del poder económico y político.
Cuál justicia, no. ¿Dónde se encontraban en el momento de que "el verdadero peligro para México", la ultraderecha integrada por el PAN, los grandes empresarios, la Iglesia, los comunicadores fieles alcahuetes, desarrollaron la guerra sucia de alta intensidad contra la democracia en México, contra la opción electoral de 2006 -AMLO- que representaba un auténtico cambio a fondo de las estructuras e instituciones -entre ellas las JURIDICAS- ya caducas por inmorales, pervertidas, corruptas, impuestas a la nación, a modo de intereses inconfesables del poder en turno?
Cuál justicia, no. ¿Dónde se encontraban estos justicieros en el momento de que más de 60 mineros perdieron la vida en Pasta de Conchos y que hasta la fecha sus familiares no han podido rescatar los restos humanos de sus esposos e hijos, ninguna indemnización hasta la fecha, mientras el gobierno priísta de Coahuila y la empresa propietaria de esa mina, haciendo caso omiso de los derechos laborales de esos obreros, continúan amasando fortunas?
Cuál justicia, no. ¿Dónde se encontraban esos personeros justicieros en el momento de que, en connivencia con el payaso gobernador del Edo. de México, allanaron, vejaron, arremetieron ferozmente contra la población de Atenco. Violaciones sexuales contra mujeres y varones, múltiples heridos, niños y ancianos, presos políticos hasta la fecha con elevadas sanciones.
Cuál justicia, no. ¿Dónde se encontraban esos personeros justicieros en el momento en que la población entera de Oaxaca decidió por convicción democrática expulsar a su abyecto gobernador Ulises, y que en vez de diálogo elemental de justicia, el poder público y el Ejecutivo de esa entidad agredieron brutalmente a los oaxaqueños. Consecuencia: heridos, una veintena de muertos, numerosos presos políticos con altas sentencias.
Cuál justicia, no. ¿Dónde se encontraban esos personeros justicieros en el momento de que un enfermizo mental gobernador (de Puebla), una preciosura de gobernador, gira instrucciones al mentado Poder Jurídico para atacar a una admirable defensora de derechos humanos, Lydia Cacho? Infamia que Dios veredes.
Cuál justicia, no. ¿Dónde se encontraban esos personeros justicieros en el momento de que pasando por los derechos obreros de la siderúrgica de Ciudad Lázaro Cárdenas, Mich., el Poder Judicial y la complicidad del gobernador de la entidad, otra preciosura junior de gobernador, agredieron sanguinariamente a palos a los trabajadores que defendían sus derechos laborales?
Cuál justicia, no. ¿Dónde se encontraban esos personeros justicieros en el momento de que una inocente mujer indígena del estado de Veracruz es violada tumultuariamente por elementos del "H" Ejército Nacional? De acuerdo a variados testimonios locales nahuas y del municipio, la violación fue veraz. Y el pinche Fecal sumado al tal Soberanes de una diz'que Comisión Nacional de Derechos Humanos se entendieron para declarar que la indígena había muerto de... males gastríticos crónicos.
Pero lo último, lo que también rabia nos da:
Cuál justicia, no. ¿Dónde se encontraban esos personeros justicieros en el momento de que PRI-PAN-banqueros-empresarios asestaron el mayor fraude histórico al pueblo de México a través del Fobaproa? ¿Están acaso indagando los enriquecimientos ilícitos de los Fox-Sahagún, Elba Ester Gordillo, Montiel, Fernández de Cevallos, de ex-gobernadores, de ex-presidentes y otros ladrones muy conocidos?
Cuál justicia, no. ¿Dónde se encontraban esos personeros justicieros en el momento de que incendiarios huérfanos de madre han atacado con explosivos de enormes consecuencias al diario POR ESTO! y a sus colaboradores?
No, no. Nada de que los personeros vienen a hablar de justicia, cuando los hechos anteriores nos hablan de corrupción institucional, demagogia, delincuencia organizada y usurpación del poder presidencial.
¿Embajadores de la Justicia en Mérida?
Cuál justicia, no. Cinismo y desvergüenza.
¿A qué vienen los personeros de Fecal a Mérida?
Personero: "dícese del constituido procurador para entender o solicitar negocios ajenos", según el Diccionario de la Lengua Española.
Negocios e intereses ajenos, digo yo, para ser más explícitos.
Que vienen a hablar de justicia, pero ¿cómo?, si de todos los mexicanos es conocido que el país ocupa un lugar destacado entre los primeros países del mundo más corruptos.
Nomás fíjense de las "fichitas" que nos llegan: los ministros de la SCJN, presidentes de los Tribunales de Justicia y magistrados colegiados de impartición de justicia electoral federal, fiscal y administrativas, nada menos que comandados por la figura más relevante, paradigma de la impunidad, delincuente del fraude electoral, el ilegítimo, el usurpador marioneta de los neoliberales nacionales e internacionales.
Constituyen estos personeros una Asociación Nacional de Impartidores de Justicia. Son 200 funcionarios del Poder Judicial con sus respectivas redes de inmunidad, impunidad y delincuencia organizada a favor del poder económico y político.
Cuál justicia, no. ¿Dónde se encontraban en el momento de que "el verdadero peligro para México", la ultraderecha integrada por el PAN, los grandes empresarios, la Iglesia, los comunicadores fieles alcahuetes, desarrollaron la guerra sucia de alta intensidad contra la democracia en México, contra la opción electoral de 2006 -AMLO- que representaba un auténtico cambio a fondo de las estructuras e instituciones -entre ellas las JURIDICAS- ya caducas por inmorales, pervertidas, corruptas, impuestas a la nación, a modo de intereses inconfesables del poder en turno?
Cuál justicia, no. ¿Dónde se encontraban estos justicieros en el momento de que más de 60 mineros perdieron la vida en Pasta de Conchos y que hasta la fecha sus familiares no han podido rescatar los restos humanos de sus esposos e hijos, ninguna indemnización hasta la fecha, mientras el gobierno priísta de Coahuila y la empresa propietaria de esa mina, haciendo caso omiso de los derechos laborales de esos obreros, continúan amasando fortunas?
Cuál justicia, no. ¿Dónde se encontraban esos personeros justicieros en el momento de que, en connivencia con el payaso gobernador del Edo. de México, allanaron, vejaron, arremetieron ferozmente contra la población de Atenco. Violaciones sexuales contra mujeres y varones, múltiples heridos, niños y ancianos, presos políticos hasta la fecha con elevadas sanciones.
Cuál justicia, no. ¿Dónde se encontraban esos personeros justicieros en el momento en que la población entera de Oaxaca decidió por convicción democrática expulsar a su abyecto gobernador Ulises, y que en vez de diálogo elemental de justicia, el poder público y el Ejecutivo de esa entidad agredieron brutalmente a los oaxaqueños. Consecuencia: heridos, una veintena de muertos, numerosos presos políticos con altas sentencias.
Cuál justicia, no. ¿Dónde se encontraban esos personeros justicieros en el momento de que un enfermizo mental gobernador (de Puebla), una preciosura de gobernador, gira instrucciones al mentado Poder Jurídico para atacar a una admirable defensora de derechos humanos, Lydia Cacho? Infamia que Dios veredes.
Cuál justicia, no. ¿Dónde se encontraban esos personeros justicieros en el momento de que pasando por los derechos obreros de la siderúrgica de Ciudad Lázaro Cárdenas, Mich., el Poder Judicial y la complicidad del gobernador de la entidad, otra preciosura junior de gobernador, agredieron sanguinariamente a palos a los trabajadores que defendían sus derechos laborales?
Cuál justicia, no. ¿Dónde se encontraban esos personeros justicieros en el momento de que una inocente mujer indígena del estado de Veracruz es violada tumultuariamente por elementos del "H" Ejército Nacional? De acuerdo a variados testimonios locales nahuas y del municipio, la violación fue veraz. Y el pinche Fecal sumado al tal Soberanes de una diz'que Comisión Nacional de Derechos Humanos se entendieron para declarar que la indígena había muerto de... males gastríticos crónicos.
Pero lo último, lo que también rabia nos da:
Cuál justicia, no. ¿Dónde se encontraban esos personeros justicieros en el momento de que PRI-PAN-banqueros-empresarios asestaron el mayor fraude histórico al pueblo de México a través del Fobaproa? ¿Están acaso indagando los enriquecimientos ilícitos de los Fox-Sahagún, Elba Ester Gordillo, Montiel, Fernández de Cevallos, de ex-gobernadores, de ex-presidentes y otros ladrones muy conocidos?
Cuál justicia, no. ¿Dónde se encontraban esos personeros justicieros en el momento de que incendiarios huérfanos de madre han atacado con explosivos de enormes consecuencias al diario POR ESTO! y a sus colaboradores?
No, no. Nada de que los personeros vienen a hablar de justicia, cuando los hechos anteriores nos hablan de corrupción institucional, demagogia, delincuencia organizada y usurpación del poder presidencial.
Mensaje de Laura Itzel Castillo, Secretaria de la Vivienda
En el marco del foro social mundial de enero de 2008, convocamos a la campaña global por la vivienda y a una reunión con Cesarre Ottolini, Coordinador de la Alianza Internacional de Habitantes que se llevará a cabo este sábado 27 de octubre a partir de las 10:00 horas en Monterrey 50, Col. Roma, 1 piso, entre Uruapan y Sinaloa.
Esperamos contar con tu presencia y que puedas reenviar esta invitación.
Saludos.
--
Arq. Laura Itzel Castillo Juárez
Secretaria de Asentamientos Humanos y Vivienda
Gobierno Legítimo de México
Obreros, sólo cifras
“Estamos ante una tragedia laboral, que se coloca muy por encima de lo ocurrido en la mina de Pasta de Conchos, en la que la responsable no es otra institución más que PEMEX y su subordinada, la Dirección General de Puertos y Marina Mercante”, denuncia el inspector de la Federación Internacional del Trabajo (ITF), Honorio Galván Aguilar.
PEMEX no aprecia la vida humana, por ello autorizó en forma irresponsable y negligente que se realizaran maniobras de perforación cuando había un poderoso temporal azotando el Golfo de México, denuncia el inspector de la Federación Internacional del Trabajo
CIUDAD DEL CARMEN, Campeche, 24 de octubre.- Para Petróleos Mexicanos, los obreros solamente son cifras y no aprecian la vida humana, por ello autorizó en forma irresponsable y negligente que se realizaran maniobras de perforación cuando había un poderoso temporal azotando el Golfo de México, declaró el inspector de la Federación Internacional del Trabajo (ITF), Honorio Galván Aguilar.
“Estamos ante una tragedia laboral, que se coloca muy por encima de lo ocurrido en la mina de Pasta de Conchos (Coahuila), en la que la responsable no es otra institución más que PEMEX y su subordinada, la Dirección General de Puertos y Marina Mercante”, consideró el sindicalista.
Precisó que los días 22 y 23 de octubre, las operaciones marítimas que implicaban la movilización de una nave o artefacto naval debieron de ser suspendidas, pues “era evidente que el frente frío número cuatro nos iba a pegar duro”.
Manifestó que, sin embargo, “con la idea de cumplir una programación y elevar los ingresos de una empresa que ha demostrado ser corrupta y negligente, se dio la orden de iniciar las maniobras en el campo Kab, con trágicas consecuencias”.
Piden destitución de capitán de puerto
El también miembro de la Coalición de Organizaciones de Gente de Mar y Portuarios dijo que esta organización perdió a uno de sus miembros, de nombre Ricardo Carrillo Alarcón, quien participaba desde el barco Morrison Tide en las labores de rescate del personal de la plataforma Usumacinta, propiedad de la Compañía Perforadora Central S.A. de C.V.
Aseguró que en primera instancia se debería de proceder a la destitución del capitán de Puerto del Carmen, Víctor Manuel García Enríquez, “porque ha quedado más que comprobado que no es competente para estar en el cargo que ostenta”.
Consideró que evidentemente, las condiciones climatológicas que prevalecieron los días 22 y 23 de octubre, no eran las óptimas para la navegación, pero en la Sonda de Campeche no se suspendió el tráfico marítimo.
Mencionó que la plataforma Usumacinta, tampoco debió de ser movida “sino anclada y puesta a buen resguardo”, en espera de que pasara el temporal y reiniciara sus actividades en la Sonda de Campeche.
Investigación seria y a fondo
Galván Herrera sentenció que debe de abrirse una investigación seria y a fondo en torno a esta tragedia laboral que supera ampliamente a lo ocurrido en Pasta de Conchos, Coahuila, y que dejó un saldo de 18 obreros muertos hasta ahora.
“Para los deudos apenas inician las penurias, pues ahora PEMEX y la compañía petrolera iniciarán sus clásicas maniobras para tratar de pagar indemnizaciones paupérrimas”, lamentó.
“No hay duda de que para PEMEX, empresa que dice ser muy segura y que presume pomposamente que en sus instalaciones no ocurren accidentes, sus obreros solamente son una ficha y un número”, señaló.
El inspector de la ITF, organización obrera internacional que mantiene vínculos estrechos con la Organización Mundial del Trabajo (OMT), afirmó que ahora más que nunca, el tema de la explotación y condiciones laborales que prevalecen en la Sonda de Campeche deben de ser analizadas por la autoridad laboral y portuaria, a quienes ya se les solicitó la firma de un acuerdo intersecretarial para la búsqueda de un marco legal específico para los obreros de mar.
Además, reveló que es un hecho que este año, integrantes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) abran un expediente, en el que se aborde la situación que prevalece en la Sonda de Campeche, en donde las empresas contratistas de PEMEX someten al trabajador costa afuera a una serie de abusos de sus derechos fundamentales.
(Joaquín Vargas)
PEMEX no aprecia la vida humana, por ello autorizó en forma irresponsable y negligente que se realizaran maniobras de perforación cuando había un poderoso temporal azotando el Golfo de México, denuncia el inspector de la Federación Internacional del Trabajo
CIUDAD DEL CARMEN, Campeche, 24 de octubre.- Para Petróleos Mexicanos, los obreros solamente son cifras y no aprecian la vida humana, por ello autorizó en forma irresponsable y negligente que se realizaran maniobras de perforación cuando había un poderoso temporal azotando el Golfo de México, declaró el inspector de la Federación Internacional del Trabajo (ITF), Honorio Galván Aguilar.
“Estamos ante una tragedia laboral, que se coloca muy por encima de lo ocurrido en la mina de Pasta de Conchos (Coahuila), en la que la responsable no es otra institución más que PEMEX y su subordinada, la Dirección General de Puertos y Marina Mercante”, consideró el sindicalista.
Precisó que los días 22 y 23 de octubre, las operaciones marítimas que implicaban la movilización de una nave o artefacto naval debieron de ser suspendidas, pues “era evidente que el frente frío número cuatro nos iba a pegar duro”.
Manifestó que, sin embargo, “con la idea de cumplir una programación y elevar los ingresos de una empresa que ha demostrado ser corrupta y negligente, se dio la orden de iniciar las maniobras en el campo Kab, con trágicas consecuencias”.
Piden destitución de capitán de puerto
El también miembro de la Coalición de Organizaciones de Gente de Mar y Portuarios dijo que esta organización perdió a uno de sus miembros, de nombre Ricardo Carrillo Alarcón, quien participaba desde el barco Morrison Tide en las labores de rescate del personal de la plataforma Usumacinta, propiedad de la Compañía Perforadora Central S.A. de C.V.
Aseguró que en primera instancia se debería de proceder a la destitución del capitán de Puerto del Carmen, Víctor Manuel García Enríquez, “porque ha quedado más que comprobado que no es competente para estar en el cargo que ostenta”.
Consideró que evidentemente, las condiciones climatológicas que prevalecieron los días 22 y 23 de octubre, no eran las óptimas para la navegación, pero en la Sonda de Campeche no se suspendió el tráfico marítimo.
Mencionó que la plataforma Usumacinta, tampoco debió de ser movida “sino anclada y puesta a buen resguardo”, en espera de que pasara el temporal y reiniciara sus actividades en la Sonda de Campeche.
Investigación seria y a fondo
Galván Herrera sentenció que debe de abrirse una investigación seria y a fondo en torno a esta tragedia laboral que supera ampliamente a lo ocurrido en Pasta de Conchos, Coahuila, y que dejó un saldo de 18 obreros muertos hasta ahora.
“Para los deudos apenas inician las penurias, pues ahora PEMEX y la compañía petrolera iniciarán sus clásicas maniobras para tratar de pagar indemnizaciones paupérrimas”, lamentó.
“No hay duda de que para PEMEX, empresa que dice ser muy segura y que presume pomposamente que en sus instalaciones no ocurren accidentes, sus obreros solamente son una ficha y un número”, señaló.
El inspector de la ITF, organización obrera internacional que mantiene vínculos estrechos con la Organización Mundial del Trabajo (OMT), afirmó que ahora más que nunca, el tema de la explotación y condiciones laborales que prevalecen en la Sonda de Campeche deben de ser analizadas por la autoridad laboral y portuaria, a quienes ya se les solicitó la firma de un acuerdo intersecretarial para la búsqueda de un marco legal específico para los obreros de mar.
Además, reveló que es un hecho que este año, integrantes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) abran un expediente, en el que se aborde la situación que prevalece en la Sonda de Campeche, en donde las empresas contratistas de PEMEX someten al trabajador costa afuera a una serie de abusos de sus derechos fundamentales.
(Joaquín Vargas)
Círculos de Estudios de El Fisgón
Druida nos envía los videos de los Círculos de Estudios de El Fisgón. Ahora todos podemos estar al tanto de lo que se informa en estos Círculos para quienes no pueden asisitr. Aprovéchalos en este link:
http://es.youtube.com/view_play_list?p=882790AAC724ABF2
http://es.youtube.com/view_play_list?p=882790AAC724ABF2
El discurso del jefe de la Casa Blanca, “fruto de la desesperación”, responde Pérez Roque
Tenemos confianza “en nuestra fuerza” y en la solidaridad internacional, afirma el canciller
Gerardo Arreola (Corresponsal)
La Habana, 24 de octubre. La línea anunciada este miércoles por el presidente George W. Bush vaticina “una escalada sin precedente” contra Cuba, pero al mismo tiempo muestra “frustración” por la falta de resultados de su política en la isla, donde la reacción “es de serenidad y de firmeza”, dijo hoy el canciller Felipe Pérez Roque.
El ministro de Relaciones Exteriores salió rápidamente a replicar a Bush, apenas unas dos horas después que el mandatario habló en el Departamento de Estado.
Pérez Roque subrayó claramente la implicación de violencia en el discurso del jefe de la Casa Blanca y sus riesgos, pero al mismo tiempo contrastó la retórica del presidente estadunidense con el hecho de que Bush no ha conseguido en siete años de gobierno destruir el sistema político cubano.
Sin aludir a la enfermedad del presidente Fidel Castro, el canciller también comparó las pretensiones estadunidenses con la situación de orden y tranquilidad en la isla, en el trance del interinato de Raúl Castro.
Al final de un discurso de casi una hora, ante periodistas, funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores y algunos invitados, el canciller volteó el enfoque y expuso en un pliego de 12 puntos lo que Cuba considera “la agenda” con Estados Unidos.
Aunque Pérez Roque dijo que era una plataforma que Bush debía considerar, el perfil del mandatario y el año que le queda en el poder prácticamente descartan un giro tan espectacular. Pero su formulación pública implica un horizonte de entendimiento y el papel queda sobre la mesa del próximo jefe de la Casa Blanca.
En sustancia, los 12 puntos reclaman: respeto a la independencia cubana; cese de las amenazas, del estímulo a una oposición interna, de las emisiones hostiles de radio y televisión y de la propaganda sucia; levantamiento del bloqueo económico; plena libertad de viaje de los estadunidenses y cubanos emigrados a la isla; derogación de la ley que otorga residencia a cualquier cubano que pisa territorio estadunidense y cumplimiento de los actuales acuerdos migratorios; liberación de los cinco agentes cubanos presos en Estados Unidos; extradición a Venezuela o juicio local a Luis Posada Carriles, confeso instigador de atentados contra objetivos cubanos; cese de las presiones contra terceros países para hostilizar a la isla y cierre de la prisión de Guantánamo y devolución a Cuba del territorio que ocupa la base naval.
En la réplica a Bush, Pérez Roque puso los reflectores sobre la porción del mensaje que conlleva la amenaza de fuerza, cuando dice que la palabra clave en el trato con Cuba no es “estabilidad”, sino “libertad”.
“Cuba entiende estas palabras como un acto irresponsable, que da una idea del nivel de frustración, de desesperación y de odio personal”, señaló Pérez Roque. El discurso confirma que la política de Bush “es el cambio de régimen en Cuba, incluso por la fuerza”.
El canciller repasó los escenarios implícitos en la formulación (un “fantasioso levantamiento interno”, un ataque directo), pero desembocó, igual que lo hacen invariablemente otros dirigentes cubanos en esa hipótesis, en que la defensa convertiría una agresión a la isla en un conflicto prolongado.
Desde que tomó el mando directo del país, en julio de 2006, Raúl Castro dispuso un vasto ejercicio militar, con movilización de todos los escalones de fuerzas disponibles, incluyendo civiles encuadrados en milicias y reservas, y que concluirá en noviembre de 2008, precisamente cuando termine el mandato de Bush.
Pérez Roque revisó también el escalamiento del lenguaje del presidente de Estados Unidos hacia Cuba, desde 2004, cuando habló, primero, de “trabajar” para una “transición rápida y pacífica a una democracia”; luego, de “acelerar” ese proceso y así siguió en un endurecimiento que lo llevó este año a proponerse “presionar duro”, hasta llegar a los giros de hoy.
“Si el objetivo de las palabras del presidente de Estados Unidos es intimidar al pueblo, asustar a su dirección, debo decirle desde ahora que es un completo fracaso”, señaló el canciller. “Pero hay, y tomamos nota de ello, una evolución de la agresividad, del tono de su lenguaje hacia Cuba”.
Examinado el factor de la amenaza de violencia, Pérez Roque entró a los contrastes. Primero dijo que “la palabra de orden en Cuba es coraje, serenidad absoluta y confianza en nuestra fuerza y en la solidaridad que el mundo dispensa hoy” a su país.
En las palabras de Bush hay “una clara frustración”, dijo el ministro cubano, porque la isla “ha derrotado todos sus intentos, sus planes, todas sus iniciativas”. Ahí Pérez Roque citó el crecimiento de la economía, el tránsito de la crisis de la década pasada a un periodo de recuperación y las elecciones municipales del domingo anterior, como muestras de que aquí pasan cosas, menos el vuelco que busca la Casa Blanca.
El canciller recordó, además, en la misma línea, la ronda de reuniones abiertas en barrios y centros laborales para que la población opine sobre el discurso de Raúl Castro del 26 de julio y exponga el conjunto de problemas nacionales.
“Entendemos la reacción de hoy como un acto fruto de la desesperación”, estimó Pérez Roque. “El presidente ve que se le acaba el tiempo, que no puede cumplir con su promesa”. El canciller citó como resultado de ese dilema el llamado de Bush a otros gobiernos a que se unan a Estados Unidos en su hostilidad contra Cuba.
Luego el ministró entró a rebatir línea a línea parte de la “descripción mentirosa y ridícula” de Bush sobre Cuba. Rechazó la afirmación del mandatario de que Estados Unidos envió a la isla 270 millones de dólares en ayuda humanitaria el año pasado, cuando en realidad, dijo Pérez Roque, fueron 5 millones de dólares, provenientes de grupos simpatizantes del gobierno cubano, “en abierto desafío a persecuciones y prohibiciones” de la Casa Blanca.
A un llamado de Bush a la deserción de militares y agentes de la seguridad, Pérez Roque lo consideró “intento vano y ridículo”. En este tramo el canciller resumió su valoración del presidente estadunidense así: “Usted delira”.
El repunte de la hostilidad estadunidense no tomó por sorpresa a los cubanos, según las señales públicas. El conflicto había sido analizado en perspectiva por el diplomático, Ramón Sánchez Parodi, quien fue jefe de la Sección de Intereses de su país en Washington, vicanciller a cargo de asuntos hemisféricos y embajador en Brasil.
En un reciente análisis, Sánchez Parodi concluyó que las secciones de intereses (oficinas diplomáticas de rango inferior al de embajada), acordadas en 1977, no cumplieron el objetivo que tenían, de normalizar las relaciones, en lo que se interesaba Jimmy Carter, pero que fue descartado por los siguientes gobiernos: Ronald Reagan, Bill Clinton y los Bush, padre e hijo.
Sánchez Parodi consideró tan “impensable” un avenimiento con el actual mandatario como una agresión militar, aunque “siempre, y aún ahora, los cubanos tenemos que estar preparados, por si acaso”.
De los actuales aspirantes presidenciales, ni siquiera el senador Barack Obama “se aparta de condicionar el futuro de las relaciones a un cambio” en el sistema cubano, señaló Sánchez Parodi.
El diplomático concluyó: “Si no aparece algún cambio en el pensamiento de estos políticos en los próximos 15 meses, poco podemos esperar los cubanos de la visión política de los dirigentes norteamericanos, salvo seguir ocupados en el desarrollo de nuestro socialismo y en el enfrentamiento a la hostilidad” estadunidense.
Gerardo Arreola (Corresponsal)
La Habana, 24 de octubre. La línea anunciada este miércoles por el presidente George W. Bush vaticina “una escalada sin precedente” contra Cuba, pero al mismo tiempo muestra “frustración” por la falta de resultados de su política en la isla, donde la reacción “es de serenidad y de firmeza”, dijo hoy el canciller Felipe Pérez Roque.
El ministro de Relaciones Exteriores salió rápidamente a replicar a Bush, apenas unas dos horas después que el mandatario habló en el Departamento de Estado.
Pérez Roque subrayó claramente la implicación de violencia en el discurso del jefe de la Casa Blanca y sus riesgos, pero al mismo tiempo contrastó la retórica del presidente estadunidense con el hecho de que Bush no ha conseguido en siete años de gobierno destruir el sistema político cubano.
Sin aludir a la enfermedad del presidente Fidel Castro, el canciller también comparó las pretensiones estadunidenses con la situación de orden y tranquilidad en la isla, en el trance del interinato de Raúl Castro.
Al final de un discurso de casi una hora, ante periodistas, funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores y algunos invitados, el canciller volteó el enfoque y expuso en un pliego de 12 puntos lo que Cuba considera “la agenda” con Estados Unidos.
Aunque Pérez Roque dijo que era una plataforma que Bush debía considerar, el perfil del mandatario y el año que le queda en el poder prácticamente descartan un giro tan espectacular. Pero su formulación pública implica un horizonte de entendimiento y el papel queda sobre la mesa del próximo jefe de la Casa Blanca.
En sustancia, los 12 puntos reclaman: respeto a la independencia cubana; cese de las amenazas, del estímulo a una oposición interna, de las emisiones hostiles de radio y televisión y de la propaganda sucia; levantamiento del bloqueo económico; plena libertad de viaje de los estadunidenses y cubanos emigrados a la isla; derogación de la ley que otorga residencia a cualquier cubano que pisa territorio estadunidense y cumplimiento de los actuales acuerdos migratorios; liberación de los cinco agentes cubanos presos en Estados Unidos; extradición a Venezuela o juicio local a Luis Posada Carriles, confeso instigador de atentados contra objetivos cubanos; cese de las presiones contra terceros países para hostilizar a la isla y cierre de la prisión de Guantánamo y devolución a Cuba del territorio que ocupa la base naval.
En la réplica a Bush, Pérez Roque puso los reflectores sobre la porción del mensaje que conlleva la amenaza de fuerza, cuando dice que la palabra clave en el trato con Cuba no es “estabilidad”, sino “libertad”.
“Cuba entiende estas palabras como un acto irresponsable, que da una idea del nivel de frustración, de desesperación y de odio personal”, señaló Pérez Roque. El discurso confirma que la política de Bush “es el cambio de régimen en Cuba, incluso por la fuerza”.
El canciller repasó los escenarios implícitos en la formulación (un “fantasioso levantamiento interno”, un ataque directo), pero desembocó, igual que lo hacen invariablemente otros dirigentes cubanos en esa hipótesis, en que la defensa convertiría una agresión a la isla en un conflicto prolongado.
Desde que tomó el mando directo del país, en julio de 2006, Raúl Castro dispuso un vasto ejercicio militar, con movilización de todos los escalones de fuerzas disponibles, incluyendo civiles encuadrados en milicias y reservas, y que concluirá en noviembre de 2008, precisamente cuando termine el mandato de Bush.
Pérez Roque revisó también el escalamiento del lenguaje del presidente de Estados Unidos hacia Cuba, desde 2004, cuando habló, primero, de “trabajar” para una “transición rápida y pacífica a una democracia”; luego, de “acelerar” ese proceso y así siguió en un endurecimiento que lo llevó este año a proponerse “presionar duro”, hasta llegar a los giros de hoy.
“Si el objetivo de las palabras del presidente de Estados Unidos es intimidar al pueblo, asustar a su dirección, debo decirle desde ahora que es un completo fracaso”, señaló el canciller. “Pero hay, y tomamos nota de ello, una evolución de la agresividad, del tono de su lenguaje hacia Cuba”.
Examinado el factor de la amenaza de violencia, Pérez Roque entró a los contrastes. Primero dijo que “la palabra de orden en Cuba es coraje, serenidad absoluta y confianza en nuestra fuerza y en la solidaridad que el mundo dispensa hoy” a su país.
En las palabras de Bush hay “una clara frustración”, dijo el ministro cubano, porque la isla “ha derrotado todos sus intentos, sus planes, todas sus iniciativas”. Ahí Pérez Roque citó el crecimiento de la economía, el tránsito de la crisis de la década pasada a un periodo de recuperación y las elecciones municipales del domingo anterior, como muestras de que aquí pasan cosas, menos el vuelco que busca la Casa Blanca.
El canciller recordó, además, en la misma línea, la ronda de reuniones abiertas en barrios y centros laborales para que la población opine sobre el discurso de Raúl Castro del 26 de julio y exponga el conjunto de problemas nacionales.
“Entendemos la reacción de hoy como un acto fruto de la desesperación”, estimó Pérez Roque. “El presidente ve que se le acaba el tiempo, que no puede cumplir con su promesa”. El canciller citó como resultado de ese dilema el llamado de Bush a otros gobiernos a que se unan a Estados Unidos en su hostilidad contra Cuba.
Luego el ministró entró a rebatir línea a línea parte de la “descripción mentirosa y ridícula” de Bush sobre Cuba. Rechazó la afirmación del mandatario de que Estados Unidos envió a la isla 270 millones de dólares en ayuda humanitaria el año pasado, cuando en realidad, dijo Pérez Roque, fueron 5 millones de dólares, provenientes de grupos simpatizantes del gobierno cubano, “en abierto desafío a persecuciones y prohibiciones” de la Casa Blanca.
A un llamado de Bush a la deserción de militares y agentes de la seguridad, Pérez Roque lo consideró “intento vano y ridículo”. En este tramo el canciller resumió su valoración del presidente estadunidense así: “Usted delira”.
El repunte de la hostilidad estadunidense no tomó por sorpresa a los cubanos, según las señales públicas. El conflicto había sido analizado en perspectiva por el diplomático, Ramón Sánchez Parodi, quien fue jefe de la Sección de Intereses de su país en Washington, vicanciller a cargo de asuntos hemisféricos y embajador en Brasil.
En un reciente análisis, Sánchez Parodi concluyó que las secciones de intereses (oficinas diplomáticas de rango inferior al de embajada), acordadas en 1977, no cumplieron el objetivo que tenían, de normalizar las relaciones, en lo que se interesaba Jimmy Carter, pero que fue descartado por los siguientes gobiernos: Ronald Reagan, Bill Clinton y los Bush, padre e hijo.
Sánchez Parodi consideró tan “impensable” un avenimiento con el actual mandatario como una agresión militar, aunque “siempre, y aún ahora, los cubanos tenemos que estar preparados, por si acaso”.
De los actuales aspirantes presidenciales, ni siquiera el senador Barack Obama “se aparta de condicionar el futuro de las relaciones a un cambio” en el sistema cubano, señaló Sánchez Parodi.
El diplomático concluyó: “Si no aparece algún cambio en el pensamiento de estos políticos en los próximos 15 meses, poco podemos esperar los cubanos de la visión política de los dirigentes norteamericanos, salvo seguir ocupados en el desarrollo de nuestro socialismo y en el enfrentamiento a la hostilidad” estadunidense.
Columna: Asimetrías.La Excomunión
Columna: Asimetrías.
La Excomunión
por Fausto Fernández Ponte

Según una destacada historiadora, no es posible pedir al Vaticano que levante la excomunión a Miguel Hidalgo y otros allegados suyos, por la sencilla razón de que el cabildo de la catedral de la hoy Morelia, anuló el edicto del obispo que los excomulgó.
I
En vísperas del bicentenario del Grito de Dolores --o Grito de Independencia-- que el Estado mexicano se apresta a celebrar, parece intensificarse el debate acerca de la excomunión de Miguel Hidalgo y otros próceres de la gesta.
Ese debate --que ocurre en ciertos ámbitos de la política en rededor de la exigencia del Poder Legislativo a la Iglesia y al Vaticano para que le sea levantada la excomuniòn a Hidalgo y sus allegados en la lucha de independencia-- antójase empeño fútil.
¿Por qué? Por varias razones, siendo la principal la de que Hidalgo, así como Ignacio Allende, Juan Aldama y Mariano Jimenez --cuyas cabezas fueron exhibidas después en la Alhóndiga de Granaditas, en Guanajuato-- no estaban excomulgados.
Cierto. La excomunión les había sido levantada en octubre de 1810, meses antes del fusilamiento de Hidalgo y los demás -- ocurrido en Chihuahua en julio de 1811-- y sus cadáveres, decapitados, llevados a Guanajuato.
II
Ése es un sucedido amplia y reiteradamente documentado por los historiadores. De hecho, la historiadora Guadalupe Jiménez Codinach, doctorada por la Universidad de Londres, en Inglaterra, ha publicado resultados de sus pesquisas acerca del tema.
La historiadora Jiménez Codinach escribe:
"En octubre de 1810, casi un año antes de la muerte de los primeros caudillos insurgentes, el cabildo de la catedral de Valladolid (hoy Morelia, Michoacán) nulificó el edicto de excomunión promulgado por el obispo Manuel Abad y Queipo."
La historiadora dice también que la excomunión fue levantada gracias a las oportunas gestiones y obviamente muy buenos oficios de un amigo no identificado de Hidalgo, influyendo en el ánimo de la jerarca eclesiástica.
Por esa razón --escribe la doctora Jiménez Codinach-- "Hidalgo y us compañeros de lucha, aprehendidos en marzo de 1811 (...) no tuvieron problema alguno para confesarse y recibir la comunión varias veces antes de ser fusilados".
III
La historiadora describe:
"El cuerpo decapitado de Hidalgo fue recogido por los religiosos franciscanos (...) el mismo día del fusilamiento con el propósito de velarlo esa noche y sepultarlo al día siguiente frente al altar de la capilla de San Antonio.".
Esto --comenta la investigadora-- "no hubiera sido posible de haber estado Hidalgo excomulgado".
Diez años después, afirma, "los trigarantes de Agustín de Iturbide quitaron las cabzas (...) colocadas en la Alhóndiga (...) para celébrar honras fúnebres en honor de esos héroes patrios en la capilla de San Roque en la ciudad de Guanajuato".
Eso, señala, "hubiera sido imposible si hubiera seguido vigente la excomunión de Hidalgo".
Y propone: "Más allá de preocuparnos por una excomunión inexistente, sería mejor centrar en celebrar esta fecha de gran significado histórico". La propueta de doña Guadalupe es la de "crear fuentes de trabajo y realizar obras de beneficio social".
ffponte@gmail.com
Glosario:
Fútil: pueril, inútil, frívolo.
Gesta: hazaña.
Trigarantes: vocablo con el que se designa a los jefes de los ejércitos de la guerra de independencia fusionados en 1821 bajo el lema de las tres garantías.
La Excomunión
por Fausto Fernández Ponte

Según una destacada historiadora, no es posible pedir al Vaticano que levante la excomunión a Miguel Hidalgo y otros allegados suyos, por la sencilla razón de que el cabildo de la catedral de la hoy Morelia, anuló el edicto del obispo que los excomulgó.
I
En vísperas del bicentenario del Grito de Dolores --o Grito de Independencia-- que el Estado mexicano se apresta a celebrar, parece intensificarse el debate acerca de la excomunión de Miguel Hidalgo y otros próceres de la gesta.
Ese debate --que ocurre en ciertos ámbitos de la política en rededor de la exigencia del Poder Legislativo a la Iglesia y al Vaticano para que le sea levantada la excomuniòn a Hidalgo y sus allegados en la lucha de independencia-- antójase empeño fútil.
¿Por qué? Por varias razones, siendo la principal la de que Hidalgo, así como Ignacio Allende, Juan Aldama y Mariano Jimenez --cuyas cabezas fueron exhibidas después en la Alhóndiga de Granaditas, en Guanajuato-- no estaban excomulgados.
Cierto. La excomunión les había sido levantada en octubre de 1810, meses antes del fusilamiento de Hidalgo y los demás -- ocurrido en Chihuahua en julio de 1811-- y sus cadáveres, decapitados, llevados a Guanajuato.
II
Ése es un sucedido amplia y reiteradamente documentado por los historiadores. De hecho, la historiadora Guadalupe Jiménez Codinach, doctorada por la Universidad de Londres, en Inglaterra, ha publicado resultados de sus pesquisas acerca del tema.
La historiadora Jiménez Codinach escribe:
"En octubre de 1810, casi un año antes de la muerte de los primeros caudillos insurgentes, el cabildo de la catedral de Valladolid (hoy Morelia, Michoacán) nulificó el edicto de excomunión promulgado por el obispo Manuel Abad y Queipo."
La historiadora dice también que la excomunión fue levantada gracias a las oportunas gestiones y obviamente muy buenos oficios de un amigo no identificado de Hidalgo, influyendo en el ánimo de la jerarca eclesiástica.
Por esa razón --escribe la doctora Jiménez Codinach-- "Hidalgo y us compañeros de lucha, aprehendidos en marzo de 1811 (...) no tuvieron problema alguno para confesarse y recibir la comunión varias veces antes de ser fusilados".
III
La historiadora describe:
"El cuerpo decapitado de Hidalgo fue recogido por los religiosos franciscanos (...) el mismo día del fusilamiento con el propósito de velarlo esa noche y sepultarlo al día siguiente frente al altar de la capilla de San Antonio.".
Esto --comenta la investigadora-- "no hubiera sido posible de haber estado Hidalgo excomulgado".
Diez años después, afirma, "los trigarantes de Agustín de Iturbide quitaron las cabzas (...) colocadas en la Alhóndiga (...) para celébrar honras fúnebres en honor de esos héroes patrios en la capilla de San Roque en la ciudad de Guanajuato".
Eso, señala, "hubiera sido imposible si hubiera seguido vigente la excomunión de Hidalgo".
Y propone: "Más allá de preocuparnos por una excomunión inexistente, sería mejor centrar en celebrar esta fecha de gran significado histórico". La propueta de doña Guadalupe es la de "crear fuentes de trabajo y realizar obras de beneficio social".
ffponte@gmail.com
Glosario:
Fútil: pueril, inútil, frívolo.
Gesta: hazaña.
Trigarantes: vocablo con el que se designa a los jefes de los ejércitos de la guerra de independencia fusionados en 1821 bajo el lema de las tres garantías.
El Congreso, Representación Crucial y Necesaria
Por Dagoberto Márquez
Por ser un ente diverso y plural, que puede jugar un papel valioso en el bien de todos, hay que llevar al Congreso federal y de los estados, a las mejores personas que den una mayor atención a las necesidades sociales, antes que a las de sus partidos.
Se trata de un órgano de representación social y popular donde se trabaja en la revisión, en la valoración, así como en el perfeccionamiento de las leyes.
Se trata de un órgano de representación civil donde, en teoría, se preocupan porque la sociedad y el país avancen, porque el pueblo tenga al menos una protección mínima así como el apoyo político que indica la Carta Magna pues así fue concebido el Constituyente de 1917, esto es, el más cercano referente histórico del Congreso de que hoy hablamos. Un asunto revolucionario ligado a la planificación política y a las elecciones, al sufragio de la gente, en la medida de que quienes ahí trabajan son sus legisladores, senadores y diputados, personas dedicadas a revisar, a revisar para perfeccionar, a perfeccionar para proteger, a proteger para avanzar y nada de eso podría entenderse si no fuera por el pueblo, por el que los lleva ahí con la fuerza de su voto.
A nivel local tenemos al Congreso del Estado, un órgano que en paralelo al de la Unión lleva a cabo las mismas funciones, en las distintas entidades así como en la capital de la República donde se le conoce con otra definición pero sí, se trata del Congreso, es decir, de la cabeza del Poder Legislativo, uno de los tres poderes con que contamos en México y donde una de sus acciones también principalísimas se tiene en el parlamento, en el parlamento político, una práctica republicana donde tiene cabida el análisis, la discusión y el debate, herramientas imprescindibles originadas en la democracia para sacar adelante proyectos y posiciones políticas en torno de las acciones del gobierno y de la sociedad en su conjunto.
Un asunto común visto desde un punto de vista amorfo, con simplismo, pero un asunto crucial si nos atenemos a su verdadera importancia dado que lo anterior incide de manera directa en la conducción del país entero, en la conducción de las instituciones así como en la conducción de las masas.
Estimado lector, Fina lectora, más allá de que con periodicidad leemos información relacionada con representantes populares y el Poder político que los asume, lo que ahora intentamos hacer es tratar de hacer entender qué hace y cómo y por qué dicho Poder está ahí, a la espera de ser observado y analizado desde diversos ángulos, sin olvidar que unos podrán ser indulgentes y que otros podrán ser críticos, severos.
Como corresponde a un verdadero análisis donde no tiene porqué haber mala fe sino capacidad para entender las cosas juiciosamente. Donde no tenga porqué haber predilección ni sumisión política o literaria, sino independencia para comprender yerros y aciertos. Un asunto de equilibrios combinado con imparcialidad, dado que el Congreso nos representa a todos y eso no es un asunto utópico ni de juego, pues ahí se hacen las leyes. Las que después van a tener que aplicarse desde otro (poder) refiriéndonos al Poder Judicial, donde ministros, magistrados y jueces han de revisar casos y más casos hasta llegar a certeras o erróneas conclusiones, para emitir sentencias, amparos y revocaciones pues así son las cosas en un país como el nuestro.
Pero veamos qué pasa en el Congreso porque, de acuerdo con nuestro enunciado, es eso lo que nos interesa ahora. De manera que si usted nos lo permite, continuamos.
El Congreso de la Unión en la capital de la República está conformado por 500 diputados en la cámara baja así como por más de 100 senadores en la alta. Aquí en Guerrero, el Congreso Local está integrado por 46 diputados, la mayoría representante de una contienda electoral en cada uno de los 28 distritos así como por los (diputados) plurinominales, quienes de acuerdo con lo que la ley prevé llegan ahí por una prerrogativa política que la ley permite a los partidos. En conjunto, dichos legisladores revisan, analizan, valoran, discuten, alentando o limitando sendas iniciativas, las cuales hace tiempo sólo parecían provenir del Ejecutivo, el otro Poder cuyo representante a nivel federal está previsto y constituido en el Presidente de la República, y a nivel local en el gobernador de cada uno de los estados.
Las iniciativas, sin embargo, se han diversificado y hoy día no sólo son enviadas por el representante del Ejecutivo sino (por así estar previsto) también por los propios legisladores. Ahora bien, por ‘iniciativa’ ante el Congreso hay que entender la acción propuesta cuyo fin está previsto en la lógica de modificar, enmendar, derogar o adicionar alguna ley, lo cual beneficia o perjudica según diversas causas y opiniones. Esta es una facultad que permite la adecuación o la corrección de las leyes en una nación dinámica y compleja como la nuestra, lo cual sería impensable si trasladáramos las cosas al uso del poder desde un Estado con facultades casi meta constitucionales o capacidades monolíticas, como lo fue antes por un cierto tiempo aquí en México.
En otro sentido, un Congreso tiene leyes, artículos, normas internas que regulan su vida. Esto se conoce como Ley Orgánica y su propósito es hacer de la cámara un recinto donde lo mismo ha de respetarse la pluralidad (de las ideas), como las funciones mismas del Congreso. La ley citada está prevista y delineada y la misma es revisada y sancionada periódicamente. En dicha tesitura toman posición y participan todos los partidos, los que se representan allí mismo.
La Ley Orgánica tiene el propósito de hacer del Congreso un ente dinámico, analítico, discutidor y pensante, un órgano de previsión y de planificación legislativa y política, donde exista cabida de todas las expresiones, de todas las ideas, pues sólo de esa forma puede construirse una nación con bases políticas sólidas. Si lo anterior no fuera así, habría confusión, anarquía y caos. Algo que terminaría por desquiciar la vida de un país, en deterioro y perjuicio directo de su gente (y sus instituciones). Por esta razón, un Congreso, aunque costoso en cierta forma, siempre será de utilidad, de mucha utilidad para el ciudadano común, para la sociedad en su conjunto, aunque muchas veces no se entienda qué pasa ahí exactamente, dado que de no ser por la información generalmente reducida y ocasionalmente localizada, no habría forma de saber en un nivel masivo lo que (ahí) ocurre.
Pero sí, en un Congreso se trabaja, a veces tranquilamente, pero en ocasiones de manera febril y todo depende de las circunstancias que se vivan, pues en una sociedad compleja y a veces conflictiva como la nuestra, las cosas no pueden entenderse de otra forma y quien lo dude sólo tiene que examinar a más detalle lo que sí ocurre, dándose una vuelta por sus instalaciones para comprobar cómo y por qué podríamos estar en un acierto o del todo en un error al decir así las cosas.
Sin embargo, pero visto este asunto desde un punto de vista crítico y severo, algo pasa en el Congreso, porque existe la impresión de cierta ineficacia, de un alto costo y escasa efectividad, de acuerdo con otro tipo de percepciones. Y se dice esto porque de acuerdo con diversas opiniones, en el Congreso no discuten sobre cosas pendientes, importantes y hasta urgentes para el grueso de la sociedad. Porque, de acuerdo con opiniones diversas, se discute, pero no se incluyen asuntos ni puntos inherentes a las aspiraciones sociales colectivas, como por ejemplo ‘más graves sanciones o las modificaciones y cambios’ que hagan de la vida (del pueblo) una más digna y segura, lo cual provoca tensiones, nerviosismo y frustración.
Y es cierto, porque si vemos (las cosas) desde un punto de vista más crítico y más severo, al debate en el Congreso no llega un ápice de aquello más importante que podría ser la derogación o el cambio de artículos y preceptos que en perspectiva podrían propiciar más avance y más tranquilidad en la población, yéndose la mayor parte del tiempo en discusiones y en temas sólo acordes con los partidos, cosas de coyuntura, los presupuestos, asuntos de los ayuntamientos, asuntos secundarios y punto. Nada de cosas más de fondo, que causen o propicien un efecto de revuelta que permita suponer un antes, así como un después, en materia política, pero más en favor de la sociedad toda, quedando la impresión a veces de que en el Congreso no existe voluntad política para reformar verdaderamente.
Pero sí, el Congreso es crucial y necesario porque la discusión y el debate deben continuar por el bien de todos, y es ahí donde las condiciones legales y políticas lo hacen posible y algo como eso se tiene que reforzar realmente.
Y la discusión y el debate son necesarios porque en la vida de cualquier nación, si no se fortalece su práctica, esto lleva a otro estado de cosas. A la anti-democracia así como a la confrontación directa. A la ilegalidad política, así como a la anarquía y al caos. Si ocurriere algo como esto, jure usted que no sólo el atraso podría reinar entre nosotros, sino también la orfandad (política) desde las instituciones. El oscurantismo, para que se entienda.
Sí, la orfandad política y el oscurantismo porque una cosa como ésa sólo ahondaría las tensiones así como la desigualdad socioeconómica. Por eso, bienvenido el debate, la discusión abierta que permita el avance, el perfeccionamiento de la ley y, si es posible, la prosperidad y la tranquilidad de la ciudadanía que con su pago de impuestos hace posible la vida orgánica de las Cámaras. Donde se antoja, por cierto, como imposible cualquier tipo de retroceso, pues es de todos sabido que un pueblo desorganizado o en involución plena, no aspira sino a más inequidad política.
Por eso, a revisar y a ver qué pasa en el Congreso o, en su caso, a convalidar (las cosas), porque una posición política inmadura o de plano carente o absurda, no hace más que obstruir sin sancionar nada, lo cual, lejos de ayudar, sólo confunde y destruye.
Finalmente, el Congreso, con todo lo malo que en un momento dado pudiere tener (según cierta óptica), es importante, mucho. Algo necesario y crucial para toda la comunidad, porque de cara al futuro los tiempos podrían ser complejos y si algo ocurre, un ente legislativo como ése puede protegernos. Por más que haya gente que todo lo ve mal, sojuzgando casi siempre las cosas.
Sí señor, si los tiempos venideros son complejos y las generaciones que siguen no se organizan, los destinos pueden cumplirse y es así que el Poder Legislativo del que hablamos puede jugar un papel valiosísimo, por lo que hay que fortalecerlo, llevando ahí a las mejores personas que garanticen una mejor y una más humana continuidad en favor de todos. Algo difícil de impulsar y de prever, si en las elecciones no se razona el sentido del sufragio, porque la mediocridad también se impone si el ciudadano no elige libre, firme y razonadamente.
Pero sí, el Congreso es una representación civil crucial como necesaria.
Es todo.
Por Dagoberto Márquez

Se trata de un órgano de representación social y popular donde se trabaja en la revisión, en la valoración, así como en el perfeccionamiento de las leyes.
Se trata de un órgano de representación civil donde, en teoría, se preocupan porque la sociedad y el país avancen, porque el pueblo tenga al menos una protección mínima así como el apoyo político que indica la Carta Magna pues así fue concebido el Constituyente de 1917, esto es, el más cercano referente histórico del Congreso de que hoy hablamos. Un asunto revolucionario ligado a la planificación política y a las elecciones, al sufragio de la gente, en la medida de que quienes ahí trabajan son sus legisladores, senadores y diputados, personas dedicadas a revisar, a revisar para perfeccionar, a perfeccionar para proteger, a proteger para avanzar y nada de eso podría entenderse si no fuera por el pueblo, por el que los lleva ahí con la fuerza de su voto.
A nivel local tenemos al Congreso del Estado, un órgano que en paralelo al de la Unión lleva a cabo las mismas funciones, en las distintas entidades así como en la capital de la República donde se le conoce con otra definición pero sí, se trata del Congreso, es decir, de la cabeza del Poder Legislativo, uno de los tres poderes con que contamos en México y donde una de sus acciones también principalísimas se tiene en el parlamento, en el parlamento político, una práctica republicana donde tiene cabida el análisis, la discusión y el debate, herramientas imprescindibles originadas en la democracia para sacar adelante proyectos y posiciones políticas en torno de las acciones del gobierno y de la sociedad en su conjunto.
Un asunto común visto desde un punto de vista amorfo, con simplismo, pero un asunto crucial si nos atenemos a su verdadera importancia dado que lo anterior incide de manera directa en la conducción del país entero, en la conducción de las instituciones así como en la conducción de las masas.
Estimado lector, Fina lectora, más allá de que con periodicidad leemos información relacionada con representantes populares y el Poder político que los asume, lo que ahora intentamos hacer es tratar de hacer entender qué hace y cómo y por qué dicho Poder está ahí, a la espera de ser observado y analizado desde diversos ángulos, sin olvidar que unos podrán ser indulgentes y que otros podrán ser críticos, severos.
Como corresponde a un verdadero análisis donde no tiene porqué haber mala fe sino capacidad para entender las cosas juiciosamente. Donde no tenga porqué haber predilección ni sumisión política o literaria, sino independencia para comprender yerros y aciertos. Un asunto de equilibrios combinado con imparcialidad, dado que el Congreso nos representa a todos y eso no es un asunto utópico ni de juego, pues ahí se hacen las leyes. Las que después van a tener que aplicarse desde otro (poder) refiriéndonos al Poder Judicial, donde ministros, magistrados y jueces han de revisar casos y más casos hasta llegar a certeras o erróneas conclusiones, para emitir sentencias, amparos y revocaciones pues así son las cosas en un país como el nuestro.
Pero veamos qué pasa en el Congreso porque, de acuerdo con nuestro enunciado, es eso lo que nos interesa ahora. De manera que si usted nos lo permite, continuamos.
El Congreso de la Unión en la capital de la República está conformado por 500 diputados en la cámara baja así como por más de 100 senadores en la alta. Aquí en Guerrero, el Congreso Local está integrado por 46 diputados, la mayoría representante de una contienda electoral en cada uno de los 28 distritos así como por los (diputados) plurinominales, quienes de acuerdo con lo que la ley prevé llegan ahí por una prerrogativa política que la ley permite a los partidos. En conjunto, dichos legisladores revisan, analizan, valoran, discuten, alentando o limitando sendas iniciativas, las cuales hace tiempo sólo parecían provenir del Ejecutivo, el otro Poder cuyo representante a nivel federal está previsto y constituido en el Presidente de la República, y a nivel local en el gobernador de cada uno de los estados.
Las iniciativas, sin embargo, se han diversificado y hoy día no sólo son enviadas por el representante del Ejecutivo sino (por así estar previsto) también por los propios legisladores. Ahora bien, por ‘iniciativa’ ante el Congreso hay que entender la acción propuesta cuyo fin está previsto en la lógica de modificar, enmendar, derogar o adicionar alguna ley, lo cual beneficia o perjudica según diversas causas y opiniones. Esta es una facultad que permite la adecuación o la corrección de las leyes en una nación dinámica y compleja como la nuestra, lo cual sería impensable si trasladáramos las cosas al uso del poder desde un Estado con facultades casi meta constitucionales o capacidades monolíticas, como lo fue antes por un cierto tiempo aquí en México.
En otro sentido, un Congreso tiene leyes, artículos, normas internas que regulan su vida. Esto se conoce como Ley Orgánica y su propósito es hacer de la cámara un recinto donde lo mismo ha de respetarse la pluralidad (de las ideas), como las funciones mismas del Congreso. La ley citada está prevista y delineada y la misma es revisada y sancionada periódicamente. En dicha tesitura toman posición y participan todos los partidos, los que se representan allí mismo.
La Ley Orgánica tiene el propósito de hacer del Congreso un ente dinámico, analítico, discutidor y pensante, un órgano de previsión y de planificación legislativa y política, donde exista cabida de todas las expresiones, de todas las ideas, pues sólo de esa forma puede construirse una nación con bases políticas sólidas. Si lo anterior no fuera así, habría confusión, anarquía y caos. Algo que terminaría por desquiciar la vida de un país, en deterioro y perjuicio directo de su gente (y sus instituciones). Por esta razón, un Congreso, aunque costoso en cierta forma, siempre será de utilidad, de mucha utilidad para el ciudadano común, para la sociedad en su conjunto, aunque muchas veces no se entienda qué pasa ahí exactamente, dado que de no ser por la información generalmente reducida y ocasionalmente localizada, no habría forma de saber en un nivel masivo lo que (ahí) ocurre.
Pero sí, en un Congreso se trabaja, a veces tranquilamente, pero en ocasiones de manera febril y todo depende de las circunstancias que se vivan, pues en una sociedad compleja y a veces conflictiva como la nuestra, las cosas no pueden entenderse de otra forma y quien lo dude sólo tiene que examinar a más detalle lo que sí ocurre, dándose una vuelta por sus instalaciones para comprobar cómo y por qué podríamos estar en un acierto o del todo en un error al decir así las cosas.
Sin embargo, pero visto este asunto desde un punto de vista crítico y severo, algo pasa en el Congreso, porque existe la impresión de cierta ineficacia, de un alto costo y escasa efectividad, de acuerdo con otro tipo de percepciones. Y se dice esto porque de acuerdo con diversas opiniones, en el Congreso no discuten sobre cosas pendientes, importantes y hasta urgentes para el grueso de la sociedad. Porque, de acuerdo con opiniones diversas, se discute, pero no se incluyen asuntos ni puntos inherentes a las aspiraciones sociales colectivas, como por ejemplo ‘más graves sanciones o las modificaciones y cambios’ que hagan de la vida (del pueblo) una más digna y segura, lo cual provoca tensiones, nerviosismo y frustración.
Y es cierto, porque si vemos (las cosas) desde un punto de vista más crítico y más severo, al debate en el Congreso no llega un ápice de aquello más importante que podría ser la derogación o el cambio de artículos y preceptos que en perspectiva podrían propiciar más avance y más tranquilidad en la población, yéndose la mayor parte del tiempo en discusiones y en temas sólo acordes con los partidos, cosas de coyuntura, los presupuestos, asuntos de los ayuntamientos, asuntos secundarios y punto. Nada de cosas más de fondo, que causen o propicien un efecto de revuelta que permita suponer un antes, así como un después, en materia política, pero más en favor de la sociedad toda, quedando la impresión a veces de que en el Congreso no existe voluntad política para reformar verdaderamente.
Pero sí, el Congreso es crucial y necesario porque la discusión y el debate deben continuar por el bien de todos, y es ahí donde las condiciones legales y políticas lo hacen posible y algo como eso se tiene que reforzar realmente.
Y la discusión y el debate son necesarios porque en la vida de cualquier nación, si no se fortalece su práctica, esto lleva a otro estado de cosas. A la anti-democracia así como a la confrontación directa. A la ilegalidad política, así como a la anarquía y al caos. Si ocurriere algo como esto, jure usted que no sólo el atraso podría reinar entre nosotros, sino también la orfandad (política) desde las instituciones. El oscurantismo, para que se entienda.
Sí, la orfandad política y el oscurantismo porque una cosa como ésa sólo ahondaría las tensiones así como la desigualdad socioeconómica. Por eso, bienvenido el debate, la discusión abierta que permita el avance, el perfeccionamiento de la ley y, si es posible, la prosperidad y la tranquilidad de la ciudadanía que con su pago de impuestos hace posible la vida orgánica de las Cámaras. Donde se antoja, por cierto, como imposible cualquier tipo de retroceso, pues es de todos sabido que un pueblo desorganizado o en involución plena, no aspira sino a más inequidad política.
Por eso, a revisar y a ver qué pasa en el Congreso o, en su caso, a convalidar (las cosas), porque una posición política inmadura o de plano carente o absurda, no hace más que obstruir sin sancionar nada, lo cual, lejos de ayudar, sólo confunde y destruye.
Finalmente, el Congreso, con todo lo malo que en un momento dado pudiere tener (según cierta óptica), es importante, mucho. Algo necesario y crucial para toda la comunidad, porque de cara al futuro los tiempos podrían ser complejos y si algo ocurre, un ente legislativo como ése puede protegernos. Por más que haya gente que todo lo ve mal, sojuzgando casi siempre las cosas.
Sí señor, si los tiempos venideros son complejos y las generaciones que siguen no se organizan, los destinos pueden cumplirse y es así que el Poder Legislativo del que hablamos puede jugar un papel valiosísimo, por lo que hay que fortalecerlo, llevando ahí a las mejores personas que garanticen una mejor y una más humana continuidad en favor de todos. Algo difícil de impulsar y de prever, si en las elecciones no se razona el sentido del sufragio, porque la mediocridad también se impone si el ciudadano no elige libre, firme y razonadamente.
Pero sí, el Congreso es una representación civil crucial como necesaria.
Es todo.
“Proteger del terrorismo” a EU, otro fin de la Iniciativa Mérida
Andrea Becerril y José Antonio Román
La secretaria de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa Cantellano, reconoció ante senadores que la llamada Iniciativa Mérida no sólo contempla acciones conjuntas contra el narcotráfico, sino tiene el objetivo de proteger a Estados Unidos de posibles ataques terroristas y por ello los recursos que Washington daría a México se destinarán también para la compra de equipo que permita controlar el flujo migratorio en ambas fronteras.
“Aquí se trata de fortalecer nuestra capacidad en México para detectar terroristas” que quieran entrar a territorio nacional “para atacar a nuestros vecinos. Sería irresponsable no tomar esto en cuenta”, dijo la canciller al comparecer ante las comisiones de Relaciones Exteriores del Senado, en un encuentro en que fue interrogada sobre los alcances reales de esa iniciativa.
El cuento del "terrorismo" de Washington ya nos tiene hasta la madre porque se sabe mundialmente que ese terrorismo ha sido sólo un pretexto utilizado por los Estados Unidos en su intento de controlar al mundo y hacerse del petróleo. El acto "terrorista" de las Torres Gemelas que por cierto ha sido muy cuestionado cobró la vida de menos de tres mil personas, sin embargo, el supuesto combate al terrorismo ha mutilado a treinta mil soldados estadounideses, ha sacrificado la vida de casi cuatro mil, alrededor de ¡un millón de irakíes!, mismos que en nada estuvieron vinculados al 11 de septiembre, amén de un número no cuantificable de muertos en Afganistán y otros lugares. Washington, a nombre del terrorismo, ha violado las garantías individuales de sus propios connacionales y de una multitud de personas en otros países, justificando la tortura y el asesinato a civiles, niñ@s, ancian@s, mujeres, hombres... ¿Y todavía esta inepta de Patricia Espinosa se adhiere a esa campaña para "proteger" a semejantes genocidas? ¿"Detectar terroristas", "proteger a Estados Unidos" de "ataques"? Es verdaderamente una retrasada mental que no sabe nada de lo que sucede en el mundo.
Aunque la presidenta de la citada comisión legislativa, la senadora priísta y ex canciller Rosario Green Macías, mantuvo una postura consecuente y hasta salió en momentos en defensa de la funcionaria federal, expresó al principio inquietud por el hecho de que el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, incluyó la ayuda a México en el paquete de recursos destinados a la guerra en Irak y Afganistán.
“Nos preocupa porque justamente es en esos territorios donde Estados Unidos ha concentrado su lucha contra el terrorismo”, advirtió.
El más incisivo fue el perredista Ricardo Monreal, quien reclamó de entrada a la titular de Relaciones Exteriores que la iniciativa, que tiene un carácter “claramente injerencista”, la haya dado a conocer el presidente de Estados Unidos y que su contenido real se haya difundido por la prensa estadunidense.
Insistió a la canciller en la petición, formulada poco antes por la también perredista Rosalinda López, de que se entregue al Senado de la República el documento discutido con Washington y se aclare si se trata de un tratado, convenio o acuerdo bilateral. Ello puso en apuros a Espinosa Cantellano, cuyos asesores no dejaban de pasarle tarjetas.
Ni con todas las tarjetas del mundo que le pasen, esta inepta puede contestar a una pregunta: ¿qué tiene México que estarse aliando con un país genocida y mucho menos permitirle que se meta a nuestro país después de la muestra que ha dado de su criminalidad y capacidad destructiva cada vez que tiene injerencia en otro país?
Finalmente, la funcionaria se limitó a definir la Iniciativa Mérida como “un compromiso político” de ambos gobiernos para la lucha contra el narcotráfico, una declaración que no contiene obligaciones regidas por el derecho internacional.
Monreal Ávila insistió y le hizo notar que esa figura jurídica no existe y que el Senado debe conocer el documento, aun si es preliminar. En tono irónico, el perredista zacatecano le dijo: “¡Por amor de Dios, denos el documento, queremos analizarlo!” Más tarde, agregó: “¿Tendremos que pedirlo a Estados Unidos?”
¿O qué están escondiendo? ¿Por qué no pueden entregarlo al Senado?
La canciller Espinosa aclaró que “no se trata ni de un tratado que deba ser sometido a aprobación del Senado, ni de un acuerdo interinstitucional, como lo define nuestra ley de celebración de tratados”.
O sea, ¿por sus pistolas llegan a un acuerdo sin que lo aprueben los representantes del pueblo y los mexicanos?
En todo momento, la secretaria de Relaciones Exteriores aseguró que la Iniciativa Mérida no vulnera la soberanía nacional ni implica la presencia (en México) de militares ni asesores de Estados Unidos, pero en su exposición inicial enumeró los usos que se darán al equipo, así como los sectores a los que va dirigida la capacitación.
“¿No es esto injerencia?”
La lista fue larga, desde aviones, helicópteros, radares, escaners para el combate al narcotráfico, pero también equipo y tecnología “para modernizar la gestión migratoria en la frontera sur”, sistemas de vigilancia e inspecciones en los sistemas postales, en los aeropuertos, puertos y demás instalaciones.
Pero no sólo eso, Espinosa Cantellano reveló que la iniciativa incluye programas de capacitación a jueces, así como asistencia técnica, entrenamiento y equipo para el sistema carcelario y promover la reforma del sistema judicial.
“¿No es esto injerencia de Washington?”, preguntó Monreal, y agregó: “En los hechos, esta iniciativa extiende el perímetro de seguridad de Estados Unidos y México está adoptando su agenda como prioridad; estamos asumiendo como propias sus preocupaciones y renunciando a la autonomía de nuestra política exterior”.
El ex gobernador de Zacatecas no dejó de cuestionar: “El dinero de Estados Unidos viene absolutamente etiquetado y anclado a cuatro prioridades del gobierno de Washington: antinarcóticos, antiterrorismo y seguridad fronteriza, reglas de la ley, o sea que van a hacer las leyes por nosotros, y también anticorrupción.
“¿Por qué permitir que en el combate al narcotráfico se involucren también decisiones políticas en materia migratoria y los indocumentados, en las fronteras norte y sur, sean tratados como terroristas?”, preguntó.
El senador priísta Carlos Jiménez Macías se refirió igualmente a ese tema y dijo que los legisladores tienen “suspicacias” sobre la posibilidad de que Estados Unidos pretenda utilizar la iniciativa para protegerse del terrorismo. “La burra no era arisca, pero si los dejamos entrar tantito, se van hasta la cocina”.
Espinosa reconoció que la Iniciativa Mérida va asimismo encaminada a fortalecer la capacidad del gobierno mexicano para detectar terroristas que pretendan “atacar a nuestro vecino”. Argumentó que el hecho de la cercanía geográfica siempre está ahí, “y no sería responsable” el que México no tuviera presente este riesgo, ya que también en un momento dado “pueden resultar afectados nuestros ciudadanos”.
Esto es verdaderamente el colmo de la estupidez.
Justificó además el equipo para digitalizar la información migratoria, que eventualmente sería compartida con las agencias estadunidenses. “Con toda honestidad, no tenemos un sistema suficiente para lograr un registro exhaustivo de todas las personas que entran al país”.
Manita panista
Los senadores del Partido Acción Nacional trataron en todo momento de proteger a la canciller y tanto las intervenciones de José González Morfín, como de Adriana González, fueron para justificar a Espinosa. César Leal Angulo fue más allá y atacó directamente a Monreal al que calificó de “mimo de circo”.
Esa es la técnica panista, en cuanto se les acaban los argumentos, lo cual ocurre a los tres minutos, comienzan a insultar.
El perredista le respondió que la República lo que menos necesita “son bufones y lambiscones”, y aprovechó para insistir en que se entregue al Senado el documento con los compromisos que México asume a cambio de los mil 400 millones de dólares, de los cuales los primeros 500 millones llegarían en 2008.
Rosario Green también trató de suavizar la comparecencia y señaló que seguramente les harán llegar el documento cuando esté aprobado por el Congreso de Estados Unidos. Monreal le hizo notar que esa respuesta la debió haber dado la canciller Espinosa, no una senadora.
Pero la titular de la SRE compró la respuesta y dijo que si el esquema de cooperación se aprueba en Washington e implica la suscripción de algún documento de carácter jurídico, “tengan la seguridad todos ustedes que el Ejecutivo lo traerá a consideración y aprobación del Senado”.
Urge que todos los mexicanos tomemos cartas en este asunto porque está nuestra soberanía de por medio ¿o queremos esclavizarnos cada vez más? ¿queremos ser ciudadanos de segunda aún en nuestro propio país?
La secretaria de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa Cantellano, reconoció ante senadores que la llamada Iniciativa Mérida no sólo contempla acciones conjuntas contra el narcotráfico, sino tiene el objetivo de proteger a Estados Unidos de posibles ataques terroristas y por ello los recursos que Washington daría a México se destinarán también para la compra de equipo que permita controlar el flujo migratorio en ambas fronteras.
“Aquí se trata de fortalecer nuestra capacidad en México para detectar terroristas” que quieran entrar a territorio nacional “para atacar a nuestros vecinos. Sería irresponsable no tomar esto en cuenta”, dijo la canciller al comparecer ante las comisiones de Relaciones Exteriores del Senado, en un encuentro en que fue interrogada sobre los alcances reales de esa iniciativa.
El cuento del "terrorismo" de Washington ya nos tiene hasta la madre porque se sabe mundialmente que ese terrorismo ha sido sólo un pretexto utilizado por los Estados Unidos en su intento de controlar al mundo y hacerse del petróleo. El acto "terrorista" de las Torres Gemelas que por cierto ha sido muy cuestionado cobró la vida de menos de tres mil personas, sin embargo, el supuesto combate al terrorismo ha mutilado a treinta mil soldados estadounideses, ha sacrificado la vida de casi cuatro mil, alrededor de ¡un millón de irakíes!, mismos que en nada estuvieron vinculados al 11 de septiembre, amén de un número no cuantificable de muertos en Afganistán y otros lugares. Washington, a nombre del terrorismo, ha violado las garantías individuales de sus propios connacionales y de una multitud de personas en otros países, justificando la tortura y el asesinato a civiles, niñ@s, ancian@s, mujeres, hombres... ¿Y todavía esta inepta de Patricia Espinosa se adhiere a esa campaña para "proteger" a semejantes genocidas? ¿"Detectar terroristas", "proteger a Estados Unidos" de "ataques"? Es verdaderamente una retrasada mental que no sabe nada de lo que sucede en el mundo.
Aunque la presidenta de la citada comisión legislativa, la senadora priísta y ex canciller Rosario Green Macías, mantuvo una postura consecuente y hasta salió en momentos en defensa de la funcionaria federal, expresó al principio inquietud por el hecho de que el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, incluyó la ayuda a México en el paquete de recursos destinados a la guerra en Irak y Afganistán.
“Nos preocupa porque justamente es en esos territorios donde Estados Unidos ha concentrado su lucha contra el terrorismo”, advirtió.
El más incisivo fue el perredista Ricardo Monreal, quien reclamó de entrada a la titular de Relaciones Exteriores que la iniciativa, que tiene un carácter “claramente injerencista”, la haya dado a conocer el presidente de Estados Unidos y que su contenido real se haya difundido por la prensa estadunidense.
Insistió a la canciller en la petición, formulada poco antes por la también perredista Rosalinda López, de que se entregue al Senado de la República el documento discutido con Washington y se aclare si se trata de un tratado, convenio o acuerdo bilateral. Ello puso en apuros a Espinosa Cantellano, cuyos asesores no dejaban de pasarle tarjetas.
Ni con todas las tarjetas del mundo que le pasen, esta inepta puede contestar a una pregunta: ¿qué tiene México que estarse aliando con un país genocida y mucho menos permitirle que se meta a nuestro país después de la muestra que ha dado de su criminalidad y capacidad destructiva cada vez que tiene injerencia en otro país?
Finalmente, la funcionaria se limitó a definir la Iniciativa Mérida como “un compromiso político” de ambos gobiernos para la lucha contra el narcotráfico, una declaración que no contiene obligaciones regidas por el derecho internacional.
Monreal Ávila insistió y le hizo notar que esa figura jurídica no existe y que el Senado debe conocer el documento, aun si es preliminar. En tono irónico, el perredista zacatecano le dijo: “¡Por amor de Dios, denos el documento, queremos analizarlo!” Más tarde, agregó: “¿Tendremos que pedirlo a Estados Unidos?”
¿O qué están escondiendo? ¿Por qué no pueden entregarlo al Senado?
La canciller Espinosa aclaró que “no se trata ni de un tratado que deba ser sometido a aprobación del Senado, ni de un acuerdo interinstitucional, como lo define nuestra ley de celebración de tratados”.
O sea, ¿por sus pistolas llegan a un acuerdo sin que lo aprueben los representantes del pueblo y los mexicanos?
En todo momento, la secretaria de Relaciones Exteriores aseguró que la Iniciativa Mérida no vulnera la soberanía nacional ni implica la presencia (en México) de militares ni asesores de Estados Unidos, pero en su exposición inicial enumeró los usos que se darán al equipo, así como los sectores a los que va dirigida la capacitación.
“¿No es esto injerencia?”
La lista fue larga, desde aviones, helicópteros, radares, escaners para el combate al narcotráfico, pero también equipo y tecnología “para modernizar la gestión migratoria en la frontera sur”, sistemas de vigilancia e inspecciones en los sistemas postales, en los aeropuertos, puertos y demás instalaciones.
Pero no sólo eso, Espinosa Cantellano reveló que la iniciativa incluye programas de capacitación a jueces, así como asistencia técnica, entrenamiento y equipo para el sistema carcelario y promover la reforma del sistema judicial.
“¿No es esto injerencia de Washington?”, preguntó Monreal, y agregó: “En los hechos, esta iniciativa extiende el perímetro de seguridad de Estados Unidos y México está adoptando su agenda como prioridad; estamos asumiendo como propias sus preocupaciones y renunciando a la autonomía de nuestra política exterior”.
El ex gobernador de Zacatecas no dejó de cuestionar: “El dinero de Estados Unidos viene absolutamente etiquetado y anclado a cuatro prioridades del gobierno de Washington: antinarcóticos, antiterrorismo y seguridad fronteriza, reglas de la ley, o sea que van a hacer las leyes por nosotros, y también anticorrupción.
“¿Por qué permitir que en el combate al narcotráfico se involucren también decisiones políticas en materia migratoria y los indocumentados, en las fronteras norte y sur, sean tratados como terroristas?”, preguntó.
El senador priísta Carlos Jiménez Macías se refirió igualmente a ese tema y dijo que los legisladores tienen “suspicacias” sobre la posibilidad de que Estados Unidos pretenda utilizar la iniciativa para protegerse del terrorismo. “La burra no era arisca, pero si los dejamos entrar tantito, se van hasta la cocina”.
Espinosa reconoció que la Iniciativa Mérida va asimismo encaminada a fortalecer la capacidad del gobierno mexicano para detectar terroristas que pretendan “atacar a nuestro vecino”. Argumentó que el hecho de la cercanía geográfica siempre está ahí, “y no sería responsable” el que México no tuviera presente este riesgo, ya que también en un momento dado “pueden resultar afectados nuestros ciudadanos”.
Esto es verdaderamente el colmo de la estupidez.
Justificó además el equipo para digitalizar la información migratoria, que eventualmente sería compartida con las agencias estadunidenses. “Con toda honestidad, no tenemos un sistema suficiente para lograr un registro exhaustivo de todas las personas que entran al país”.
Manita panista
Los senadores del Partido Acción Nacional trataron en todo momento de proteger a la canciller y tanto las intervenciones de José González Morfín, como de Adriana González, fueron para justificar a Espinosa. César Leal Angulo fue más allá y atacó directamente a Monreal al que calificó de “mimo de circo”.
Esa es la técnica panista, en cuanto se les acaban los argumentos, lo cual ocurre a los tres minutos, comienzan a insultar.
El perredista le respondió que la República lo que menos necesita “son bufones y lambiscones”, y aprovechó para insistir en que se entregue al Senado el documento con los compromisos que México asume a cambio de los mil 400 millones de dólares, de los cuales los primeros 500 millones llegarían en 2008.
Rosario Green también trató de suavizar la comparecencia y señaló que seguramente les harán llegar el documento cuando esté aprobado por el Congreso de Estados Unidos. Monreal le hizo notar que esa respuesta la debió haber dado la canciller Espinosa, no una senadora.
Pero la titular de la SRE compró la respuesta y dijo que si el esquema de cooperación se aprueba en Washington e implica la suscripción de algún documento de carácter jurídico, “tengan la seguridad todos ustedes que el Ejecutivo lo traerá a consideración y aprobación del Senado”.
Urge que todos los mexicanos tomemos cartas en este asunto porque está nuestra soberanía de por medio ¿o queremos esclavizarnos cada vez más? ¿queremos ser ciudadanos de segunda aún en nuestro propio país?
Bush y su instinto animal
Angel Guerra Cabrera
El genocida de Irak, el facineroso promotor del bombardeo de Irán y de la Tercera Guerra Mundial, descargó ayer su rabia contra Cuba. Ya lo había hecho recientemente ante la Asamblea General de la ONU, cuando sin mencionar el cambio climático ni ninguno de los mortales flagelos planetarios creados por el capitalismo y agravados, dicho sea de paso, por el imperio yanqui, se sintió obligado a dedicar sus desvaríos a la isla, tan rebelde y digna como la estrella solitaria de su bandera. El ocupante ilegítimo de la Casa Blanca tras dos fraudes electorales es un ser frustrado y presa de la desesperación, peligrosísimos conflictos en quien tiene el botón nuclear al alcance de la mano y no dudaría en oprimirlo a juzgar por la matanza internacional en curso causada por su “guerra contra el terrorismo”, que ya ha cobrado bastantes más vidas que las arrebatadas a Hiroshima y Nagasaki.
Bush sufre por culpa de Cuba; está “obsesionado” con ella, diagnosticó Fidel Castro el fin de semana. Pensó que el colapso de la revolución era cuestión de días cuando supo que Fidel, sometido a una delicada intervención quirúrgica, estaría alejado de su cargo por tiempo indeterminado. Pero no sólo no se produjo ninguna de las protestas, que imaginaba encabezadas por sus asalariados en Cuba, esos a los que llama disidentes, ni el éxodo migratorio masivo, vaticinados por sus papagayos mediáticos. En los dieciocho meses posteriores lo que ha visto el mundo entero es un país estable y un pueblo que ha mostrado confianza y adhesión al gobierno encabezado por Raúl Castro.
Frente a gigantescos desafíos el presidente en funciones y su equipo no han perdido un minuto en acometer sus responsabilidades con serenidad, tino y dedicación. Los problemas que abordan se derivan de casi medio siglo de terrorismo de Estado y cerco económico de Washington -cada vez más recrudecido- de la desaparición del aliado soviético, de muy desfavorables circunstancias asociadas al cambio climático y también, de errores propios que Fidel y Raúl han reconocido con la mayor crudeza y están empeñados en rectificar. Recrear el socialismo sin hacer concesiones irreparables al mercado es un asunto muy complejo toda vez que el dogmatismo de la era soviética frenó el desarrollo de la teoría revolucionaria. Pero no hay temor al reto.
No conozco de la dirección de ningún país que en condiciones tan adversas, sometido a virtual situación de guerra nada menos que por Estados Unidos, haya propiciado la discusión popular libre y sin tapujos sobre la sociedad que existe y la que se desea, como viene ocurriendo en Cuba. Sólo quienes tengan una fe ilimitada en su pueblo pueden darse ese lujo y paralelamente organizar un proceso electoral hecho suyo por la ciudadanía. Felices, me relatan amigos desde la isla de la alegre, desbordante y consciente participación ciudadana y la alta calidad cívica de los candidatos, que ha hecho muy reñidas las votaciones.
Expuesto muy sintéticamente, este cuadro explica una parte de la frustración y la rabia de Bush, cuyo sueño delirante de medrar como ave de carroña con la enfermedad de Fidel se ha convertido en pesadilla. Otra parte se debe a una América Latina en trance de liquidar el neoliberalismo, con pueblos alzados contra el despojo de sus derechos culturales, sociales y políticos más elementales y logrando avances en su integración económica y política, el reverso de la descrita por el gerente del imperio en su mendaz y farisaico ataque a Cuba. El criminal de guerra de la Casa Blanca es un ignorante pero sabe, aunque sea por instinto animal, cuánto ha contribuido el ejemplo revolucionario de la isla a la forja de esta nueva realidad de la Patria Grande.
Pero nada que diga o haga va a cambiar la decisión cubana de construir el socialismo y unir su destino al de los pueblos latinoamericanos y al de todos los que luchan por la independencia y la libertad. Si fue así cuando Cuba se quedó sola, cómo será hoy, acompañada por Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y tantos frentes de lucha como el abierto altivamente por Costa Rica contra el libre comercio y el fraude electoral.
Derrotado en Irak, repudiado por la humanidad, impopular en grado sumo en casa, Bush sufrirá otra amarga paliza en los próximos días cuando la Asamblea General de la ONU condene una vez más el criminal bloqueo a Cuba. Es paradójico su llamado a la rebelión en la isla, que está en marcha hace décadas y ahora reverdecida, pero contra el imperio que encabeza.
¿Con que derecho este genocida universal se atreve siquiera a convocar a nadie para intervenir en los asuntos internos de Cuba? ¿Cómo se atreve a hablar de libertad cuando en su país se reprime a manifestantes que protestan en contra de la guerra genocida (ver video de ayer) que ha creado con patrañas y que pretende expandir por todo Medio Oriente? ¿Cómo se atreve a hablar de derechos humanos cuando su administración a violado sistemáticamente los derechos humanos con sus iniciativas de tortura, espionaje, prisioneros sin cargos en Guantánamo, etc... etc... etc...? ¿Cómo se atreve a hablar de reconstruir Cuba cuando él no ha podido reconstruir a Nuevo Orleáns, menos a Irak, país al que ha destruido física, moral y políticamente? ¿Nadie va a pedirle cuentas a este criminal?
En la historia universal quedará asentado que Cuba, la perla del Caribe, fue el único país de todo el orbe que resistió y mantuvo su dignidad y soberanía durante casi medio siglo. El único país que a pesar de un boicot mundial y de sacrificios erradicó el analfabetismo, tuvo los mejores servicios de salud y destacó en el deporte por encima de muchos países, entre ellos, toda América Latina que se mantuvo sometida de manera vergonzosa al imperio yanqui. Los cubanos fieles al régimen de Fidel Castro son seres humanos superiores moralmente y tienen el merecido respeto y admiración de sus semejantes pensantes en otros países del mundo.
¡Viva la Revolución Cubana ejemplo de un pueblo con dignidad! ¡Viva Cuba! ¡Abajo el imperio rapaz y criminal!
El genocida de Irak, el facineroso promotor del bombardeo de Irán y de la Tercera Guerra Mundial, descargó ayer su rabia contra Cuba. Ya lo había hecho recientemente ante la Asamblea General de la ONU, cuando sin mencionar el cambio climático ni ninguno de los mortales flagelos planetarios creados por el capitalismo y agravados, dicho sea de paso, por el imperio yanqui, se sintió obligado a dedicar sus desvaríos a la isla, tan rebelde y digna como la estrella solitaria de su bandera. El ocupante ilegítimo de la Casa Blanca tras dos fraudes electorales es un ser frustrado y presa de la desesperación, peligrosísimos conflictos en quien tiene el botón nuclear al alcance de la mano y no dudaría en oprimirlo a juzgar por la matanza internacional en curso causada por su “guerra contra el terrorismo”, que ya ha cobrado bastantes más vidas que las arrebatadas a Hiroshima y Nagasaki.
Bush sufre por culpa de Cuba; está “obsesionado” con ella, diagnosticó Fidel Castro el fin de semana. Pensó que el colapso de la revolución era cuestión de días cuando supo que Fidel, sometido a una delicada intervención quirúrgica, estaría alejado de su cargo por tiempo indeterminado. Pero no sólo no se produjo ninguna de las protestas, que imaginaba encabezadas por sus asalariados en Cuba, esos a los que llama disidentes, ni el éxodo migratorio masivo, vaticinados por sus papagayos mediáticos. En los dieciocho meses posteriores lo que ha visto el mundo entero es un país estable y un pueblo que ha mostrado confianza y adhesión al gobierno encabezado por Raúl Castro.
Frente a gigantescos desafíos el presidente en funciones y su equipo no han perdido un minuto en acometer sus responsabilidades con serenidad, tino y dedicación. Los problemas que abordan se derivan de casi medio siglo de terrorismo de Estado y cerco económico de Washington -cada vez más recrudecido- de la desaparición del aliado soviético, de muy desfavorables circunstancias asociadas al cambio climático y también, de errores propios que Fidel y Raúl han reconocido con la mayor crudeza y están empeñados en rectificar. Recrear el socialismo sin hacer concesiones irreparables al mercado es un asunto muy complejo toda vez que el dogmatismo de la era soviética frenó el desarrollo de la teoría revolucionaria. Pero no hay temor al reto.
No conozco de la dirección de ningún país que en condiciones tan adversas, sometido a virtual situación de guerra nada menos que por Estados Unidos, haya propiciado la discusión popular libre y sin tapujos sobre la sociedad que existe y la que se desea, como viene ocurriendo en Cuba. Sólo quienes tengan una fe ilimitada en su pueblo pueden darse ese lujo y paralelamente organizar un proceso electoral hecho suyo por la ciudadanía. Felices, me relatan amigos desde la isla de la alegre, desbordante y consciente participación ciudadana y la alta calidad cívica de los candidatos, que ha hecho muy reñidas las votaciones.
Expuesto muy sintéticamente, este cuadro explica una parte de la frustración y la rabia de Bush, cuyo sueño delirante de medrar como ave de carroña con la enfermedad de Fidel se ha convertido en pesadilla. Otra parte se debe a una América Latina en trance de liquidar el neoliberalismo, con pueblos alzados contra el despojo de sus derechos culturales, sociales y políticos más elementales y logrando avances en su integración económica y política, el reverso de la descrita por el gerente del imperio en su mendaz y farisaico ataque a Cuba. El criminal de guerra de la Casa Blanca es un ignorante pero sabe, aunque sea por instinto animal, cuánto ha contribuido el ejemplo revolucionario de la isla a la forja de esta nueva realidad de la Patria Grande.
Pero nada que diga o haga va a cambiar la decisión cubana de construir el socialismo y unir su destino al de los pueblos latinoamericanos y al de todos los que luchan por la independencia y la libertad. Si fue así cuando Cuba se quedó sola, cómo será hoy, acompañada por Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y tantos frentes de lucha como el abierto altivamente por Costa Rica contra el libre comercio y el fraude electoral.
Derrotado en Irak, repudiado por la humanidad, impopular en grado sumo en casa, Bush sufrirá otra amarga paliza en los próximos días cuando la Asamblea General de la ONU condene una vez más el criminal bloqueo a Cuba. Es paradójico su llamado a la rebelión en la isla, que está en marcha hace décadas y ahora reverdecida, pero contra el imperio que encabeza.
¿Con que derecho este genocida universal se atreve siquiera a convocar a nadie para intervenir en los asuntos internos de Cuba? ¿Cómo se atreve a hablar de libertad cuando en su país se reprime a manifestantes que protestan en contra de la guerra genocida (ver video de ayer) que ha creado con patrañas y que pretende expandir por todo Medio Oriente? ¿Cómo se atreve a hablar de derechos humanos cuando su administración a violado sistemáticamente los derechos humanos con sus iniciativas de tortura, espionaje, prisioneros sin cargos en Guantánamo, etc... etc... etc...? ¿Cómo se atreve a hablar de reconstruir Cuba cuando él no ha podido reconstruir a Nuevo Orleáns, menos a Irak, país al que ha destruido física, moral y políticamente? ¿Nadie va a pedirle cuentas a este criminal?
En la historia universal quedará asentado que Cuba, la perla del Caribe, fue el único país de todo el orbe que resistió y mantuvo su dignidad y soberanía durante casi medio siglo. El único país que a pesar de un boicot mundial y de sacrificios erradicó el analfabetismo, tuvo los mejores servicios de salud y destacó en el deporte por encima de muchos países, entre ellos, toda América Latina que se mantuvo sometida de manera vergonzosa al imperio yanqui. Los cubanos fieles al régimen de Fidel Castro son seres humanos superiores moralmente y tienen el merecido respeto y admiración de sus semejantes pensantes en otros países del mundo.
¡Viva la Revolución Cubana ejemplo de un pueblo con dignidad! ¡Viva Cuba! ¡Abajo el imperio rapaz y criminal!
El predicamento mexicano
John Saxe-Fernández
Hoy como ayer, en la entrega del país a EU la oligarquía se posiciona como intermediaria en los grandes negocios de la “compraventa” de México. Regímenes que, ante su ilegitimidad de origen, optan por la represión como ocurrió en la usurpación electoral y posterior coerción sufridas por las fuerzas encabezadas por Cuauhtémoc Cárdenas durante el gobierno de Salinas (1988-1994) y ahora contra vastos sectores de la población aglutinados en torno a López Obrador y de otras causas populares, que sufren el embate policial-militar a sus derechos humanos y políticos: el estado de excepción se instala de facto como blindaje para los opacos negocios de la privatización y entrega de ferrocarriles, petróleo, agua, biodiversidad, electricidad, bancos, carreteras, puertos, aerolíneas, seguridad social, universidades, etcétera.
Rasgo central de la “colonialidad” de esta dirigencia ha sido el hecho de que, como ocurrió en 1848 y en el Tratado de la Mesilla (1853), “la enajenación del país es el fin de una política represiva. En la medida que se restringen las libertades individuales y sociales, se persigue a los intelectuales que los denuncian y se reparte como un botín los bienes públicos, se procede a la venta de la nación al extranjero”, como escribió Gastón García Cantú, en su imprescindible Las invasiones norteamericanas en México (Era, 1971). Es un trauma relacionado a las fases diferentes del desarrollo capitalista y la posición internacional de EU: tanto el “reordenamiento territorial” de México, un despojo de 2 millones de kilómetros cuadrados, como el sometimiento del librecambismo porfirista, contribuyeron en el ascenso de EU a las grandes ligas imperialistas a finales del siglo XIX. Y de ahí, como retador hegemónico del imperio británico, luego de su largo, y en el siglo XX, fulminante, ascenso hegemónico que culmina con la primacía global después de la Segunda Guerra Mundial y la consolidación de la “pax americana” y el dólar.
Las ecuaciones de poder no son estáticas: ahora bajo el capital monopolista fuertemente impactado por un agresivo sector financiero y en una constelación de poder signada por agudas contradicciones, a poco más de 15 años del colapso de la URSS y con una relación estratégica ruso-china revigorizada, EU está anegado por la resistencia Iraquí y dependiente de combustibles fósiles, agua y minerales, con movimientos de construcción social alternativa bolivarianos y retadores monetarios y tecnomilitares en Europa y Asia. Por lo que se vuelca sobre México y Canadá como “modelo” y plataforma de “imperializacion” para una recomposición de su hegemonía hemisférica, con el TLCAN y una “integración profunda” de corte policial-militar pactada por los “líderes” –Bush, Harper y Calderón– a espaldas de los poderes legislativos y de la opinión pública de sus respectivos países. Esto se hace bajo tres ejes post 11-09: a) el desborde hacia México y Canadá de un estado de excepción que conlleva la ampliación de facto de la jurisdicción de EU; b) la agudización de un apartheid laboral con una homologación a la baja de los derechos y salarios del trabajador de México y EU; y c) un vasto esquema de infraestructura –corredores del TLCAN– para el saqueo de recursos y mayor explotación de la fuerza de trabajo.
EU es un hegemón de gran poder y acumulación de contradicciones: su agresividad militar no equilibra, sino que desestabiliza dimensiones cruciales de la economía y política mundial que van desde los fundamentos político-electorales de la paz social mexicana hasta los de la OTAN. La ocupación de Irak y la “imperialización” de México se dan en medio de la debacle de Bretton Woods (FMI-BM-BID), de una veloz multilateralización y regionalización económica, monetaria, industrial y tecnológico-militar. El fenómeno, que desembocó en guerra mundial, difiere del bloquismo del periodo entre-guerras: el retorno a las “grandes áreas” por la cúpula de EU desde el Foreign Relations Council y sus contrapartes en México y Canadá, se hace en un contexto de “crisis hegemónica” con mecanismos de seguridad establecidos por las mismas fuerzas de clase y bajo la colonialidad formalizada en el TLCAN: el Consejo para la Competitividad de la Alianza para la Prosperidad y la Seguridad de la América del Norte.
La capitulación de Calderón al diseño policial-militar (Plan México) energético, laboral y ambiental de EU cercena la soberanía e impone, por la fuerza y la usurpación, a la facción oligárquico-imperial que sigue lucrando con la “compra-venta” del país. Pocas veces, desde la década de 1840, estuvo México en tal riesgo y se necesitó de tanta cohesión cívico-militar para su defensa. Por lo que resalta el desentendimiento de este predicamento en el penoso endoso de Cárdenas a la usurpación electoral de Fox y Calderón. Sus “argumentos” debilitan las fuerzas sociales y los instrumentos político-electorales para el tránsito pacífico a la legalidad y a la constitucionalidad. La legitimidad y lealtad de Calderón a la Carta Magna sí están a debate.
Hoy como ayer, en la entrega del país a EU la oligarquía se posiciona como intermediaria en los grandes negocios de la “compraventa” de México. Regímenes que, ante su ilegitimidad de origen, optan por la represión como ocurrió en la usurpación electoral y posterior coerción sufridas por las fuerzas encabezadas por Cuauhtémoc Cárdenas durante el gobierno de Salinas (1988-1994) y ahora contra vastos sectores de la población aglutinados en torno a López Obrador y de otras causas populares, que sufren el embate policial-militar a sus derechos humanos y políticos: el estado de excepción se instala de facto como blindaje para los opacos negocios de la privatización y entrega de ferrocarriles, petróleo, agua, biodiversidad, electricidad, bancos, carreteras, puertos, aerolíneas, seguridad social, universidades, etcétera.
Rasgo central de la “colonialidad” de esta dirigencia ha sido el hecho de que, como ocurrió en 1848 y en el Tratado de la Mesilla (1853), “la enajenación del país es el fin de una política represiva. En la medida que se restringen las libertades individuales y sociales, se persigue a los intelectuales que los denuncian y se reparte como un botín los bienes públicos, se procede a la venta de la nación al extranjero”, como escribió Gastón García Cantú, en su imprescindible Las invasiones norteamericanas en México (Era, 1971). Es un trauma relacionado a las fases diferentes del desarrollo capitalista y la posición internacional de EU: tanto el “reordenamiento territorial” de México, un despojo de 2 millones de kilómetros cuadrados, como el sometimiento del librecambismo porfirista, contribuyeron en el ascenso de EU a las grandes ligas imperialistas a finales del siglo XIX. Y de ahí, como retador hegemónico del imperio británico, luego de su largo, y en el siglo XX, fulminante, ascenso hegemónico que culmina con la primacía global después de la Segunda Guerra Mundial y la consolidación de la “pax americana” y el dólar.
Las ecuaciones de poder no son estáticas: ahora bajo el capital monopolista fuertemente impactado por un agresivo sector financiero y en una constelación de poder signada por agudas contradicciones, a poco más de 15 años del colapso de la URSS y con una relación estratégica ruso-china revigorizada, EU está anegado por la resistencia Iraquí y dependiente de combustibles fósiles, agua y minerales, con movimientos de construcción social alternativa bolivarianos y retadores monetarios y tecnomilitares en Europa y Asia. Por lo que se vuelca sobre México y Canadá como “modelo” y plataforma de “imperializacion” para una recomposición de su hegemonía hemisférica, con el TLCAN y una “integración profunda” de corte policial-militar pactada por los “líderes” –Bush, Harper y Calderón– a espaldas de los poderes legislativos y de la opinión pública de sus respectivos países. Esto se hace bajo tres ejes post 11-09: a) el desborde hacia México y Canadá de un estado de excepción que conlleva la ampliación de facto de la jurisdicción de EU; b) la agudización de un apartheid laboral con una homologación a la baja de los derechos y salarios del trabajador de México y EU; y c) un vasto esquema de infraestructura –corredores del TLCAN– para el saqueo de recursos y mayor explotación de la fuerza de trabajo.
EU es un hegemón de gran poder y acumulación de contradicciones: su agresividad militar no equilibra, sino que desestabiliza dimensiones cruciales de la economía y política mundial que van desde los fundamentos político-electorales de la paz social mexicana hasta los de la OTAN. La ocupación de Irak y la “imperialización” de México se dan en medio de la debacle de Bretton Woods (FMI-BM-BID), de una veloz multilateralización y regionalización económica, monetaria, industrial y tecnológico-militar. El fenómeno, que desembocó en guerra mundial, difiere del bloquismo del periodo entre-guerras: el retorno a las “grandes áreas” por la cúpula de EU desde el Foreign Relations Council y sus contrapartes en México y Canadá, se hace en un contexto de “crisis hegemónica” con mecanismos de seguridad establecidos por las mismas fuerzas de clase y bajo la colonialidad formalizada en el TLCAN: el Consejo para la Competitividad de la Alianza para la Prosperidad y la Seguridad de la América del Norte.
La capitulación de Calderón al diseño policial-militar (Plan México) energético, laboral y ambiental de EU cercena la soberanía e impone, por la fuerza y la usurpación, a la facción oligárquico-imperial que sigue lucrando con la “compra-venta” del país. Pocas veces, desde la década de 1840, estuvo México en tal riesgo y se necesitó de tanta cohesión cívico-militar para su defensa. Por lo que resalta el desentendimiento de este predicamento en el penoso endoso de Cárdenas a la usurpación electoral de Fox y Calderón. Sus “argumentos” debilitan las fuerzas sociales y los instrumentos político-electorales para el tránsito pacífico a la legalidad y a la constitucionalidad. La legitimidad y lealtad de Calderón a la Carta Magna sí están a debate.
Iniciativa Mérida: ¿cooperación o intromisión?
Adolfo Sánchez Rebolledo
El anuncio de la Iniciativa Mérida (bautizada ex oficio como Plan México) suscita resquemores y no sólo por nostalgia por el viejo celo nacionalista, como algunos suponen. La Secretaría de Relaciones Exteriores ha dicho que la soberanía nacional está a salvo, pues se trata de un convenio de cooperación no militar que fortalecerá la capacidad de respuesta técica y operativa de las autoridades nacionales ante el empuje de la delincuencia organizada trasnacional. Es obvio que en un asunto de carácter global, como el tráfico de drogas, es impensable la autosuficiencia. Por el contrario, para combatirlo se requiere colaboración internacional, coordinación entre estados, sintonía y la misma voluntad entre los encargados de tan delicada misión. Eso es incontestable. También es natural que el país que tiene mayores recursos económicos, tecnológicos y de inteligencia provea a los demás de medios e instrumentos sofisticados, más aún si éste resulta ser el mercado principal al que concurre la oferta de sustancias ilícitas.
El acuerdo se presenta, pues, como la consolidación de una estrategia binacional sin precedentes en la acción contra el trasiego de drogas. Sin embargo, si se consideran los grandes números, se verá que el compromiso estadunidense es muy inferior al que habrá de hacer el Estado mexicano y relativamente pequeño en relación con el gasto en seguridad ejercido por Estados Unidos. Según las cifras dadas a conocer por el embajador Sarukhán, nuestro país aportaría al menos 7 mil millones de dólares durante los primeros tres años, mientras Estados Unidos abonaría 500 millones a cuenta de un total de mil 400 millones de dólares etiquetados cuya disponibilidad dependería de la aprobación del Congreso. Más tarde, la Presidencia aclaró que eso corresponde al monto del proyecto de egresos 2008 que se pretende destinar a seguridad nacional.
No obstante, las dudas planteadas no se refieren tanto al monto o la calidad de los equipos requeridos, sino a una cuestión preliminar que el gobierno mexicano mantiene deliberadamente en la opacidad: el carácter de la lucha contra el narcotráfico y sus implicaciones sobre el resto del Estado. El problema está en si ese tipo de “combate” a la delincuencia, en el cual se involucra de manera destacada y permanente el Ejército y la Marina, es el más eficaz para reducir el tráfico y mantener en niveles “manejables” las cifras del consumo interno de drogas. Al respecto, la experiencia colombiana dice que no, pese a ciertos resultados positivos en algunas áreas, aunque no en las decisivas: producción de droga y resolución del conflicto armado, raíz y razón de ser de la intervención estadunidense. Pero, además, la Iniciativa Mérida no se limita a capacitar a los cuadros mexicanos en el uso de nuevas tecnologías aplicadas al narcotráfico, sino que el radio de acción se extenderá, como señaló la secretaria Patricia Espinosa, a tres áreas claves: lucha antinarcóticos, combate al terrorismo y administración de fronteras; seguridad pública y procuración de justicia, y el fortalecimiento institucional y aplicación de la ley. En otras palabras, los efectos de la Iniciativa Mérida se dejarán sentir en importantes campos de la vida pública.
La pretensión de separar la utilización de los recursos tecnológicos de los capacitadores, que a su vez son proveedores, parece una tarea difícil que lleva a otra pregunta: ¿hasta qué punto la suscripción de esta iniciativa tan importante es un planteamiento mexicano para atender graves carencias o, como se sospecha, representa una extensión de las políticas de seguridad nacional puestas en marcha por la Casa Blanca para librar la “guerra contra el terrorismo”? Es obvio que el gobierno mexicano debe despejar cualquier duda al respecto. Obligado a dar explicaciones satisfactorias sobre sus propósitos, debería aclarar ante el Congreso cuáles son las actividades de la DEA en nuestro país, por ejemplo, o reconocer cuál es el peso específico que tiene en la lucha contra el crimen organizado la al parecer muy fluida colaboración con las agencias estadunidenses.
Es difícil creer en la buena voluntad de nuestro poderoso vecino cuando ofrece tecnología y recursos para atacar el narcotráfico y, al mismo tiempo, construye el muro en la frontera con México, gesto prepotente e inamistoso como el que más. Cabe sospechar que bajo la venta de helicópteros y software, la verdadera preocupación de Estados Unidos sea sellar sus propias fronteras, convirtiendo a su socio mexicano en un solícito “caza inmigrantes” del sur latinoamericano o en el celador interno de sus desesperados emigrantes nacionales.
El Congreso deberá ser muy cuidadoso a la hora de examinar la puesta al día de esta estrategia; de no hacerlo con rigor y puntualidad, podrían quedar cabos sueltos que pudieran incidir en el ejercicio de los derechos humanos y, eventualmente, pese a lo dicho, a una merma real de soberanía. En cualquier caso, es vital que el Senado discuta y vigile el alcance de esos acuerdos.
El anuncio de la Iniciativa Mérida (bautizada ex oficio como Plan México) suscita resquemores y no sólo por nostalgia por el viejo celo nacionalista, como algunos suponen. La Secretaría de Relaciones Exteriores ha dicho que la soberanía nacional está a salvo, pues se trata de un convenio de cooperación no militar que fortalecerá la capacidad de respuesta técica y operativa de las autoridades nacionales ante el empuje de la delincuencia organizada trasnacional. Es obvio que en un asunto de carácter global, como el tráfico de drogas, es impensable la autosuficiencia. Por el contrario, para combatirlo se requiere colaboración internacional, coordinación entre estados, sintonía y la misma voluntad entre los encargados de tan delicada misión. Eso es incontestable. También es natural que el país que tiene mayores recursos económicos, tecnológicos y de inteligencia provea a los demás de medios e instrumentos sofisticados, más aún si éste resulta ser el mercado principal al que concurre la oferta de sustancias ilícitas.
El acuerdo se presenta, pues, como la consolidación de una estrategia binacional sin precedentes en la acción contra el trasiego de drogas. Sin embargo, si se consideran los grandes números, se verá que el compromiso estadunidense es muy inferior al que habrá de hacer el Estado mexicano y relativamente pequeño en relación con el gasto en seguridad ejercido por Estados Unidos. Según las cifras dadas a conocer por el embajador Sarukhán, nuestro país aportaría al menos 7 mil millones de dólares durante los primeros tres años, mientras Estados Unidos abonaría 500 millones a cuenta de un total de mil 400 millones de dólares etiquetados cuya disponibilidad dependería de la aprobación del Congreso. Más tarde, la Presidencia aclaró que eso corresponde al monto del proyecto de egresos 2008 que se pretende destinar a seguridad nacional.
No obstante, las dudas planteadas no se refieren tanto al monto o la calidad de los equipos requeridos, sino a una cuestión preliminar que el gobierno mexicano mantiene deliberadamente en la opacidad: el carácter de la lucha contra el narcotráfico y sus implicaciones sobre el resto del Estado. El problema está en si ese tipo de “combate” a la delincuencia, en el cual se involucra de manera destacada y permanente el Ejército y la Marina, es el más eficaz para reducir el tráfico y mantener en niveles “manejables” las cifras del consumo interno de drogas. Al respecto, la experiencia colombiana dice que no, pese a ciertos resultados positivos en algunas áreas, aunque no en las decisivas: producción de droga y resolución del conflicto armado, raíz y razón de ser de la intervención estadunidense. Pero, además, la Iniciativa Mérida no se limita a capacitar a los cuadros mexicanos en el uso de nuevas tecnologías aplicadas al narcotráfico, sino que el radio de acción se extenderá, como señaló la secretaria Patricia Espinosa, a tres áreas claves: lucha antinarcóticos, combate al terrorismo y administración de fronteras; seguridad pública y procuración de justicia, y el fortalecimiento institucional y aplicación de la ley. En otras palabras, los efectos de la Iniciativa Mérida se dejarán sentir en importantes campos de la vida pública.
La pretensión de separar la utilización de los recursos tecnológicos de los capacitadores, que a su vez son proveedores, parece una tarea difícil que lleva a otra pregunta: ¿hasta qué punto la suscripción de esta iniciativa tan importante es un planteamiento mexicano para atender graves carencias o, como se sospecha, representa una extensión de las políticas de seguridad nacional puestas en marcha por la Casa Blanca para librar la “guerra contra el terrorismo”? Es obvio que el gobierno mexicano debe despejar cualquier duda al respecto. Obligado a dar explicaciones satisfactorias sobre sus propósitos, debería aclarar ante el Congreso cuáles son las actividades de la DEA en nuestro país, por ejemplo, o reconocer cuál es el peso específico que tiene en la lucha contra el crimen organizado la al parecer muy fluida colaboración con las agencias estadunidenses.
Es difícil creer en la buena voluntad de nuestro poderoso vecino cuando ofrece tecnología y recursos para atacar el narcotráfico y, al mismo tiempo, construye el muro en la frontera con México, gesto prepotente e inamistoso como el que más. Cabe sospechar que bajo la venta de helicópteros y software, la verdadera preocupación de Estados Unidos sea sellar sus propias fronteras, convirtiendo a su socio mexicano en un solícito “caza inmigrantes” del sur latinoamericano o en el celador interno de sus desesperados emigrantes nacionales.
El Congreso deberá ser muy cuidadoso a la hora de examinar la puesta al día de esta estrategia; de no hacerlo con rigor y puntualidad, podrían quedar cabos sueltos que pudieran incidir en el ejercicio de los derechos humanos y, eventualmente, pese a lo dicho, a una merma real de soberanía. En cualquier caso, es vital que el Senado discuta y vigile el alcance de esos acuerdos.
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