jueves, septiembre 25, 2008

En Voz Alta. LEGALIZACIÓN DE LAS DROGAS

Por Flor Berenguer

25 septiembre 2008
www.florberenguer.com.mx

¿Cuál sería tu propuesta? ¿legalizar las drogas como el alcohol? ¿penalizar el consumo? Lee lo siguiente y opina por favor:

Existen en una sociedad conservadora como la mexicana temas tabúes que el grueso de los periodistas, muchos de los cuales prefieren hablar de los encándalos de Niurka o los deslices de Luis Miguel que abordarlos o hacerse eco de la corriente gubernamental en turno que los patrocina que abordarlos.

Entre los más candentes se encuentran el aborto, la pena de muerte y la legalización de las drogas, temas que curiosamente tienen una conexión entre sí.

De entrada, por alguna razón que me es incomprensible, ponemos todo tipo de trabas a la educación sexual en las escuelas y ésta no termina dándose ni en el aula ni en la casa y lo poco que se adquiere es a nivel de calle donde la mayor parte de la información está compuesta de leyendas urbanas, por lo cual no resulta raro que a pesar de que en cada supermercado de la esquina te vendan condones o en las farmacias anticonceptivos sin receta, tantas mujeres con un nivel cultural incluso universitario resulten embarazadas sin desearlo.

Enfrentadas a la doble moral de haber trasgredido la norma religiosa y social establecida de no tener relaciones sexuales antes del matrimonio, se mantiene en gran medida la obligación de reparar la pérdida del honor como si se tratara de novelas románticas de tema medieval, tipo Ivanhoe.

Así, una pareja paga cinco minutos de calentura descuidada con una vida de pesadilla sin amor y unidos a fuerza por "el bien de los hijos" que se multiplican al igual que los problemas, por lo cual la explicación del aumento en la violencia familiar resulta obvia.

Criados bajo el rigor de una familia llena de secretos, carente de afectos y con limitaciones económicas cada vez más profundas, no resulta extraño que el individuo, confuso y solitario, busque una fuga a una realidad que lo aplasta, vía drogas, alcohol, tabaco, juego de azar, etc.

Mientras la estructura social rígida del conservadurismo mexicano evita que el individuo sea relamente dueño de su cuerpo y su voluntad con medidas ñoñas e inoperantes, entre las que no existe ninguna tendiente a la salud mental y social , con técnicas totalmente represivas se prohibe la venta de drogas pero no su consumo, con lo que de nuevo caemos en una doble moral: está bien usarlas y comprarlas pero no venderlas, tal y como sucede con la mercancía pirata de todo tipo.

Esa misma filosofía fue la que llenó en los años veinte páginas y páginas de relatos sangrientos que dieron héroes y villanos como Elliot Ness y los Intocables o Al Capone, cuando se prohibió en Estados Unidos el consumo del alcohol con lo cual lo único que se provocó fue la destilación, tráfico y venta clandestina de licor, lo cual no pudo ser controlado por ninguna cantidad de fuerza policiaca que terminaba sobornada por los muchos dólares de la mafia.

Aquellos que no se dejaban comprar terminaban muertos en los episodios callejeros de violencia ya que los malos siempre tenían armas más poderosas que las fuerzas del orden.

De esa desastrosa lección de la historia no aprendimos nada y cualquier psicólogo social lo podría explicar con elegancia. El ser humano abrumado por las carencias, la soledad, la violencia, la falta de oportunidades e inserto en un hogar disfuncional, va a fugarse de alguna manera y los neurobiólogos nos explicarian que las drogas funcionan porque existen en el cerebro lugares en donde con el sistema de chapa y llave, conducen a estados alterados de conciencia, así como cuando estamos eufóricos, enamorados, satisfechos o hemos realizado ejercicio.

En suma, la droga, el alcohol y los estimulantes, entre ellos el sexo, provocan placer porque el cerebro lo permite y aquel que no ha encontrado una manera mas orgánica de darle cauce al estrés y frustración mediante relajación , ejercicio, meditación o incluso el rezo, necesitará quitarle presión a su psique artificialmente para seguir funcionando y buscará, como lo ha hecho siempre, formas de evasión, y si no explíquese como se han descubierto las drogas de diseño o el uso alternativo de fármacos que sirven originalmente para padecimientos específicos, como el opio del cual derivan la morfina y la heroína, inicialmente para controlar el dolor y que terminaron por ser la puerta dorada de la evasion de la realidad.

La pregunta que nos tenemos que hacer no es con que se droga la gente si no ¿porqué se droga? ¿porqué es incapaz alguien de enfrentar su realidad cotidiana?.

La respuesta parcialmente la encontramos en nuestro sistema social donde nos encanta hacernos tontos y evadir la realidad. Todos y cada uno de los días nos decimos mentiras y presos del síndrome del avestruz escondemos la cabeza con la creencia que las cosas se van a arreglar solas.

Resulta increible escuchar a madres de narcos o secuestradores defender a su prole y justificar los hechos más sangrientos y perversos al afirmar que los amigos los cambiaron con su mala influencia y que la bestia criminal que engendró y crió "en el fondo es muy bueno".

No pocas mujeres maltratadas lo fueron desde el noviazgo y aún así insistieron en continuar con una relación tóxica con la idea de cambiar la agresión a fuerza de nutrirlo con sopita de fideo y albondiguitas en chipotle que se convertirán en la pócima mágica que transformará al sapo en príncipe azul.

En muchas familias, la comunicación es inexistente. Sus miembros viven eternamente informándose: se acabó en gas, expulsaron a Juanito, vino el de la renta, pero no hay comunicación, nadie sabe quien es quien, que hacen, que piensan y peor aún, muchos padres y madres tienen verdadero terror de corregir a sus hijos con lo cual engendran a un monstruo tirano de cuya vida y obras ignoran todo hasta que enfrentan tardíamente el problema de la adicción de un hijo, ante la cual llenos de culpa, no son capaces de aplicar una terapia asertiva que realmente funcione.

Así las cosas, la sociedad llegó a este callejón sin salida donde el narco controla a las policías a todo nivel, se han apoderado de nuestras ciudades, economía, sociedad y trannquilidad y el gobierno sigue, como burro de noria, dando vueltas sobre soluciones que no funcionan.

Al igual que con la pena de muerte, no han entendido la función de ella.

Quienes están en contra de ésta dicen que no va a disuadir el delito, que no es un ejemplo que limite la criminalidad cuando lo que es, ha sido y debe ser, es un castigo proporcional al crimen y nada más.

Y la idea de que con ello nos rebajamos al nivel del criminal es aún más infantil porque si aceptamos esa premisa nos quedaríamos sin poder justificar las guerras y la defensa personal.

En este tenor hay quienes al defender al criminal desamparan a la víctima y pongo por ejemplo al Distrito Federal donde en breve los menores infractores entrarán a un limbo legal que les será totalmente favorable, gracias a una estúpida modificación a la Ley de Menores Infractores mal parida y peor cocinada. Ahora no podrán ser detenidos por delitos federales como pirateria, tráfico de drogas, tráfico de personas, asociación delictuosa, etc, porque olvidaron incluir ese fuero en la nueva versión que tampoco contempla juzgar como mayores de edad a secuestradores, asesinos o narcotraficantes menores de 18 años.

Además , aquellos infractores de menos de 12 años no purgarán condena sino que estarán en terapia psicológica en manos de pasantes a los que les están ofreciendo 10 mil pesos mensuales por arriesgar la zalea con estos jóvenes que no son precisamente un coro celestial.

Todo esto salió del inconmensurable talento de Marcelo Ebrard, jefe del gobierno capitalino que ahora avienta otra idea genial y que es construir otro penal en las islas del Pacífico mexicano como las legendarias Islas Marías que más que cárcel son algo así como un Club Med gratuito donde el preso vive con su familia e hijos menores de 12 años en regimen abierto sin rejas y tienen en ese paraiso natural hasta su propio refresco de cola y donde el problema no es que llegue allí sino que quiera salir.

Es tal la belleza de la zona que cuando Carlos Hank González era secretario de turismo, las habia propuesto como sitio para abrir casinos con acceso sólo para extranjeros que llegaran a bordo de cruceros.

Las Islas Marías están muy lejos de ser el penal de If, lugar donde se desarrollaron las novelas de Alejandro Dumas, El hombre de la máscara de hierro y El conde de Montecristo o el Penal del Diablo donde estuvo recluído Papillon, por ello no se si reir o llorar ante tal propuesta ya que necesitamos cárceles de super máxima seguridad sin privilegios ni concesiones, no vacaciones gratuitas para los criminales.

En estos instantes, con una parte mayoritaria del presupuesto invertida en una lucha perdida contra en narcotráfico, tenemos dos opciones:

penalizamos el consumo, dejamos de solapar a los adictos y ya no los vemos como enfermitos, metemos a la cárcel a cualquiera que posea la más mínima dosis de droga o de positivo a pruebas de doping o liberalizamos la venta , como ocurre con el alcohol y los cigarros y cobramos impuestos por ello.

Si usted cree que mi idea es errónea y trasnochada, le digo que intelectuales de la talla de Gabriel García Márquez o Carlos Fuentes la apoyan al igual que psicólogos, neurobiólogos, psiquiatras y otros especialistas de la conducta.

Llegó el momento de fajarnos los pantalones, de dejar de soñar en Disneylandia, debemos poner los pies en la tierra y darnos cuenta que si seguimos por el mismo camino llegaremos al mismo sitio ruinoso donde nos encontramos y que a grandes males, grandes remedios,

México no va a cambiar si seguimos solapando a los criminales y les permitimos que hagan de nuestra seguridad su negocio. Si la gente se quiere evadir de la realidad con drogas , alcohol u otros estimulantes mejor revisemos en que hemos fallado en cuanto a proporcionar salud mental a la población en forma preventiva en vez de querer tapar el sol con un dedo cuando el problema ya nos aplasta, porque el que se quiere drogar va a encontrar en el botiquín o alacena con que escapar de la realidad.

Eduquemos mejor a los jóvenes, demos una salida sana a nuestras frustraciones, abramos oportunidades de trabajo, valoremos el estudio y la capacitación no el compadrazgo y verán las autoridades que con una realidad menos fea e injusta menos personas intentarán huir de ella.

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